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Embalse de Pichi Picún Leufú (Piedra del Aguila)

Como ya es casi una costumbre, organizamos con un grupo de egresados de la Escuela “FRASER” una salida de pesca.

 

Esta vez y dado que no estamos en temporada de pesca, debemos buscar los lugares que se encuentran habilitados todo el año.

El lugar elegido fue Piedra del Águila, del lado del embalse de Pichi Picún Leufú, lugar éste que siempre nos ha dado muchas satisfacciones.

Partimos de la ciudad de Neuquén aproximadamente a las 5,30 Hs., una mañana muy fría que dejaba vislumbrar lo que nos esperaba en el lugar elegido para pescar. Cuando llegamos a Piedra del Águila paramos un rato en una Estación de Servicio para recargar los termos con agua caliente y estirar un poco las piernas, y sacarnos alguna foto, no es que el viaje hubiera sido muy largo, son apenas unos 200 Kms., pero ya es una vieja costumbre el parar ahí porque seguro que algo nos olvidamos de comprar y nos acordamos en el viaje, ese lugar es la salvación.

Una vez que llegamos al embalse comenzamos con los preparativos de rigor, tarea ésta que nos demandó aproximadamente media hora hasta que estuvimos con el bote en el agua y nos trasladamos nuevamente hasta la orilla neuquina que es la que nos ha sorprendido en otras oportunidades con muy buenas capturas. Cabe aclarar que para botar la embarcación es necesario cruzar el puente que se encuentra a unos 500 metros aguas abajo de la represa de Piedra del Águila con lo que cruzamos a tierras rionegrinas, para luego cruzar nuevamente a la otra orilla.

Una vez que dejamos todo los bártulos propios de una salida de pesca, llámese parrilla, conservadoras, el comedor de lona armado y todas las cosas que solemos llevar como para estar mínimamente cómodos, cada uno salió a caminar tratando de buscar un lugar adecuado que nos permita pescar con comodidad y, en lo posible atrapar algún pez.

Yo particularmente anduve caminando casi toda la mañana en compañía de mi sobrino "Maxi" y no pudimos lograr ninguna captura. Primero elegíamos cada lugar intentando poner en la elección todo lo aprendido en nuestros escasos años de mosqueros y al ver que no pasaba nada, no tuvimos ni siquiera un pequeño tironcito en nuestras moscas, nos dispusimos a atacar con todo y probar en todo lugar que se pusiera a nuestro alcance, pero como ya les anticipé sin obtener resultado alguno.

Un poco desesperanzados emprendimos el regreso dado que desde la distancia se veía una pequeña columna de humo lo que nos hizo mirar el reloj y ver que ya era hora de almorzar, además como todos sabemos, el caminar a la orilla de un río o lago siempre nos despierta un apetito voraz.

Al llegar al campamento y tras preguntar como les había ido a los demás, vimos que no fuimos los únicos que no habíamos tenido suerte con la pesca. Solo dos de nuestros compañeros habían tenido una captura cada uno, pero nada espectacular. Debo decirles que el tamaño que en ese lugar se considera normal es de aproximadamente 1,5 Kgrs., nada despreciable por cierto, de todas las veces que he ido a ese pesquero nunca vi que se obtuviera una captura muy pequeña, todos de muy buen porte. Al hablar de 1,5 Kgrs. estoy hablando de truchas de 40 cms, como mínimo.

De la parrilla ya empezaba a salir el clásico aroma de un asado bien hecho, pero le faltaba una media hora aproximadamente así que propongo que salgamos en el bote a probar suerte desde adentro y hacia las orillas.

Cuatro compañeros se prendieron de la idea así que arrancamos. Dejando derivar la embarcación y de a uno por vez comenzamos a castear hacia la orilla. Pasaron unos quince minutos sin que se diera captura alguna hasta que uno de los muchachos logró un pique, y luego otro, ambos de muy buen tamaño. Yo me estaba poniendo nervioso al ver que mis lanzamientos no producían resultado alguno hasta que en un cambio de mosca, puse una woolly bugger roja hecha en un tamaño bastante respetable, anzuelo Nº 4, me dio un pique realmente espectacular. Cuando lo traigo hasta mis manos, un Arco Iris de 1,8 Kgrs. más o menos que dio una pelea realmente hermosa.

