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Apertura en el Correntoso

Para los mosqueros la apertura de una nueva temporada de pesca de truchas es un evento trascendental.

 

Los motivos por los cuales nos tomamos esto tan seriamente suelen ser tan disímiles como variados: los largos meses de receso invernal, la posibilidad de mejores capturas que en el verano, el reencuentro con amigos y hasta la reafirmación de una tradición que se repite cada año.

Mi apertura favorita así como la de tantos otros es el Río Correntoso y en esta nota trataré de explicar el porque de esa elección así como las posibilidades de pesca que en este lugar existen.

El Correntoso es un pequeño río que une el lago homónimo con el lago Nahuel Huapi en un recorrido de escasos 300 metros. De esos pocos metros la mitad está vedada a la pesca (desde la embocadura hasta el puente carretero) puesto que las truchas arco iris lo han elegido como lugar de apareamiento y desove; de esos 150 metros que quedan, el 50% es prácticamente imposible de pescar debido a la vegetación costera y la velocidad del agua por lo que nos quedan unos 75-80 metros aproximadamente para satisfacer la demanda de un sinnúmero de pescadores que cada año para esta fecha nos damos cita en el lugar.

Como siempre, llegamos a Villa La Angostura el día previo y nuestro primer punto de parada fue el río antes que cualquier otro lado, pasamos para ver como estaba, que altura tenía, si la corriente estaba rápida o lenta (esto dependerá de la altura de los lagos); allí generalmente y en forma secreta cada uno toma la decisión del tipo de línea a utilizar el día siguiente. Luego visitamos al puente de madera construido especialmente para avistar las truchas desovando. Recién luego de cumplir estos ritos sagrados nos dirigimos a las cabañas contratadas para dejar las cosas y partir hacia el Flyshop del Banana Martínez a sacar los permisos, este es el último paso de nuestro periplo, cada año la misma rutina, desde siempre.

La noche de la víspera es común reunirnos todos los amigos y comer algo liviano mientras realizamos nuestra última revisión de equipos, aquí muchos de nosotros elegimos hasta la mosca con que comenzaremos a pescar. Luego de la cena y de la sobremesa posterior, generalmente plagada de recuerdos de las temporadas pasadas, todo el mundo se retira a dormir ya que el día siguiente comienza muy temprano, cerca de las 4:00 AM. Hay que llegar temprano al río, va a haber mucha gente y la rotación es larga.

Este año viajé con dos amigos que iban a hacer su primer apertura en este río, la falta de costumbre de estos dos "novatos" del Correntoso hizo que no se dieran cuenta de la necesidad imperiosa de apurarse para llegar entre los primeros, llegamos a las 5:20 y ya teníamos más de treinta pescadores por delante en el lado del río elegido que como siempre para mi es la margen donde se encuentra el casi centenario Hotel. Según mi cálculo más optimista, dos horas de espera, fue demasiado optimista, necesitamos otros 40 minutos más de interminable espera para poder ingresar a pescar.

De todas maneras el reencuentro con amigos y conocidos con los cuales coincidimos en este único lugar y día en cada temporada hace que el tiempo transcurra más rápido, bueno... al menos más entretenido.

La rotación es sencilla, el que llega pregunta quién es el último y sabe que ingresa detrás de este, si alguien llega cuando ya se ha efectuado una vuelta completa siempre entra antes que el primero de la cola. Dependiendo de la altura del río serán las posiciones de pesca, lo más común es que haya 3 ó 4 personas pescando simultáneamente. El que obtiene pique sale por detrás de los que continúan en el río y va a arrimar su trucha al costado del arrayán que se encuentra sobre el lago.

Pero vayamos a la pesca, las truchas del Lago Nahuel Huapi remontan este pequeño río y desovan en las inmediaciones de la embocadura, sobre el lago Correntoso, luego se estacionan durante un tiempo recuperando fuerzas y alimentándose, de a ratos vuelven al veril del lago y por momentos otra vez a remontarlo en una especie de rito que los pescadores conocen casi de memoria y aprovechan para pescarlas. El momento ideal es en la apertura y dependiendo de la altura del agua este "momento" puede durar semanas y con un poco de suerte hasta algo más de dos meses. Truchas grandes, vigorosas, casi todas arco iris son lo común.

Este año el río se presentó difícil, mucho más que años anteriores. Las capturas eran escasas y solo los más conocedores del lugar y sus técnicas pescaban normalmente. Este lugar, al igual que muchos otros, me ha demostrado que cuando la pesca está fácil todo el mundo obtiene peces pero cuando se pone duro, solo los que más conocen pescan. Yo que ya llevo 5 temporadas apenas estoy un escalón por encima de un novato total y en esos casos solo la suerte puede diferenciarme de estos.

De todas maneras truchas salieron, algunas muy grandes y de eso las fotos son prueba elocuente.

Respecto a los equipos a utilizar, muchos de los conocedores usan cañas grandes, para líneas 8 ó 9 y de acción lenta, algunos prefieren cañas antiguas de grafito I, creo que para la próxima deberé dejar de lado mi caña #7 de acción rápida y probar con estas, "si no puedes vencerlos únete a ellos", un antiguo dicho infinidad de veces confirmado. Las líneas en general fueron shooting de hundimiento II ó III, la corriente era lenta y varios que utilizaron líneas más pesadas las dejaron como recuerdo en el fondo. Las moscas, prácticamente cualquier imitación funcionaba siempre que fuera pasada por donde correspondía y en la forma correcta, (esta frase tan sencilla encierra la gran diferencia entre pescar y no pescar). En general streamers y atados en anzuelos más bien pequeños (#6-8), hay que tirar muy lejos y los gatos restan posibilidades.

En los dos días que estuve solo pude entrar al río en 7 oportunidades de unos 15 minutos cada una de ellas aproximadamente, ¿parece poco cierto?. Debo confesar que cuando cuento esto en general mi auditorio piensa que estoy loco, así como todos los que vamos a este reducidísimo pesquero en cada apertura de temporada. Ciertamente hay cosas que no se pueden explicar, van más allá de la razón y solo pueden ser comprendidas si los que escuchan "sienten" como el que trasmite y éste cuenta con el corazón y no con la razón.

Es muy difícil expresar con el lenguaje escrito lo que uno desea así que solo diré -para finalizar- que si Dios lo permite el año próximo y todos los años que pueda allí estaré, no importan las colas, la rotación, lo complicado del río, el clima, nada de eso. Solo me importa estar allí, el día anterior, reencontrarme con los amigos, con el río, especular sobre la corriente, sobre la línea a utilizar, sobre la mosca con la cual empezar. Disfruto el Correntoso a pleno, esa es mi apertura de temporada de truchas, mi sentir, mi historia y mi tradición.

por Héctor Gugliermo

temporada 2001-2002




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Apuntes del Correntoso
por Yayo de Mendieta. Edición Persona, 2003. 138 páginas, tapa blanda.

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