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La vida en las Malvinas antes de...

Todos los argentinos hablamos, discutimos, nos apasionamos, opinamos sobre las islas Malvinas; pero... sabemos tanto acerca de ellas?

 

Mucho misterio las rodea, tanto que por siglos no se supo siquiera quien fue el primero en avistarlas, mucho menos quien por vez primera las pisó.

El primer avistaje pudo haberla concretado la expedición de Américo Vespucio en 1502, pero más probablemente, la de Magallanes en 1520. Desde San Julián, Magallanes despachó la nave "San Antonio" al mando de Gerónimo de Guerra y Esteban Gomes como piloto, quienes descubrieron el archipiélago presumiblemente el 28 de julio, puesto que las llaman Sanson.

Muchos otros "avistajes" no confirmados se produjeron, hasta que en 1698, John Strong con su nave "Welfare" navegó un estrecho al que bautizó "Falkland". Strong fue el primero en despachar un bote de reconocimiento a las costas.

Ya por 1740 casi se produjo un enfrentamiento armado en las islas. Inglaterra y España no estaban en buenas relaciones por entonces, y cada una dispuso el envío de una flota de guerra. Se encontraron cerca de las Malvinas, pero no hhubo ganador en esta batalla, puesto que quien se cobró numerosas vidas no fue uno de los contendientes, sino el escorbuto.

Quien se decidió a colonizarlas fue un francés, Louis Antoine de Bougainville, y lo hizo por su cuenta y riesgo. Trajo a varias familias, en 1764, estableciéndose en la isla que todavía no se llamaba Soledad, en el sitio que denominó Port Louis, donde construyó un puerto y un fuerte con baterías. El 20 de abril tomó formal posesión del archipiélago en nombre del rey de Francia y las denomina "Malouines", seguramente en honor a su puerto de origen, Saint Maló. Bougainville se estableció convencido que las islas estaban habitadas, pues observó diferentes senderos claramente marcados; pero fueron los únicos mamíferos autóctonos, un animal medio perro medio zorro conocido por "warrah" el que iba y venía siempre por el mismo camino, dejando su impronta sobre el suelo.

Apenas 3 años después cambiaron las tornas políticas en Europa. Francia aceptó la protesta de España por Malvinas, reconoció su soberanía y dispuso el desalojo, aunque exigiendo que Bougainville sea resarcido por la inversión que, de su propio peculio, había realizado en la colonia. El 1º de abril, el enclave fue transferido al gobierno español y Felipe Ruiz Puente designado primer gobernador. Buenos Aires todavía era una capitanía dependiente del Virreinato del Alto Perú.

Quedaron 115 personas en Port Louis. Se construyeron capilla, cuartel, almacén y cocina. La capilla se dedicó a Nuestra Señora de la Soledad, y es a partir de entonces que tanto el puerto como la isla llevan el nombre de la Virgen.

Los acontecimientos en la lejana Europa tienen ingerencia en el Atlántico sur. Tal es así que Inglaterra decidió hacer algo, y envió a John Byron quien izó su bandera y fundó Puerto Egmont, tomando posesión en representación de su Monarca, cuando todavía estaban los franceses en Puerto Louis.

España dispuso desalojar a los ingleses, enviando para ello una flota de 3 barcos al mando de Francisco de Rubalcava, pero sólo los intimó, durante el mes de febrero de 1770, creyendo que disponían de fuerzas superiores. En mayo zarpó de Buenos Aires una flota que, para la época, era inmensa: se componía de 1.400 hombres y disponía de 140 cañones. El gobernador Francisco Bucarelli designó a Madariaga comandante de la flota integrada por seis naves. Frente Puerto Egmont en junio, Madariaga planeó su ataque y, luego de un breve intercambio de cañonazos, los ingleses se rindieron.

Pero... nuevamente interfirieron los vaivenes políticos. España anuló la orden del desalojo que ya se había concretado, cambiándola por una mera "protesta". En 1771 los ingleses regresaron y recuperaron Puerto Egmont. Pero, tres años después, nuevamente evacuaron, aunque dejando constancia en una placa, que los edificios, puertos, bahías etc., eran propiedad de Jorge III.

