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Invierno, época de recuerdos - parte II

Hace ya tantos años, que me parece imposible que pasaran tan rápido;

 

me encontraba pescando en el Gallegos Chico (120 kilómetros de la Capital de Santa Cruz, Río Gallegos) ya la época de bonanza con truchas marrones residentes de entre tres y cuatro kilos había pasado; ahora como "grandes" eran un poco superiores a los dos kilos pero la mayoría andaba todavía en kilito y medio.

La mañana era a pleno sol y apenas corría una brisa, eran cerca de las once, cuando de un vehículo vi que bajaban dos personas y se dirigían a un buen sector del río y allí permanecían a las tres de la tarde, yo pescaba con spinning y me resultaba muy difícil pescar más de una trucha en un pozón, por lo cual caminaba de un lugar a otro tratando siempre de sorprender. Fue por eso que me llamó la atención que esos dos pescadores permanecieran siempre en el mismo lugar, intrigado y pensando que era imposible que hubieran pescado algo, me les acerqué a una distancia prudencial y fue la primera vez que vi pescar con mosca, realmente me asombré de la eficacia de esa forma de pesca; me senté sobre una barda y por un tiempo me quedé observándolos, por supuesto a varios metros de distancia, a uno de ellos reconocí, se trataba del gerente del Banco Argentino de Comercio (cerrado hace varias décadas) Sr. Williams y el otro podría decir que creo se trataba de un comerciante de Río Gallegos, el Sr. Oscar Anglesio, buen pescador y conocedor, fallecido hace varios años.

Todo esto tuvo lugar por el año 1963 unos más o unos menos y de ahí en más supe de la eficacia de la "mosca" pero, a decir verdad no conocía a nadie que me pudiera explicar, sobre equipos, etc. etc.

Las ideas generalizadas en la zona eran que solamente se podía pescar en ríos muy chicos, dado que no se obtenía mucha distancia de tiro, y eran equipos para días calmos, porque era imposible utilizarlos con viento, además las cañas por ser importadas eran difíciles de conseguir y ni qué hablar de su valor y que patatín y que patatán... todo lo cual me llevó a seguir con lo mío: el spinning.

Ya por la década de los 70, había realizado un sin fin de experimentos, tratando de pescar con mosca, pero sin el equipo correspondiente.

Había comprado unos streamers en Bariloche y no quería desperdiciar mi inversión, recuerdo que lo primero que hice fue unir dos equipos de spinning mediante sus tanzas y un giratorio y, de éste anudé un metro de tanza y a su final "la mosca"; mi amigo "Chocho" Eugenio, fue quien cruzó a la orilla enfrentada (R. Gallegos) y así logramos ubicar la mosca "eso si, revoloteando por el viento", en el sector del río que quisiéramos, la consigna era: la primera que pique vos me das línea y yo recojo y la saco. Así llevábamos más de una hora, cuando de pronto una plateada de unos cuatro kilos comenzó a saltar apasionadamente tratando de tomar la mosca que la mayoría del tiempo estaba en el aire, tanto insistió que al final logró su cometido, fue en ese instante que ambos comenzamos a recoger, la trucha aprovechó la situación y cortó con comodidad.

En otra oportunidad, intenté con una boya, el sistema creo que no me convenció porque no logré ningún pique. Lo que se me ocurrió después me dio tanto resultado que pesqué así muchos años, durante los cuales compraba plomadas chatas y forma redonda de quince gramos, que previa modificaciones "taladro de por medio", me permitían "lanzar" una mosca (lo de mosca, es un decir, comenzaba a atar y no escatimaba materiales ni tamaño de anzuelo). Recuerdo que en una oportunidad Pedro, el dueño del negocio de pesca donde adquiría las plomaditas, me preguntó en qué carajo las utilizaba, dado que era el único que se las compraba; le expliqué que experimentaba en la pesca de pejerrey de fondo, creo que nunca entró en lo que le dije, y hoy es una forma bastante difundida y utilizada.

A mediados de los 70 quizás un poco más, ya había algunos mosqueros, yo continuaba con lo mío (así me lo había recomendado el recordado "Mono Villa".

