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Mirando como una trucha (parte 1)

Ciertas moscas son notablemente más efectivas que otras en determinados momentos y es posible que explicar su éxito sea más sencillo de lo que creemos.

 

Cuantas veces al abrir la caja de moscas, atiborrada de modelos y colores no logramos elegir una usando un razonamiento lógico y simplemente confiamos en el azar para dar con le adecuada. Cuando hay insectos a la vista y las truchas claramente se están alimentando con ellos no se presentan demasiadas dudas para elegir la mosca. Todo se reduce a presentarla correctamente y si logramos el pique hasta tenemos una explicación de las razones que impulsaron a la trucha para tomar nuestra mosca. Pero en los momentos donde las truchas no están a la vista y sabemos que tenemos que atraerlas hacia nuestra mosca llegan las dudas y es donde la caja de moscas con sus cientos de modelos y colores se transforma en un verdadero tormento. Con los años los pescadores han formado conjuntos de moscas que funcionan satisfactoriamente en variadas situaciones. Algunas se parecen a insectos reales y podemos explicar su efectividad debido a esta característica, pero muchas de las moscas más eficaces no se parecen a nada y la mayoría de los pescadores no tiene idea acerca de la posible razón por la cual son atractivas a los peces. Para evitar problemas se ha llamado a estas moscas ATRACTORS, y para simplificar el tema aún más es muy aceptado que estas moscas deben su eficacia a su atractivo movimiento, llamativo color, o forma novedosa que no fue vista anteriormente por la trucha lo que la tienta a probarla. Todo es válido en determinadas condiciones pero es un tema que no merece ser tomado de una manera tan simple y llana y puede ser estudiado con un poco más de profundidad empleando conocimientos de biología, óptica, fisiología, física y otras ciencias que lejos de ser complicadas, ayudan a explicar muchas cosas como veremos a lo largo de esta primera nota sobre el tema.
PROGRESAR IMPLICA CUESTIONAR LOS MEJORES CONOCIMIENTOS
La única manera de progresar como pescador de mosca es probando la veracidad de los conocimientos considerados como de máximo nivel. Solamente cuestionando los conocimientos más elevados podremos acceder a niveles superiores ya sea reafirmando lo que se daba por cierto o probando lo equivocados que estábamos. Los pescadores arrastran consigo infinidad de teorías y mitos de vieja data que pasan de generación en generación sin mayores alteraciones a pesar de que estudios no tan recientes han demostrado lo equivocado de esos pensamientos.
Un gran número de pescadores todavía cree que las truchas no ven los colores, que no ven a distancia, que su visión del mundo exterior es reducida, que pueden rechazar una mosca artificial por la cantidad de patas pero sin molestarse por el anzuelo, que en los días de sol hay que usar moscas brillantes, o en los nublados moscas oscuras, que no comen en las aguas turbias, que nuestras moscas se ven igual fuera que dentro del agua por ser ríos y lagos donde viven las truchas muy cristalinos, y tantas ideas fijas con las que cargamos a la hora de pescar.
LA LUZ QUE LLEGA A NOSOTROS ES DIFERENTE DE LA QUE LLEGA A LAS TRUCHAS
Para entender muchas de las cosas que nos suceden con nuestras moscas es muy importante entender el fenómeno luminoso tanto en el aire como en el agua, y sobre todo en diferentes tipos de aguas, en diferentes condiciones climáticas, a distintas profundidades y con diferentes fondos. 
Las truchas viven en un medio donde los colores son alterados por el tipo de agua que filtra selectivamente la luz, por la dirección hacia donde la trucha mira y el color del fondo sobre el cual presentamos la mosca. Los colores que acostumbramos ver en nuestras moscas cambian drásticamente debajo del agua y muchas moscas de colores absolutamente diferentes a la luz del día se ven iguales a solo un par de metros de profundidad. En este caso la efectividad de una mosca sobre otras no se debe al color y tenemos que buscar la razón en otra característica.
Hay colores como los fluorescentes que mantienen sus características de brillo y tono independientemente del color y profundidad del agua y tenemos que saber como usarlos para lograr moscas que puedan ser fácilmente localizadas por los peces en cualquier condición de agua.
Si ya leemos correctamente un río y sabemos presentar diferentes estilos de moscas, un conocimiento de la visión de las truchas en su medio nos permitirá experimentar y entender porqué algunas moscas funciona en determinado momento, reduciendo nuestros errores y dudas de una manera extraordinaria. Es importante reconocer que muchas moscas funcionan porque acertamos con el color indicado y la trucha puede verlas diferenciándolas del entorno con claridad.
