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Viajando dentro del corralito - I parte

Muchas personas dicen haber conocido toda Europa en 28 días. Imaginen, entonces, lo emocionante de dedicarle 28 días a toda Patagonia, de ambos lados de la cordillera.

 

Dos años ahorrando, planeando, soñando... Un itinerario ambicioso, organizado de modo de poder descansar en algún bucólico rincón cada dos o tres días. La fecha de partida era -fue- el 1º de diciembre. ¿Que habría sido de mi sueño si la fecha hubiese sido el 3? No era mi primera vez: al Gran Glaciar había ido ya dos veces, también a las Torres del Paine, una a El Chaltén y a Punta Arenas, pero ya se sabe que siempre queda algo para la siguiente recorrida; en esta ocasión, sería mi debut en la Tierra del Fuego.

A las 06.30 hs. el marcador del furgón indica 131.206 Kms., y arrancamos desde la puerta de mi casa. Mi perrito Guli ya sabía que debía quedarse con su abuelita, mi vecina doña Blanca. De ida, esta interminable ruta siempre resulta más llevadera. Las primeras fotos fueron dedicadas al mar abierto, antes de Caleta Olivia, donde nos permitimos un refrigerio.

A las 19,45 hs. entramos a Puerto Santa Cruz con Kms. 132.421
Creo que fue a la altura de Tres Cerros más o menos, que Angela hizo una serie de cálculos astronómicos concluyendo que la luna llena saldría sobre el mar a las 19,30 hs. Hice por las mías otros rápidos cálculos, pero de tiempos y distancias, y pisé el acelerador. Previo paso por el hotel, comenzamos a dar vueltas por la costanera, llegando hasta el Cañadón de los Misioneros, sitio histórico donde se instalaron unos misioneros cuando nadie más había por allí, y donde Carlos Moyano comenzó a ejercer la primera gobernación del territorio de Santa Cruz. También el lugar donde Ernesto Rouquaud intentó explotar una pesquería y cerca de donde la República de Chile levantó una capitanía de puerto antes de que fuesen resueltos los límites.

De vuelta al pueblo, vimos un par de hospedajes más. Justo hoy es el aniversario de la localidad y se han congregado aquí pobladores de la región, especialmente para asistir a la doma y al asado popular. El albergue municipal estaba ya copado por un equipo completo de fútbol. Pasamos por un residencial Pinky, rectangular, derechito y liso, ventanitas chicas todas igualitas, y un optimista cartel indicando que el frente del edificio se conserva intacto desde que durante los luctuosos sucesos de 1922 fuese la prisión para los sublevados. Un rubio risueño que para mí tenía unos 28 años y para Ángela 50 nos hizo pasar por un lúgubre pasillo bastante oscuro con puertas a ambos lados, bien tipo cárcel. Cuando abrió una de las puertas... la sorpresa! Paquetísimo cuarto alfombrado, con sillones, monísimo baño completo, todo flamante... a un precio que excedía nuestro presupuesto diario. Volvimos al primer hotel que vimos, el Comercio, donde seguía sin haber nadie, todo abierto como corresponde en Patagonia. Después de unas vueltas más, finalmente nos atendió un gaucho de sombrero y barba, bombacha y botas domingueras. Pensé qué lindo que se hayan vestido todos de época para el aniversario, hasta en el hotel. Pero no era un empleado, ni siquiera el dueño, sino un cliente evidentemente llegado para la doma. Finalmente, y siendo como las 21,30 hs. transamos en $ 15 la habitación de dos camas sin calefacción, y un único baño como a 40 metros compartido con todos los restantes pasajeros, sin luz ni toallas ni papel, y huimos hacia la costanera donde la luna se había empeñado en hacernos la pera. Estacionadas ahí, nos divertimos un buen rato observando unos pescadores, especialmente las desventuras de uno que pasó de enterrarse en la greda mojada hasta las rodillas a enredarse de pies a cabeza en su propia tanza. Frente a la costa, había un antiguo edificio, de esos típicos, de chapa acanalada, con vestigios de alegre pintura, luciendo un ambicioso cartel: cabaret... Curiosamente, no costaba mucho imaginar las mujeres que un siglo atrás reían, cantaban y bailaban ahí dentro... aún lamento no haberle tomado una fotografía.

A las 22.30 salió una luna llena como una naranja sobre el estuario del río Santa Cruz, justificando la prolongada espera. También justificó -no cualquiera presencia la salida de una luna llena así, un 1º de diciembre del 2001 en Puerto Santa Cruz- la macabra broma que Ángela me hizo ayer a las 19,15 hs., con su mejor cara de cemento armado, en su casa.... cuando fui a buscarla. Me dijo "No puedo viajar hasta el día 7".

Domingo 2 de diciembre de 2001.-
07.45 hs. Todavía en Piedra Buena y ya bañada! Un sol radiante presagia un día para andar. Mientras Ángela se demora en el baño, pienso donde conseguir agua caliente, no importa si está a punto de mate mientras sirva para café o té o para arrojársela al cristiano que ronca todavía tras la breve pared pegada a mi cama. Ayer hicimos 1.000 kms. (sin detenernos más que para pis, gasoil y un breve pic-nic) sin sufrir demasiado gracias a las compasivas nubes que salpicaron el oeste, suficientes como para que el viaje haya sido grato. La merienda del día nos alcanzó para cenar durante la vigilia en espera de la luna sobre el estuario. Anoche hasta el cura celebró... en la iglesia parece que no habrá Misa de ocho. Abandonamos Puerto Santa Cruz a las 09 hs. previo calentar agua para llenar nuestros termos estacionadas con vista al mar. A la altura del río Coig entramos a ver de cerca el casco de la Ea. Coy Aike que fuera iniciada por Augusto Guillaume, asociándose luego con Mauricio Braun cuyo sello característico lucen los edificios y su distribución espacial.