Uno de estos mosqueros era Raúl De Rossi "Chilo", quien me pidió que lo acompañe al Río Grande de Tierra del Fuego donde él guiaría, a cuatro personas "de Buenos Aires" que eran pescadores con mosca y que pertenecían a la Asociación Argentina de esta modalidad.

Me pareció sumamente interesante la idea y lo acompañé, como me figuré que debería cruzar en algún momento el río, me compré un hermoso waders de plástico azul y tiradores de elástico angosto.

Nos conectamos con ellos en la ciudad de Río Grande y rápidamente partimos hacia el río; cada uno de ellos portaba un bolso grande "me preguntaba para qué" y tubos con cañas, apenas llegamos al río comenzaron a abrir los bolsos que contenían únicamente cosas que utilizarían en la pesca,(me quedé mirando como se cargaban de indumentaria) y modestamente me puse mi waders de plástico, me agaché para abrocharme los cordones de mis zapatillas y zás , el waders no resistió y se rajó por toda la línea del trasero. Inmediatamente uno de ellos me ofreció un Seal Dry (se escribirá así?) lo que no acepté pero agradecí, después de todo para pescar con mi plomo no necesitaba ingresar al agua. Lamentablemente no recuerdo los nombres de todos, pero a quien más agradezco haber conocido es al "Pelado Gigena", diseñador.

Si todavía continúa leyendo y llega al final se enterará por qué.

Recuerdo además a "Sindo" Fariña, fotógrafo, a Carlitos... vendedor de artículos de pesca con mosca y del último puedo decir que era de cabello negro, metro ochenta de altura, flaco, bastante más joven que todos "cinto con bastoncito de vadeo a la cintura", y excelente casteador.

Y comenzó la pesca, el primer día me dediqué a desprenderle una y otra vez las moscas del lomo al "Pelado" que dicho sea, arriba no tenia nada, pero por debajo de la gorra movía al viento una larga cabellera, ese primer día no los acompaño la suerte; el segundo día Gigena, ya tiraba como diez metros y se clavaba en el lomo una mosca cada varios tiros, los compañeros le reclamaban el no haber ido a practicar a Palermo, fue otro día en que tampoco pescaron. Tercer día (ojo al pomo) Gigena estaba tirando entre dieciocho a veinte y algo de metros, y clavó y sacó, la primer trucha; no les cuento las cargadas que comenzó a propinar de diestra a siniestra, después vino la fiesta: los piques fueron numerosos y las truchas que sacaron (menos...) creo que superaron la docena, y todas de portes parejos, promedio de seis kilos. El cuarto y último día no fue tan bueno pero igual se pescó y Carlitos sacó su truchita de 6 kilos y medio, todavía me parece ver su alegría, había cortado hasta su propia mufa...

Bueno si aguantó el relato hasta aquí, le cuento el porqué mi agradecimiento al "Gran Gigena".

Como su primer día, él, no tenia ni la más pálida idea de lo que era la pesca con mosca y al cuarto día era de los que más había pescado, me dije, si éste pudo en cuatro días (que climáticamente pasó de todo, o sea normales) cómo no voy a poder yo que me paso pescando cinco meses al año; también pensé que mucho tendría que ver el equipo que utilizaba, y tomé apunte de todo, marca de caña, número etc. marca de reel y número, línea (ahí, había una diferencia con los demás) el usaba backing, amnesia y shooting grado III. Por supuesto pasó, un tiempo antes de que pudiera munirme exactamente de un equipo igual al de "Gigena". Lo estrené en el río Gallegos y a los pocos días logré una hermosa plateada, pero antes que eso ocurriera, fueron muchas moscas las que me prendí de la ropa y cuerpo, recuerdo una colgada en mi oreja derecha, y así continué por un tiempo, pero ahora si estaba pescando realmente con mosca y nació en mí un nuevo amor y concepto de pesca.

Si Ud. todavía no pesca con mosca, esto es un claro mensaje para que comience.

Bueno, a esta altura ya les colmé los cocos, en otro momento les contaré que no solamente marrones residentes y migratorias "sea-run brown trout" he pescado en el río Gallegos, pero como dije será en otro momento, quizás el próximo invierno, y ahora salgo a caminar sobre la nieve en compañía de Twister, mi perro.

por Lalo Barcia




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