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El Déjà Vu del Lago Dos

Esa extraña sensación de haber vivido antes una determinada situación es llamada por los franceses “Déjà Vu” que quiere decir “Ya Visto”.

 Aunque esta manera de denominarla es considerada poco apropiada por muchos estudiosos, que entienden que sería mas adecuado llamarla "Déjà Vecu", es decir "Ya Vivido".

Caliente. Recaliente. Con odio. Así había quedado mi amigo Carlos Mastropierro la pasada temporada de pesca, en su primer visita al lago Dos, allá en Río Pico. Había volado desde Bs. As exclusivamente para ir a pescar al Dos, impactado por las fotos que le había enviado sobre la calidad de las arco iris de aquel ambiente, entre ellas, una de 9 kilos. Pero estaba enojado, muy caliente.

Es que, la última tarde, del último día de aquel entonces, tuvo un pique descomunal y cuando quiso afirmar a la trucha, que según él fue como querer para un tren, ésta cortó el leader como si nada y dejó al tío Carlos mascullado una bronca inenarrable e irreproducible. Recaliente. No tanto contra la trucha, que al final hizo lo que era de esperar, sino creo que contra él mismo. Y eso que habíamos estado conversando que este gran lago puede dar una o dos oportunidades y que había que estar preparado para cuando ello ocurriera. Pero no fue así y ganó, una vez más, el pez que luchó para no convertirse en pescado. Ni un ratito. Ni para posar desnuda para la foto.

Ya culminada hace un largo tiempo la temporada anterior, cada vez que hablábamos por teléfono me decía: "Aún me dura el odio y por las noches trato de analizar que hice mal, para perder semejante bicho" Lo cual trasuntaba que aquel hecho ocurrido en la cabecera Norte del Lago Dos, aún lo torturaba y ni siquiera lo dejaba dormir tranquilo. Malo para al bueno de Mastro.

Primeros días de diciembre de 2009. El tiempo, el bendito tiempo transitaba por andariveles encorsetados de lluvias y vientos casi huracanados y con aguas muy altas en los ríos y lagos de la región, lo cual nos obligaba a consultar reiteradamente el Forecast del AccuWather. Y este no aflojaba ni un tranco. Noviembre fue decididamente horrible y las predicciones para Diciembre no parecían buenas. Hasta que el Accu, mirado insistentemente, cambió e inclinó la balanza a nuestro favor y nos mostró que los primeros días del ultimo mes serían buenos. Muy buenos.

Llamada urgente al tío Carlos a Bs. As. que ansioso esperaba nuestro aviso y Comunicado Número Uno, vía mail, a la banda local para que preparen sus bártulos. Del 4 al 8 nos vamos al Dos. Leven anclas!!!... A mi invitación respondieron afirmativamente, como siempre y en primera fila, mi hijo Facundo, Osvaldo Williams y Carlos Daher, el tío Carlos que llegaría el día anterior si el avión no lo pierde (ojo, leer bien, dice si el avión no lo pierde no si el pierde el avión) y Enrique Muñoz, flamante Presidente de la flamante Asociación de Pesca con Mosca "Valle 16 de Octubre" que conocería por primera vez al soñado Dos, pero además, estrenaría y debutaría en esto de pescar desde un belly.

Ya estábamos los seis para el truco y está todo dicho, el resto es jauja. En realidad, habría varios estrenos. Facu estrenaría su Loomis East Fork de 10 pies para línea 6 (un verdadero cañón ideal para pescar desde el belly) Carlochico (Carloncho Daher llamado así para diferenciarlo del otro abogado que llegaba volando desde Bs. As. al cual llamábamos Carlomagno o el "tío Carlos") que estrenaba su equipo Sage -reel y caña- y el tío Carlos, que entre su stock de varas traía una flamante Loop 966 -que generosamente me la cedió y se la desvirtué con linda arco iris-. Osvaldo estrenaría su línea AirFlo con running ridge (ovalado, acanalado) y yo, para no ser menos, estrenaría la línea de Scientific Streamer de 200 grains, (que tiene un running casi plastificado y se desliza maravillosamente por los pasadores) O sea, sería un viaje de estreno de las "estrellas", en el cual no estuvo ausente la alfombra roja que pone la magia del fogón en el campamento ni tampoco las luces titilantes que ponen las miles de estrellas que en esas noches del Dos, parecen multiplicarse aún mas. Más brillantes. Más rutilantes. Bah, noche de estrellas del Dos.

