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Limay Medio - II parte

En algunos lugares, corre sin brazos, tan lento y profundo que apenas se nota un pequeño movimiento en sus aguas, en momentos hasta podemos creer que estamos pescando en un lago.

 

En otros lugares, toma velocidad porque su profundidad disminuye pero sigue tan ancho que si no nos limitamos a observar de él solo lo que somos capaces de pescar, nuestra caña puede parecernos un escarbadiente, y nunca va a faltar esa trucha que salta allá donde solo podemos verla.

En otros lugares se divide en varios brazos, algunos allí desde siempre y otros formados por las últimas crecientes. Los primeros, los más bonitos, internándose en prados llenos de verde y sus orillas marcadas por filas de sauces y montes llenos de pájaros, muchos de estos brazos están inactivos durante los escasos caudales pero siempre con la vida y el agua necesarios como para hacer valer algún lance.

Y por último están los otros, esos brazos que hace varios años no estaban y nos muestran como alguna vez el mismo río pudo haberse formado, como y con qué fuerza y poder de destrucción puede actuar el agua cuando necesita abrirse paso.

Con esto quiero decir que el Limay, con mejores o peores resultados, acepta cualquier técnica y tamaño de equipos siempre y cuando sepamos elegir el lugar y el momento, la satisfacción por lo que se obtiene sólo es una relación muy personal con lo que se pretende.

Por otro lado, si observamos los árboles podemos darnos cuenta que han crecido guiados por el viento, sus ramas hasta nos pueden indicar desde que punto sopla el que más fuerte lo hace, ese que cuando llega puede ser mejor en vez de la caña, un equipo de mate, porque hay muchas técnicas para lanzar con viento y muchos equipos pesados ideales, pero también hay muchas clases de vientos, hay que ver a que se le llama viento, porque en el Limay conozco la brisa suave, o la brisa fuerte, que pocas veces calma y la mayoría terminan en viento suave o viento fuerte y por que no, ventarrón.

Mi equipo, mi técnica y mi paciencia pueden soportar a veces hasta un viento suave y por unos momentos un viento fuerte si todavía soy presa de ese loco pescador, pero después de eso, cuando la línea comienza a enredarse, cuando la tierra arde en los ojos, cuando las correcciones las hace el viento y al revés, prefiero
una ducha o unos mates antes que sufrir por tentar a un pez.

LÍNEAS

En cuanto a las líneas a utilizar, hay tres formas de decidirse por ellas, una es basándose en cual puede ser la que a lo largo del día nos dé mayores posibilidades de captura sin importar la forma en que se presente el río, la segunda es teniendo en cuenta algún lugar o situación especial y la tercera simplemente elegir alguna que aunque nos imponga ciertas limitaciones, multiplique el sabor del éxito.

Puede ser común para algunos exquisitos recorrer el río con una línea de flote un líder largo y un streamer a la espera de lograr hacer subir una trucha y deleitarse con esos explosivos piques. Pero si hablamos de más posibilidades en la mayoría de los distintos lugares del río es, a mi entender y por varias razones, la línea shooting de hundimiento rápido la que se lleva los laureles.

Esas razones son:

Primero: se logra distancia con más facilidad. Aunque para algunos pescadores experimentados sea posible casi igualar las distancias de lanzamiento con una línea de flote o un shooting, para la mayoría resulta más fácil lograr buenas distancias con esta última y si es de hundimiento rápido más aún, debido a su densidad. Estamos hablando de un gran río y cuanta más agua recorramos con la mosca, mejor.

Segundo: podemos lograr mayor profundidad en los tramos del río en los que sea necesario y controlarla en los otros, es decir, por lo general, las partes rápidas del río, son más bajas y las partes lentas son más profundas, en un lanzar y recoger normal, el tiempo que la línea esta en el agua es mucho menor en aguas rápidas por lo tanto logrará menor profundidad y a la inversa en aguas lentas.

Tercero: podemos pescar en todos los niveles, recordemos que una línea de hundimiento rápido, para llegar al fondo debe pasar primero por la superficie, podemos tener piques a partir del momento que la mosca toca el agua hasta que toca las piedras pero una de flote nunca se hunde.

En definitiva, si lo que pretendemos es pescar todo el día en la mayoría de los lugares y sin tener que cambiar de línea creo es la más indicada.

MOSCAS

Muchas veces, en años anteriores y por lo tanto con mucha más posibilidad de piques, en lugares donde descubríamos una buena población de truchas y después de calmar el desesperado pescador interno con dos o tres, me daba el lujo de experimentar cambiando moscas.

Esto me hizo llegar a la conclusión de que cuando la trucha está en actividad y además con cierta competencia por la comida, prácticamente, cualquier mosca nos puede dar buenos resultados, cualquier cosa que en el agua se mueva imitando alimento, puede ser atacada como el bocado más preciado.

Por eso a veces el encuentro con otros pescadores nos trae la sorpresa de que las moscas que rindieron buenos frutos no fueron las mismas.

