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El arroyo Pescado I

Apenas llegados a Trevelin e instalados en las cabañas contratadas, nos fuimos hasta Aldea Escolar a visitar a nuestra querida amiga Raine y su familia.

 

Saludos, abrazos y besos y luego de 5 ó 6 litros de mate y millones de palabras y fotos los dejamos para ir a cenar y descansar del viaje que desde San Martín de los Andes habíamos emprendido hacia ya varias horas, pero antes....en un momento de descuido de nuestras esposas le preguntamos a los lugareños donde podíamos ir a pescar al día siguiente: sin dudarlo Raine nos indicó el Arroyo Pescado, tomó un mapa y dibujó como llegar y lo que decía el cartel indicador en la ruta, no nos podíamos perder. El famoso plomero y amigo de nuestra amiga agregó las fatídicas palabras: "tienen unos 110 kilómetros más o menos desde Trevelin".

El martes amaneció muy nublado pero así y todo partimos hacia nuestro destino de pesca asegurada según Raine y algún otro lugareño. 6 de la mañana y los cuatro pescadores (Pancho, Leo, Omarcho y yo) listos y dispuestos en la Chevrolet S10 doble cabina nuevita y flamante de Omarcho. Ya en la ruta comenzaron a caer las primeras gotas y yo recordé que no había llevado los trajes de agua, no importa dije y seguimos camino, pequeño error.

Luego de pasar la rotonda en las afueras de Esquel y de tomar la ruta 40 con destino a Tecka y siguiendo las indicaciones del cuenta kilómetros de la camioneta hicimos unos 80 kilómetros siempre con el río homónimo a nuestra izquierda y la lluvia cada vez más copiosa pero la salida no aparecía, cuando llevábamos 100 Km. y no veíamos el camino de tierra que supuestamente debíamos tomar, comenzamos a preocuparnos y a observar con simpatía el poco caudal de agua que llevaba el río, temiendo que eso fuera toda nuestra jornada de pesca. Por suerte para nosotros apareció una Trafic saliendo de una tranquera y allí la encaramos para preguntar donde quedaba el famoso Arroyo Pescado, el señor muy atento aunque desconfiado al principio nos dice: "no amigos, se pasaron como 60 Km". "Muchas gracias" decimos nosotros y lo dejamos partir, Omarcho me pregunta: "estará bien lo que dice este señor??, Raine no puede estar equivocada, sigamos unos Km. más total faltan 10 para cumplir con los 110 que dijo Claudio", "bueno" dije yo, otro error. A todo esto la lluvia continuaba..... 15 Km. más adelante obreros trabajando en la ruta, nuevamente paramos y preguntamos, uno de ellos nos indica exactamente lo mismo que el señor de la Trafic. Nos miramos con Omarcho y pegamos la vuelta, 75 Km. más cerca de Esquel encontramos el camino de tierra y 16 Km. después la entrada a la estancia "Arroyo Pescado", por supuesto la tranquera cerrada y CON CANDADO; luego de 150 Km. de más y ya bastante mojados, no nos iba a parar una tranquera cerrada, dejamos a los chicos en la camioneta y saltamos, caminamos hacia otra tranquera que se veía unos cientos de metros más adelante, por las dudas de que nos recibieran a los tiros, nos dimos vuelta para observar a nuestros hijos, (no sea cosa que fuera la última vez). La siguiente tranquera no tenía candado y luego de franquearla nos aproximamos a una casa donde no fuimos recibidos por nadie a pesar de nuestras palmadas y golpes, 200 metros al norte una casa más pequeña y modesta muestra signos de vida, humo y un movimiento casi imperceptible hace que dirijamos nuestra atención hacia allí. Logramos observar a una mujer que estaba haciendo sus labores, nos acercamos y nos recibe diciendo que somos los primeros y nos da la llave de la tranquera principal, son $30 por persona y los menores de 12 años no pagan, que tenemos que dejar los permisos allí, etc.etc.etc... Un método un tanto extraño pero suspiramos aliviados, al fin llegamos y vamos a pescar en un lugar que tiene pesca asegurada!!! Volvimos a la camioneta, abrimos el candado y tomamos rumbo hacia el éxito.