Con los bártulos cargados el viernes después de mediodía, la Toyota SRV automática picó primera en punta, arrastrando el bote de aluminio. La KIA Sorento, que transportaba al "Poder Judicial" (los dos doctores en leyes y a Osvaldo, doctorado en alta cocina de campamento y reglamento de truco Marplatense) salió un par de horas mas tarde, ya que tuvieron que esperar por reparaciones en el bote de último momento. Aunque aún hoy me queda la duda si nos dejaron ir antes para que levantáramos todo el campamento o realmente esperaban el bote.

Enrique, Facu y yo enfilamos directo hacia el lago Dos. Excepto por los desvíos antes de llegar a Tecka (están reparando el pavimento) y por el duro pedrero de los desvíos de la ruta hacia Río Pico, que están pavimentando, el trayecto de 260 Km. de ida, es transitado sin prisa, pero sin pausa, escuchando la suave melodía que del MP3 canta ese mirlo que es el colorado de Simply Red. Como siempre, los últimos 30 Km. de huella genuina son los que más tiempo se demora en transitar. Hay que ir muy despacio, cuidando máquina y abriendo (y cerrando) tranqueras.

Ya dentro del campo del Catalán, quien había avisado al puestero de nuestra visita, la huella casi desaparece por acción de la lluvia y el barro. En un par de cruces hubo que poner la alta de la Toyota, que por acción del barro gredoso se desplazaba de un lado a otro, como chorizo en plato de loza.

Finalmente, a eso de las 18,00 hs. llegamos a la orilla del lago Dos. Este estaba crecido. Muy crecido. Es que los anteriores 40 días había llovido copiosamente en toda la región y si bien nos imaginábamos que nos encontraríamos con aguas altas no creíamos que fuera tanto. Para acampar, tenemos un lugarcito lindo, con una linda alfombra de gramilla, sol, sombras y espacioso.

La Pancho 5 que estrenaba modificación Oliva, la Northland roja y el comedor naranja, enseguida transforman el paisaje verde de mil matices y le ponen el contraste, el colorido ideal del campamento. El fogón, que hace un par de temporadas, habíamos construido y dejado para futuros visitantes estaba mugriento (con mugre de pescadores mugrientos, con latas de cervezas quemadas y con desperdicios.

Esto es un manjar para los ratones y otras alimañas. Digo yo, que les costará llevarse una bolsa de consorcio y TRAER toda la basura que viaja con uno y que se desecha. Algunos nabos, por llamarlos de alguna manera, aún siguen enterrando los desperdicios, cuando no, más nabos aún, queman en el fogón envases de aluminio o de hojalata, como si el fuego los fuera a derretir. Luego, como eso no se logra los dejan amontonados en el fogón.

Hay que acostumbrarse a traer la basura que se produce en un campamento. Ni enterrarla ni quemarla. El medio ambiente y el entorno, muy agradecidos. Y los que después volvemos, también) Facu se encarga de limpiar esta basura ajena y meter todo en una bolsa para tal fin, que luego, de regreso, dejaremos en la estación de servicios de Tecka en el sitio especialmente habilitado para ello.

Con los trapos coloridos ya levantados y el circo armado, descargamos todo lo que venia dentro del bote y rápidamente a ponerlo donde debe estar; en el agua. Los belly serán inflados mañana. Nos queda una horita de luz natural y queremos aprovecharla así que armar las cañas fue un trámite rápido. "Vísteme despacio que estoy apurado" decía Napoleón.

El lago apenas estaba movido, así que facilitó la navegación hasta la orilla opuesta, desde donde empezamos a castear a eso de las 21,00 horas. En el segundo tiro tengo un pique que me sorprende ya que no lo esperaba tan rápido. "esto comienza bien, me dije" Y como a la suerte hay que ayudarla, las buscamos incansablemente, sin éxito.

El lago se planchó ante la ausencia total de brisa y no me gustó nada. Las aguas de un gran lago como el Dos, quietas, forman un espejo gigantesco donde el paisaje adyacente se mira sin pudor. El rubor lo ponen esas nubes tan particulares con su rosado intenso.

