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Sembrando tarariras

El Rincón se llama el establecimiento, además de la ganadería tradicional, se producen Ñandúes, desde el huevo hasta el animal terminado.

 

El antiguo casco se está remodelando y acondicionando para brindar servicios turísticos, ya que está en una hermosa zona de sierras bajas con estupendos paisajes, ubicada a solo 15 kms. de Rocha la capital departamental.

El establecimiento cuenta con un lago artificial de 9 hás., de unos 7 años de antigüedad que al año fue sembrado con bagres negros, pensando en una producción comercial que no se llevó a cabo. Nunca nadie extrajo peces de él y de a poco se fue convirtiendo en un ecosistema equilibrado naturalmente.

Hace unos 2 años, mi amigo Gino quien es el arquitecto del establecimiento, me invitó a ir a pescar y ver que especies se habían adaptado naturalmente, ya que los bagres negros fueron introducidos y no son autóctonos de nuestra zona. El dueño sabiendo que éramos pescadores deportivos y que devolveríamos todas la piezas, nos permitió pescar.

Nuestra sorpresa fue mayúscula, al comprobar que el principal depredador del lago eran unos enormes dientudos y no como habíamos supuesto las tradicionales tarariras.

De a poco fuimos conociendo las pequeñas especies que habitan el lago, presenciamos eclosiones impresionantes de efímeras, en las orillas la densidad de peces es asombrosa y mirando los cardúmenes de mojarras, pequeños cíclidos y sobretodo la cantidad y calidad de los dientudos nos fuimos convenciendo que era un excelente lugar para pesca deportiva, pero claro, se necesitaba una especie de mayor porte y atractiva que los dientudos.

Idas y venidas, esta especie o la otra, exótico o autóctono, después de mucho pensarlo nos decidimos y se lo propusimos al dueño.

No hay duda que la tararira es uno de los peces mas deportivos del mundo, quien no esté de acuerdo lo invito a que intente su pesca con un equipo de flycast y una mosca de superficie en la punta de la línea. No tengo dudas que se asombrará con la violencia del pique, las acrobacias aéreas y la fortaleza de este increíble pez.

Además de todas sus virtudes como pez deportivo, es autóctono y no teníamos que pensar en problemas de adaptación o peor aún, la posibilidad de contaminar las aguas naturales y terminar con un problema ecológico, como ha sucedido con las carpas y esturiones.

Decidido el pez, teníamos que conseguir a alguien que hiciera los estudios correspondientes y nos asesorara al respecto. Eso lo encontramos en la persona del Dr. Alejandro Roffo, quien es Veterinario especialista en Pejerreyes y Tarariras.

Después de intercambiar muchos e-mail con Alejandro, se tomaron todas las decisiones y él se vino desde Buenos Aires para hacer los estudios y dirigir la siembra.

Lo primero que se hizo fue relevar el lago y hacer los análisis del agua, siendo todo positivo y pudiéndose confirmar todo lo calculado anteriormente con respecto a la cantidad de peces a sembrar y la probabilidad de éxito del proyecto.

La primera decisión importante fue que se sembrarían tarariras adultas pescadas con redes o anzuelos ya que esto aceleraría el proceso. Por el tamaño y condiciones del lago, Alejandro calculó que se deberían sembrar entre 200 y 300 tarariras para poder empezar a pescar este mismo año, pero si solo llegábamos a la cantidad suficiente para que se reprodujeran, nos quedábamos contentos.

Pensando en la efectividad de la pesca con redes, contratamos un pescador artesanal que nos aseguró que podía pescar con trasmallo las tarariras que precisábamos en 2 o 3 días, este fue nuestro primer error. El pescador días antes nos había mostrado la cantidad de tarariras que sacaba y que las traía para alimentar los chanchos, ya que su pesca "rentable" está dirigida a otras especies que son las que le compran los mayoristas.

Partimos desde el Puerto de los Botes a las 4 de la tarde en dos viejas chalanas, rumbo a la desembocadura del arroyo de Rocha en la laguna del mismo nombre, en una, 2 pescadores artesanales con todos sus implementos de pesca y útiles para pasar toda la noche pescando y en la otra Alejandro, mi hijo Valentín y yo, con toda la carga de bandejas para transportar las tarariras.

Las primeras 4 tarariras que llegaron vivas al lago fueron soltadas a las 2 de la mañana. Después de dormir unas pocas horas volvimos hasta donde estaban los pescadores y solo tenían 5 tarariras más, un desastre realmente, habían logrado pescar 15 tarariras y 6 se habían muerto en las redes, para colmo de males las que estaban vivas al sacarlas de la malla se lastimaban bastante. En definitiva después de 20 horas de pesca y un despliegue grande de medios y esfuerzo solo logramos sembrar 8 tarariras con un estado aceptable, porque una de la 5 últimas murió en el viaje. Conclusión, los comerciales saben pescar y matar los peces.

Esa misma tarde se puso en marcha el plan alternativo, nos habían dado permiso en un establecimiento agropecuario para pescar algunas tarariras en un tajamar de menos de media hectárea. Con la compañía de Gino, varios niños, mujeres y algún amigo curioso, sacamos 11 tarariras de entre 30 y 45 cms., todas pescadas con señuelos (Spinning) y en perfecto estado de salud, en solo una hora y poco.

Fueron soltadas esa noche todas en perfecto estado después de varios percances, incluida una lluvia torrencial que logró tenernos una hora enterrados en el barro hasta que fuimos rescatados.