También suele suceder que algunos pescadores se sitúan en una corredera que les pareció la más indicada y comienzan a efectuar lanzamientos distintos unos de otros pero siempre en el mismo lugar.

Si en algún momento la trucha entra en actividad y se dirige a esa corredera a comer, El primer pique puede confundir al pescador y hacer que piense que dio con la mosca indicada pero en realidad no es así, nunca sabremos que hubiera sucedido si en el momento del pique la mosca presentada, era otra.

Pretendo con esto dar a entender que en realidad no hay mosca que no pesque ni tampoco hay moscas indispensables, solo hay moscas favoritas o más eficientes si se utilizan en el lugar, el momento y la forma oportuna.

LUGARES

Por alguna razón, las truchas están donde están, puede ser porque ahí viven, puede ser porque ahí comen o también puede ser porque ahí viven y comen. En el primer caso se sitúan en fondos de grandes rocas o detrás de algún tronco o simplemente en tremendos pozones donde encuentran protección y el agua que corre lenta y fresca las provee del oxígeno indispensable para su subsistencia. Siempre se encuentra muy cerca un lugar ideal donde ir a comer.

El segundo caso, donde comen es el que por lo general el pescador elige, correderas, aguas más rápidas y oxigenadas y hasta las orillas donde buscan ninfas o pequeños peces. Debemos recordar que en estos tan buenos lugares podemos tener éxito si la trucha está en actividad, en procura de comida y no es todo el día sino solo los momentos que la naturaleza le indica o los pequeños aumentos de caudal.

Y por último los lugares donde la trucha vive y come, cabe aclarar que por lo general las arco iris se mueven en el río con más libertad, aunque con muy poca diferencia, es más resistente a las altas temperaturas y por competencia o por audaz se expone más internándose en las lagunas y arrimándose a las orillas donde suele tomar nuestras moscas cuando recogemos pensando en el próximo lanzamiento.

Por lo tanto, pescar arco iris podría presentarse como la parte más simple del juego, en cambio las marrones siempre mejor protegidas por distancia o profundidad, cuando no hemos tenido buenos frutos en esos característicos lugares debemos salir a buscarlas.

Es a mi entender aguas abajo de las correderas el mejor lugar para comenzar, donde el río se profundiza a no más de dos o tres metros y de continuar con esas características hasta poco antes de la próxima.

Las orillas o por lo menos por la que transitamos deben ser largos pedreros con posibilidad de internarnos en el agua y probar con largos lanzamientos para tentar a esas marrones que detrás de una pequeña piedra aprovechan su turbulencia para descansar sin gasto de energía mientras el alimento pasa a la velocidad ideal como para elegir antes de moverse.

Puede estar comiendo o no. Si está comiendo podemos hacerla subir con grandes streamers, si la distancia lo permite con cabeza muddler lo que provoca una turbulencia y un trabajo de la mosca muy adecuado o acortando el líder y buscar profundidad con una gran ninfa o pequeñas streamers lastradas y en lo posible y aunque con riesgo de enganchar, tocando las piedras.

En estos lugares, la ubicación de las truchas y las características del fondo hacen que puedan tomar con mucha facilidad y sin gran gasto de energía, odonatos y pancoras , cualquier mosca que imite este alimento es "buena mosca".

En cambio si no están comiendo, queda la alternativa de bajar al mismo lugar pero en este caso con grandes moscas y hacer que por tentadoras o irritantes, las tomen.

Esto último es bastante complicado ya que estas moscas no tienen la misma velocidad de hundimiento que las pequeñas lastradas que antes habláramos, pero es posible, algunos pescadores como es mi caso, se permiten cuando la mosca deriva camino a donde pensamos pueden estar estas preciadas truchas, soltar un poco de línea para de esa forma darle más tiempo para que logre mayor profundidad. Resulta en estos casos muy complicada la recuperación de la línea porque por lo general no estamos acostumbrados a manejar más que la que logramos lanzar pero suele dar muy buenos resultados.

TÉCNICAS

Son muy importantes las correcciones río arriba para que la fuerza del agua no imprima a la línea demasiada velocidad y el streamer derive por lo menos de costado mostrando su flanco a la trucha. Si sólo pescamos en superficie o a media agua es posible efectuar el lanzamiento unos grados río abajo para evitar así algunas correcciones y lograr que la mosca nade en contra de la corriente y con cortos e intermitentes tirones imitar en una forma muy natural a los pequeños peces.

Estos tirones deben darse sin recuperar línea por lo menos hasta que esta se extienda y en ese momento hacerlo con rapidez, primero para evitar enganches en el fondo y segundo porque hay que tener en cuenta que muchas veces la trucha, indecisa, sigue a la mosca hasta que se arrima a la orilla o toma velocidad y es cuando decide atacarla.

