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George Musters y los tehuelches

1869. De paso por las Malvinas, un joven y aristocrático inglés, George Musters, decide realizar un recorrido por la Patagonia continental.

 

Con ese fin, parte con destino a Punta Arenas, portando cartas de recomendación para Piedra Buena de la isla Pavón, y para Aguirre y Murga de Patagones. Se las proveyó George Dean, agente económico de Estados Unidos en las islas.

En abril parte, desde Punta Arenas, agregado a una partida despachada por el gobernador Viel. Su plan de viaje une a tres de los únicos cuatro puntos habitados por blancos: Punta Arenas, la base de Piedra Buena (la isla Pavón, en el estuario del río Santa Cruz) y Patagones; el restante es la colonia galesa del Chubut.

En Pavón, Piedra Buena no está, su goleta tampoco. Musters permanece unos meses aquí, donde conoce a Hollstein, apodado "Cooke" (cocinero), quien un año atrás remontó el río Santa Cruz con Gardiner. Esta expedición fue costeada por Piedra Buena y fue la primera en alcanzar el lago Argentino; por el camino, encontraron latas de carne y otras huellas dejadas por la anterior expedición de FitzRoy y Darwin que, sin embargo, no alcanzó el lago. Cooke le cuenta a Musters que flotaban témpanos en las aguas del lago y que grandes ventisqueros colgaban de las montañas vecinas. Al regreso de esta partida, Piedra Buena dibujó un mapa, tipo "retrato hablado", guiándose por lo que le contaban, resultando el primer plano de esa grandiosa región argentina.

Como no aparecía Piedra Buena, y habiendo permanecido en Pavón desde el 27 de abril hasta el 8 de agosto, Musters partió hacia el norte agregado a la familia del tehuelche Orkeke.

Este cacique no tenía hijos, de modo que todo su amor paternal lo dedicaba a su perrito de nombre "Ako", aparentemente un scotch terrier puro. En su calidad de hijo adoptivo, el perro hasta poseía tropilla propia. En inmediaciones del río Pinturas, al ver que el caballo de Musters estaba muy cansado, el cacique le sugirió al inglés que le pida uno prestado a Ako. Interrogado el perro, como no respondió, se dio por descontada su generosa conformidad.

En un lugar conocido como "Gegel", prácticamente en el límite entre Santa Cruz y Chubut, Musters estuvo a punto de casarse con una linda tehuelche; pero permanece soltero al advertir que la muchacha es tehuelche meridional y por lo tanto opositora a Orkeke, que es septentrional. Como ambos bandos a veces se enfrentan y Musters vive en la tienda del cacique, opta por mantenerse fiel a su protector. Además, el padre de la novia le pedía su arma como dote, y no estaba dispuesto a entregarla.

En Henno, se reúnen tehuelches del norte, sur y este. El cacique Casimiro Biguá, que ya tenía credenciales otorgadas por el presidente Mitre, izó la bandera argentina; los pampas, en cambio, utilizaban una bandera blanca. El cacique Chiquichano le comenta a Musters que los colonos galeses cubren o llevan a un galpón a los indios borrachos; que los maragatos de Patagones, en cambio, los desnudan y roban; le cuenta también que los propios galeses le habían dicho que preferían tratar con estos indios antes que con los pobladores del fuerte del Carmen.

Los primeros días de enero de 1870, Musters y los tehuelches se encuentran en inmediaciones de Teckel. A partir de aquí, el inglés se muda y continua viaje agregado a la familia y durmiendo en la tienda de Casimiro. Entre Esquel y Leleque, más o menos, un mensajero llega avisando que Calfucurá planea un gran malón y hará la guerra a Buenos Aires. Se convoca a un parlamento donde se decide no acompañar al cacique pampa en su campaña.

A mediados de marzo, se realiza otro gran parlamento, el que reconoce a Casimiro cacique de todo el sur y garantiza la protección de Patagones. Foyel anuncia que quiere ser amigo tanto de los valdivianos como de los argentinos, y que está buscando un camino hacia Valdivia que no pase por Las Manzanas, porque quiere traer gente de allá para cultivar valles del Limay.

