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El Limay medio

Luego de intentar pescar las marrones migratorias de fin de temporada en la Boca del Chimehuín y viendo que las mismas no estaban presentes,

 

nos decidimos con el grupo a viajar hasta Piedra del Águila para pescar los últimos dos días de nuestra salida en el Limay Medio.

Luego de Instalarnos cómodamente en la Hostería El Ciervo, un lugar sencillo pero ideal para pescadores, tomamos nuestros equipos y nos dirigimos hacia la represa de Pichi Picún Leufú, distante unos 10 km. del centro de Piedra del Águila.

Al llegar nos encontramos con un día bastante calmo y soleado y por ser feriado (domingo) no había generación de electricidad por lo que estaba bastante bajo, casi ideal para la práctica del flycast; luego de observar el río decidimos cruzar el puente que une las provincias de Neuquén y Río Negro y pescar desde la costa perteneciente a esta última, allí nomás a 500 metros del puente.

Una pequeña parte del grupo que se nos había adelantado ya contaba con dos capturas: una perca y una arco iris pescada con una tarántula en equipo #3. La cosa pintaba bastante distinto de lo que había acontecido en el Chimehuín.

Apenas entrado al río, Luciano García clavo un "masacote" espectacular: una marrón hembra de más de 4,5 kg, y hacía 10' que habíamos llegado!!.

Con el correr de las horas las capturas se fueron sucediendo y si bien no volvimos a obtener otra de gran tamaño como la mencionada anteriormente, salieron truchas entre 1 y 2.5 kilos, nada despreciable por cierto.

Una particularidad observada fue el hecho de que la gran mayoría de las capturas eran hembras, contradiciendo el consenso general de que las primeras que remontan los ríos para cumplir con su ritual anual de reproducción, son los machos. Ninguno entendía bien porqué ocurría esto pero es un hecho incontrastable.

Un solo macho de importantes dimensiones fue capturado y la mala noticia fue comprobar que en la aleta anal presentaba vestigios de la tan temida enfermedad GBD (gas bubble disease) o deceso por burbujas de gas, provocada por la sobresaturación de gases disueltos en el agua a causa de los vertederos de las represas eléctricas. Por fortuna en este caso ese macho había logrado sobrevivir y esas burbujas parecían ser las últimas secuelas que el organismo del pez estaba reabsorbiendo.

Volviendo al tema de la pesca, las moscas más rendidoras fueron las Woolly Bugger oliva en diferentes tamaños de anzuelos pero generalmente no más grande de #6. También las matukas y una especie de matona toda blanca con cabeza de hilo negro. Las líneas de hundimiento intermedio y rápido, ideal sería una combinación de ambas: algo que hunda rápido pero sin llegar al fondo porque los enganches en las piedras son frecuentes y la pérdida de moscas también.

 

Esa noche nos encontramos en un restaurante con otros dos grupos de pescadores y en todos los casos los resultados del día fueron parecidos, unos habían estado en Fortín Nogueira y otros cerca nuestro, algunos kilómetros aguas abajo del puente.

A la mañana siguiente decidimos ir hasta la otra represa, la de Piedra del Águila y pescar en la zona preferencial delimitada por el puente que une Neuquén y Río Negro y la estación de Piscicultura, en esta oportunidad nuestro trayecto fue de unos 35 km.
A pesar de ser día laborable (lunes 30/04), la represa estaba soltando poca cantidad de agua con lo que el acceso y el lanzamiento a las corrientes más propicias no presentarían mayores dificultades.

Luego de obtener los permisos para área preferencial nos dedicamos a armar nuestros equipos y ya de camino aprovechamos la loma para observar los accidentes, pozones, piedras y corrientes del río, datos muy importantes y que no siempre se pueden obtener tan fácilmente.

La pesca en este lugar también fue abundante y entretenida aunque los tamaños no colmaron nuestras expectativas. Otra vez se dio el mismo caso que en PPL, la mayoría fueron hembras, la mayoría residentes y todas gorditas y llenas de ovas, los machos aún no se arriman.

A eso de las 15:00 hs. la actividad disminuyó considerablemente y recién se volvió a pescar bien a última hora, no obstante nuestro segundo día en el Limay Medio había sido tan exitoso como el primero.

Aquí también rindieron muy bien moscas tradicionales como la Woolly Bugger y la rabbit, yo utilicé una mosca parecida a esta última: medio cuerpo de mylar, ala larga de rabbit negra atada solamente cerca del ojo del anzuelo y cabeza de lana roja, me dio un par de truchas y otro par de piques perdidos.

El río tiene algunas plantas hundidas que simulan excelentemente bien un pique: cuando estamos recogiendo se engancha la mosca en las ramas, clavamos pensando en que una trucha tomó y cuando aflojamos un poco la tensión la rama estirada vuelve a su posición original haciéndonos creer que es la cabeceada del pez, de esa manera perdimos varias moscas y nuestros corazones palpitaron más de la cuenta.

Hace algunos días alguien, residente de Piedra del Águila me escribió comentando lo bueno que estuvo el Limay Medio en toda la temporada y resaltando que no había una sola mención en nuestra página. Sabíamos que el gran río estaba rindiendo bien a pesar de las represas, de los furtivos y de todos los que conciente o inconcientemente atentan contra el. Creemos que en estos momentos es uno de los mejores ríos trucheros de la Patagonia y estamos convencidos de que hay que cuidarlo más que nunca, para que lo siga siendo, para que cada pescador pueda irse contento de su jornada de pesca, para que cada lugareño tenga más fuentes de ingresos gracias al turismo y los servicios relacionados con la pesca y para que todos sigamos disfrutando de esa maravilla de la naturaleza que es el río Limay.

por Héctor Gugliermo
mayo 2001




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