Acceso Premium

    Usuario:
    Contraseña:

Inicio
Siembra

En tiempos de Internet y de equipos sofisticados, se puede acceder, de una manera inmediata, a información específica sobre todos los aspectos de la pesca actual.

 

También a técnicas y materiales especialmente diseñados para optimizar la actividad del mosquero.

Nos encontramos ante el desafío que propone la vasta diversidad de especies que aparecen en la agenda de un pescador. Todos estamos en la carrera de la actualización y mejoramiento de nuestra performance.

Los que tenemos la suerte de pescar en diferentes ámbitos desde truchas, dorados, tarariras hasta bonefish y tarpones, etc. disfrutamos muchísmo todo lo que rodea a esta actividad.

Nos damos cuenta que a medida que aprendemos más, nos queda mucho más por descubrir y experimentar. La satisfacción que nos proporciona pescar es muy difícil de explicar y a uno lo va atrapando día a día, inexorablemente.

A los pescadores que se sientan identificados con esta afirmación, les queremos contar una experiencia, y les sugerimos que no duden un instante en lanzarse a la aventura de sembrar los ríos. A todos los que amen el universo de la pesca recomendamos que alguna vez participen de una siembra porque creemos que supera todas las expectativas.

Un grupo de mosqueros del Noroeste nos juntamos hace aproximadamente dos años para recaudar fondos para la compra de ovas de truchas arcoiris en el CEAN (Centro de ecología aplicada de Neuquén) en Junín de los Andes y de esta manera sembrar de truchas los ríos del Noroeste Argentino.

A partir de este emprendimiento nace la Asociación Jujeña de Pesca con Mosca. Como "runas mayu" (hombres de río) empezamos a sembrar los ríos que pescamos permanentemente.

Una siembra se desarrolla más o menos así...En un primer momento, en lugares idóneos (criaderos de truchas, estaciones de piscicultura, etc. ) en la provincia de Jujuy, donde hemos centralizado la base de operaciones, ubicamos las ovas traídas del Sur.

Esperamos que eclosionen los alevinos. Después que éstos nacen y se desarrollan hasta un tamaño preestablecido se los carga en bolsas con oxígeno, y se los traslada al lugar donde se realizará la siembra, en este caso entre cien y doscientos kms. de San Salvador de Jujuy.

Una vez en el lugar, dejamos el vehículo, puesto que el lugar donde acamparemos está a unas cinco horas de caminata. Cargamos los caballos del baquiano con las bolsas de truchitas, algo de comida y el equipo de campamento. Después a caminar río arriba, en medio del entorno yungueño, donde los cedros, nogales, alisos, matos, cebiles y otras variedades de árboles, albergan infinidad de animales como monos, pavas, ardillas, tucanes, carpinteros, patos, acutis, etc., llegamos al campamento base.

Ahí comienza la rutina maravillosa de la siembra de las truchas que dentro de un año vendremos a pescar... Primero hay que ubicar los alevinos en un lugar protegido, a baja temperatura y con oxígeno suficiente. Se los coloca en el arroyo cercano, debidamente resguardados. Luego debemos dejar armada la carpa ya que el regreso de la primer jornada de siembra probablemente será de noche.

Armamos la carpa y el fogón, colgamos los alimentos y ya estamos listos para hacer una siembra en algún lugar cercano. Caña en mano, media hora de caminata río arriba y nos empezamos a encontrar la siembra del año anterior... esto nos estimula mucho más... Sembramos y de regreso probamos las moscas atadas para esta ocasión mientras realizamos un relevamiento exhaustivo del lugar. Varios piques, algunas clavadas fallidas, sacamos algunos ejemplares. Foto y al agua. De vuelta al campamento. Un fueguito acogedor con dos palos cuidadosamente pelados para cocinar las costillas bien saladas (para los calambres) y unas cebollas, al rescoldo. Mientras se hace la carne y las cebollas, tomamos algo reconfortante, contemplando el espectáculo del fuego y ese mar de estrellas. Comemos con el arrullo del río... un rato más tarde, a dormir... en ese contexto indescriptible.

Antes de que amanezca nos levantamos, hacemos fuego. Un buen mate cocido con bollo casero nos da la fuerza necesaria para la caminata.

Preparamos todo: bidón (ahí llevamos los alevinos para facilitar la caminata), la caña y comienza la caminata cerro arriba y más arriba. Realmente agotador. De todos modos uno se olvida rápido del esfuerzo que requiere la caminata. Basta con extender la mirada hacia esos lugares únicos, observar un pozo, allí abajo, y divisar los resultados de la siembra anterior... Razones más que suficientes para seguir. Tres horas de ascenso y logramos llegar a la naciente del arroyo, sembramos y emprendemos el regreso con el objetivo de relevar en detalle otro arroyo que fue sembrado un año antes y con la secreta esperanza de comernos una truchita a la piedra.

Las truchas están. Logramos pescar algunas (todas hembras !!) luego de la correspondiente devolución seguimos investigando el río. Avistamos algunas que rondan los 800 grs.

Con la satisfacción de la misión cumplida exitosamente, sacamos un poco de dulce de batata y queso con otro bollo y nos entregamos a la placentera actividad de reponer fuerzas... Mientras descansamos un poco, armamos un acusi (coqueamos) y otra vez al campamento. Mañana repetiremos esta jornada de siembra, todavía nos queda una bolsa con mil alevinos.

Al día siguiente probamos el río en la zona de la junta con el arroyo. Realmente espectacular, más de veinte piques de pura dinamita. Las truchas que logramos sacar ( 5X ) tenían un promedio de 600 gramos y algunas alcanzaban el kg.

Es hora de volver, todavía unos pocos alevinos para ir dejando en algunos arroyos que el guía recomienda sembrar.

Todavía faltan las cinco horas de la caminata del regreso definitivo.

Hace tres años que sembramos este lugar. A pesar de las crecientes y la depredación, estos ríos están volviendo a tener las truchas que solían ofrecer.

Este es el relato de una de las tantas experiencias de siembra que hemos realizado y les podemos garantizar que es lo máximo que hemos experimentado como pescadores, de alguna manera nos completa, nos da una dimensión más profunda del ser pescador. La satisfacción de sembrar, ver que la siembra que uno hizo ya está dejando semillas y poder probar los equipos y moscas que uno mismo preparó, es único.

No se quede sin vivir esta experiencia.

por Pablo "Tuna" Labarta
Asociación Jujeña de Pesca con Mosca.




Artículo Relacionados
Siembra II
Siembra de truchas en el río Negro con la presencia de Mel Krieger el 7 de marzo de 2001.

Categorías

Buscador



Relacionados