Cumplidos los requisitos de pago y entrega de permisos (ligero percance subsanado gracias a la buena voluntad de las señoras porque los permisos mío y de Leo quedaron olvidados en el auto en Trevelin). Una señora más joven nos indica: "pasando la hilera de árboles que se ven allá, desde ahí ya se puede pescar, más acá no porque está muy bajito, pasen la tranquera blanca y sigan el camino". Emprendimos el trayecto, pasamos la hilera de árboles y dos caminos se bifurcaban, uno a la izquierda donde se veía el arroyo a unos 300 metros, otro a la derecha donde no se veía nada porque una pequeña elevación lo impedía. Seguimos el de la derecha y llegamos a una tranquera marrón, dijimos "ésta no es blanca, volvamos" y dimos vuelta. (otro error).

Dejamos la camioneta cerca del arroyo (nuevamente un error) y nos cambiamos. Omarcho gentilmente le prestó una campera con capucha a Leo y un pilotín descartable amarillo rabioso a mí. La lluvia ya era casi diluvio. Raine había dicho: "No hace falta waders" y yo dije: esta Raine estaba demasiado emocionada con nuestra visita, se equivocó por 70 kilómetros, se equivocó con el cartel que por cierto no decía lo que ella tan gentilmente nos anotara y se equivocó con que no hace falta el wader, para llegar al borde del arroyo había que hundirse en 20 cms. de agua. Le achacamos este ligero detalle erróneo a la cantidad de agua que caía en ese momento. Llegamos al borde del arroyo y con sorpresa vimos que no tenía más de 40 cms. de profundidad. "Bueno, no importa obviemos este detalle también y sigamos adelante" pensé.

Comenzamos con nuestros primeros lances y al poco rato Leo clava... un hermoso ejemplar de pejerrey patagónico, 5 minutos más tarde Omarcho clava y... otro hermoso y gordo ejemplar de pejerrey patagónico, otro ratito y Omarcho clava... si adivinaron, otro pejerrey. Me grita: "si hice 150 km. de más, si pagué 30 mangos para pescar en 40 cms. de agua, sacar pejerreyes, mojarme y embarrarme hasta el or..... rompo todo". (otro error).

Tres pejerreyes con mosca y en menos de media hora no estaba nada mal, salvo por el pequeño detalle de que nosotros esperábamos truchas!!!

Me alejé un poco, un poco nada más porque el arroyo allí terminaba. Se veía a las claras que era un bracito pequeño, el arroyo principal corría para el otro lado y yo me preguntaba cómo podríamos llegar hasta allí puesto que parecía, a lo lejos, mucho mejor pesquero, vadearlo imposible, el fondo era fangoso.

En un lugar un tanto alejado del resto y solo seguido por Leo comenzamos a castear en no más de 30 cms. de agua, luego de 15 minutos de revolear ninfas Leo se fue supuestamente a cambiar la línea, lo cierto es que malhumorado y mojado hasta los huesos se metió dentro de la camioneta y no la abandonó hasta bastante más tarde y por razones de fuerza mayor. Yo mucho más hecho a las desventuras de la pesca y recaliente porque hasta el momento no me había picado ni siquiera un pejerrey, insistía con los cast y ya iba por el cambio de mosca número 35; de pronto a unos 15 metros adelante veo un rise, el primero y estaba seguro que era una trucha, en realidad suplicaba que fuera una trucha.

Cambié la ninfa que tenía en ese momento por una Adams en anzuelo 18, no la elegí por nada que hubiera visto puesto que la lluvia horrenda que caía en ese momento no me dejaba ver claramente, solo seguí una intuición. Al tercer tiro sobre el lugar donde había visto el rise zas!! pique y de esa manera obtuve mi primer trucha de más de medio kilo en todas las vacaciones.

Al rato escuché gritos de Omarcho y queriendo ser optimista pensé que había sacado una trucha y no que estaba enterrado en el barro o que lo había picado una víbora, no lo veía pero estaba seguro de que no podíamos tener más inconvenientes y que de allí en más solo cabía mejorar. Nuevo error.