Sin duda, es un atardecer de película. Las luces de un vehículo bajando hacia el campamento, nos indican que el doctorado está llegando. Hora de levar anclas y de paladear algo de esa picada estupenda que, en este caso, prepara Enrique. Llega Osvaldo y llega la luz. Pues el es el responsable de efectuar las instalaciones eléctricas del generador y ya bien entrada la noche, se hace esa luz. Cenamos tarde. Algunas de las botellas del Benjamín de Senetiner caen en buena ley.

Alguien pregunta donde esta el mazo de naipe y como por arte de magia se arma el primer truco. Los reyes dijeron que yo formara equipo con los dos Carlos. Mientras que Osvaldo formaría el triangulo con los "pichones" Facundo y Enrique. De entrada nomás, les dimos duro y los llevamos como chicos para la escuela. Cuando quisieron reaccionar, ya era demasiado tarde. La noche es fría y está helando, feo para dormir afuera. Pero esta temperatura presagia que mañana será un día lindo y caluroso. Sigue sin gustarme porque seguro estará muy bueno para fotos, pero para pescar..humm!! Ojala me equivoque.

A las 3 de la mañana y con los dos pichones y un gallo viejo en la ingesta, nos vamos a dormir. De una carpa a la otra llueven las cargadas y las chanzas, hasta que lentamente, las voces se van apagando...El músculo duerme, la pasión descansa, las truchas están ahí...estarán? Estar, están. Ahora hay que ver si quieren salir.. Ese es otro cantar.

A la mañana, soy el primero en levantarme. El día es realmente espectacular con ausencia total de viento, lo cual pocas veces se ve en esta zona. Saco una foto del cordón montañoso nevado mirándose en el espejo del Dos. Anoche hizo bastante frío pero temprano comienza a apretar el sol. Aguas inmóviles y mucho calor es la fórmula ideal para que las truchas grandes permanezcan inactivas durante las horas de luz natural.

El Accu decía que tendríamos buen tiempo, pero no tanto..che!!! Las tortas fritas calentándose en el fogón y el aroma a café recién hecho, hicieron que el resto de la tropa estuviera al pie del cañón en menos que canta un gallo. Facu fue el último en levantarse y el primero en inflar su belly. Enrique también estaba en esos menesteres, pero algo serio, como preocupado. Demasiado. Tendría cuis cuis por ser su primera vez en un belly?. "Sin viento y con lago planchado, navegas hasta con una palangana" recuerdo que me dijo una vez Mr. Yonker, así que el alumínico Levefort (que no tiene nada que ver con el musculoso chocolatero) parte en dos la superficie del lago, buscando la cabecera Oeste.

Llevo a Carlomagno y a los dos bellys. Estos se quedan en una bahía donde hay manchones de juncos y nosotros pescaremos en las bahías de enfrente. Pescaremos es un decir, un deseo que lamentablemente para nosotros, no se cumple. Pero por el handy, nos llega la noticia que Enrique no sólo ha debutado pescando desde el boat, sino que también ha debutado en el Dos, con una excelente arco iris. Es la fortuna del visitante. Enhorabuena!!

El "mediodía" es como a las tres de la tarde. Osvaldo nos deleitará con una de sus sabrosas comidas al disco y a esa hora, sin haber probado bocado durante toda la mañana, no es hambre. Es hambruna. Esta vez preparo yo la picada. El tío Carlos, trajo una longaniza de 1,20 mts. de largo, media horma de queso y una mortadela cañón completita. Un gancia con limón en taza grande y un cacho de pan calentito, completan los ingredientes necesarios para calmar el ruido tripero..Esto es vida!!!

La sobremesa se extiende comentando las "inclemencias" del tiempo. "Así como está, será difícil que el chancho chifle" les digo. Pero hay que intentarlo. Siempre hay que intentarlo. La tarde obliga a protegerse con abundante protector solar. Esa tarde, salimos bien tarde. Solamente bañaremos las moscas de 20 a 22,00 horas. Justo cuando el sol se acuesta sobre el occidente y dibuja su último trazo de luz, con una Luminaria del Futaleufú. (streamer verde oliva muy brillante) clavo una arco iris muy cabrera que se niega a ser fotografiada y que sin piedad me corta el 20,5 de Raiglón justo donde el braided se une con éste.

