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Inicio » Relatos históricos de la Patagonia
Un turista "notable" que no se notó.

Desembarcó en una extensa playa de fina arena; caminó hacia los automóviles que lo aguardaban, sin advertir las inagotables "canteras" de mejillones.

 

Tampoco prestó atención a las de puntas de flechas tehuelches que tapizaban la costa, en la rionegrina Caleta de los Loros. El submarino que lo había traído desde el otro lado del Atlántico y desde el otro hemisferio, todavía puede verse durante excepcionales bajamares, posado sobre el arenoso fondo de la Caleta.

A pocos meses de detentar un poder absoluto sobre millones de vidas y enormes territorios, de los obsecuentes halagos y, por fin, del derrumbe del Tercer Reich, transitó polvorientos y solitarios caminos oculto bajo un disfraz bien simple: la cabeza y el característico bigote afeitados, traje de paisano en lugar del recio uniforme alemán, y sin su brazalete de la svástica.

Corrían los últimos días del mes de julio de 1945, a apenas dos meses y medio de su supuesto suicidio en el bunker de Berlín. Desde entonces, vuelos misteriosos y refugios secretos organizados por sus fieles acólitos, y el auxilio de los Perón, lo habían conducido a ese infinito desierto.

Sin el entusiasmo de Anchorena durante su travesía patagónica de 43 años atrás, pasó por Trelew, Gaiman, Las Plumas, Cholila, Leleque y Maitén, en territorio del Chubut, continuando hacia el norte por Norquincó y Pilcaniyeu, ya en Río Negro, para arribar a la estancia San Ramón, a orillas del río Limay, cerquita del sitio donde el "Toro" Villegas izara por primera vez la Bandera Nacional en aquellos lugares.

Allí permaneció unos días, agasajado por su anfitrión, el barón Ludwig Von Bulow, para trasladarse, luego, a su destino final: la bahía Inalco, del brazo paradójicamente llamado "Última Esperanza", sobre el lago Nahuel Huapi.

Leales subordinados habían recorrido la región con anterioridad y, con previsión, habían adquirido a Francisco Capraro (hijo de Primo), las secciones A y B de su parcela recordada como lote Nº 8. Capraro reservó para sí la sección C del mismo lote, donde construyó su sueño: la hostería Correntoso. El arquitecto Alejandro Bustillos había proyectado la mansión construida en Inalco, con su sello característico por fuera pero, el interior, a imagen y semejanza del legendario "Berghof" de los Alpes.

Confiado en la cobertura de su supuesta muerte aceptada mundialmente, en su camuflaje y en la recepción que le brindaban en todas las sucursales de la empresa Lahusen, más el apoyo personal de Mauricio Braun, se atrevió a realizar recorridos turísticos por el país, aunque combinados con un poco de proselitismo.

Así, fue visto y reconocido en Cholila y en el Parque Nacional Los Alerces, en 1948. Cuatro años después, se hospedó en la estancia "Valle de los Huemules" propiedad entonces de Braun, y visitó Comodoro Rivadavia donde también fue reconocido.

En 1953, estuvo en Mar del Plata al amparo de su amigo yugoeslavo Pavelic. Tres años más tarde, participó de una reunión partidaria en La Falda, Córdoba, hospedado por el matrimonio Eichhorn, antiguos dueños del hotel "El Edén". Al año siguiente, visitó, en Cervantes (Río Negro) a Albrecht Boehme, desde donde apareció en Santa Cruz, en la estancia Bella Vista, de los esposos Stipicic, con vista al glaciar Perito Moreno. Aquí estaba cuando, con 70 años de edad, el peso de la vida le ganó la batalla final. El amigo Boehme, experto piloto, voló de inmediato en su busca.

Supuestamente, su cadáver fue transportado a Suiza, pero se desconoce la ubicación de la sepultura, como así también se ignora el destino posterior de Eva Braun.

Lahusen se desprendió de la estancia San Ramón en 1982. Inalco estuvo abandonada largos años y, remodelada en 1993, actualmente es algo así como un centro de estudios o colonia de vacaciones.

Los últimos años de Adolf Hitler, transcurridos en Argentina y mayormente en Patagonia, habrán sido destinados a idear un IV Reich? o habrá disfrutado, como cualquier turista, de las maravillas que la vasta región le ofreció? Considerando lo que eran las rutas de entonces y su condición de prófugo, logró una movilidad asombrosa.


por Raine Golab

Fuente y fotografías b/n:
"El escape de Hitler" por Patrick Burnside. Ed. Planeta, 2000.



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aspecto de Hitler de incógnito en Patagonia
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casona de Inalco, Villa la Angostura, supuestamente construida para Hitler
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estancia Bella Vista, Calafate, donde supuestamente Hitler murió
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