Si intentamos lograr mucha profundidad, a costa de sacrificar distancia los lanzamientos pueden efectuarse corriente arriba para lo que debemos ser rápidos en la recuperación para no perder el control de la línea y una vez que la mosca pasa por delante nuestro soltar nuevamente la línea libre siempre atentos ya que el pique es muy difícil de percibir.

Es aconsejable usar un poquito de flotalíneas en la amnesia para facilitar la salida del agua en el lanzamiento y las correcciones ya que si para estas debemos levantar mucho la caña un pique en ese preciso momento no nos da la posibilidad de una buena clavada. Las correcciones convienen hacerlas siempre con movimientos cortos y rápidos y lograr que la caña este la mayor parte del tiempo en posición horizontal. Debemos recordar que en los lanzamientos largos la cantidad de línea en el agua retarda la sensación del pique y amortigua la reacción y las truchas tienen el tacto en la boca y saben lo que no deben tragar.

En los lanzamientos largos es muy difícil hacer que la mosca se presente correctamente, con el líder extendido, en más de una oportunidad he visto como una marrón se despega del agua con mi mosca en la boca y cuando intento clavarla las ondulaciones de la línea y el líder no me permiten hacerlo a tiempo.

Esto se puede solucionar de varias formas, practicando para llegar a ser un lanzador sobresaliente, comprando una nueva y costosa caña con las últimas novedades tecnológicas de presentación, haciendo los lanzamientos más cortos lo que nos quitaría la posibilidad del pique, acortando el líder a medidas poco razonables o simplemente coordinando los movimientos como para tomar la amnesia con tiempo suficiente como para antes o durante la primer corrección efectuar un pequeño tirón para extender la línea y el líder sin acercar la mosca. Por rápida que sea la trucha, la mosca va a ser tomada cuando estamos extendiendo la línea y la clavada es mucho más efectiva y de no tener pique, esa mosca pescará más naturalmente el los primeros metros de su recorrido.
Es bueno recordar que no es muy grato volver al campamento con el comentario de los piques que perdimos, siempre una trucha es más que cinco piques y pulir detalles para lograr efectividad en la clavada es muy importante.

Siempre se dijo, y no hay duda de ello, que el mejor maestro es el río y el tiempo que pesquemos en él, es el mejor ayudante. Lo más importante es que lo hagamos siempre con el mejor de los sentimientos y continuamente pensando en lo que estamos haciendo y porqué para lograr luego una relación con el éxito o el fracaso.

Como he dicho anteriormente la intención de esta nota es mostrar un grupo de formas que han dado buen resultado y experiencias que pueden para uno u otro pescador tener distinto color.

Es imposible discutir los colores y al igual que las experiencias solo es posible compartirlas.

En esta pequeña lista de comentarios puede haber muchas cosas aplicables a otros ríos, aunque no tengan las mismas características, y muchas cosas aprendidas en otros ríos y que son aplicables a este pero hay algo, existe un pequeño sentimiento que cuando de streamers estamos hablando es aplicable a cada río y cada situación de pesca y es el siguiente.

Sabemos que la mosca en si, es una trampa. Estoy seguro que si lográramos hacer que una mosca atada a un palo y unos metros de línea, trabajara sola en el medio del río, no pasaría mucho tiempo antes de que una trucha se prendiera de ella. Esa trucha habrá caído en la trampa, una trampa hábilmente confeccionada con pelos y plumas que simulan vida y por lo tanto alimento y además tiene un gancho para sujetar a la presa.

Cuando estamos pescando solemos sentir que nuestra "mosca trampa" es capas de pescar por el solo hecho de estar en el agua y eso es correcto, entonces. ¿Cuándo sabremos si esa trucha con la que nos estamos sacando la foto la pescamos nosotros o solo, cayó en la trampa???

Y aquí ese sentimiento que me parece realmente importante. Si cuando estamos pescando, además de disfrutarlo estamos pensando en lo que hacemos, estamos pensando en lo importante que es el continuo control de la línea, lo importante que es darle a esa mosca distintos movimientos y aplicar distintas técnicas para que se vea distinta cada vez que así lo pretendamos, si estamos continuamente pensando en que otra cosa podemos hacer con nuestro equipo, entonces cuando tengamos un pique y podamos arrimarlo a nuestras manos, vamos a estar seguros que nosotros la pescamos y no que cayó en la trampa.

Esa actitud de pesca puede hacernos sentir mucho mejor y además como todos imaginan puede hacernos pescar mucho mejor y más entretenidos.

Estoy convencido de que lo que mayor incidencia tiene sobre las posibilidades de tener un pique, no es la mosca ni el líder ni la caña, sino que es lo que sentimos y tratamos de hacer, porque eso es lo que nos hace disfrutar de la pesca, aunque no hayamos pescado nada. Y si logramos pescar seguro disfrutaremos más. Y si, en agradecimiento por tanto disfrutar, devolvemos esa trucha al agua, usted, la trucha, el río y todos, disfrutaremos mucho más.

por Juan Pablo García




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