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Viajando dentro del corralito - IV parte

Ya en Chile, más maravillas: Torres del Paine y la Cueva.

 

Sábado 8 de diciembre de 2001.-
08,45 hs. Salimos de Calafate rumbo al Paine. El día está algo nublado pero no hace frío ni hay viento. Esperamos llegar con un cielo azul. A las 09,50 tomamos el desvío de ripio. Hay alambrados nuevos por todas partes, llegan hasta la ruta, y vuelven a enganchar enfrente. ¿Será una nueva traza? En Tapi Aike hay un hotel, una EG3, correo ¡gratis! Zeppelin, energía solar, TV satelital, gomería, puesto sanitario y ruta nueva! Entramos a ver el viejo casco de la estancia, como tantas otras, con el estilo clásico de Braun. Le enviamos una postal a Raúl Sommariva!

Metros antes de la frontera nos desviamos un poco para ver el casco de Cancha Carrera y pic nic, y pinchamos una cubierta que nos cambiaron gentilmente los gendarmes. A las 13,45 hs. estábamos en el servicio de vulcanización de Cerro Castillo reparándola y de paso fuimos a ver las inmensas instalaciones abandonadas de la estancia homónima.

Como ya me ocurrió en otra oportunidad, erré el camino y seguí el que, directo al norte, conduce a la laguna Azul; este camino podría fácilmente unirse con el que, del lado argentino, alcanza la Ea. Nibepo Aike. Por segunda vez, al advertir la equivocación, pegué la vuelta; debí continuar para conocer la región que descubrió en 1879 Lady Florence Dixie, primera "turista" de estos lugares.

17,45 hs. foto frente a los Cuernos! La carpa armada en el camping Pehoe, $ch 12.000 diarios por el sitio que incluye duchas de agua caliente, toda la leña que podamos usar y una vista infartante. Algunas nubes rondan por ahí, ja! Se piensan que nos van a amedrentar! No nos cobraron la entrada al parque porque los guardaparques están de paro y conseguimos el mejor sitio en el camping Pehoe donde nos instalamos a pleno sol. Héctor, el encargado, nos acercó con una sonrisa la mejor mesa y la mejor parrilla. ¿Nos van a amargar un par de nubecitas? Ja!

En la laguna La Amarga, no había guanacos ni flamencos. Un guanaco perseguía enfurecido a otro con ánimo de pelea, los dos se cruzaron frente al furgón a la carrera sin vernos casi. Las Torres siguen con sus cumbres dentro de una nube, pero los Cuernos magníficos. Literalmente, estamos metiéndole los cuernos al esquivo FitzRoy...

Ángela amenaza con una cena de gala, el Paine la tiene inspirada! No hace frío, apenas una brisa. Unos pajaritos copetones llamados "colegiales" se arriman confianzudos hasta nuestros propios pies. Nuestro campamento tiene varios ambientes: dormitorio, cocina, living comedor, balcón sobre el lago y garage. Antes de armar la carpa, nos tomamos un rato para decidir el lugar exacto, probamos acostándonos sobre el pasto para estar seguras que desde la cama y a través del mosquitero, podríamos ver los Cuernos. El Parque de 242.242 hás. que fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1978, está poblado por guanacos, zorros, pumas y una diversidades de aves desde cóndores y flamencos, hasta cauquenes, y muchos otros que amenizan el campamento con sus trinos. Existen muchas clases de orquídeas, de las cuales al menos cuatro se encuentran en la micro-región del Pehoe. Lagos enormes como el Toro, el Sarmiento, el Pehoe, el Nordeskjold; ríos, cascadas, ventisqueros por todas partes, pero lo más asombroso es el mismo macizo del Paine, que produce una suerte de ilusión óptica. Emerge de tras una suave lomada o a la vuelta de una curva, como una imagen de montaje fotográfico. El macizo si bien inmenso y distante, aparece como muy próximo en todo momento y desde donde sea que se lo observe.

Hay lugares agrestes de libre acampe, y hoteles carísimos como el Explora, el Pehoe y el Grey, o lo mejor, un camping como éste cuyas duchas de buena presión de agua caliente han sido mejoradas recientemente, resultando mucho más cómodas. La atención personalizada de Héctor Aburto, su simpático encargado, es una de las ventajas comparativas: cada tanto se da una vuelta para verificar la provisión de leña y preguntar si todo está bien. Pero lo mejor de todo, es su ubicación privilegiada a orillas del lago con los magníficos Cuernos como telón de fondo y tras ellos, asomando las Torres. ¡Que lujo!

Domingo 9 de diciembre de 2001.-
Anoche fideos al queso bajo millones de estrellas y florerito en la mesa. Me fui a dormir, a Dios gracias sin perro ladrando como en el Alejandra, ni con 10 tipos vociferando como en Ahijuna ni con el constante rugido de ráfagas como en Chaltén.