Seguí en el mismo lugar renovado por la trucha obtenida pero mi ánimo fue declinando con el correr de los casts y los litros de agua que atravesaban mi campera y el poncho amarillo patito rabioso. Volví al punto inicial y me preguntaba donde estaban las truchas en ese arroyo de mierda. Nuestros dos descendientes directos hacía rato que habían abandonado y solo se escuchaba música y el motor de la camioneta encendido, estaban poniendo cd's y tenían la calefacción prendida. Por lo menos ellos estaban bien. Yo me seguía preguntando donde estaban las truchas y Omarcho que no lo veía por ningún lado; por un momento me volvieron las ideas de la ciénaga que se lo tragaba y de la víbora que lo picaba pero las deseché inmediatamente. De pronto y en la vegetación de la costa de enfrente del arroyo que en ese lugar tenía unos 20 metros observé un movimiento en el agua, hice un lanzamiento preciso casi sobre el borde mismo de la vegetación y... pique, una corrida seguida de un salto que me permitió ver una hermosa arco iris bastante grande y se desprendió. "Bueno sigo con el síndrome Malleo me dije, quedáte tranquilo Hectitor y concentráte que ya vas a pescar". Hice otro par de lances a unos 10 metros a la izquierda de donde había obtenido el pique y otra vez, una tomada violenta y nada, se desprendió inmediatamente. El síndrome Malleo seguía vigente en mí pero por lo menos sabía donde estaban las truchas, algo había progresado. Mientras continuaba barriendo la costa de enfrente observé una aproximación a mi mosca pero que no llegó a tomar, en ese momento apareció Omarcho (alivio, "safó de la ciénaga, la víbora no era venenosa o el veneno es de acción lenta", pensé). Me explica que sus gritos eran para que alguno de los chicos fuera a sacarle una foto con una gran trucha que había sacado, pero como no le dieron ni tronco de bola se las arregló para sacarse solo la foto poniendo a la trucha en un charquito y la caña al lado para tener idea del tamaño. También me invitaba a ir con el a ese lugar donde en apariencias había varias. Estaba a punto de seguirlo pero por otra corazonada hice un último lanzamiento a un sector de la costa donde no había intentado hasta ese momento. Luego de unos 10 minutos de pelea pude obtener la arco iris más grande del día y de todas las vacaciones, aunque yo no lo sabía en ese momento. Por suerte Omarcho obtuvo unas fotos con su cámara anfibia puesto que yo no tenía mi cámara encima dado que la lluvia la hubiera arruinado indefectiblemente.

Luego y ya con 30 ó 40 kilos menos de peso mental fuimos al lugar donde Omarcho aseguraba había muchas. Una cosa me olvidé de contar, en algún momento vi pasar una pickup por un camino frente a nosotros y estacionar cómodamente sobre el arroyo principal. "Qué guachos pensé, ¿como llegaron hasta allí?".

Cuando comenzamos a castear en el lugar elegido vi pasar una Van llena de gente por el mismo camino y en ese momento me di cuenta, la tranquera "blanca" que en realidad era marrón, daba paso al camino que llevaba al verdadero arroyo!!! Y nosotros pescando en 30 cms. de agua. Que pelotudos!!!

Pero en ese momento mientras pensaba en ello y trayendo mi montana como si fuera un streamer para evitar que se enredara en la vegetación veo un surco que la sigue y que me hace recordar a la película tiburón, con un violento movimiento del agua toma mi mosca y obtengo mi tercer trucha del día, bastante grande por cierto. A todo esto Omarcho comienza a pensar en mudarnos hacia el arroyo principal ahora que habíamos descubierto uno de nuestros errores. Foto, devuelvo la trucha, tiro de nuevo un par de veces y veo otro movimiento de agua, hago un nuevo lanzamiento hacia esa zona y otra vez un tiburón siguiendo mi mosca, pero esta vez se arrepiente y pega la vuelta. "Esto se está poniendo lindo" me dije, "Omarcho aguantemos un ratito que saco otra y nos vamos" le digo. 5 ó 6 tiros más adelante otra trucha sigue a mi montana que para esta altura estaba bastante maltrecha y zas!!! pique y otra más para la colección. Basta dije y Omarcho mirando su reloj igual al mío me indica: " mirá el reloj ", lo miro y veo 4 pescaditos. Me dice: "vamos al arroyo principal ya", vamos dije. Último error.