Es que aguas inmóviles y mucha luz natural, obligan a bajar el diámetro del leader y eso había hecho. Seguro que la trucha que se llevó de prendedor al streamer, nunca se enterará que ese era el último cast que haría con el 20,5 ya que, ahora sin la luz directa del sol, tenía pensado cambiar la punta a 23,5. Se salvó ahí nomás, de la foto!! Pero se salvó.

La noche bien tarde, nos encuentra a todos juntos reunidos alrededor del fogón. Hoy no habrá truco, porque hemos decidido levantarnos un poco más temprano para visitar el lago La Isla, ubicado a unos 800 metros aproximados, de la cabecera Norte del lago Dos. Agotados por el intenso calor del día y el ejercicio obligado caemos rendidos en la cama. Mañana será otro día.

Y esa mañana demora en llegar justo lo que la noche tarde en irse. Es otro día brillante, sin nubes a la vista, más caluroso y con las aguas del lago en calma chicha. Ya toda la tropa levantada y desayunada, temprano rompemos la inmóvil superficie de las aguas, enfilando los dos botes hacia la cabecera Norte del Dos.

Es un tirón largo, donde los 5 caballos de mas que tiene el Suzuki Four Stroke con cilindros en V que empujan al de aluminio naval, son muchos más que los 20 C.V. del viejo pero noble Mercury de Carlos. Carlomagno se empeña en que especialmente utilice su vara Loop 966 nueva, sin desvirtuar, lo cual es un halago para mí.

Entonces, ya arribados y mientras esperamos al resto, aprovecho para familiarizarme con la caña, para sacar varias fotos de la reparada cabecera y prepararnos para la caminata que es corta, pero tiene un repechito que te deja la lengua fuera.

Anoche inflé mi belly, por lo que, en esta ocasión acompañaré a los "pichones" a pescar desde el agua. Tres pescaremos desde adentro y los otros tres desde la orilla. El lago La Isla es un ambiente relativamente chico, dividido en dos.

Tiene una gran "isla" en el centro, que adquiere identidad como tal, solo cuando esta muy, muy crecida. Sino casi siempre esta conectada a tierra firme. A mano izquierda, tiene un aspecto de aguas oscuras (producto del mar de plantas acuáticas que prácticamente cubren todo el lecho de esta parte). Este aspecto remata con una barrera de juncos, que divide visualmente a ambos sectores.

Según pudimos observar, la cantidad de comida que tienen las truchas que viven en este lago (camarones de agua dulce, stone fly, dragon, may fly y caddis, mejillones, caracolitos, etc.) es superlativa, por lo que pescar alguna de ellas no será tarea fácil ante tal variado menú. Pero tampoco imposible, así que a trabajar se ha dicho.

Enrique y Facu, que se conocieron hace un par de días, pescan juntos como de toda la vida (conversando, descubrieron que habían hecho un par de años en la Primaria) encaran el lago con los belly en su parte media. Yo decido caminar hasta el fondo, donde el alambrado se pierde en el lago y allí, mientras el tío Mastro ya está metido y casteando entre las piedras de la orilla, (me hiciste transpirar como testigo falso, pero al final te encontré la balancita de Orvis, he!) me tomo mi tiempo para sentarme en el belly y patalear lentamente hacia el otro lado.

Por qué será que siempre creemos que las mejores truchas están en el otro lado? Vaya uno a saber.. Desde aquí los veo a Facu y Enrique que luego de hacer un par de intentos, deciden atravesar la insípida barrera de juncos para meterse, de llenos, en las aguas claras.

Como donde yo pesco las aguas no son del todo transparentes, pongo una Juancho River, una ninfa con un aire de woolly worm que bien puede pasar por una dragon nimph, y la pesco casteando con riesgo a perderla entre los juncos.

De pronto, una violenta bajada de caña me dice que un arco iris cabrero se comió el engaño. La trucha es grande y tiene todo a su favor: tippet muy fino, juncos y plantas acuáticas a flor de agua. Esto me hace pensar bien los movimientos, pero finalmente, la poderosa acción de la caña, la va venciendo poco a poco.

Es que no me quedaba otra que matonearla y pelearla arriba. Si le daba un poquito de changui, se mandaba derechito a los juncos o al enredo en las plantas acuáticas y..fuiste. Así y todo me tuvo mas de 50 minutos con la anedralina al máximo y girando de un lado para otro, hasta que finalmente viajó derechita a la red de mano.

