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Viajando dentro del corralito - VI parte

El puerto de Punta Arenas, que durante décadas dominó el tráfico y la economía de la Patagonia chilena y argentina, es una belleza.

 

Miércoles 12 de diciembre de 2001.-
Siendo las 10,20 hs. salimos del centro de Punta Arenas hacia el sur. El día está nublado, pero no hace frío. Ya cargamos la heladera con pic nic para el día, el tanque con gasoil y tenemos los termos completos. El flamante asfalto se prolonga hasta Río Amarillo; en Punta Carrera hay un cementerio histórico sobre el camino, de la época de la colonia entre 1885 y 1890. Llegamos a Puerto Hambre, lugar que Pedro Sarmiento de Gamboa eligió para fundar el poblado Rey Don Felipe; es una bahía muy pequeña, claro que los barcos que por siglos utilizaron este fondeadero, también eran de escaso calado. Quedan apenas vestigios de una pared de lo que fue la capilla, pero suficiente como para emocionarse profundamente si se conocen los terribles hechos acaecidos en el sitio a partir del mes de marzo de 1584.

Tomamos unos mates en la bahía vestida de lenga y ñire que oficia de puerto natural y que está debajo de Puerto Hambre, donde de varios pesqueritos afanosos hombres descargaban la captura de erizos. Luego de encender una vela a la Virgen de la Medalla Milagrosa en el hito geográfico que indica la misma distancia desde allí hasta el Polo Sur y hasta la frontera de Chile con Perú, seguimos hacia el Fuerte.

Este fue el lugar donde a bordo de la goleta "Ancud" llegaron colonos en 1843, y de hecho, Chile tomó posesión de las tierras del Estrecho. La ubicación del Fuerte, poco más al sur de la antigua Rey Don Felipe, tiene una vista gloriosa al estrecho abierto y a la cordillera lejana. Unos años después, la comunidad se trasladó al actual emplazamiento de Punta Arenas. Prolija reconstrucción del Fuerte con todas sus instalaciones, que recorrimos totalmente con todo a nuestra exclusiva disposición salvo por un señor mayor que andaba solito por ahí. Notros en flor por doquier y otras variedades silvestres. Como en el resto de los parques chilenos, tampoco aquí pagamos entrada. Como permanece aquí todo el año, el señor que cuida estará muy agradecido si le llevan cigarrillos.

Volvimos a la ciudad, de algo más de 80.000 habitantes urbanos, siempre bordeando el mar, la ruta salpicada de muchas casas, barquitos, jardines, hasta vicuñas, un par de lobos marinos y cientos de gaviotas; el trayecto merece las 4 estrellas que le adjudica Turistel. Al parque María Behety le están construyendo una portada nueva. Los retamos aquí son una masa compacta de flores como nunca vi de este lado y altura de la cordillera, su perfume invade todo. Entramos derecho por la avenida España. Vimos todo un parque para educación vial, con todas las señales y espacio para practicar.

Visitamos el gran parque de maquinarias antiguas del Instituto de la Patagonia, donde mi amigo Mervyn Evans moriría de envidia... Un lujo! Cada máquina meticulosamente pintada con explicaciones acerca de su uso y de quien la donó. Pedimos una entrevista con su Director, el erudito historiador Doctor Mateo Martinic Beros, quien luego de apenas minutos de espera, nos recibió con la mayor cordialidad; despejó algunas dudas puntuales acerca de las cuales le consulté, y se prestó para la foto. Después, nos mostraron el resto del museo que funciona en diversos edificios temáticos.

Seguimos a la zona franca donde compramos rollos fotográficos a precio más conveniente. Mucho movimiento a la tardecita por el centro de la ciudad, ya vestida de fiesta. Papá Noel recibía niños en un shopping céntrico. Desde que dejamos atrás El Chaltén, el tiempo nos favorecía; Chile nos recibió divinamente!. Tratándose de Punta Arenas donde una espera padecer un clima inclemente, fue un día caluroso, anduvimos en remera de mangas cortas hasta pasadas las 20 hs. Y muchísima gente comía helados. Pasamos a saludar al ona de la plaza Muñoz Gamero (obligatorio, y hay que besarle el dedo gordo del pie) que integra el monumento a Magallanes y visitamos la Catedral donde está sepultado Monseñor Fagnano. Alrededor de la plaza, es todo museo; es donde se encuentran los edificios construidos antes que la plaza misma, incluyendo las residencias de José Menéndez y Sara Braun.

