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El duende de "Lugar Claro"

Una de mis andanzas me llevó una tarde, hacia Los Cipreses, camino a la frontera, por el paso Futaleufú. Divisé una casona oculta entre una antigua alameda.

 

Como siempre me ocurre, la atracción fue irresistible, así que salté el alambrado para verla de cerca.

A medida que me acercaba, una cierta tristeza me fue invadiendo... una extraña sensación de tener compañía... sin embargo, no había nadie más...

Varias estructuras estaban invadidas por plantas trepadoras y rastreras, todo envuelto en una brumosa oscuridad y la frescura brindada por centenarios e inmensos árboles.

Una casona de ladrillos, la principal, completamente vacía ahora; en derredor se advierte todavía el jardín alguna vez cuidado amorosamente. Un horno de barro semi-derruído; una habitación independiente de adobe que, según me contaron, se usaba para que quien quisiera darse un buen baño caliente, pudiese hacerlo a solas, al lado del cálido fogón donde se calentaban las grandes ollas con agua. Después, la heladera... otra construcción cuyo interior se mantenía fresco, porque un arroyo corre por debajo.

Un siglo atrás, los Evans llegaron a bordo del "Vesta" en 1894, para sumarse a la colonia galesa de la costa chubutense. Dalar Evans y su esposa Esther Williams se trasladaron después, con sus ocho hijos, al promisorio valle cordillerano de Trevelin. Construyeron su primera vivienda de adobe, conocida como "Bod Eglwur" (que significa "Lugar Claro", posiblemente porque desde su ubicación puede verse todo el valle, o desde todo el valle, puede verse la casa), entre 1902 y 1904.

El octavo y último hijo de la pareja, de nombre Madryn, tenía 7 u 8 años de edad, cuando en transcurso del año 1905, salió como todas las tardes, a jugar por los alrededores. A la caída del sol, el pequeño Madryn no había retornado a la casa. Alarmada, la familia organizó la búsqueda, que se prolongó hasta entrada la noche; finalmente, lo hallaron muerto, oculto entre una tupida hojarasca, ya medio comido por un puma...

Por la mañana, sacrificaron un cordero, envenenaron su cuerpo, y lo dejaron en el mismo sitio donde había sido encontrado el niño. Poco después, en las cercanías apareció muerto el puma.

Los Evans no tuvieron más hijos. Una década después, construyeron la casona de ladrillos que hoy se encuentra desocupada la mayor parte del año. Al cumplirse el centenario de la llegada de Dalar y Esther a bordo del "Vesta", toda la familia se reunió allí a celebrar el acontecimiento. Desde entonces, siguen reuniéndose cada año para las Fiestas de Navidad y Año Nuevo.

Seguí mi recorrido por el "Lugar Claro", sintiendo esa "compañía", como si algún duende caminara a mi lado haciendo crujir hojas y ramas, o espiándome desde tras algún grueso tronco. El susurro del viento entre el frondoso follaje, por momentos sonaba como palabras... El pequeño Madryn se resistiría a abandonar su hogar y rondaría por los escenarios de sus juegos juveniles...? El sitio donde fue hallado el pequeño cadáver, está cerca de un arroyo cantarín, y cubierto por verdes pastos.

Texto e imágenes por Raine Golab



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adelante "heladera", luego baño, al fondo la vivienda
acesso a la casa en la actualidad
acesso a la casa en la actualidad