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Semana Santa en el Limay Medio

Aprovechando el largo feriado de Semana Santa organizamos una salida de pesca al Limay Medio junto a amigos de Allen y Cipolletti

 

Elegimos la ciudad de Piedra del Águila como base de operaciones para poder movernos entre los diferentes lugares de pesca cercanos a la misma.

El día de nuestro arribo, esto es el jueves 28 de marzo, luego de dejar nuestras pertenencias en la hostería y de ponernos todo el equipo (esta es la parte que no me gusta de la pesca con mosca) salimos hacia la presa de Piedra del Águila, distante a unos 35 km. y categorizado como Zona I, lugar de pesca preferencial con permiso adicional obligatorio.

El caudal de agua de ese lugar está regulado por la presa y a diferencia de su vecina de Pichi Picún Leufú, ésta no está obligada a mantener el llamado "caudal mínimo ecológico" por lo que en ese momento la erogación era cero y por lo tanto no había ningún movimiento de agua.

En esas condiciones hacer tomar una mosca a una trucha importante es muy difícil y las arco iris medianas son las únicas que se pueden observar patrullando las costas en busca de pancoras (que allí hay en abundancia) y pequeños insectos. Es aquí donde la pesca más fina con equipos livianos, tippets más largos y moscas pequeñas se impone.

A eso de las 19:00 sonó la sirena anunciando que la presa comenzaría a soltar agua y en contados minutos la misma comenzó a correr devolviéndole al lugar algo del aspecto de río que tuvo antaño. Como por arte de magia, empezaron las primeras respuestas, sólo en un corto lapso de tiempo pude capturar dos marrones de interesante tamaño y se me escapó luego de varios saltos acrobáticos una arco iris que estaba para la foto. Un muy auspicioso comienzo. Mis otros dos compañeros de ese día estaban en otro sector y no tuvieron la misma suerte que yo.

El viernes se nos acopló un cuarto compañero y luego de una corta evaluación de las posibilidades decidimos pasar pescando todo el día aguas abajo de la presa de Pichi Picún y desde la margen neuquina debido a que el viento nos favorecía, los resultados fueron decepcionantes, sólo dos arco iris de regular tamaño y una marrón nada destacable como magra cosecha entre cuatro, con el agravante de que las tres piezas fueron capturadas por el mismo pescador, suerte o sapiencia es igual si lo observamos desde el punto de vista de los otros tres que no sacamos nada. De todas maneras por la noche charlando con otros amigos pescadores que estaban por la zona, nos enteramos que en general la pesca de ese día había sido desastrosa ¡y ellos contaban con embarcación!. Pero en el restaurante nos encontramos con alguien que nos pasó un dato interesante: había pescado muy bien durante todo el día en el lago truchas arco iris de tamaño medio que estaban acardumadas. Alguien sugirió que podrían ser las famosas triploides sembradas un par de años atrás, lo cierto es que ya teníamos destino para el sábado: el lago formado por la presa de Pichi Picún Leufú.

El sábado por la mañana, luego de recibir a otro par de amigos que venían desde Buenos Aires, partimos. Como no contábamos con embarcación la única ruta posible era llegar hasta el puente que cruza el río aguas abajo de la presa de Piedra del Águila y desde allí tomar el camino de ripio hasta donde este termina. Así lo hicimos y nos pusimos a pescar, en el primer tiro Alejandro Martello obtuvo una muy linda arco iris y todos nos ilusionamos pero luego de un par de horas de no obtener otras respuestas empezamos a buscar nuevos lugares y el grupo se separó para tener más chances. Ale y yo nos fuimos aguas abajo hasta encontrar un lugar prometedor con una bajada de arroyo y una bahía, allí pasamos un par de horas tratando de pescar sobre rises fallando permanentemente y eso motivó la publicación de la excelente nota de Diego Flores llamada el Rise Fantasma.

Dada la magra cosecha decidimos volver a la presa de Pichi y pescar las últimas horas aguas abajo del puente, lugar que sabemos por propia experiencia es muy rendidor. En esta oportunidad tuvimos un poco más de suerte y además repartida, en el corto lapso de tiempo hasta que anocheció pudimos obtener dos buenas marrones, un par de arco iris respetables y también, porque no decirlo, varias percas.

El domingo decidimos alejarnos un poco y visitamos el establecimiento Pantanito, sólo una marroncita en varias horas de pesca, aunque pudimos ver un extraordinario macho marrón - lamentablemente muerto - cuyo peso estimamos en más de 5 kg. que había sido engañado por un rapala y cuyo pescador no conocía la reglamentación vigente a pesar de tener el permiso correspondiente. Nos amargó la mañana, sólo esperamos que el pescador haya comprendido que el reglamento hay que leerlo, entenderlo y respetarlo. A nosotros nos quedó la idea de que con sólo editar y vender el reglamento no basta, creemos que en el futuro se deberán tomar otros recaudos y que el que venda el permiso debería dar una pequeña explicación del mismo, particularmente a los novatos.

Dado que otra vez la pesca se nos tornaba esquiva, volvimos hacia nuestro lugar predilecto para pescar allí las últimas horas, esta vez no resultó. Para rescatar, sólo un rato de diversión mientras tomábamos mate y charlábamos sentados en un árbol caído al lado de una muy pequeña lagunita cerrada y formada en alguna crecida importante, justo detrás del estacionamiento antes de cruzar el puente de Pichi. Allí quedaron encerradas algunas arco iris de tamaño medio que intentamos pescar con moscas secas, sacamos una y nos reímos un rato.

El lunes sólo teníamos tiempo para pescar por la mañana, elegimos pescar el amanecer en la presa de Piedra del Águila y aunque llegamos cuando el sol ya se asomaba en el horizonte, pudimos pescar unas cuantas arco iris de tamaño medio con equipos livianos, moscas secas y pequeñas ninfas. El agua no corría, estaba muy bajo y la transparencia era absoluta. En mi caso particular pude capturar una linda trucha con una imitación de pancora con la cual nunca me había animado a ponerla en la punta del tippet antes de esta ocasión. No hubo tiempo para más.

Como conclusión podemos decir que la pesca fue pobre, nos pidieron el permiso en tres oportunidades cosa que nos asombró y gustó, vimos decomisar equipos de spinning por pescar en zonas no permitidas para esa modalidad y también vimos una lancha de la prefectura patrullando. Sabemos que eso no alcanza, pero también decimos que es mejor que nada.

Volveremos pronto por la revancha, las truchas y el lugar nos darán seguramente otra oportunidad.

por Héctor Gugliermo
2003




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Juan Pablo García
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en Pichi Picún Leufú
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Mario Ratti
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el autor de la nota
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