Estuvimos pescando de esa manera algo más de media hora y obteniendo una tres o cuatro capturas cada uno, todos del tamaño que anteriormente les mencionara como norma del lugar hasta que decidimos volver al campamento.

El asado estaba a punto.

Mientras estábamos comiendo y a unos cuatro o cinco metros, muy cerca de la orilla se veía como una trucha de aparentemente respetables dimensiones, se estaba alimentando de alevinos. Todos disfrutábamos viéndola, todos con ganas de pescarla, pero como dice el viejo dicho "pescado que se ve no pica" ninguno de nosotros intentó hacerlo, eso fue hasta que terminamos de comer. La verdad es que hacía tanto barullo esa trucha al atacar a los alevinos que no pudimos resistir la tentación de tratar de atraparla.

El bote se encontraba amarrado a unos siete metros del lugar donde se la veía comer, entonces los muchachos decidieron subir al bote de a uno a la vez intentando tres lanzamientos cada uno. Yo no me anoté en la lista porque creí que era mucho ruido el que se hacía como para poder tener suerte.

Caminé unos diez metros hacia abajo, puse en mi tippet una pequeña imitación de alevino de epoxi que tenía en mi caja de streamers y comencé a probar suerte hacia la dirección en que se había visto la trucha por última vez. En el primer intento no pasó nada, pero en el segundo siento un tirón fuertísimo y levanto rápidamente la caña como para clavarla bien y que no se vaya a escapar.

El resto de los muchachos no se habían percatado que la trucha ya había sido capturada y seguían probando suerte hasta que uno de ellos vio mi caña y les avisó a los demás. Todos dejaron de pescar en el acto y se vinieron a ver mi captura. La traigo rápidamente hasta mis manos, uno de los muchachos estaba filmando, se la muestro y me pongo en posición para la foto de rigor (no la acompaño porque una vez revelada no salió bien enfocada), una vez tomada procedo a oxigenarla para liberarla, era una trucha de más de 2 Kgrs., muy bien alimentada, muy saludable en apariencia y muy fuerte, comienzo a oxigenarla para después liberarla pero la trucha no revive, pasan los minutos y nada, cambiamos de posición y un amigo sigue intentando reanimarla. La temperatura del agua no nos permitía tener las manos sumergidas por mucho tiempo porque estaba heladísima, así que nos íbamos turnando para tratar de reanimar el pez. Así estuvimos algo más de 40 minutos hasta que vimos que la trucha no lo iba a lograr y decidimos sacrificarla. Hacía muchísimo tiempo que no sacrificaba una trucha, pero esta vez no hubo otro remedio. No sé las causas de por qué no pudimos reanimarla, no estaba tan cansada, ni siquiera la tuvimos tanto tiempo fuera del agua, aparte en estos años he devuelto muchísimas truchas al río y con una técnica que creo correcta, o por lo menos exitosa en todas las oportunidades. Quizás se haya debido a alguna consecuencia de la actividad de las represas, pero no tenía signos visibles del mal de las burbujas.

Luego del incidente seguimos pescando hasta el atardecer.

Por suerte todos los integrantes del grupo pudieron capturar algún ejemplar, y en total salieron unas 25 truchas.

Un dato para remarcar es el alto nivel de las aguas. Todo el que por ahí creía conocer un determinado lugar vio frustradas sus expectativas al no encontrar nada como lo recordaba, cosa que creo es así en casi todo el Río Limay.

Pero así y todo este hermoso río nunca nos deja "a pata" y sin un hermoso día de pesca con muy buenas capturas, así que si por ahí pueden dense una vueltita por acá que seguramente la van a pasar muy bien y quien te dice, nos encontramos a charlar un rato y de paso me cuentan alguna anécdota que estoy seguro me va a gustar mucho.

por Claudio Alberto Jerez



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