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Tararira en superficie

Su nombre científico, Hoplias malabáricus, fue un error de Bloch al clasificarla, ya que la confundió con una especie llegada de Malabar.

 

Es el único pez de la gran familia de los caracínidos, que no tiene aleta adiposa. Tiene una dentadura impresionante que la convierte en un carnicero terrible. Se reproduce en primavera y construye nidos que defiende con vehemencia, comprobado por muchos pescadores que han tenido que cambiar el wader, mucho antes de lo esperado.

Sus costumbres

Vamos a hablar de las tarariras que habitan en lagunas, bañados, represas y tajamares. Estos son los lugares ideales para pescarla en superficie y no quiere decir que en otros ambientes no se pueda pescarlas en esta modalidad.

Cuando empiezan los primeros calores estables, fines de setiembre y principios de octubre (hablamos de Uruguay), se empiezan a juntar en las orillas bajas donde por la acción del sol, el agua se entibia primero, permaneciendo muy cerca de estas hasta Diciembre, cuando concluye el período reproductivo. A medida que el agua comienza a tener una temperatura más uniforme en todo el espejo, comienzan a moverse a distintas profundidades, no dejando de hacerlo por los bajíos.

Es un excelente cazador al acecho, estando casi inmóvil la mayoría del tiempo y sus presas pueden ser tan variadas como: pequeños peces, ranas y hasta polluelos de aves acuáticas.

Difícilmente deje de atacar cualquier organismo vivo que pase cerca de sus mandíbulas, ya sea por hambre, defensa del nido o irritación.

Ambiente

Normalmente en estos espejos de aguas, encontramos gran cantidad de plantas acuáticas, tanto sumergidas como flotantes y otras como los juncos y pajonales donde hay parte de la planta bajo el agua y parte fuera. Nuestra presa, normalmente se ubica debajo o entre estos vegetales, sobre todo al principio de la temporada. Estas le sirven de muchas maneras ya sea directa o indirectamente; le proveen protección de sus depredadores, escondite para acechar e indirectamente hacen que el agua tanto por corrientes, como por el viento, tenga menor movimiento, permitiendo que sea más estable la temperatura.

Moscas

Básicamente para una pesca en superficie y teniendo en cuenta lo antes desarrollado, tenemos que usar moscas que emitan grandes vibraciones, que floten bien y que se enganchen poco de las plantas.
Estas pueden estar construidas tanto en madera de balsa, corcho, foam (goma) o pelo de ciervo.

Los modelos tipo poppers y divers, funcionan muy bien, así como también las imitaciones mas o menos realistas de ranas, personalmente creo que no es necesaria la imitación, aunque funcionan.

Los poppers tienen un frente que al traccionarlos, los hace emitir un fuerte sonido (pop) de donde proviene su nombre y los divers (buceador), se sumergen al recogerlo, volviendo a la superficie al dejar de hacerlo.
Por una característica del ataque de la tararira, hay que tener en cuenta algo en el atado de estas moscas, la cola no debe ser muy larga, mas bien tirando a corta, ya que normalmente la toman por detrás y si es muy larga se producen gran cantidad de falsas clavadas.

El color puede ser cualquiera, sí, realmente todo funciona con este pez, pero los tradicionales para este tipo de moscas, tratando de usarlos contrastados son muy efectivos. Blanco-rojo, amarillo-rojo, negro-amarillo, naranja-negro, verde-naranja y un sinfín de combinaciones más, que solo las limita la imaginación.
Extremadamente importante es el anzuelo. Lo ideal es que sea de un acero fino, con una punta corta y afilada químicamente, que tenga una rebaba pequeña o sin ella y sea de una gran abertura. Existe la idea de que hay que usar cañas pesadas, para clavar este tipo de peces de mandíbulas óseas, pero si usamos los anzuelos apropiados esto no es necesario. También importa que sean oxidables, muchas veces pensando en la duración, compramos inoxidables, no teniendo en cuenta que un pez que se nos escape con la mosca clavada, si tiene un anzuelo que se oxida, rápidamente se le desprende. Yo uso los Tiemco 8089 #2 y creo son ideales para esta pesca, aunque funcionan bien hasta los clásicos, rústicos y económicos Mustad 3407 previo afilado y aplastado de la rebaba, en números del 1/0 al 3/0.

Por último sobre este tema, es prácticamente imprescindible atar todas las moscas con antienganche, yo uso nylon 0,60 mm. que funciona perfectamente. Personalmente lo ato distinto a lo que se recomienda en este tipo de moscas, que son las usadas para el Black Bass, ya que este pez al no tener dientes, no rompe el nylon con el cual lo hacemos. En próximo artículo desarrollaremos este y otros temas referidos a estas moscas.