Era una hembra fantástica, que al igual que la que había capturado Enrique el día anterior, tenía el desove retenido, con ovas totalmente blancas. Por qué no desovaron estas truchas? Tal vez por el temporal que se abatió durante gran parte de la época del desove. Tal vez porque los arroyos donde solían desovar a causa de ese temporal cambiaron su curso. O tal vez porque los "visones" de dos y cuatro patas hicieron de las suyas y no las dejaron desovar.

Sin duda, que la respuesta exacta la puede brindar un profesional en el tema que tal vez podría dar una respuesta con rigor científico y no entrar en el terreno de las suposiciones donde nuestra verdad, no necesariamente es la verdad.

La cuestión es que el tío Carlos estaba muy contento, porque su flamante caña había sido desvirtuada con una muy buena trucha, como debe ser. "Esta tiene que pescar todas así" me dijo. "Obviamente" le respondí, como si fuera soplar y hacer botellas... Luego de las fotos de rigor, pataleo todo el lago hasta la barrera de los juncos, los atravieso y me uno a Enrique y Facundo.

Allí me entero que Facu también ha desvirtuado su Loomis y se ha anotado con una arco iris muy grande (desovada) de la cual hay buen material fotográfico. Como el reloj del estómago marca que es hora de ir a almorzar (el otro marcaba las 3 de la tarde), decidimos juntarnos con Osvaldo y Carlochico que caminando, se habían dado toda la vuelta del lago y juntos, emprendemos la retirada.

Osvaldo está más preocupado en las albóndigas con arroz italiano que dice el menú a la carta que hoy nos toca, que en la pesca en si, por lo que a las 16,30 horas estamos todos bajo el techo del comedor, disfrutando del verdadero manjar culinario y de este día maravilloso, muy soleado y muy caluroso. 29 grados a la sombra marca la compu de la Toyota.

Pero las albóndigas están para chuparse los dedos!!! Solo, me queda una pregunta: No te quedaste corto con el orégano, Willamida? A las 18,30 habremos terminado de almorzar y de pura adicción le hicimos otro dentre al Dos.

En realidad fuimos a un intercambio social-cañófilo.. Yo probé la Helios de Orvis de Enrique, este probó la Loomis de Facu, El tío Carlos probó mi Echo 2 Competición, Osvaldo probó la Sage de Carlos. Y Carlos la Loop de su tocayo. Por cierto, las truchas mal educadas no se quisieron prender en este intercambio y no probaron ninguna de nuestras moscas, así que ya oscuro, retornamos al campamento.

Esa noche sería de truco rabioso. Y lo jugaríamos en las dos horas y monedas que demora en cocinarse la colita de cuadril al huevo, envuelta en papel aluminio. El tío Carlos, que venía con el brazo derecho unos centímetros mas largo que el otro de tanto castear y no había tenido un toque siquiera, estaba algo caído de ánimo. Ni el guindado casero, ni el Fernet con cola, lo podía sacar de ese estado. Menos don Pisco Sauer.

Por lo que el truco fue casi con uno menos. "No estoy motivado" me decía. Pero hubo un episodio que merece ser puesto en relieve porque fue para alquilar balcones. Veníamos parejo y en el pica pica entre el tío Carlos y Osvaldo, aquel canta "Maldón" y trascartón tira sobre la mesa los tres cuatro. Se armó un batifondo donde Carlos trató de convencer a toda costa a Willamida, sobre la validez de esa jugada, que en honor a la verdad era desconocida por casi todos nosotros.

Recurrió a lo más versado de su conocimiento sobre el particular, incluso, le tiró con gran parte de la biblioteca jurídica, pero no hubo caso. Osvaldo, llegado hace unos días de un campeonato de truco en Mar del Plata, esgrimió su reglamento truquero Marplatense y no hubo tutía. "A cantarle a Gardel, con el Maldón" dijo una y otra vez. Entonces Carlos hizo la Gran Salomón y para poner fin al entuerto, decidió "donarle" los tantos con los que finalmente nos ganaron. Ahí nomás, pero nos ganaron.