La mayoría de los organismos que sirven de alimento a las truchas se presentan en colores que les permiten pasar desapercibidos, y tanto a la trucha como a nosotros nos cuesta verlos gran parte del tiempo.
Cuando empleamos una mosca de colores apagados similares a los de un insecto real, la mosca puede pasar desapercibida, camuflada tal como sucede con cientos de insectos naturales que logran pasar al lado de la trucha sin ser detectados. No es nada raro que una trucha tome nuestra mosca en medio de un grupo de insectos reales, a pesar que la mosca no se parezca demasiado a los mismos. Simplemente pudo verla mejor.
La mayor parte de las moscas de gran rendimiento son moscas fáciles de ver exhiben colores que no cambian bajo el agua lo que las diferencia del entorno, o detalles que llaman la atención. Después de todo una trucha no puede resistir la tentación de probar con la boca cada posible bocado que se pone a su alcance, pero tiene que verlo.
Tomemos por ejemplo la ninfa conocida como Prince, sus blancas antenas son claramente visibles a larga distancia. El color blanco es uno de los colores fáciles de ver a gran distancia especialmente a cierta profundidad y sobre fondos oscuros.
Las moscas negras son altamente eficaces en todo momento simplemente porque el color negro es uno de los colores de alto contraste en casi todas las pruebas bajo el agua salvo en contadas ocasiones como veremos luego.
El color de las moscas es fundamental en los modelos que se hunden porque a cierta profundidad la luz cambia totalmente dándole a todas las cosas el mismo tono. Si no logramos destacar nuestra mosca puede no ser vista y resultar poco efectiva. En las moscas flotantes el color no cambia porque están iluminadas por la misma luz que percibimos nosotros sin el filtro del agua.
EL OJO DE LA TRUCHA
Sin entrar en detalles tediosos sobre la morfología de este órgano es necesario al menos conocer algunos datos. El ojo de las truchas es uno de los más desarrollados entre los peces. En cierto modo se parece bastante a los nuestros y puede ver perfectamente los colores incluso es capaz de percibir longitudes de onda invisibles al ojo humano. Las mismas sustancias químicas reactivas a los colores presentes en diferentes animales se hallan en los ojos de las truchas. Como los nuestros, el ojo de la trucha presenta una lente que distribuye la luz enfocándola hacia las ultra sensitivas células que tapizan la retina ubicada al fondo del ojo antes de la membrana coroides y la esclerótica. A diferencia de la nuestra, la lente del ojo de la trucha es esférica y se enfoca desplazándose hacia atrás sin cambiar de forma por la acción de poderosos músculos.
Nuestra lente cambia de forma para enfocar a diferentes distancias, la de una trucha se mueve. Nuestros ojos presentan un mecanismo para regular la intensidad de luz que entra a los mismos formado por el iris y su diafragma que se ajusta rápidamente a la cantidad de luz presente. Las truchas también tienen un iris que se ajusta pero en mucho menor medida que el nuestro por lo que su mecanismo de ajuste para distintas intensidades de luz está en la retina donde se hallan las células sensibles a la intensidad de la luz y los colores. La capa sensible de la retina tiene dos tipos de células receptoras: los bastones y los conos. Estas células están conectadas directamente con nervios que envían las señales al cerebro.
Los bastones son células capaces de detectar niveles mínimos de intensidad luminosa y no son capaces de transmitir información sobre colores.Los conos son células sensitivas al color y funcionan principalmente durante las horas diurnas. EL ojo de la trucha se ajusta a diferentes niveles de luz moviendo los conos y bastones. En horas de luz suficiente los conos están en la superficie de la retina y los bastones se hallan retraídos para protegerlos de la luz intensa que puede dañarlos Cuando la luz disminuye los conos se retraen casi totalmente y los bastones avanzan permitiéndole a la trucha aprovechar la mínima luz presente siendo los bastones unas cincuenta veces más sensibles que los conos a la luz.
Por esto cuando iluminamos a un pez con una linterna en la noche queda totalmente encandilado, cegado totalmente al recibir directamente una luz intensa sobre la capa de bastones demasiado sensibles para una luz fuerte.