En la última década, las Malvinas fueron ocupadas sucesivamente por Francia e Inglaterra, luego España, otra vez Inglaterra, y otra vez España. Adviértase que todo esto ocurría cuando el Río de la Plata ni siquiera tenía rango de virreinato. El destino de las Malvinas y aún de Buenos Aires, se jugaba en lejanas cortes europeas y era decidido por personajes que jamás habían estado en la región.

Así las cosas hasta que, debido a los sucesos de 1810, España abandonó las islas, no sin dejar, a su vez, sendas placas proclamando su soberanía. Entre 1767 y 1811, España destacó a 32 gobernadores en total; de ellos, sólo dos fueron criollos. A partir de 1790, las actividades de los cazadores de focas se difundió por toda la región; en 1784 se produjo la primera caza a gran escala por parte del velero "States" que se llevó rumbo a Boston 13.000 cueros, mayormente obtenidos en las islas Georgias y Shetland del Sur. Eran tan abundantes las ballenas, que sus costillas eran utilizadas para cerco, siendo por el contrario tan escasa la madera. Aún hoy, en proximidades del hotel Llao Llao de Bariloche, puede observarse parte de un cerco construido con costillas de ballena.

Los porteños comenzaron a preocuparse por rumores cada vez más consistentes acerca de la depredación extranjera en los mares del sur. También, debido a la independencia de los Estados Unidos, Inglaterra ha perdido sus colonias allí temiéndose que intente obtener nuevas en el hemisferio sur. De hecho, versiones indicaban que ya se había establecido una colonia "Nueva Irlanda" que jamás fue hallada. Por otra parte, la importancia del enclave era que resultaba una inmejorable escala para los barcos en tránsito hacia el Pacífico, cuando aún no existía el puerto de Punta Arenas. Además, era un punto perfecto como base para las expediciones loberas y balleneras.

Como por entonces muchos buques adquirían del gobierno nacional patente de corsario para hostigar a los españoles, Buenos Aires destacó al corsario David Jewett quien con su fragata la "Heroína" se dirigió a las Malvinas, donde arribó a finales de octubre de 1820, encontrándose con unas 50 embarcaciones dedicadas a la cacería de lobos. Cursó una nota comunicando su presencia en representación de las "Provincias Unidas de América del Sud" para tomar formal posesión de ellas, invitando a una entrevista personal a bordo.

Jewett desembarcó a sus hombres, los formó, llevó a cabo una ceremonia, leyó una proclama e izó la Enseña azul y blanca, el 6 de noviembre, al son de los 21 cañonazos reglamentarios. Permaneció allí un mes, sin problemas; ninguna nación protestó, aunque la noticia fue publicada en los Estados Unidos y en España.

Al año siguiente, se envía en relevo de Jewett a un inglés, Guillermo Mason, también al servicio del gobierno argentino. Recordemos que en estos momentos el "enemigo" es España, contra quien la joven nación lucha por su independencia. Mason llega a Soledad en abril, con una tripulación de 121 hombres.

Mientras, Luis Vernet y su socio Jorge Pacheco, tramitaban en Buenos Aires concesiones de tierras y caza de baguales en Malvinas. Se les otorgó en 1823, pero Vernet se presentó personalmente en las islas recién en 1826, y se quedó por dos meses, estableciéndose definitivamente en 1829.

El 10 de junio, el gobierno porteño creó la "Comandancia Política y Militar" con sede en Soledad, abarcando todas las islas hasta el cabo de Hornos, designando a Vernet en el cargo. Además de su sede, estableció su hogar y su empresa, pero no obtuvo ganancias ni logró siquiera recuperar el capital invertido.

Organizó una colonia por la que pasaron más de 300 personas. La población estaba integrada por gentes de diversas nacionalidades, incluyendo a indios y esclavos negros. La colonia disponía de varias naves comandadas por Matthew Brisbane, Emilio Vernet y otros, que se ocupaban del transporte de provisiones y mercaderías en todas direcciones.

María Sáez de Vernet, llegó con sus tres hijos. En Soledad nació su última hija bautizada Malvina Vernet. María llegó también con su piano, que se usó para amenizar ceremonias públicas y fiestas familiares.