Las cargadas efectuadas del truco anterior volvieron incrementadas en un ciento por ciento. De todas maneras había que jugar el bueno. Pero eso sería mañana, la última de estas noches a orillas del lago Dos. Ahora a atacar duro a la colita de cuadril que esta buenísima y eso que almorzamos hace un rato nomás, pero cocinada dentro del papel de aluminio se mostraba como lo que era: un verdadero manjar. La sobremesa se extendió hasta muy tarde para algunos. Yo me fui a dormir antes que me cayera de la silla. O me tiraran.

Mañana sería otro día de calma chicha y de calor agobiante, ideal para pegarse un chapuzón en las no tan frías aguas del Dos y también para acceder a las insistentes solicitudes de Carlomagno. Es que éste, desde que pisamos el Dos, quería que lo llevara al lugar donde la temporada pasada tuvo su encuentro cercano con el OVNI (objeto voluminoso no identificado) y en realidad, yo estaba dejando esa posibilidad para la última tarde.

Durante la mañana, mientras Facu y Enrique retornaron al lago La Isla, nosotros desde los botes, recorrimos todas las hermosas y particulares bahías del Dos. La transparencia de las aguas inmóviles, permitían contemplar el lecho del lago en numerosas partes. Así, vimos un par de caimanes enganchados entre los troncos, prueba contundente que pese a su prohibición de hace años, el trolling se sigue practicando descaradamente en este lugar.

También vimos muchos puyenes (algunos no tan pequeños) y obviamente, algunas de esas truchas tamaño baño que tiene este lago. A eso de las dos de la tarde, escucho por el handy el llamado de los "pichones" que están en la cabecera del lago para que los vaya a buscar.

El levefort (insisto, nada que ver con el nabo de los chocolates) empujado por los 25 Horse Power vuela por sobre el espejo lacustre y en un santiamén ya estamos los tres retornando. No han tenido ni un pique y están cansados de patalear, con mucho apetito. Les digo que la picada especial y la Quilmes en lata bien helada los está esperando en el campamento y llegados, la atacan sin sacarse los weaders.

Hace mucho, demasiado calor, por lo que algunos deciden darse un baño Polaco en las aguas del Dos. A eso de las 7 de la tarde, Carlos y Osvaldo deciden ir a pescar a unas bahías profundas que hay cercanas a la cabecera Oeste. A los belly los dejo en una puntilla del otro lado, ya que retornaran pataleando hasta el campamento y con el tío Carlos me voy de un viaje a la Isla de sus desvelos.

Es el momento esperado. Me esfuerzo, le pongo toda la garra para que el tío tenga su revancha y su premio. En los primeros lances no hay respuesta. Apenas si el lago comienza a rizarse situación ésta que coincide con el adiós del sol tras las montañas. Carlos recordaba en voz alta lo que había pasado en aquel entonces y me decía. "Casteábamos así, con esta distancia, mas o menos a esta misma hora" Y yo le respondía como si fuera Mandrake "Fe Carlitos..viene de un momento a otro". Y convencido de eso dejé de pescar para que ese fuera su momento, único.

Deja hundir la punta de la Río de 200 grains y comienza a recoger lentamente, lentamente..de pronto la caña baja bruscamente. "Ya la tengo, ya la tengo" me decía a los gritos..Y no recuerdo haberme sentido tan feliz que este tan buen tipo haya podido tener su justo premio exactamente en ese momento. Si fuera un escribano, diría "Ante mí, doy fe".

Yo fui testigo que a la misma hora, con la misma mosca, con la misma línea, desde el mismo bote, el mismo pescador y en el mismo lugar, repitió lo que hace varios meses atrás había ocurrido. Increíble. Casi estoy convencido que era la misma trucha, que por cierto, era un aparato de grueso calibre. Sin duda fue el déjà vu del Lago Dos.

Esta vez el ánimo de Carlomagno era totalmente diferente al de aquel entonces. No cabía en sí de alegría, tal vez no tanto por la hermosa trucha que había logrado prender sino porque sabía que había hecho todas las cosas bien, porque supo aprovechar esa única oportunidad que siempre te da este gran lago y porque presentía que ahora sí podría dormir más tranquilo.

Las fotos del aparato mostradas en el campamento producen admiración entre los amigos y son el motivo de frecuentes palmadas al hombro de Carlos. Su tocayo, Carlochico también ha concretado un par de capturas interesantes, así que todos contentos.