El cambio de conos a bastones para una visión nocturna tarda varias horas y empieza ni bien comienza a bajar la intensidad de la luz por la tarde. Cuando avanzan los bastones la capacidad de ver colores de la trucha se ve muy disminuida al retraerse los conos y si bien estos no se desactivan totalmente una vez que la trucha pasa a visión nocturna casi no distingue colores y tenemos que resaltar la silueta de la mosca sobre el cielo o fondo. Por esto muchas moscas dejan de ser efectivas por la tarde, simplemente las truchas pierden la capacidad de verlas y se vuelven efectivas moscas de alto contraste como las negras, si la trucha mira contra el cielo más claro o colores fluorescentes en profundidad que mantienen su brillo con mínimas intensidades de luz.
La trucha ve muy bien por la noche utilizando la escasa luz reinante que nosotros no podemos emplear. Puede distinguir perfectamente silueta y tamaño de la mosca aunque la información sobre color se reduce al mínimo. Cuando se acerca el día los bastones se retraen y los conos a avanzan de modo que la trucha pueda ver los colores con las primeras luces del día. Estos procesos en el ojo de una trucha son muy importantes para el pescador y nos dicen cuando enfatizar colores para que la mosca sea fácilmente vista y cuando delinear siluetas.
Básicamente durante las horas de luz tenemos que conocer que colores la trucha puede ver mejor de acuerdo el tipo de agua y en horas de escasa luz tendremos que buscar moscas de buena silueta y vibraciones en el agua. Recordemos que el sistema sensoriaI de una trucha que detecta vibraciones en el agua está muy desarrollado y en sus carreras nocturnas o en aguas turbias es muy empleado para localizar el alimento cuando la vista no es suficiente.
EL FENÓMENO LUMINOSO
La luz que vemos proviene fundamentalmente del sol en forma de ondas electromagnéticas. Estas ondas se diferencian por la longitud de cada una y el ser humano solo puede ver una parte deI espectro conocido como luz visible.
La luz de menor longitud de onda que podemos percibir es la violeta seguida por los colores índigo azul, verde, naranja y rojo en los cuales la longitud de onda va creciendo. Todos los colores al unirse forman la luz blanca. No podemos ver longitudes de onda inferiores a las que presenta la luz violeta ni superiores a de la luz roja. La Luz ultavioleta con longitudes de onda inferiores a la violeta no puede ser detectada por el ojo humano como tampoco podemos ver la luz infrarroja con longitudes de onda superiores a la luz roja.
El agua actúa como filtro de algunos colores de la luz que llega a ella, absorbiendo colores del espectro Iuminoso de acuerdo al tipo de agua y los sedimentos presentes. AI absorber colores nuestras moscas hundidas no se verán corno las vemos en eI aire y una mosca roja, puede verse a pocos metros de profundidad exactamente igual que una de color marrón, azul, negra o naranja. Tenemos que recordar que un objeto en el aire lo vemos de un color determinado porque refleja la luz que ese color presente en la luz blanca. Si al mismo objeto lo iluminamos con una luz que no incluye la del color del objeto lo veremos totalmente diferente.
Cuando vemos un color por ejemplo el rojo. solo lo vemos rojo si la luz que lo ilumina por ejemplo la luz blanca contiene luz roja, y el objeto iluminado puede efectivamente reflejar luz roja, absorbiendo los demás colores de menor longitud de onda. El agua produce un enorme cambio en los colores de las moscas ahogadas porque aún las aguas más claras actúan como filtro impidiendo que algunos colores de la luz blanca penetren más allá de la capa superficial.
Si tomamos un agua totalmente clara veremos que a los tres metros de profundidad la luz azul solo ha perdido un 2% de su intensidad, la verde un 10 %, la amarilla un 25 %, la naranja un 45 % y la roja un 90 %.
Un color lo vemos brillante cuando refleja gran cantidad de luz del mismo color, si la intensidad de la luz de ese color es baja o si lo iluminamos con una luz diferente de menor longitud de onda veremos un color totalmente oscuro y apagado, incluso negro.
Todos las moscas cambian mucho de color bajo el agua debido a que el agua filtra muchos colores eliminándolos incluso totalmente e cierta profundidad. Una mosca roja al metro y medio de profundidad empieza a cambiar de color a naranja para volverse verde, marrón y negra a unos 9 metros, aún en agua totalmente clara. Los colores fluorescentes en cambio tienen la particularidad de convertir luz de menor longitud de onda y reflejar con una longitud de onda mayor. Por esta razón se ven tan brillantes. Pueden transformar la luz ultravioleta que normalmente no vemos reflejándola como luz visible por lo que perecen mucho más brillantes que la luz que reciben.
