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Uso de botes para la pesca en ríos de Montana
Consecuencias para el manejo de las truchas.

 

El uso de botes, generalmente sin motor, para la pesca de truchas en Montana es una práctica largamente aceptada. El elemento clave es el acceso al público pescador a quien le pertenece el recurso truchas y que sería incapaz de utilizar sus derechos en ausencia de vehículos flotantes. Muchos propietarios de campos restringen o eliminan el acceso a los ríos de los pescadores a pie o que vadean. La motivación para el acceso restringido puede deberse a un legítimo miedo de daño a los cultivos, ganado o propiedad por parte del público recreativo. Dentro de los últimos veinte años ha habido un énfasis creciente en la comercialización del recurso recreacional tanto por los propietarios de campos como por los outfitters que desean denegar el acceso al público así pueden conseguir un beneficio personal del uso relativamente exclusivo de las truchas y los ríos. Muchos clientes acaudalados de los Estados Unidos y del extranjero están dispuestos a pagar grandes sumas para el uso de estos recursos. Cuando pueden denegar el acceso al público, el propietario de un campo o un outfitter que haya alquilado los derechos de acceso a un propietario, pueden tener grandes beneficios de esos clientes. Un problema algo más reciente que parece probable que empeore es una extensión de esta situación. Personas opulentas están comprando los títulos de propiedad de los que anteriormente eran campos trabajados, denegando el acceso al público y reservando las oportunidades recreacionales para ellos, sus familias y amigos. Las consecuencias para el público son las mismas. Pérdida de la capacidad de utilizar los recursos que la Constitución le reserva al público.

El tema del acceso público a los recursos públicos tiene una historia larga y litigiosa en Montana. Hace quince años los deportistas entablaron pleito en contra del creciente cierre de accesos a la flotación y ganaron una gran victoria. La Corta Suprema del Estado determinó que los ríos eran públicos y que el público tenía el derecho de utilizar ese recurso. El producto fue una norma legal denominada Ley de Acceso a los Cursos de Agua. Esto clarificó el derecho del público para usar los ríos vía acceso a pie dentro de la línea de máxima creciente media del río. Continuó estableciendo que los ríos navegables, aquellos usados históricamente para el comercio (de hecho casi todo río suficientemente grande como para que flote una canoa), eran públicos y deben estar disponibles para el público. Esa disponibilidad tomó la forma de accesos a pie como se dijo antes o vía flotación. El impacto de esta decisión y norma legal ha sido hacer posible el uso público de las pesquerías de truchas de los ríos y hacer mucho más difícil el bloqueo de esos recursos para el beneficio privado. Han habido y continuarán habiendo disputas contra este sistema por parte de gente y organizaciones privilegiadas que desean denegar al público acceder a su propia herencia. Hasta el momento ninguna de sus disputas ha tenido éxito. El público y las agencias del estado, que éste mantiene y faculta, han sido incansables en la protección de este derecho.

El manejo de las pesquerías de truchas en Montana no ha sido más difícil por la recreación por pesca embarcada. Utilizando dinero de los pescadores, el estado ha comprado y mantiene Accesos de Pesca Públicos que proveen lugar para embarcar y desembarcar los botes. Éstos también sirven como accesos a pie. El sistema de accesos está bien desarrollado y, si se llevara a la perfección, proveerían sitios localizados a medio día de flotada todo a lo largo de los ríos trucheros del estado. Esto haría efectivamente imposible cerrar tramos de los ríos exclusivamente para uso y beneficio privado. El control de los reglamentos de pesca es quizá más simple que en ausencia de pesca embarcada ya que los guardafaunas pueden chequear los botes y pescadores en los Accesos de Pesca y usarlos para embarcar sus propios botes para el control en el río.

La mayoría de los ríos tiene restricciones para el uso de motores para prevenir el desarrollo del uso de jet boats y el disturbio resultante a otros recreacionistas. Esto significa que los pescadores deben poner sus botes en el agua en un lugar y sacarlos en otro ubicado aguas abajo. La reglamentación sin motor es buena y generalmente ha sido bien aceptada.

El principio clave es la democracia. La Constitución reserva el derecho de uso de los recursos naturales al público. Es responsabilidad tanto de las agencias gubernamentales como del público mismo proteger ese derecho en contra de los que los reservan para beneficio propio. Nosotros estamos siempre alerta de nuestra responsabilidad para asegurar ese derecho para las generaciones futuras.

Dr. Wayne F. Hadley
Biólogo de Pesquerías, Montana

Boat Use in River Fishing in Montana: The Consequences for Trout Management

The use of boats, generally without motors, for trout fishing in Montana is a long accepted practice. The key element is access to the angling public who own the trout resource and who would be unable to utilize their rights in the absence of floating craft. Many landowners restrict or eliminate access to rivers by walking or wading fishermen. The motivation for the restricted access may be due to legitimate fear of damage to crops, livestock or property by the recreating public. Within the last twenty years there has been an increasing emphasis on commercialization of the recreational resource by both landowners and outfitters who wish to deny access to the public so that they may realize personal profit from relatively exclusive use of the trout and the rivers. Many wealthy clients from the US and foreign countries are willing to pay large sums for the use of these resources. When the landowner or outfitter who has leased access rights from a landowner is able to deny access to the public, he may be able to make large profits from those clients. A somewhat more recent problem that seems likely to get worse is an extension of this situation. Affluent persons are buying fee title to what were formerly working ranches, denying access to the public and reserving the recreational opportunities for themselves, their families, and friends. The consequences for the public are the same. Lost ability to utilize the resources which the Constitution reserves for them.

The issue of public access to public resources has a long and contentious history in Montana. Fifteen years ago the sportsmen brought suit against the growing closure of access for floating and won a great victory. The state Supreme Court ruled that the rivers were a public resource and that the public had a right to utilize that resource. The product was a statute called the Stream Access Law. This clarified the right of the public to use the rivers via foot access within the mean high water mark of the stream. It went on to state that navigable rivers, those used for commerce historically (in fact nearly every stream big enough to float a canoe), were public and must be available to the public. That availability took the form of foot access as described above or via floating. The impact of this decision and statute has been to make public use of the river trout fisheries possible and the locking up of those resources for private gain much more difficult. There have been and will continue to be challenges to this system by privileged people and organizations who wish to deny the public their heritage. Thus far, none of there challenges has been successful. The public and the agencies of the state which they fund and empower have been diligent in their protection of this right.

Management of trout fisheries in Montana has not been made more difficult by the floating fishing recreation. Using money from the anglers, the state has purchased and maintains public Fishing Assess Sites that provide places to launch and recover floating craft. These also serve as foot accesses. The system of access sites is well developed and, if carried to perfection, would provide sites located a half day float apart along all the floatable trout streams in the state. This would effectively make it impossible to lock up sections of the rivers exclusively for private use and profit. Enforcement of fishing regulations is perhaps simpler than in the absence of floating angling since Wardens are able to check boats and anglers at the Fishing Access Sites and to use those sites to launch their own boats for on river enforcement.

Most rivers have non-motorized restrictions to prevent the development of use by jet boats and the resultant disturbance to other recreationists. This means that anglers must put their boats in the water at one location and take them out in another downstream. The no motor regulation is a good one and has generally been well accepted.

The key principle is democracy. The Constitution reserves the right of use of natural resources to the public. It is the responsibility of both government agencies and the public itself to protect that right from those who would reserve it for selfish gain. We are ever aware of our responsibility to secure that right for future generations.

Wayne F. Hadley, Ph. D.
Fisheries Biologist, Montana



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