Hicimos revelar los 15 rollos pues hacerlo allí significó un ahorro de más de $ 150 con respecto a precios de Esquel. Mientras, en una confitería nos devoramos un barros luco. Es que a este viaje, lo hemos pasado mayormente a una frugal dieta de galletitas con paté, y algo de yogur ¡ya estábamos necesitando un buen estofado! Pero... Señor! Qué viaje!

Jueves 13 de diciembre.-
En el banco Santiago, una gentil señorita sacó 100.000 chilenos de mi cuenta de ahorros. Como el ticket no imprimió el saldo, le pidió otros 60.000 porque según ella, si no tenía saldo, no me los daría, pero sí lo hizo! Según mis cálculos, allí sólo tenía $ 160 de los nuestros y teóricamente retiramos el equivalente a $ 242, tendría entonces un descubierto de 82 pesos y algo! En pleno corralito saqué más de lo que tenía! Para peor, cambié innecesariamente otros 50 dólares, nos sobraron como 90 y pico de mil pesos chilenos, que tendríamos que volver a dólares en la frontera, de ser posible. Hablé con mi hermano Andy, todo bien por allá, aún no se había producido devaluación ni aumento de combustibles... Respecto del gran paro, un diario chileno decía que se había iniciado con incendios...

Fuimos al cementerio equivalente a nuestra Recoleta, donde se encuentran los mausoleos de las familias Braun y Menéndez.; cada sepultura de ese gran cementerio es historia. Luego visitamos el excelente Museo Maggiorino Borgatello de los salesianos para luego, previsoras, llenar la heladera destinada a la travesía del día siguiente. Finalmente, fuimos a la residencia de Mauricio Braun que, ya como museo, está amueblada tal como lo estaba cuando Braun y Josefina Menéndez la habitaban.

Estuvo ventoso y hasta cayeron unas gotitas. Ya bañadas y recluidas, salió un sol espléndido. La amabilidad de la gente fue destacable, en el banco, en la casa de fotografía, en todas partes!, y desde que cruzamos la frontera por Cerro Castillo, el sol nos acompañaba.

Viernes 14 de diciembre de 2001.-
Con Kms. 134.944 en el marcador, dejamos atrás Punta Arenas; esta gran ciudad fue durante décadas el centro neurálgico de una vasta región virtualmente autárquica integrada por la península Brunswick y Última Esperanza de Chile y los territorios argentinos de Santa Cruz y Tierra del Fuego. Hasta la inauguración del canal de Panamá en 1914, el estrecho de Magallanes era el paso obligado de todo barco que pretendiese navegar de uno a otro océano y su puerto, escala ineludible.

Viajamos bordeando el estrecho -siempre con la Tierra del Fuego insinuándose enfrente- y pasando de largo el desvío hacia Dinamarquero. Nos detuvimos, lógicamente, a recorrer las abandonadas instalaciones de la gran estancia San Gregorio y ver los fantasmagóricos cascos de los barcos "Amadeo" y "Ambassador" que descansan sobre sus playas.

Mención aparte merece el monumental plan vial de Chile, que ciertamente no se circunscribe a esta región. Desde hace años vengo recorriendo estos lugares, comprobando en cada temporada la febril actividad. Puentes nuevos por todas partes, defensas con gaviones, enripiados, apertura de nuevos "caminos de penetración" tales como el que ya llega a Villa O'Higgins. El asfalto entre Puerto Natales y Punta Arenas y desde allí hasta Monte Aymond que fue de mano única durante años, ya es doble en un 97%. Son obras billonarias durante cuya realización obtienen trabajo miles y miles de hombres, y a su inauguración abren al turismo y a la producción zonas históricamente aisladas. Recientemente ha sido iniciada la obra más emocionante, que demandará años... un camino que partiendo desde cercanías de Puerto Yungay, alcanzará a Puerto Natales pasando frente a numerosos glaciares! Dicen que la Carretera Austral estará totalmente pavimentada desde El Chaitén hasta Villa Cerro Castillo (margen norte del lago General Carreras) para el año 2005, y por el ritmo que llevan, así será.

A las 10,15 hs. estábamos primeras frente a la rampa para cruzar el estrecho hacia Tierra del Fuego. Perdimos un transbordador por 5 minutos! Mientras Angela calentaba agua, le cambié unos pesos chilenos (me sobraban) a un muchacho que se casó en Salta por civil, y se casaría en Ushuaia por Iglesia ¡se consideraba "bien Federal"!

¡El gran acontecimiento estaba por ocurrir!

por Raine Golab




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