El 22 de marzo la caravana pasa por Pilcaniyeu. A comienzos de abril, arriban al país de Las Manzanas, reino de Sayhueque, ubicado en cercanías de donde el río Caleufu se vierte en el Collon Cura. Se producen intercambios comerciales: los manzaneros compran a los tehuelches cubiertas para toldos y éstos, a su vez, compran mandriles tejidos y ponchos. Se realiza otro parlamento para tratar el malón planeado por Calfucurá. Linares y Casimiro pronuncian discursos aconsejando no intervenir, para no perder las raciones, caballos y vacas que les da el gobierno nacional periódicamente. Se le envía un mensaje a Calfucurá advirtiéndole que no baje al sur de Bahía Blanca.

Después de dos semanas, la caravana parte nuevamente, hacia el este, con destino a Carmen de Patagones. Después de la penosa "travesía" de la meseta central, alcanzan el río Negro un poco más al norte de la Guardia Mitre. En la orilla norte vive el señor Kincaid. Vive también por aquí el cacique "Inglés", de quien se dice es descendiente de un oficial de o del propio FitzRoy. Musters visita el almacén de don Fermín; sigue por la orilla sur hasta Viedma, donde conoce al capitán Murga en la pulpería de José Rial. El botero Salomón lo cruza a la orilla norte junto con Pablo Piedra Buena. Los botes cruzan el río prácticamente a toda hora; hasta la actualidad se sigue cruzando el río "en lancha", como un colectivo fluvial.

Musters estima en 2.000 los habitantes de la zona y señala que los descendientes de los pioneros son casi todos de apellido Crespo o Rial. Hay muchos relegados que viven libremente aquí; cuando quieren viajar, simplemente cometen un delito, los envían a Buenos Aires para ser juzgados, y se los condena... a ser relegados a Patagones. Lo mismo pasará en Ushuaia en tres décadas más.

El inglés se hospeda en la casa de Morris Humphreys, colono galés llegado al Chubut a bordo del "Mimosa", cuya hija María fue la primera galesa nacida en la Patagonia. Ahora es carpintero aquí.

Musters comenta cuánto le ha impresionado el abandono del cementerio viejo de Patagones, donde hasta ha visto perros viviendo dentro de los féretros rotos. Quienes tan poco respeto tienen por sus muertos, son los mismos cristianos que pocos años atrás se opusieron al entierro de la señora Stirling en su sagrado camposanto, temiendo que los restos de la esposa de un obispo anglicano se lo contaminaran.

Casimiro se aloja en el hotel de Patagones, y alquila durante dos días la banda de la guarnición para que toque música mientras él almuerza.

Al ver que pobladores cortan sauces colorados y construyen con los troncos balsas para transportarlos, Musters anota que "algún día, de la cordillera bajarán balsas de pino araucano, manzanos y otros árboles". Efectivamente así ocurre hacia fines del siglo, a lo largo del río Limay.

Al llegar a Patagones, Musters había recorrido 2.750 Kms. acompañando a los tehuelches, conviviendo con ellos y adaptándose a todas sus costumbres. Desde aquí continúa viaje en barco, en agosto está en Buenos Aires y en diciembre ya en Londres contando sus aventuras. El rubio y aristocrático Musters adoptó a tal punto los hábitos tehuelches a lo largo de su viaje que en Inglaterra, decían, muchas veces dormía afuera de su casa, a la intemperie, tal como había hecho a lo largo de su recorrido patagónico, prácticamente por la actual ruta 40 cuya traza, de hecho, fue establecida por los indios. Musters era capitán de la marina de guerra. Además de su hazaña patagónica, cruzó el Canadá hasta Oregon cuando toda esa región estaba poblada por tribus salvajes.

George Musters falleció en Londres, en 1879, de apenas 38 años de edad. Unos pocos días después debía partir hacia el África, en calidad de cónsul en Mozambique. El suyo fue el primer recorrido terrestre por el interior patagónico, y del cual quedó un pormenorizado y valioso informe, condensado en el libro que publicó poco después. En él, quedaron plasmadas costumbres, curiosidades, rituales y un vocabulario tehuelches; además, información acerca de la geología, orografía, hidrografía, la fauna y la flora del interior, inéditos hasta ese momento.

por Raine Golab

fuente: "Vida entre los Patagones", George Musters, 1964, Ediciones Solar/Hachette.



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