Subimos a la camioneta, y salimos... en realidad patinamos. Estaba encajonada en el barro de un pequeño arroyo que se había formado por la intensa lluvia en el lugar exacto donde la habíamos dejado y con el entusiasmo de nuestras primeras truchas "fotografiables" no nos habíamos dado cuenta.

Omarcho saca una palita (sobre la que pensé varias cargadas pero que me reservé porque el momento no era propicio) y empieza a escavar. Yo corto pasto como puedo y lo voy poniendo debajo de las ruedas tractoras. Media hora de trabajo, miro el reloj y los 4 pescaditos ya se habían ido hacia otros relojes de otros lugares por cierto lejanos a ese. El trabajo era inútil, seguíamos patinando. Los chicos abajo a empujar conmigo, Omarcho como piloto de combate: primera, marcha atrás, primera, marcha atrás, primera.....nada ni 10 cms. podíamos avanzar, solo acumulábamos barro en nuestra ropa. Entonces decidimos caminar hasta la casa en busca de ayuda, la pesca suspendida momentáneamente. La lluvia seguía cayendo a baldes.

Hablamos con la señora más joven y le indicamos nuestro problema solicitándole que consiga alguien que pueda manejar el tractor que veíamos en un galpón. Nos dice que el patrón recién comienza a almorzar pero que le va a decir. Nos miramos y pensamos: "ojalá que coma rápido". Al rato nos indican que en un ratito el patrón viene con el tractor, volvemos caminando, empapados, embarrados, agotados. Omarcho se queda en la bifurcación de caminos no sea cosa que el patrón haga la lógica y vaya para donde no estábamos. Yo me voy a alentar a los chicos que para este entonces miraban azorados y pensaban: "socorro, sálvennos de estos viejos chotos y repelotudos"!.

Una hora más tarde se aproxima el tractor y en 5 minutos nos pone sobre la buena senda. En esos momentos sale del camino correcto la Van que habíamos visto ingresar un par de horas antes, nos aproximamos y nos ponemos a hablar con un yanqui que no entendía una palabra de castellano por lo que tuvimos que hacer uso de nuestro fluido inglés y nos comunicamos a la perfección (por señas); el yanqui nos dice que en esas dos horas entre todos los que estaban en el vehículo (eran como 6 gringos) habían pescado 10 truchas y lo más importante era que el camino estaba bueno. Decidimos encararlo y por fin pescar donde debíamos haber estado desde el principio, cruzamos la tranquera "blanca" que para nosotros seguía siendo marrón y enfilamos a nuestro destino de gran pesca, si en algún momento del relato dije algo sobre un último error me equivoqué, todavía quedaba este... 30 metros más adelante pegamos la vuelta porque la camioneta corría nuevamente serios riesgos de empantanarse y nuestra salud mental no lo hubiera soportado.

A las 14:30 horas luego de luchar contra todo lo imaginable nos rendimos y emprendimos el regreso a Trevelin.

NdR: El camino exacto para acceder a la Estancia "Arroyo Pescado" es el siguiente: saliendo de Esquel hacia el Norte (camino al Bolsón) en la rotonda tomar la ruta 40 hacia la localidad de Tecka, a 19 km. sale una ruta de ripio (provincial N° 25) y que tiene un cartel que dice: "A Estancia el Camaruco", 16 km. más adelante y sobre la derecha de la ruta está la entrada a la estancia "Arroyo Pescado", si la tranquera está cerrada con candado sáltenla sin miedo y vayan hasta la casa de los caseros donde les darán la llave. Este pesquero es excelente siempre y cuando crucen la tranquera blanca (marrón en días de lluvia) y lleguen hasta el brazo principal.

por Héctor Gugliermo




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