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Excursión al río Rivadavia

Queridos amigos: Les escribimos para contarles nuestro viaje, que planificamos y preparamos desde el mes de noviembre del 2001.

 

Nuestro destino era el Parque Nacacional Los Alerces. Los integrantes fuimos ocho de los cuales tres son recientes en ésta práctica.

Salimos el viernes 8 de marzo hasta el domingo 17 del mismo mes. Nos alojamos en Villa Lago Rivadavia en un complejo de cabañas, bastante accesibles, a orillas del río Carrileufú.

El primer día, un grupo de cuatro integrantes, se llegó hasta el lago Cholila, y con una lancha que habíamos llevado se desplazaron hasta la desembocadura del Río Tigre, en el otro extremo del lago. Aquí la pesca se remitió a un Salmón bastante aceptable, algunas arco iris y algunas fontinalis. Un lugar espectacular pero la pesca no estuvo a la altura de las circunstancias.

El otro grupo se llegó con un gomón con un pequeño motor (3,3hp) hasta la boca del Carrileufú en el lago Rivadavia (de otra manera no se puede llegar). Aquí la pesca fue muy parecida, en el Carrileufú tomaron arco iris pequeñas ninfas en anzuelos 14 y 16 de caddis.

El segundo día, un grupo se llegó hasta donde desemboca el arroyo Colegual sobre el río Rivadavia. Un lugar espectacular, con una pesca muy difícil, con truchas que hablan varios idiomas. Así y todo, sacando a relucir todo lo que uno ha leído y lo que ha aprendido en esa universidad que es el río de los Espinillos (en Córdoba), pescamos unas hermosas arco iris entre árboles caídos. Las moscas utilizadas: pequeñas ninfas nº 18 (Prince) y en secas (Griffit Gnat) nº 20.

El otro grupo fue hasta el lago Cholila haciendo lo mismo que el día anterior. La pesca resultó muy parecida. Con streamers (Zonkers) nº 4 y 6 clavaron un par de buenas fontinalis.

Al tercer día un grupo bajó con el gomón el río Rivadavia, la experiencia resultó inolvidable. La pesca requiere de sutileza. Es un gran desafío.

El otro grupo bajó la lancha en un camping sobre el lago Verde. Nos dirigimos donde desemboca el Rivadavia para luego pescar junto a los juncos con buena actividad en superficie, (para mi lo mejor del viaje). Pinchamos una gordotas arco iris, de muy buen tamaño. La mosca para ese momento (mitad de la mañana) fue la elk hair caddis. Por la tarde bajamos el río Arrayanes, antes le hicimos uno tiros al río Menéndez que nos respondió con una marrón que holgadamente pasaba los cincuenta centímetros.

El Arrayanes es de una belleza inexplicable.

Sus truchas son muy desconfiadas, pero no imposibles. Flotar este río es una experiencia fantástica para cualquier pescador.

El cuarto día fuimos todos al lago Verde, repitiendo el itinerario.

El quinto, nos levantamos todo y nos despedimos de este hermoso sitio y fuimos a mimar un lugar que nuestro grupo quiere mucho. Nos volvimos para Bariloche, pero antes de llegar entramos a pescar al lago Steffen y el río Manso, muchas truchas medianas y mucha diversión. Al día siguiente nos despedimos y regresamos a San Francisco (Provincia de Córdoba).

No nos alcanzó el tiempo, hubiéramos querido llegarnos hasta el río Futaleufú o hasta el Corcovado. Queda como un proyecto para el año que viene, siempre y cuando se pueda seguir viajando, o que queden aguas públicas para pescar, o que los guías que se están haciendo la América con los yanquis no nos pasen por arriba haciendo lugar a sus clientes violando el reglamento que en materia de respeto es bastante claro.

Conociendo nuestro sur uno se enriquece momento a momento. Son verdaderos santuarios, y como tales los respetamos.

Hasta pronto.

por Mario Fogliatti



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