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Dorados con mosca en el Noroeste

En todo el Noroeste Argentino (Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero) hay distintos escenarios y modalidades donde se puede desarrollar una excelente pesca con mosca del dorado.

 

En la mencionada región podemos diferenciar grupos de ríos que proponen determinadas modalidades de pesca. Por un lado están los ríos que tienen diques construidos en sus cursos, como es el caso del río Juramento, (dique Cabra Corral y dique el Tunal), el río Dulce con su embalse termas de Río Hondo. El efecto regulador del caudal que los diques generan proporciona condiciones de pesca más estable durante casi todo el año. Como consecuencia de esta estabilidad en el caudal es posible observar más cantidad de dorados en estos ríos.

Otros lugares, como el Alto Bermejo (lugar en que el río es línea de frontera) el Bajo Lipeo y el río Pescado (todos frente al parque Nacional Baritú), son ríos donde las condiciones naturales no tienen ninguna regulación por lo que la temporada propicia para la pesca del dorado es la primavera y en un ámbito verdaderamente salvaje; temperaturas cercanas a los 40º, mosquitos y las posibilidades de encontrar piezas de 15 kilos con mejores dientes y más feroces que un ovejero alemán.

Son ríos de caudal más importante, que los que pescamos en invierno (los mencionados en las cercanías del Parque Nacional del Rey). Estos lugares requieren equipos ocho o nueve. En ocasiones el uso de líneas sinking de densidad compensada, moscas tipo deceiver o clouser minnow u otras moscas de mar atadas en anzuelos 2.0 /3.0 con su correspondiente empatillado. Un reel de buena calidad con un freno acorde y no menos de cien metros de backing, por si alguno de esos dorados, decide volverse al Paraná.
Como podrán suponer, esta modalidad de pesca dista mucho de las pequeñas moscas y delicados tippets que usamos para la trucha en la Patagonia.

Estos lugares salvajes definen un tipo de pesca físicamente más exigente por lo que también define un perfil de pescador. Castear constantemente a más de 25 metros durante tres horas, a 30º de temperatura y a ciegas porque no se visualiza a los dorados, es una tarea un tanto complicada, pero la recompensa es más que suficiente. En estos lugares puede amanecer escarchado y para el mediodía / tarde se puede estar con el agua a la cintura sin wader.

La técnica es la misma, uno tiene que leer el río, acercarse con cautela, presentar la mosca con la misma precisión que lo haría con una seca atrás de un mimbre en la Patagonia, con la diferencia que aquí uno está a 25 metros, el agua a la cintura y con un equipo ocho. El pique y la clavada suelen ser más violentos y a veces tienes la sensación de haber enganchado un "scania". En el instante del pique (una fracción de segundo) es donde se define prácticamente el éxito o el fracaso. Si has sobrevivido a la primera llevada y salto las posibilidades de éxito aumentan considerablemente. Es común con los dorados grandes (de más de 10 kilos) que en el momento del pique y embestida mencionados anteriormente, se corten o suelten.

Muchas veces se los ve cazar en grupos, persiguiendo pejerreyes o camarones, momento ideal que con una mosca imitación de los mismos, uno puede conseguir muchos piques y persecuciones a flor de agua, experiencia inenarrable.

En cuanto a las comodidades de alojamiento, las mismas se encuentran en la localidad salteña de Orán. A una hora del lugar de pesca.

También es importante mencionar al río Tarija y Pilcomayo ambos ubicados en territorio Boliviano y de características particulares, a los que se puede ir a pescar desde Jujuy o Salta.

Durante el invierno podemos encontrar el dorado en ríos cercanos al Parque Nacional El Rey, en el Río del Valle y en el Río Dorado que como su nombre lo indica esta poblado de esta variedad de peces.
Estos son pequeños cauces de montaña de agua cristalina y de un caudal no mayor al del río Malleo o Quillén en la provincia de Neuquén.

