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Las vecinas de El Abuelo

Finalmente, luego de la suspensión del fin de semana anterior debido al temporal que se desató en Buenos Aires,

 

pudimos concurrir a la laguna El Abuelo, en la localidad de Bragado, a unos 230 km. de la Capital Federal.

Teníamos el dato de que se estaba pescando excelentemente bien y a pesar de la luna poco favorable pudimos confirmarlo -para nuestro beneplácito- como totalmente exacto.

Como dejamos en claro en el título de esta nota y para ser totalmente justos y precisos con el lugar, debemos decir que la pesca no la hicimos en la laguna El Abuelo sino en otras dos vecinas y próximas a esta que hace un par de temporadas (cuando el nivel de agua en la zona era mucho más elevado), estaban unidas y formaban una única y enorme masa de agua.

Ingresamos como siempre por el kilómetro 220,5 de la ruta nacional 5 y luego de 7 kilómetros de tierra llegamos a la estancia "El Abuelo", su dueño, el Sr. Esteban, nos recibió con la amabilidad de siempre y luego de cambiarnos y dejarle la carne para que nos la tenga preparada para las 14:30 partimos hacia las lagunas vecinas que se encuentran detrás de una elevación, a la que se llega cruzando totalmente este primer espejo de agua.

La pesca fue excelente y no exagero en nada si digo que se obtuvieron más de cien ejemplares de buen tamaño (algunas pesaron hasta 2,5 kg.) entre los cuatro pescadores que formamos esta excursión, dos pescaron en la modalidad de spinning y dos lo hicimos con mosca. Los que pescaron con señuelos nos sacaron una gran ventaja, mi cálculo más optimista presupone que el 75% de las capturas lo hicieron "los ferreteros" y el resto los mosqueros, pero si hacen cuentas verán que de todas maneras no es para despreciar lo que obtuvimos.

En las primeras dos horas de la mañana tuvimos que buscarlas más abajo, el agua todavía estaba bastante fría y las moscas que mejor resultado dieron fueron divers y streamers con cabeza muddler y ojos de plomo o bronce para que profundizaran algo. A medida que fue aumentando la temperatura las moscas de superficie como poppers y ranas de pelo de ciervo o foam pasaron a rendir más y tuvimos menos problemas con la vegetación acuática.

Por la tarde, luego del asado y un momento de descanso retomamos la pesca y aunque volvimos a los lugares que mejor habían rendido la actividad disminuyó notablemente y dejamos de pescar bastante antes de la caída del sol, la jornada estaba cumplida y los resultados habían sido por demás satisfactorias.

El agua totalmente transparente nos dejó observar dos hermosos espectáculos: el primero y más emocionante, el ataque de las tarariras a nuestras moscas y señuelos, el segundo y alentador para el futuro, la gran cantidad de forrajeros y alevinos que pueblan las lagunas.

Solo esperamos que todos aquellos que vayan entiendan que deben cuidar los peces y el lugar. Una preocupación nos quedó y es la siguiente, la laguna El Abuelo ya no es la misma que visitamos en las últimas dos temporadas, evidentemente la presión de pesca ha sido importante y según Esteban muchos pescadores se llevan varias tarariras en cada visita. Creo que debemos tomar conciencia de la situación y hacer el esfuerzo de devolver la mayor cantidad de peces al agua, no hay aun un reglamento que nos imponga condiciones o límites así que somos nosotros, los pescadores, los que tenemos la responsabilidad de cuidar y velar por ellos.

por Héctor Gugliermo



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Charlie con un excelente ejemplar logrado con una popper amarilla
Charlie con un excelente ejemplar logrado con una popper amarilla