Al otro día, entre Alejandro y yo, no hacíamos uno entero, para colmo de males el tiempo no ayudaba y no conseguíamos un vehículo que nos salvara del barro. Esa tarde en el mismo tajamar del día anterior, mi señora pescó su primer tararira, Valentín ya era un experto sacando 3, yo saqué 7 con mosca.

De la enterrada no nos salvamos, esta vez el tractor nos tuvo que subir bastante para evitar el barro.

Alejandro volvió a Bs. As., sabiendo que con 30 tarariras sembradas la reproducción en la primavera estaba asegurada.

De esta etapa, algo que realmente nos asombró fue la densidad de tarariras del pequeño tajamar, sacamos 22 y la mayoría de ellas por encima de los 35 cms., todas estaban en excelente estado y por supuesto que quedaron muchas más.

La otra comprobación interesante es la facilidad de transporte que dan las bandejas de plástico, se les pone agua que apenas tape el lomo de la tararira, llegamos a tener a algunas 5 hs. y llegaron en perfecto estado.

Lo que sí es muy importante, es la adaptación que hay que hacer al llegar al destino, se meten las bandejas en el agua y de a poco se les empieza a echar agua del lago para igualar la temperatura y los parámetros químicos del agua, recién cuando el agua se desborda las podemos soltar esto lleva unos 20 minutos, este tiempo lo aprovechábamos para medir los ejemplares a soltar, necesario esto para las estadísticas de Alejandro. Era notoria en esta época la perdida de temperatura que tienen las bandejas, ya que tienden a igualarse con la temperatura del aire, en un lago por el volumen, esto demora mucho y no hay cambios bruscos, siempre que llegamos se sentía mucho mas fría el agua de las bandejas que la del espejo de agua.

Como la barra estaba con ganas de divertirse, decidimos conseguir otros tajamares para pescar algunas más el fin de semana siguiente y aumentar los reproductores antes de que el frío empezara, ya que estábamos en los últimos días de Abril.

Después de varios llamados telefónicos, conseguimos 3 espejos de agua, uno de unas 5 has. en un establecimiento de un tío mío. Los otros 2 están casi juntos y sirven para el riego de arroz, el mas grande es de 17 hás., anteriormente hemos pescado tarariras de hasta 3,5 kg en él. El restante de 11 hás, estaba prácticamente seco, ya que habían abierto el muro para usar toda el agua en el riego.

El sábado con Alberto, mi tío Nelson, Ana mi señora y mis dos hijos mayores, Valentín y Augusto, fuimos al tajamar de 5 hás de mi tío Fredy, hacía mucho frío, mi amigo Alberto y el tío Nelson pescaron a spinning, yo con mosca, sacamos 9 tarariras en ¾ de hora, los gurises no pincharon ninguna, ya que el pique se dio bien al ponerse el sol. Esta vez tuvimos problemas con el transporte, la camioneta una 4X4, tenía una amortiguación extremadamente dura y la mayoría del camino que tuvimos que recorrer no era asfaltado, de cualquier manera previmos esto y fuimos reponiendo agua en las bandejas.

El domingo, decididos a hacer una buena pesca partimos 4 pescadores, Gino, Fausto, Alberto y yo, también nos acompañaron la señora y la hija de Fausto, quienes no pescaron.

Cuando vimos el lago casi seco, se nos hizo agua la boca, sabíamos que las tarariras amontonadas y muertas de hambre serían fáciles de pescar. Hacia allí fuimos los 4, solo llevamos equipos de mosca, 2 equipos #8, un #7 y un #5. Fue una fiesta realmente aunque perdimos mucho material, las tarariras estaban furiosas y mordían todo, hasta las líneas, teníamos cortes reiterados hasta 50 cms. arriba de la mosca.

Dejamos de pescar cuando completamos casi el cupo que podíamos transportar, las tarariras eran excelentes, todas mayores de 45 cms. llegando las más grandes a 55, en total 20 bichos, aunque una se cayó al agua y 2 eran ejemplares de bagres de 47 cms., que fueron sacrificados para estudios científicos (como hacen los Japoneses con las ballenas), pero por error fueron bajados en lo de Alberto y terminaron como chupín (como terminan las ballenas).

Esta vez teniendo en cuenta el problema de la camioneta, sobre cada bandeja con peces, pusimos otra conteniendo solo agua, lo que chorreaba desde las de arriba mantenía el nivel de agua perfecto en las de abajo.

Como datos interesantes de todas estas pescas, les confirmo que el flycast es tan efectivo como el spinning con las tarariras, teniendo prácticamente la misma cantidad de piques en las dos modalidades, las mejores moscas fueron streamers y no los clásicos poppers y divers de flote, por lejos la mejor fue la andino negra con plumas rojas o verde fluo atada en anzuelos 2/0, la siguió de cerca, el tucán de foam negro con cola roja y también rindió muy bien una rabbit de ala naranja, cuerpo de cristal chenille oliva y cabeza mudler también oliva.

56 hermosas tarariras fueron sembradas y esperamos llegar a las 300 esta primavera, si no se puede, estoy seguro que las que están se van a encargar de llenar este lago de hermosas y peleadoras tarariras.

por Fernando "Sumo" Vicente




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el autor de la nota junto a Alejandro Roffo
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heermoso ejemplar de dientudo del lago
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soltando las tarariras
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tarariras nadando en el lago
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