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Viajando dentro del corralito - V parte

Puerto Natales, la capital de Última Esperanza, se encuentra en una península, el paisaje grandioso prácticamente rodea al poblado.

 

Martes 11 de diciembre de 2001.-
Es lindísima, típica, colorida y prolija. Desde la hermosa costanera llena de cisnes de cuello negro, se ve allá lejos esa cosa enorme, blanca, que atrae con la fuerza de un gigantesco imán. Desde que lo vi por primera vez así, a la distancia, que muero de ganar de verlo de cerca; así que me desvelé, soñé, investigué, busqué, y entendí que la única forma, era embarcando. "Eso" que engalana el horizonte al fondo del Seno, es parte del Parque Nacional Bernardo O'Higgins.

La ciudad está totalmente preparada para turistas de aventura, los que asaltarán el Paine, navegarán la intricada y alucinante red de canales e islitas o visitarán ventisqueros cayendo al mar. Muchísimos hospedajes acordes al turismo predominante, pero también hoteles de primer nivel, nuevas cabañas a lo largo de la costanera, todo tipo servicios para escalar, navegar, acampar, transfers, mapas, libros, provisiones y buenas artesanías se encuentran por doquier. Tienen claro al tipo de turista que apuntan... Nuestra catástrofe también los afecta, muchos residentes como trabajaron en Río Turbio son jubilados en Argentina... corralito a la chilena! Pero alguna vez fue a la inversa: muchísimos ganaderos argentinos sacaban su producción a través de los frigoríficos y puertos natalinos.

Mi maltrecho esqueleto merecía el chorro de agua hirviendo de la ducha de anoche y esa hermosa cama con colchón a resortes en el "Oasis". Esperamos el informativo donde no dijeron nada nuevo, pero los chilenos se dan el lujo de compadecernos. Entre enero y octubre, las inversiones extranjeras en Chile aumentaron 55%... y nuestro riego país superó los 4.000 puntos!

Nos levantamos antes de las 07.00 y a las 08.00 hs. estábamos a bordo del cutter "21 de Mayo", por zarpar hacia los glaciares Serrano y Balmaceda. ¡Cielo azul! Ángela mira hacia un único punto: al Paine, como si tuviese de esas anteojeras laterales de los caballos.

Ver Puerto Natales desde el mar fue un gran comienzo. En seguida, vimos también los puertitos Bories y Prat y la estancia Consuelo por los cuales pasamos ayer vía terrestre. El fiordo Eberhard se abre como un portal hacia el infinito. Grandioso!!! Paine y los ventisqueros a la vista todo el tiempo! No hace frío. Sobre la orilla opuesta, al reparo de las suaves lomadas, grandes casonas de viejas estancias miran hacia la deslumbrante cordillera. Diría que somos las únicas argentinas a bordo y posiblemente, las únicas en Puerto Natales. El barquito baja la velocidad frente a las colonias de cormoranes y lobos marinos, y en una zona frecuentada por cóndores. De las laderas caen cascadas que se diluyen en las aguas refulgentes de esto que es mar, pero más parece un gran lago. La blanca montaña se va acercando, dos enormes ventisqueros se derraman por sus laderas. Al fin, la gran boca del río Serrano donde atracamos al lado de un muellecito.

Me quedé por la orilla mientras los demás realizaban una caminata hasta el frente del ventisquero Serrano; hice fotos de los pequeños témpanos que engalanaban la bahía junto con los notros en flor. Pude observar qué hacían, mientras, los del barco. Comprobé que el hielo que ofrecen para una copa es realmente del glaciar, de cada barco salió bolsita en mano un muchacho en busca de hielo auténtico. Después, se dedicaron a "pescar" basura del agua, mayormente plásticos. Entre varios, repararon una parte del muelle. Por último, lavaron los vidrios para que los pasajeros renueven las vistas. Los tripulantes de nuestro barco están vestidos de marinos; los del "Nuevo Galicia" de gallegos! Llegaron, además del "Nuevo Galicia", otro barquito chico y dos zodiac, la actividad intensa. De uno a otro reembarcaban turistas hacia distintos destinos. En los zodiac, remontan el río Serrano o bien llevan algún grupo a acampar en algún sitio remoto. Saltan de una embarcación a otra hasta con un bebé en brazos! Estamos a 11 de diciembre, cuando en mi cordillera es baja temporada aún y no anda nadie; Ultima Esperanza, en cambio, está literalmente invadida por turistas extranjeros. Y no es que por casa no tengamos tantas maravillas, es que no sabemos venderlas.