Durante este período, Vernet planeaba formar otra colonia sobre el estrecho de Magallanes. Para ello, envía en la nave "Unicorn" del capitán Low a Brisbane, en busca de algún interlocutor tehuelche. Para su sorpresa, el cacique principal resultó ser una mujer, la "reina María", quien se presentó cubierta con un quillango. Vernet declaró "feriado" en su homenaje. María permaneció invitada durante dos semanas y aceptó la propuesta; lamentablemente, no se concretó debido a lo que aconteció muy pronto... De haberse establecido esta colonia sobre el estrecho de Magallanes, aún sus costas serían argentinas, puesto que Chile tomó posesión de ellas recién en 1843.

Como la caza indiscriminada continuaba, el gobernador Vernet implementó un "plan para la organización de la caza de focas y ballenas" y notificó de su vigencia a toda embarcación posible. Delegó en su lugarteniente de confianza Brisbane la responsabilidad de abordar a los barcos que fuese necesario.

Durante 1831, se produjo un incidente con la nave norteamericana "Harriet" cuyo capitán Gilbert Davison no acató las restricciones impuestas por el gobierno. Al poco tiempo se presentó otra más, la "Breackwater" y se repitió la misma situación. Y por fin una tercera, la "Superior", que continuó la matanza. Las tripulaciones norteamericanas detenidas eran tan numerosas, que se produjo en Soledad una tensa situación. Vernet mismo y Davison se dirigieron a Buenos Aires, donde las cosas llegaron a nivel diplomático.

Mientras, en ausencia de Vernet, Brisbane quedó a cargo en las islas. Se presentó otra nave norteamericana, la "Lexington", cuyo capitán Silas Duncan desembarcó y, en represalia por la detención de los tres barcos cazadores, procedió a una sistemática y total destrucción de cuanto encontró a su paso, incluyendo las viviendas familiares y su contenido, aunque nadie había opuesto resistencia. Los pobladores huyeron al interior. Duncan encadenó innecesariamente a 15 esclavos negros.

En Buenos Aires, el cónsul de los Estados Unidos, Joshua Slocum, pidió a las autoridades la entrega de Vernet al que acusó de "criminal de piratería y robo".

¿Terminaron las desgracias en Malvinas? Aún no...

En junio de 1832, el gobierno porteño destacó a la nave "Sarandí", al mando de José María Pinedo, a las Malvinas. Regresaba Brisbane a bordo, y viajaba también un médico. En setiembre, fue designado Esteban Francisco Mestivier como sucesor de Vernet; de los 25 efectivos que le asignaron, algunos viajaron con la familia, incluyendo al propio Mestivier que se trasladó con su esposa Gertrudis Sánchez y su hijito. El único oficial era José Antonio Gomila.

En octubre se llevó a cabo el acto de toma de posesión, se juró la Bandera y se la saludó con los 21 cañonazos de práctica.

Unas semanas después, Pinedo salió de recorrida con el "Sarandí". Ni bien partió, la guarnición se sublevó. Mestivier fue muerto en su propio hogar y en presencia de su esposa; el deshecho cadáver fue abandonado en una zanja. Getrudis soportó ultrajes durante 22 interminables días, Gomila instalado en su casa y en su propio cuarto. Una nave francesa salvó la situación. El capitán Guerin se refugió en el puerto debido al mal tiempo y, enterado de los acontecimientos, desembarcó para proteger a la familia del asesinado gobernador. Pero... sin tener muy claras las responsabilidades, al partir dejó a cargo... a Gomila.

A su regreso, Pinedo inició las infaltables actuaciones sumariales y formalizó los arrestos. Los sublevado fueron despachados a Buenos Aires, enjuiciados y fusilados, sus cuerpos ahorcados.... excepto Gomila, quien sólo fue desterrado por un año, adjudicando su participación en los hechos, a la inexperiencia de su edad (?).

Mientras, el 1º de enero de 1833 se presenta la nave bitánica "Clío". Su capitán John Onslow, "informa" a Pinedo que llega con órdenes de tomar posesión de las islas; no hubo enfrentamiento armado. Para Pinedo, carente de otras noticias, Inglaterra estaba en buenos términos con el gobierno argentino en ese momento. Considerando imposible resistir, la tropa embarcó en la "Sarandí" quedando Juan Simón más o menos a cargo de la población, en representación del gobierno argentino.

Al día siguiente, Onslow iza la Union Jack y allí permanece.