Esa noche hubo festejos de todo tipo y se descorchó alguno que otro champán espumante. Los relatos de las vivencias recientemente vividas nos acompañaron hasta que comenzó la última partida de truco. La voy hacer corta. El tío Carlos esta vez estaba motivado con contundentes argumentos, así que literalmente los pasamos por encima. No hubo Maldón. Ni Gardel. Ni perdón. Eso sí, prometieron que para la próxima traerán un reglamento de truco actualizado para ver si nos pueden ganar alguna vez, che!!

Luego del truco, nos sentamos todos a la orilla del fogón, se apaga la luz del generador y se enciende la de las miles de estrellas que están sobre nuestras cabezas. El espectáculo nocturno junto a la magia del fogón con semejante techo titilando es eso. Un arte de magia en un momento mágico..

Ahí mismo decido que es el final para mí. Ya estoy hecho y más que satisfecho. La captura de mi amigo me había alegrado tanto que me dije "basta" imposible de matar el punto. Mañana a la mañana no saldré a pescar y me quedaré a desarmar lentamente el campamento y a ayudarlo a Osvaldo a hacer su tradicional asado al palo.

Entonces Facu y Enrique pescarán desde el bote, sin necesidad de utilizar los belly ni los weaders, por lo que podrán secar todo convenientemente antes de partir. Ahora a disfrutar de este fogón que uno quiere que no se apague nunca, mientras la bota de vino recorre interminablemente el círculo junto al fuego. Mañana será otro día.

Otro día como un calco a los anteriores. Ausencia de viento total. Despiadada calma. Esta vez la tropa se levanta al compás de vozarrón de Carlomagno que pateando las carpas grita. "Vamos, vamos que hay que ir al laburo!!!". Salieron los dos botes rápido y antes de mediodía volvieron rápido, como era de esperarse, sin ningún pique.

A lavar un poco los botes y a subirlos a los trailers. Menos el comedor, todo ya estaba desarmado y esperando a ser cargado. El asado, lentamente, iba tomando calor y color. El sol aprieta fuerte y nos obliga a poner la mesa bajo la sombra total. Allí mismo, entre cerveza helada, el Benjamín de Senetiner, el Fernet cola y el Terma con soda para mí (y algunos otros, que cuando no les queda nada para tomar, le dan duro al Sibsaya), sin piedad, una corderita de la costa del río Corintos, de casi 10 kilos, genialmente asada, desaparece como por arte de magia.

La sobremesa es muy agradable y se revive una y otra vez la trucha que salió pero más la que no salió. Quisiera quedarme pero pico en punta para empezar a cargar los botes. Son más o menos 4 horas largas de viaje hasta Esquel y cuanto antes salgamos, antes llegamos.

Recorrida final para que no quede ni un papelito de caramelo en el campamento y como acto final a cargar la bolsa con los residuos que dejaremos en Tecka. A las 14,30 en punto la Sorento de Carlos inicia la procesión. Este vehículo adentro es una nave superconfortable. Tanto lo es, que quien maneja se olvida que atrás lleva un trailer para colmo con cubiertas que hace rato piden a gritos un cambio.

Unos 10 Km. antes de retomar la ruta 40, lo encontramos a Carlochico con el crique en la mano intentando, sin ensuciarse, cambiar la cubierta. Facu no puede creer lo que está viendo por lo que decide tirarse él bajo el trailer para asegurar bien el crique y poder levantar al trailer.. La cubierta, desecha, quedó atrás a unos 500 mts. La llanta queda mas ancha que la de un fórmula uno.

Tan confortable es la Sorento, que podes andar esa distancia, en el ripio, arrastrando un trailer con la llanta pelada y no te das cuenta. Che, si de ves en cuando miras por el espejito retrovisor no estaría nada mal..no? Digo.. Para colmo, al auxilio le erraron en las libras que lleva y está bastante panzona. Y las cubiertas de mi trailer no se corresponden con el de Carlos. "No creo que dure mucho, dice Enrique"

Si alcanzamos a llegar al pavimento, estamos salvados. Pero no. A los 2 km. el auxilio dijo hasta aquí llegó mi amor y sonamos. Nos quedamos sin auxilio. Gobernador Costa es lo más cercano. Son unos 25 Km. aproximados desde donde estamos. Pero es 8 de diciembre, feriado. "Bueno, es el Día de la Virgen, pedile un milagro y que encontres algún gomero que hoy te la arregle" le decimos antes de partir en busca de ese milagro, al Padre Carlos y Osvaldo.

