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El día que conocí a Chiche Aracena

En todos los deportes y en todas las actividades que cualquier persona practique, siempre hay alguien que está más allá.

 

Siempre hay una persona que nos sirve de modelo para imitar o tratar de igualar, alguien que nos incentiva a tratar de mejorar día a día en lo que hacemos, sea la actividad que fuere. En mi caso la Pesca con Mosca.

En esta actividad hay personas que son mundialmente reconocidas, casos de leyendas vivientes como lo es el Sr. Mel Krieger, que según tengo entendido es lo máximo en nuestra actividad, yo particularmente no se mucho de él, pero eso es una cuestión personal, me gustaría poder leer un poco más y si fuera posible verlo en acción, pero estoy seguro que en cualquier momento conseguiré algún material sobre este muchacho.

Cuando yo me inicio en el tema del Fly Cast, paralelamente comienzo a investigar sobre todo el entorno de la pesca con mosca, no solamente me interesaba aprender a castear y atar los emplumados señuelos, sino que al mismo tiempo empiezo a indagar en la historia, en cómo fueron los comienzos de esta actividad; ahí me entero que hubo épocas en que las líneas se fabricaban con tripas de gusanos de seda, o con pelo de cola de caballo el cual retorcían, o trenzaban, para lograr la resistencia deseada y de esa manera hasta llegar a los elementos que hoy en día usamos; muy avanzados tecnológicamente para lograr el mejor rendimiento y con el menor esfuerzo en los lanzamientos y todos los demás materiales, ya sea para atar moscas o en la vestimenta misma.

Entre toda la información recabada comienzo a encontrarme con anécdotas de pescadores que quizás en sus comienzos estuvieron en las mismas condiciones que yo, tratando de perfeccionarse y que posteriormente han dedicado parte de su tiempo a transmitir toda su experiencia para que otros podamos aprender de sus vivencias. Yo me nutro de todo eso, y trato de aprovechar al máximo cada palabra escrita, intentando extraer de cada frase y de cada explicación todo lo que pueda llegar a servirme para pulir mis técnicas y conocimientos.

Mucho tengo que agradecer a los cientos de notas volcadas en la Página de Internet del Sr. Mario Sánchez de Bustamante ( www.pesca-con-mosca.com.ar ), la cual he impreso casi en su totalidad formando un gordísimo libro que es material de consulta infaltable cuando estoy buscando la explicación a algún tema que me desconcierta, seguro que allí encuentro algo que aclare mis dudas, o simplemente cuando en algún lluvioso fin de semana de invierno me pongo a releer algún relato de algún pescador que me transporta a los hermosos días de temporada, a orillas de algún paraíso pesquero y disfrutar con cada letra el placer indescriptible de encontrarnos tratando de engañar a esas sabandijas que hacen las delicias de nuestras tardecitas de verano.

De las muchas anécdotas leídas, se convirtieron en mis preferidas las de un pescador que por la sencillez de sus relatos casi nos ubica a todos en su lugar cuando, por ejemplo, se encontraba bajando en un acceso sólo permitido para encumbrados huéspedes de un distinguidísimo hotel en las cercanías de la Boca del Correntoso, allá por el año 1974, y termina ganándose la simpatía de todos con su actitud de reingresar al agua cada trofeo capturado, cosa que según lo que contaba nadie hacía por esos tiempos. Como esa historia muchísimas más, como cuando sacó una marrón de 9,600 Kgs. en la Boca del Chimehuín, casi me parecía estar pescando con él y mirando esa hermosa trucha.

También he leído con atención sus explicaciones para simplificar nuestro lanzamiento si nos encontramos con un día de viento.

Este señor del que hoy les hablo es una persona que si bien por razones de trabajo ha vivido en muchas partes del mundo, hoy ya en la paz de su merecida jubilación se encuentra viviendo muy cerca nuestro, en Cipolletti, y es el Sr. LUIS (CHICHE) ARACENA.

