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Fortín Nogueira

La Estancia “Fortín Nogueira” se encuentra ubicada en la Provincia de Neuquén,

 

aproximadamente 15 Kms. antes de la Ciudad de Piedra del Águila, si va desde Neuquén hacia el lado de Bariloche.

Es un excelente pesquero. Cobran un derecho de ingreso de $ 10 por cada pescador y se encuentra muy bien controlada por Guardafaunas.

Cumpliendo con el ritual sagrado, culminación de meses de preparativos, llega la tan esperada fecha, la apertura de la temporada de pesca. El lugar elegido, la Estancia Fortín Nogueira.

Hacia allá nos dirigimos un grupo de 7 pescadores, cuatro de ellos cultores del spinning y los tres restantes mosqueros, entre los que me cuento.

Al salir de Cipolletti, ya se veía que iba a ser un fin de semana ventoso, pero uno siempre alberga la esperanza de que al llegar al lugar de pesca el viento ya haya calmado y sea un día que nos permita disfrutarlo como corresponde.-

Al llegar a la Estancia, el viento seguía soplando muy fuerte, cosa que no cambió en todo el fin de semana, es más fue empeorando.

Sin preocuparnos demasiado, elegimos un lugar, armamos el campamento y todos a pescar. Mis compañeros eligieron quedarse apenas un poco más abajo del "camping" (para los que conocen el lugar), yo opté por caminar río abajo, unos mil metros. Caminando tranquilo y buscando un lugar adecuado para poder castear cómodo, ya que me encontré con una orilla con bastante vegetación, muchos árboles y a menos que sólo intentara pesca con roll cast, iba a ser bastante difícil poder mantener una línea en el aire sin engancharla con la profusa vegetación que había.

Al encontrar un pequeño claro, decido intentar mi primer lanzamiento con una wolly bugger negra, atada en anzuelo Nº8 y con un poco de flashabou en la cola. En el primer intento clavo una marrón, de aproximadamente 45 cms. de largo, no la pesé pero apenas creo que superaría el kilo, estaba bastante flaca.- Una vez devuelta, sigo casteando en el mismo lugar, y apenas si pasan unos tres o cuatro minutos cuando clavo otra, de mayor porte, que una vez traída hasta mis manos y proceder a medirla y pesarla, constato que mide exactamente 54 cms. y pesa 1,5 Kg.. Un peso realmente muy escaso si tomamos en consideración el tamaño de su cabeza y el largo de su cuerpo.

Después de esa captura decido volver al campamento porque ya quedaban pocos minutos de luz, mis compañeros ya habían regresado sin lograr ninguna captura.

Preparamos el asado y luego de varios partidos de truco y bastante avanzada la noche nos vamos todos a dormir. El viento lejos de calmarse parecía que nos iba a volar la carpa en medio de la noche.

Al día siguiente y como es de costumbre cuando vamos a pescar, nos levantamos muy temprano y luego de vestirnos nos fuimos hacia el Río, yo decido nuevamente ir río abajo, para el lado de la "bocatoma", calculando que con las dos capturas que había tenido en poco rato la tarde anterior el pique iba a estar a la altura de nuestras expectativas; pero la verdad es que hemos caminado toda la mañana sin poder capturar nada.

Cansados regresamos al campamento para, una vez repuestos de la caminata y después de almorzar ir a probar suerte río arriba del campamento.

Cuando encontramos un lugar adecuado para poder castear cómodos, siempre sufriendo el fuerte viento que azotaba la zona, comenzamos a tener un poco más de suerte y pudimos capturar varios ejemplares, todos de relativamente buen tamaño. Se registraron capturas de hermosos ejemplares de arco iris y marrones, lo que realzó un poco nuestro ánimo.

En oportunidad en que yo había capturado un arco iris, el cual midió aproximadamente 50 cms. y que presentó una muy buena pelea, llamo a uno de mis compañeros para que tome la fotografía. La máquina de fotos la tenía yo colgada en el cuello, me saco el sombrero para poder pasarle la máquina a Juri, que era quien tenía más cerca, se la paso y me pongo nuevamente mi sombrero pero aparentemente no me lo calcé bien porque vino una ráfaga de viento y el sombrero se voló, trato de alcanzarlo pero en ese lugar el río profundizaba abruptamente lo que me impidió llegar hasta el. Mis compañeros trataron de engancharlo con sus moscas, casteando por encima; otro muchacho que estaba con una cucharita también lo intentó pero el viento en pocos segundos lo dejó fuera de nuestro alcance y bueno, el sombrero se perdió.

Uno se encariña con sus cosas, este sombrero lo tenía hace un poco más de un año y me acompañaba en todas mis salidas de pesca; así que si alguien que esté leyendo este relato y anduvo por esa zona y encontró un sombrero por favor comuníquese conmigo (asesoria@neunet.com.ar) , siempre que lo quiera devolver. Es un sombrero de paño, en color marrón tirando a grisáceo, tiene un detalle de una truchita y una caña de mosca en uno de sus lados y un prendedor con una mosca en el otro. Debe haber muchos sombreros así, pero flotando en el río Limay seguramente uno solo, el mío.-

Así terminó esa tarde, todos contentos por el buen pique que se registró. Las moscas que dieron buenos resultados fueron, la Woolly Bugger negra para truchas marrones y Caddy Pupa para las Arco Iris.-

El río venía bastante crecido; además se registraron importantes variaciones en el caudal del agua, así que había que estar atento si se escuchaba sonar la tan conocida sirena de las presas.

El domingo nadie quiso salir a pescar, ya el viento era casi un huracán, así que decidimos quedarnos en el campamento charlando y tomando mates. Luego de almorzar emprendimos la retirada.

Por lo que después pude averiguar, el mal tiempo predominó prácticamente en toda la zona. Mucho frío, viento y más a la cordillera también hubo bastante nieve.

Pero todas estas contingencias por lo visto no asustaron a muchos pescadores porque, Fortín Nogueira estaba bastante concurrido y, por lo que pude saber en Pantanito y Bajada Colorada, otros dos excelentes pesqueros que se encuentran en la zona de Limay medio, también hubo bastante gente.

Algo que me extrañó bastante, no encontramos controles de guardafaunas en la ruta, quizás nosotros nos vinimos un poco temprano, salimos de "Fortín" a las 16.30 o 16.45 más o menos y quizás los controles comenzaban más tarde, pero a esa hora era cuando casi todos se iban retirando hacia sus casas.

Bueno chau, y no se olvide de avisarme si por ahí vio mi sombrero.

por Claudio A. Jerez




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