Al fin en Río Gallegos, donde los Sommariva nos esperaban con asado de cordero a la parrilla y lindo grupo de amigos. Toda esa ternura en la bienvenida que Raúl es capaz de transmitir fue la que nos contuvo ante la terrible noticia de las nuevas medidas que rigen la economía desde anoche. Total incertidumbre, si me depositarán, si podré cubrir la tarjeta, si podremos seguir viaje. El itinerario previsto desde ya que no, pero...

Mientras Raúl servía más y más asado y vino, la charla se generalizó y fui "pescando" detalles. Por fin, le pedí a Diego Saborido (gran amigo de Raúl, experto en multimedios) que me llevase a recorrer cajeros automáticos. Y como pensé, la mayoría aún no estaban programados con el tope de $ 250 semanales anunciados anoche. Algo rescaté, no todo, porque la mayoría de los cajeros ya habían sido literalmente saqueados por la gente local.

Después, con Raúl fuimos a la residencia de Diego. Allí, Raúl le regaló a Angela una clase personalizada de casteo, bailando y cantando, mientras yo me deleité con los trabajos de cartografía de Diego, por cuyo estudio y elementos de trabajo me derretí de sana envidia.

Llovió un poco, el tiempo nada convincente...

23,15 hs. debidamente comidas y cansadas, en el "quincho".¿Qué nos deparará el día de mañana?!!!

Lunes 3 de diciembre de 2001.-
08.30 hs. ...afuera sopla un ventarrón! Inútil sería enumerar las cuentas y elucubraciones: todo depende del amigo Cavallo! De todos modos, desacelerar hoy nos vendrá bien. Iremos a ver si nos enteramos de algo, city tour y un locutorio para ver cómo viene el tiempo en Chaltén. Pasada por el balcón de Roca y el Museo de los Pioneros. Dos detalles que caracterizan a Gallegos: lo homogéneo del estilo arquitectónico y las diversas formas de protegerse del viento, el cercado de los jardines y el resguardo árbol por árbol. Calles anchas, sólo un edificio de varios pisos, y el sentido de las manos de las calles un horror! Cumplimos con el ritual de ir al Bar Carrera; años atrás un francés me dijo que cuando visite Gallegos, no deje de ir a tomar un café en el Carrera, en silencio, para escuchar las conversaciones de las mesas contiguas. Y no es de puro chusma... es que se escucha a gente de todos los rumbos contar anécdotas interesantísimas; sólo que este día, no había absolutamente nadie.

Mil vueltas por los cajeros! Un gentil señor al que consulté en el Bansur me dijo que podríamos aprender juntos los nuevos procedimientos y reglamentos!

Tanque de gasoil lleno, pic nic para mañana guardado. Día de sol y viento, agobiante.

Después de las peripecias bancarias, Raúl nos llevó a su río bienamado donde los peces ni asomaron seguramente debido al calor que hacía. Bellísimo atardecer sobre el río Gallegos y la siempre cordial y tiernuda compañía de Raúl. Una buena descarga de adrenalina cuando decidió tomar un "atajo", a la vuelta, y con su Land Rover trepó la barda en ángulo recto...

Martes 4 de diciembre de 2001.-
09,40 hs. saliendo rumbo a Chaltén, todo encapotado y lloviendo!!! Compramos hielo, pasamos a saludar a Piny Sommariva y le devolvimos la llave. A la salida de Gallegos se cubrió todo, hasta Raúl sugirió que postergásemos la partida, pero a los 15 minutos de ruta, la tormenta quedó atrás y hacia adelante, cielo despejado!

13.00 hs. Avistaje del lago Argentino, más celeste que nunca. Ni entramos en Calafate... seguimos directo al norte, hacia El Chaltén. Los ríos y los lagos deslumbrantes. A poco andar, a mano derecha hay unas formaciones que evocan la Capodoccia turca. Siglos de erosión han suavizado cumbres y laderas, construyendo un árido paisaje del cual no nos hubiese sorprendido en absoluto ver descender una horda de tártaros a todo galope. Cruzamos el río Leona. A ambos lados del camino el vinagrillo tiene un color más intenso; han alfombrado la ruta con el rojo destinado a las visitas ilustres. En el trayecto hay dos confiterías, el "Río Leona" y otra más "Luz Divina" con camping. Ya cerca de la entrada al refugio Carlo Mauri, si bien tormenteando detrás, FitzRoy y todo el macizo incluidos sus ventisqueros haciendo ostentación de su belleza. FitzRoy tuvo un día travieso... Desde 200 kms. antes asomaba coqueteando por distintas abras. Pero ya en la recta final, muy pedregosa, se ocultó por completo. A las 19,30 hs. ya estábamos instaladas en el camping libre "Confluencia" a la entrada de Chaltén, casi todo listo para pasar la noche con la ilusión de que la carpa soporte el ventarrón infernal que sopla.

Como sea, no obstante el corralito y el viento, el sueño ha comenzado de la mejor manera: con rutas y amigos!

por Raine Golab




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