Yo he escrito algunos trabajos, fundamentalmente alguna que otra historia de salidas de pesca, o la descripción de algún pesquero que frecuento, o simplemente cosas que se me vienen a la mente y deseo transmitirlas. Hay personas a las que les han gustado mucho mis relatos, los cuales han sido publicados en distintos lugares.

Un día de esos, uno cualquiera, revisando la casilla de mensajes en la computadora me llama la atención uno de ellos, firmado por el Sr. Aracena, a quien aún no conocía personalmente. Al abrirlo me encuentro con que había leído un trabajo mío (La Evolución de un Pescador) que le había gustado mucho y que con admiración me felicitaba. Imagínense, es como que a un muchacho que le gusta el fútbol lo llame Maradona y lo felicite por lo bien que hace jueguitos con una pelota, más o menos así, por supuesto que me sentí muy halagado y urgente me aboqué a contestarle, le mandé un E-Mail agradeciendo su deferencia y a vuelta de correo él me informa su dirección y me invita a visitarlo.

Por supuesto que acepté la invitación y quedamos en comunicarnos telefónicamente para ponernos de acuerdo.-

Una tarde cualquiera, me encontraba en casa cuando suena el teléfono y, grande fue mi sorpresa cuando la persona que me hablaba se presenta como el Sr. Luis Aracena, que nuevamente me invitaba a acercarme a visitarlo, así que nos pusimos de acuerdo, esa llamada fue un día sábado, quedamos en que lo visitaba el lunes.-

Ese día lunes yo iba a llamarlo antes de ir a verlo por si le había surgido alguna cosa que no le permitiera esperarme. Yo estaba en casa impaciente, esperando que pase el tiempo y se hiciera una hora prudente como para comunicarme con él. Alrededor de las 17 Hs. lo llamo y me dijo que me esperaba.

Cuando me dirigía a su casa mil pensamientos giraban en mi cabeza, todo lo que le preguntaría, las consultas que le haría, le pediría que me cuente sobre sus mejores capturas, sus más recordadas salidas de pesca, sobre técnicas y secretos para un mejor lanzamiento y recuperación de la mosca, porque imagínense era cómo ir a charlar con la versión viviente de la Enciclopedia Encarta 2.000 de la Pesca con Mosca.

Cuando toco el timbre es él el que me abre la puerta y me invita a pasar. Tiene una voz calmada, casi aguardentosa y como cansada de tanto recorrer la vida y el mundo.

A los pocos minutos estamos charlando como si nos conociéramos de toda la vida; me cuenta de sus viajes, me muestra fotografías de distintas capturas, de hermosas truchas steelhead que mordieron sus moscas, me enseña su "cuarto mosquero", un rinconcito en su casa dedicado a las "cosas de la pesca", me cuenta de sus hijos. Yo, por supuesto, le conté de mis cosas, de alguna que otra salida de pesca, pero no quería hablar yo, quería escucharlo y tratar de llenarme de todos sus conocimientos y de todas sus experiencias.

Entre mate y mate el tiempo se pasó volando, ya se había hecho de noche cuando decido irme, no sin antes prometer que volvería a visitarlo. Además me invitó a practicar lanzamientos con él, cosa que acepté sin dudarlo, para mi sería un verdadero honor poder castear con uno de los mejores caster de nuestro país.

Y bueno, así fue "el día en que conocí a Chiche Aracena". El día en que un simple y novato pescador mosquero conoció a un maestro de la pesca con mosca de nuestro país. Hay cosas que uno nunca olvida en toda su vida, yo creo que éste momento pasará a ser uno de esos momentos que siempre atesoraré en mi memoria. Y espero contarles la próxima vez de alguna salida de pesca compartida con Chiche Aracena, quién además de ser un muy buen pescador es una excelente persona.

Chau, hasta pronto.

por Claudio A. Jerez



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