Iniciado el retorno, nuestro barquito se detuvo frente al glaciar Balmaceda que no tantos años atrás bajaba hasta el agua. Este, como la mayoría, se encuentra en retroceso. ¡Los perfumes del bosque! Tan característicos... es diferente el olor del bosque de Chaltén a éste, al de la selva valdiviana, cada uno vivificante...

Para mí, navegar este fiordo fue un sueño de añazos... y vaya si se cumplió en esta jornada totalmente despejada con toda la cordillera, los bosques, las cascadas, los glaciares bien a la vista y deslumbrantes! Durante el regreso sin escalas, sentí como que había alcanzado el estado de gracia.

Como salimos minutos después de las 07 esta mañana, lo hicimos emponchadas. Ahora, viajando de regreso, la mayoría de los pasajeros toma sol en las cubiertas, en cueros! Qué día glorioso, Señor! Además de abrigadas, esta mañana salimos tontas: sin equipo de mate, sin prismáticos, sin petacas con agua fresca... Llegamos al hospedaje como a las 16,45 hs., cargamos los termos y partimos hacia Punta Arenas a las 17,15 hs. por el flamante pavimento de dos manos que dos años atrás aún tenía diversos desvíos y trechos de una sola mano. La doña que nos vendió la excursión en Natales me devolvió sin chistar los $ch 4.000 que me había cobrado de más.

Íbamos a ir por el camino de ripio de la costa oeste por Río Verde para ver la isla Riesco y acercarnos más a la cordillera que se yergue a lo lejos, pero a las 19,05 hs. aún no habíamos llegado al desvío; este era territorio de los aborígenes aonikenk, a mano izquierda se aprecia la laguna Blanca y a la derecha Villa Tehuelches, donde estuvo ubicada alguna vez la toldería del último cacique: Mulato. De pasada hicimos fotos de algunos buzones de estancias, esos tan lindos como casitas, y del monumento al viento; lo más emocionante de este tramo es el primer avistaje del estrecho de Magallanes, del otro lado se vislumbra la Tierra del Fuego. ¡Que Cavallo nos deje llegar!

Siendo las 20,15 hs. Llegamos a Punta Arenas con sol y pocas nubes. La entrada a la ciudad un horror por la hora, el sol poniente en medio de los ojos. ¡Ya me había desacostumbrado a tantos semáforos! Fuimos directo a un hospedaje que había visto en Internet pero estaba completo. Nos alojamos enfrente, en una casa sencilla pero se nota en los detalles el empeño en hacer las cosas bien. Por U$ 6 con desayuno, es un palacio, y a seis cuadras de la plaza!

Tengo ya 12 rollos completos! Seguimos sin saber qué pasa en nuestro bendito país. Dos cosas pueden arruinarnos el resto del viaje: una devaluación y/o un aumento del combustible... Por ahora, el nivel de gastos viene bien y promediamos los 300 kms. de recorrido diario. Por primera vez desde que pataperreo por Patagonia, el gasto mayor es en combustible ¡grandioso!, cuando siempre se gasta más en dormir.

Mi amiga se pasó dos noches en vela, en el Paine, y ahora pretende reponerse! Le pido a Angela que deje su relojito en la mesa de luz, porque ya tan al sur la claridad dura tanto, que cuando me despierto no sé si son las 04.30 o las 09.00 hs. de la mañana. Ante la duda ¡me levanto!

por Raine Golab




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Puerto Natales
Puerto Natales
mirando desde Natales hacia los glaciares
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Glaciar Serrano que cae al seno Última Esperanza
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Glaciar Balmaceda
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