Un color rojo normal solo se verá rojo si lo ilumina una luz que incluya la roja entre sus componentes en cambio un rojo fluorescente se verá rojo brillante aún si lo iluminamos con luces de menor longitud de onda como la ultravioleta, azul verde, amarilla, o naranja. Esta característica de los colores fluorecentes de mantener el tono a grandes profundidades donde mayormente llega luz azul es muy importante para que nuestras moscas se vean y no por nada muchas moscas altamente efectivas en condiciones de iluminación pobres incluyen detalles fluorescentes.
La luz blanca que vemos es una combinación de todos los colores visibles al ojo humano del espectro electromagnético. Iluminados por luz blanca del sol o una bombilla podemos apreciar colores y matices que no se verán bajo el agua, por esta razón las filmaciones subacuáticas necesitan poderosos reflectores de luz blanca para resaltar los colores de peces y otras criaturas. Si no se emplearan luces todo se vería oscuro y monocromático en tonos azules, verdes, o negros y grises dependiendo del tipo de agua y profundidad.
TIPOS DE AGUA Y SU EFECTO EN LAS MOSCAS
Cuando pescamos una mosca debajo de la superficie, la luz es filtrada por el agua tornándose azul, verde, amarilla naranja o roja dependiendo de la turbidez y la profundidad. Al incidir una luz monocromática sobre la mosca los colores de la misma cambian totalmente y puede que muchas moscas totalmente diferentes a simple vista con luz blanca a los ojos de los peces sean todas iguales.
Generalmente los pescadores prueban y prueban hasta que algo funciona, pero una vez lograda una mosca efectiva no saben porque lo es por desconocer el aspecto de la mosca bajo el agua.
Cuantos se han tirado a la pileta para conocer como lucen las moscas a diferentes profundidades y con distintas intensidades de luz. Seguramente muy pocos y por esto se recurre al cambio continuo de moscas que no es uno de los métodos más eficientes especialmente cuando no tenemos ni idea acerca del porqué cambiamos una mosca por otra. La estética de la mosca y sus colores a la luz del día nada tienen que ver con la imagen que recibe la trucha en su medio liquido y es muy importante que comencemos a entender como ven los peces.
Hace muchos años llegó a mis manos un libro que lamentablemente presté y nunca volvió, donde se mostraba claramente a través de una serie de fotos los cambios de los colores bajo el agua. Para las fotos se usaban paneles con colores pintados normales y fluorescentes, estos paneles tenían fondos oscuros y claros y las pruebas se realizaban hasta profundidades de treinta metros en diferentes tipos de aguas. A cierta profundidad en aguas claras la mayoría de los colores normales se vuelven totalmente oscuros y solo los fluorescentes siguen brillando con su color original por su cualidad de convertir luz de menor longitud de onda en otra de longitud más alta.
Por algo los señuelos de trolling profundo que mejor funcionan son siempre fluorescentes. El rojo y naranja fluorescentes son los que mejor se ven a gran profundidad.
Los colores no fluorescentes cambian drásticamente a cierta profundidad. Los rojos y naranja se vuelven marrones o negros, los azules y verdes se mantienen algo mejor y los fluorescentes no cambian manteniendo el color de superficie.
Cuando la luz penetra bajo la superficie del agua parte del espectro es absorbida y se transforma en calor y de acuerdo a la turbidez o color del agua algunos colores alcanzar diferentes profundidades.
El cambio de color de la mosca cuando una luz monocromática incide sobre ella puede explicar claramente porqué moscas muy diferentes a simple vista son efectivas en el mismo lugar y a la misma profundidad, simplemente como los colores cambian por efecto de la luz filtrada por el agua pude que moscas totalmente distintas de color como verdes, naranja y rojas se vean del mismo color bajo el agua y su éxito se daba a que se recorten claramente contra un fondo más oscuro o claro ya sea del fondo o de la masa de agua entre los peces y la mosca.
Una mosca que se ve clara sobre un fondo claro no se ve en cambio una mosca oscura sobre el mismo fondo es detectada fácilmente por los peces y esto es lo que pasa generalmente con las moscas que funcionan. Si aprendemos un poco acerca de los colores bajo el agua podremos maximizar el contraste de las moscas para que las truchas y otros peces cazadores las vean mejor desde mayor distancia, lo que incrementará la posibilidad de pique enormemente como lo he comprobado infinidad de veces.
