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Experiencia en el lago Fagnano

Amigos mosqueros, este relato que les voy a hacer sobre un episodio que me tocó vivir el pasado 20 de octubre.

 

No es a efectos de infundir miedo o temor, todo lo contrario, es a fin de que todos aquellos que gustamos de navegar los hermosos lagos patagónicos tomemos las debidas precauciones.

Bien es sabido la baja temperatura de sus aguas y los fuertes vientos que generalmente los cruzan. El lago Fagnano en Tierra del Fuego no es la excepción y producto de lo comentado anteriormente fue lo que sucedió.

El sábado 20 de octubre, un grupo de cinco amigos, en dos botes semirrígidos decidimos cruzar el lago Fagnano para ir al río Claro donde estamos armando un refugio para pescadores. Víctor y yo en su bote, el resto en el segundo.

Aproximadamente a las 17 hs. decidimos con Víctor regresar. El resto lo haría unos 40 minutos más tarde. El lago se encontraba bastante "movido" con viento fuerte de través y olas de aproximadamente 2 mts. pero no imposible de navegar.

Llevábamos unos 40 minutos capeando el temporal cuando una enorme ola lo sorprende a Víctor (él timoneaba). El bote se inclinó de tal manera que Víctor fue despedido violentamente del bote, cayendo de espaldas al agua. Yo caí al piso, con el motor encendido y girando en círculos. El bote sin estar comandado, al tomar la siguiente ola de proa, sin peso en la misma, con el agua embarcada en popa y el fuerte viento hace que dé una vuelta de campana.

Al margen de colocarnos siempre el chaleco salvavidas, yo tengo la costumbre de atarme a la embarcación con lo que se llama en la jerga marina "cabo de vida". Esto hizo que no me alejara del bote. No tuvo la misma suerte Víctor, que por impulso de la marejada y el fuerte viento fue separado inmediatamente una decena de metros.

Me costó innumerables esfuerzos subirme al piso del bote invertido, la rompiente de las olas me pasaban por encima y tragué muchísima agua. Mientras esto sucedía escuchaba los gritos desesperados de Víctor.

No sé cuanto tiempo pasó, pero cuando logré subirme a Víctor no lo vi ni lo escuché más.

Me encontraba en medio del lago, flotando a la deriva, con el shock emocional de saber que había perdido un amigo y aproximándose la noche.

Me rescataron el día siguiente, a las 9,30 de la mañana, después de haber derivado aproximadamente 15 km. y con principio de hipotermia.

El cuerpo de Víctor fue encontrado por una cuadrilla de rescate dos días después, en la costa y próximo a un paraje llamado Laguna del Indio, a una distancia de aproximadamente 35 km. de donde sucedió el hecho.

Las conclusiones a las que pude arribar después de tremendo episodio son las siguientes:

Salvé mi vida por estar atado al bote, tener bien puesto el chaleco salvavidas y tener la indumentaria apropiada para navegar por aguas muy frías.

Salvé mi vida por no dejarme vencer por el pánico y la desesperanza. Es increíble la fuerza que tiene la mente por sobre el cuerpo.

Tratar dentro de lo posible de navegar en compañía de otro bote.

Siempre, siempre hacer el rol de navegación en Prefectura. Ellos tienen la capacidad y entrenamiento apropiado para este tipo de situaciones.

por Marcelo Aranda



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