Equipo

Este tema es realmente muy personal, pero también es importante dar alguna orientación, sobretodo a los que van a intentar esta pesca por primera vez y no tienen claro que usar.

Teniendo en cuenta las moscas, diría que las cañas ideales para las diversas circunstancias de pesca que se pueden presentar, serían las números 7 u 8 ya que nos permiten tener una reserva de poder para tiros largos o vientos fuertes y un buen manejo de estas moscas grandes y poco aerodinámicas, que llevan un líder de acero forrado para empeorar la cosa.

Se pueden usar cañas más livianas, 5 o 6, pero siempre y cuando el clima, la distancia de pesca, o las demás variables sean favorables. Por los peces en si, no habría problema e inclusive en días que estén muy voraces, bastaría una Marabú Mudler con un pequeño cable para hacernos una fiesta, pero en la mayoría de las situaciones necesitaremos las cañas más pesadas.

Con respecto a la acción, esto es mucho más complicado y va en la preferencia de cada pescador; en mi caso particular me gustan para esta pesca, cañas de acción media-rápida ( yo uso una 7 con esta acción). Lo que importa es que no sean duras y que flexionen lo suficiente al tener la pieza prendida. La tararira no es un pez que haga grandes corridas, pero si es de una pelea muy violenta y normalmente cerca nuestro, dando saltos con contorsiones, cambios de dirección y mucha fuerza. Esto hace que nos dé poco tiempo para reaccionar, debiendo la caña primordialmente no permitir que se pierda la tensión de la línea, ya que prácticamente sería la pérdida de la tararira. Debemos tener en cuenta que la mayoría de las veces esta pelea se desarrolla a no más de 3 Pts. del pescador, con muy poca línea fuera de la caña.

Con respecto a la cola, las ideales son las WF F de torpedo corto, tipo Bass Bug Taper. Yo en mi caña uso un numero más, o sea caña 7 con línea 8. A los que tengan miedo de esta combinación, les digo tengan en cuenta que difícilmente, se hagan tiros largos donde se necesite usar mucha energía. Todo lo contrario, la mayoría de las veces se nos complica colocar la mosca en el lugar elegido, por estar muy cerca. La caña no se carga por tener poca línea afuera y los días de viento es peor, ya que en este tipo de moscas tiene gran incidencia.

Cuando tenemos un ataque fallido, muy común en esta pesca, la idea es levantar la línea y con un solo back cast volver a poner la mosca sobre la tararira, el colocarla inmediatamente luego del pique en el lugar, puede ser la diferencia entre pescar o no.
El reel puede ser cualquiera, que tenga la capacidad de cargar 50 mts. de backing de 20 lbs., la línea, y que haga balance con la caña; el freno de clic sirve perfectamente.
El líder puede estar construido así: 60 cms. de 0,60 mm., 40cms. de 0,50 mm. y 40 cms. de 0,40 mm, rematado con 12 cms. de cable de acero forrado de 20 lbs., y si quieren, un pequeño esmerillón para cambiar la mosca. Yo lo uso, y más adelante verán por que.

La pesca

La idea de casi todo pescador, es entrar al agua y pescar hacia el centro del espejo o hacia la parte mas profunda, es algo que tenemos como preestablecido, pues sáquense ese concepto de la cabeza si van a pescar tarariras.

Les quiero contar una experiencia en la que me convencí de esto. A pesar de que uno "sabe" que a estos peces les gustan los lugares bajos (sobretodo al principio de la temporada), es como instintivo colocarse de frente a lo mas profundo.

Llegamos a una estancia donde tienen 2 tajamares para regar arroz, uno tiene 11 hás., y en el que pescamos 17. Era Diciembre y hacía mucho calor, fuimos derecho al terraplén que forma el lago, pensamos que las tarariras ya estarían moviéndose por todos lados. Como algunos también usarían carnada, en la parte profunda tendríamos oportunidades para todos.

Después de varias horas alguien tuvo un pique en una cuchara recogida lentamente sobre el fondo, pero la tararira se desprendió.

Me tocó hacer el asado ya que no quise pescar, pero cuando me restablecí de la comilona, armé el equipo y decidí alejarme de la montonera. El pequeño lago tiene las orillas prácticamente libre de vegetación acuática. Comencé caminando con precaución a unos 3 mts. de ésta (la vibración de los pasos asusta los peces), casteando un popper de pelo en abanico, para cubrir lo más posible la zona. Cuando me convencía de que en la orilla no había nada, me acercaba y casteaba lago adentro, pero la mayoría de las veces al acercarme, alguna tararira disparaba dejando una V en la superficie del agua; realmente no entendía que estaba haciendo mal.