Pinedo fue dado de baja del ejército por no haber defendido el enclave. La "Clío", simplemente partió.

No terminaron las calamidades ese año... En agosto, Puerto Soledad se tiñó de sangre... Ocho individuos, 3 gauchos y 5 indios liderados por Antonio Rivero, mataron indiscriminadamente, a Brisbane y a Juan Simón, y a muchos pobladores en sus propias casas. Brisbane fue por años lugarteniente de confianza de Vernet y Simón había recibido el mando de Pinedo; los restantes, eran colonos. Los pobladores restantes, 13 hombres, 3 mujeres y dos niños, huyeron aterrorizados a una islita, donde sobrevivieron comiendo huevos y pescado durante cuatro meses.

Recién en enero de 1834 la fragata "Challenger" se hizo presente. Los pobladores dispersos comenzaron a regresar a las casas. Rivero hizo llegar mensajes pidiendo clemencia, rindiéndose el 18 de marzo, justo cuando estaba en puerto la prestigiosa "Beagle" con FitzRoy y Darwin a bordo. Rivero y sus secuaces fueron trasladados a Inglaterra, encarcelados y posteriormente devueltos...

Algunos autores han convertido a Rivero en el héroe de la resistencia nacional contra Inglaterra, pero el indiscriminado asesinato a machetazos de pobladores no representa un procedimiento demasiado "patriótico". Además, no podía saber lo que ocurría en Buenos Aires ni haber recibido instrucciones. Efectivamente, en esta época la capital rosista coqueteaba abiertamente con la acreedora Inglaterra, debido al préstamo impago que financió la opulencia y las veleidades porteñas. En definitiva, desde que partió Pinedo, el gobierno argentino se desentendió del destino de los habitantes malvineros. Inglaterra también.

Puerto Stanley fue fundado en 1844 por el primer gobernador británico civil, quien trasladó a ese punto a la población de Puerto Soledad.

Salvo durante el período de Vernet, vivir en Malvinas era un suplicio: no existían árboles, era necesario buscar madera (tanto para construir como para leña) por el distante estrecho; los pobladores vivían mayormente en ranchos de barro, piedra y paja; el ganado bagual estaba muy disperso siendo dificultosa su caza. El inclemente clima y el paisaje chato no inspiraban, que digamos. Si se recorre hoy la península Valdés se tendrá una idea aproximada de la geografía de las islas australes. La población estaba expuesta a todo tipo de enfermedades traídas por tripulaciones procedentes desde todos los rumbos. Los suministros dependían de barcos que sólo ocasionalmente aparecían por allí, lo mismo que la atención médica.

En las islas Malvinas, como en tantas otras comarcas y situaciones, muchos hechos de nuestra historia tuvieron lugar debido a circunstancias fortuitas más que a prolijas y premeditadas planificaciones.

Si Bougainville no hubiese sido desalojado y hubiese podido continuar su accionar, posiblemente hoy existirían rascacielos en Soledad. Quien sabe qué oscuras intrigas cortesanas en Europa, impidieron por muchos años más el poblamiento y desarrollo económico de las Malvinas.

De no haber interferido Vernet en las actividades extranjeras de cacería (que, por otra parte, afectaba a sus intereses particulares) y de no haber partido cuando lo hizo, no hubiese encontrado Duncan un territorio prácticamente desierto.

Si Gomila no hubiese integrado el destacamento de Mestivier, éste no habría sido alevosamente asesinado y Onslow se hubiese encontrado con legítimas autoridades argentinas establecidas.

Y aún más, si Rivero se hubiese ido antes o no hubiese masacrado a Brisbane y a Simón, alguna presencia institucional habría permanecido en representación del gobierno argentino. De todos modos, la Buenos Aires de Rosas tenía otras preocupaciones entonces...

Por Raine Golab

Fuentes:
* "The Voyage of the Beagle", por Charles Darwin. The Great Writers Library, 1987.
* "Malvinas, su historia en historias", por Arnoldo Canclini. Planeta, 2000
* "Nostalgias de Malvinas", por Silvia Plager y Elsa Fraga Vidal. Javier Vergara, 1999.



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Luis Vernet
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María Sáenz de Vernet
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Malvinas hoy, foto de Shela Davey
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