El pez cazador tiene que ver la mosca, cuanto más lejos la vea mejor y para esto tenemos que usar los colores olvidando lo que pensamos como seres humanos. Las truchas tienen un cerebro del tamaño de un maní y no piensan en los colores como nosotros, el color tal como lo vemos y lo interpretamos es un razonamiento puramente intelectual y no significa nada para los animales o incluso una persona que no recibió instrucción al respecto.
Cuando iluminamos un color con una luz monocromática o que no contenga ese color suceden cosas curiosas. Por ejemplo si iluminamos algo rojo con luz pura azul el color que veremos será negro. Si el objeto es rojo fluorescente lo veremos en cambio rojo porque la pintura fluorescente transforma la luz azul de menor longitud de onda reflejándola como roja de mayor longitud de onda. Por otro lado si luminamos un color fluorescente con una luz de mayor longitud de onda no puede reflejarla y se vuelve oscuro. Azul fluorescente iluminado con luz roja se ve negro. Debido a esto es rojo fluorescente es el más buscado porque brilla fiel a su color aún en aguas turbias donde la luz amarilla, naranja y roja son las menos absorbidas.
Cuando usamos una mosca hundida si sabemos como cambia el color de la misma según la luz que recibe en cada tipo de agua podremos elegir una mosca que rápidamente sea vista por los peces. Según el tipo de agua la luz que recibe la mosca puede ser azul, verde, amarilla, naranja o roja. Al mismo tiempo si la trucha ve a la mosca a lo lejos, el color del agua entre la mosca y la trucha influye en la visión a larga distancia como si cubriéramos la mosca con un velo del color del agua reinante, por ejemplo verde o azul en aguas claras. Este velo desaparece cuando la trucha se acerca a la mosca y esta puede cambiar súbitamente de color asustando a la trucha lo que complica un poco las cosas.
Para entender esto tomemos una mosca roja a poca profundidad. La luz roja la ilumina y la mosca de cerca se ve roja pero para una trucha que la está mirando desde lejos a través de una masa de agua azul la mosca puede ser violeta. Al acercarse rápidamente la trucha para tomarla acorta distancia y el velo azul desaparece tornándose la mosca roja de golpe. Ante esto muchas veces la trucha se asusta y es una situación muy común cuando pescamos en lagos donde la trucha sale de lejos a buscar la mosca y la rechaza a último momento Por esto también son menos rechazados los colores negros u oscuros que no cambian como los azules, naranjas, amarillos y rojos en baja profundidad. Este cambio de color en la mosca solo sucede a baja profundidad donde varios colores de la luz visible pueden penetrar y solo si la trucha viene de lejos a través de una masa de agua coloreada que apaga el color a la distancia. Este experimento es muy fácil de realizar en una pileta, pero les recomiendo esperar los primeros calores o engañar a nuestras esposas con una escapadita a Brasil en vacaciones de invierno. A medida que tomamos profundidad el agua se torna monocromática y el color que vemos es el que refleje el agua desde la profundidad.
DIFERENTES TIPOS DE AGUAS
A simple vista tenemos diferentes tipos de aguas, las claras, azules. verdes, barrosas y otras como las aguas impregnadas por sustancias tánicas de las selvas tropicales. Cada una de ellas filtra la luz que recibe de manera diferente de acuerdo a las sustancias en suspensión que tenga. En la próxima entrega veremos como los diferentes tipos de agua al filtrar la luz blanca y dejar pasar determinados colores solamente afectan el color de nuestras moscas y la capacidad de los peces para verla. Descubriremos porque una mosca rosa fluorescente es muy efectiva en aguas turbias para dorados en días nublados y porqué falla con días de sol cediendo terreno a una mosca negra. Analizaremos moscas y materiales para saber cuales tienen la calidad de color necesaria ya que no todos los colores que llamamos brillantes lo son y tampoco los materiales que ponemos en nuestras moscas tienen la calidad cromática necesaria. Hay muchos tipos de blancos. rojos y fluorescentes y tenemos que empezar a distinguirlos si queremos diseñar una mosca a través de los ojos de un pez.
Hasta la próxima.
NdeR: esta nota fue publicada previamente en la revista El Mosquero Platense de la APPM en 1999, contamos con la aprobación del autor para su publicación.

Marcelo Morales




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