Cuando llegué a donde el lago forma un vértice decidí vadear y saltearme esa zona, ya que no tendría mas de 20 cms. de profundidad y gran cantidad de plantas acuáticas, fue entonces que sentí los clásicos sonidos de tarariras comiendo. Me paré en medio del cruce y observando atentamente, vi que la mayoría de los ataques se efectuaban a no más de medio metro de la orilla. Por efecto de alguna lluvia, el lago había crecido y todo el perímetro del vértice del lago no tenía plantas, era como si hubieran hecho "veredas". Me fui a donde empezaba una de éstas e hice un tiro largo recogiendo el popper con los clásicos tirones cortos y rápidos, fue impresionante, en 15 mts. lo atacaron 4 tarariras, salían de las plantas como bólidos y le tiraban una dentellada a la mosca, pero ninguna acertó, luego volvían atrás sin seguir el artificial. Si hubiera vuelto a hacer un tiro largo y hubiera prendido una de las más alejadas, en la pelea las otras dispararían. Como vi donde quedó la más cercana a mí, levanté la línea, hice un back cast y coloqué la mosca un metro pasando la tararira. Repetí el recogido y ella el ataque fallido, esto sucedió varias veces, hasta que se quedó quieta y no se inmutaba por el popper, me puse en lugar del pez y dije esos bichos rojos y blancos son muy rápidos para mí. Cambié por un popper verde-naranja, lo recogía lentamente con un muy pequeño tirón y luego lo dejaba quieto unos segundos.

Sin sacarla del agua le quité el anzuelo y fui por la segunda, la tercera y la cuarta. Fue efectivo, tanto el recoger lento, como cambiar de color. Desde este día comencé a colocar esmerillones en los líderes de acero.

Como se hacía tarde decidí volver por la misma orilla, pero esta vez mis cast los efectuaba de adentro hacia fuera del agua. Caminaba a unos 4 mts. de ésta mirando atentamente, si notaba algún movimiento contra el pequeño escalón de la orilla, tiraba el popper sobre el pasto y lo hacía entrar al agua justo sobre donde suponía estaba la tararira, fue infalible, en el mismo trayecto que al principio, clave como 8 piezas.

La Pesca en eclosiones

Podrán pensar que estoy loco cuando hablo de eclosiones pescando tarariras, pues no lo estoy, al menos no por esto. Una de las características más importantes del hombre, es la posibilidad de aprender de sus experiencias. En nuestro deporte, el tener la mente abierta, ser un buen observador y usar toda la información que tengamos sobre el pez que intentamos pescar, es primordial para tener éxito.

Era octubre, época en que las tarariras se encuentran en las zonas bajas, por lo tanto, con toda la barra, elegimos la cola de la represa donde se da esta condición. En las partes mas bajas, la cantidad de plantas flotantes y sumergidas hacían casi imposible caminar, menos aún pescar, ya que sería muy difícil hacer funcionar nuestras moscas. Tomamos la decisión de internarnos entre los pajonales, el agua nos alcanzaba la ingle, y aunque menos, también teníamos plantas subacuáticas. La complicación era castear, había poco espacio y las matas de paja eran bastante más altas que nosotros.

Nos separamos, yo empecé con mis tiros en todo lugar que fuera posible, tratando de hacerlo de forma ordenada para no asustar las potenciales presas. Cada tanto, escuchaba las clásicas explosiones en la superficie del agua, que delataban el ataque de alguna tararira, pero yo seguía invicto, 0 a 0.

Después de un buen rato, decidí descansar el brazo y mirar con atención donde se producían los ataques, escuché uno y me acerqué para ver los clásicos círculos concéntricos que se producen, este sucedió pegado a una mata de pajas. Me quedé mirando y me llamó la atención una pequeña eclosión junto al pajonal, revisé todas las matas que tenía a la vista, y en el lado protegido del viento, muchas de ellas tenían estos insectos sobrevolando el agua, pero lo interesante, era que las mojarras se estaban dando un festín y era notorio, ya que por estar esta pequeña zona al resguardo, la superficie era un espejo.

Cada tanto, los depredadores se convertían en presa, las tarariras aprovechando la situación atacaban a las ocupadas mojarras.

Como bien suponen ustedes, mi intención era ser el último eslabón de la cadena y así fue.

por Fernando "Sumo" Vicente




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