Estos ríos son en general, inaccesibles en vehículos y requieren para llegar a ellos caminatas de dos o tres horas.
Allí se cobran piezas entre uno y cinco kilos siendo un equipo seis (6), y pequeños streamers lo más recomendable.

Estos lugares se encuentran en pleno monte chaco salteño. La belleza de los mismos está acentuada por la poca presencia de lo urbano, esto proporciona una dimensión especial para determinado público como así también plantea una ausencia de servicios para otro segmento de pescadores que buscan otros tipos de circuitos turísticos y comodidades.

Los ríos son de agua cristalina provenientes de los cordones montañosos de Maíz Gordo, de las serranías del Zenta, que va desde el límite norte de Salta y Bolivia, cruzan el parque Nacional Baritú, luego el Parque Nacional Calilegua y finalmente se introducen en el Parque Nacional del Rey.

El hecho de poder encontrar un dorado de cuatro o cinco kilos con un equipo seis, en un río cristalino de fuerte pendiente, es algo que podría desvelar a cualquier mosquero. Es frecuente en estas cristalinas aguas ver grupos de doradillos persiguiendo una presa, así que es posible en ocasiones verlos tomar nuestras propias moscas. Ver a un dorado salir por debajo de una rama, o de atrás de una piedra a perseguir un streamer, pondrá a prueba nuestras coronarias de mosqueros.

Estos ríos de escasa profundidad y de apreciable pendiente son el ámbito propicio para que junto a las cualidades combativas del "tigre del río" (según los dichos correntinos), que posibilita que una pieza no mayor de tres kilos realice corridas río abajo de considerable distancia que sumada a los tres o cuatro saltos característicos en el pique del dorado, exijan del pescador toda su pericia.

Como predador que es el dorado habitualmente se lo encuentra en lugares que le permiten acechar a su presa, esto es, piedras, empalizadas (troncos caídos en la mitad del cauce), árboles, lugares con sombras donde puedan cazar rápidamente su comida.

Las moscas que se utilizan son preferentemente las que imitan una mojarra, una ranita, un sabalito, boguita, bagrecito, anguilita, yusquita y hasta pejerreyes, palometas y camarones, en un tamaño adecuado con el equipo utilizado ( tamaño de mosca 1/0 con un equipo 6 y 3/0 con un equipo 8) que son el alimento habitual del dorado.

En la zona preferimos, utilizar moscas livianas haciendo énfasis en el perfil y la acción de las mismas y no tanto en su volumen y tamaño como hace en la pesca en aguas más turbias, como en el caso del río Paraná.

La pesca del el dorado en toda esta zona, requiere un vadeo profundo, en algunos casos la utilización de chaleco salvavidas, y generalmente se necesita un basteo largo y preciso.

La diferencia fundamental de la pesca del dorado con respecto a la pesca de la trucha, en lo que a esta región se refiere, radica en que a igual peso el dorado es más potente y saltador. Esto hace que el dorado haga embestidas más rápidas, generalmente acompañadas de saltos lo que hace que se entregue más rápidamente. Esta situación no admite errores de manejo del equipo ya que imprecisión tiene como consecuencia la rotura del equipo o pérdida de la pieza.

No hay que dejar de tener en cuenta la posibilidad de pescar truchas en algunos ámbitos como el río Pescado y Lipeo donde podemos encontrar ambas especies juntas en la primavera y en los próximos años en el Río Juramento ( zona salida del dique Cabra Corral ) dada la siembra que se viene efectuando desde hace varios años. También es posible pescar truchas en otros ríos como Valle Grande, Totorillas, Tesorero, Tala, Vipos, Sosa, Pueblo Viejo, río Los patos, etc. En estos lugares es necesario realizar caminatas largas por arroyos de montaña que exigen un buen estado físico y destreza para caminar entre piedras y cerros. Los paisajes que uno puede admirar junto con la pesca y campamento que se puede realizar, son inolvidables.

por Pablo "Tuna" Labarta




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