Los cuatro que quedamos nos preparamos para la larga espera. Menos mal que insistí en salir temprano del Dos, he!!! Son numerosos los pescadores que retornando de Río Pico pasan y paran para socorrernos. Pero ya el equipo Alfa ha partido. Hace mucho calor, pero el tío, en la espera, le da un beso prolongado a la botella de Pisco. "No quiero deshidratarme" dice...Já.

En eso, Facundo descubre que en un charco que hay a metros del trailer herido, hay truchitas "matching the hatch". Una de las cañas viaja a mano. Enrique saca su Batenkill y cambia el spool por una línea de flote, largo leader y una seca en tamaño 18.

La ruta esta señalizada con conos naranjas de la empresa que está haciendo el pavimento. Entonces ahí nomás lo declaramos coto de pesca privado. Son 5 tiros por cabeza, a una distancia de unos 15 metros. Facu es el primero. Primer cast, naranja. Aunque las truchitas se tiran de cabeza al mosquito artificial. Segundo cast, pierde una. Tercer cast..clink, caja!.

Se trata de una preciosa fontinalis que se pierde en las manos de Facu. Foto bajo y sobre el agua y chaucito. La pena es que todas estas truchitas están irremediablemente condenadas a morir. Este charco se ha formado por el acceso de agua por un caño, que está mucho más arriba de la superficie del espejo. Es decir, cuando se termine de secar el charco, se terminan las truchitas. Una verdadera pena pero no hay nada que podamos hacer.

El turno de Enrique es respetado a rajatabla. Tuvo un par de piques, pero no concreta. Para acortar la espera, el pasatiempo es divertido. La gente que pasa nos mira sorprendida y uno nos dice "Che, está bien que sean fanas, pero no es para tanto!!" Bueno, es mi turno y no me distraigan. Mañana este lugar, seguro que estará lleno de pescadores. Me toca bailar con la más fea. La actividad de las pequeñas cesó por completo, pero están ahí. Primer cast..naranja. Segundo cast..un toquecito. Tercer cast, se prende una "grandecita" pelea un poquito, me hace pito catalán y se desengancha. Cuarto cast y me ocurre lo mismo.

En el turno del tío, no quiere participar para no hacernos quedar mal, dice, mientras enfila a la camioneta donde está la botella de Pisco. Por la deshidratación..vio? Como a las dos horas largas (finalmente la virgencita les cumplió el milagro, pero en José de San Martín donde Carlos tiene un pariente, ya que en Costa no encontraron un lugar para reparar el auxilio) ya estamos nuevamente camino a casa.

En síntesis. La pesca en el Dos fue muy buena en cuanto a calidad, pero muy pobre en cuanto a cantidad. De todas maneras nosotros ya estábamos contestes que en este gran espejo de agua la cosa puede darse así. Le atribuimos la escasez de pique a la elevada temperatura ambiente (que nos permitió bañarnos en las "heladas" aguas del lago) pero más a los que hacen trolling y arrean con todo, pese a que reglamentariamente, esta vedado.

Las arco iris del Dos son truchas muy grandes y exuberantes, pero no son muchas y deberá extremarse los controles para que las modalidades no permitidas no sigan practicándose como si tal cosa, matando lo que venga y diezmando esa escasa población. Menos mal que el propietario de uno de los dos accesos al lago está alambrando y construirá una especie de cabaña en el acceso, para permitir el ingreso a su campo solamente de aquellos que cumplan con las normas actuales.

Recientemente se han sembrado 25.000 alevines de arco iris lo cual indica que en algunos años más habrá truchas atractivas de sangre nueva en el Dos. Estará en todos nosotros, los que ocasionalmente visitamos a este gran espejo de agua, respetar y hacer respetar la protección y conservación del recurso que lo habita. Ya no tanto por las generaciones futuras..sino por nosotros mismos.

Y también para que la próxima vez que visitemos a este bellísimo lago, nos encontremos con otro increíblemente maravilloso Déjà Vu. Ojala que así sea.

Néstor Brizuela.
skelfly@gmail.com

 



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