Nos levantamos tardecito y recorrimos dos caminos "nuevos" para mí: hasta el río Serrano donde llegan los zodiac desde Natales. Hay un puente derruido y un litigio impide unir este camino con el del otro lado del río, imposibilitando cerrar un circuito a la Cueva del Mylodón. Douglas Tompkins -el mentor del proyecto Gondwana- anduvo por acá viendo como remediarlo. Contó Héctor que durmió aquí a pesar de la lluvia, que hachó su propia leña y que la gente del hotel Explora pisándole los talones lo invitaba a su establecimiento, pero se quedó en su carpa!

Después, el otro camino hacia el glaciar Grey. Desde donde se deja el vehículo, breve caminata por un sendero compactado hasta una enorme playa de piedras finas frente a una bahía llena de témpanos. Antes de bajar a la hostería, hay un punto donde parece que hay témpanos estacionados en el bosque, pero son los de este lugar que asoman. Aquí vi un árbol que crece horizontal. En el estacionamiento de la hostería, un huemul estático parecía una talla de madera, pero no, se movía! De ida y vuelta, gloriosas vistas panorámicas del macizo y los grandes campos de hielo.

Los gendarmes que nos cambiaron la rueda nos dijeron que "en el Paine no hay nada". Esta fue mi tercera visita, y me enamoró tanto como la primera.

Recién va ¼ del viaje y mi maltrecha espalda a fuerza de calmantes. Pero éste es, en teoría, el último campamento y nos queda poco ripio, salvo el de la Tierra del Fuego. Hay combustible en la hostería Las Torres, pero nos costaría el doble... creo que llegaremos bien a Natales! Esperamos que las noticias no sean más graves, pues nos dijeron que aumentó al doble el gasoil y no sabemos hasta donde llegaremos.

Lunes 10.-
Salimos para Puerto Natales a eso de las 08,15 hs. Como soplaría el viento, que las bandurrias quedaban frenadas en el aire, batiendo inútilmente sus alas.

El asombro la Cueva del Mylodón! Había visto fotos y leído al respecto, pero nada me preparó para esa caverna descomunal que se recorre con la sensación de penetrar en la edad de piedra y las propias entrañas de la Tierra.

La cueva fue descubierta en 1895 por Hermann Eberhard, primer colono de la región de Última Esperanza y fundador de la estancia Consuelo, dentro de los campos de su propiedad. Se encuentra sobre el faldeo del cerro Benítez y tiene ¡80 metros de alto, 170 de ancho y 270 metros de profundidad! En la misma ocasión, fue hallada una extraña piel que Eberhard tuvo durante un tiempo colgada de una rama frente a su casa, hasta que lo visitó el científico sueco Dr.Otto Nordenskjold quien determinó que pertenecía a una especie extinta. Recién por el año 1900 se estableció que se trataba de un gran herbívoro y gravígrado, el Mylodon Darwinii, de la era post-pleistocénica, es decir, de 13.000 años de antigüedad. En la misma cueva, se hallaron restos de humanos que vivieron en ella hace unos 2.500 años. El entorno de la cueva es bellísimo, divisándose el mar y la cordillera y recorriendo un bosque hasta la misma entrada, donde recibe a manera de anfitrión una estatua a escala real de un Mylodon. Pero recorrerla, hundirse en esas profundidades, es sentir, por momentos, que también una está vestida sólo con un cuero...

Salimos por un desvío a Puerto Prat y Puerto Bories imposible de transitar si hubiese llovido en las últimas 72 horas, previa vista de la Ea. Consuelo, bordeando el Seno de Ultima Esperanza. Algunas nubes, vientito... Ojalá esté lindo mañana! Arribamos a Puerto Natales a las 13.00 hs. Llevamos recorridos 3.311 kms. Con el tanque lleno en Tapi Aike, el combustible alcanzó para recorrer el Paine incluyendo los caminos al río Serrano y al glaciar Grey, llegando hasta Puerto Natales previo desvío a la Cueva del Mylodón y pasando por los dos puertitos. Cambiamos unos pocos U$ por $chilenos. Preguntado el señor de la casa de cambio si sabía que pasaba en Buenos Aires, dijo que nada había escuchado porque los de CNN aún buscaban a Bin Laden...

Dada la hora, nos permitimos un pequeño gasto en tostados y café con leche. Contratamos la excursión para mañana a los glaciares y nos alojamos en el residencial Oasis, excelente, U$ 15.- c/u. Un lugar así de este lado de la frontera costaría el triple. Casi 16.00 hs. cómodamente instaladas, baño privado, desayuno, alfombrado, TV por cable, vista al mar y glaciares y hermosos lugares de estar adornados ya con motivos navideños. Ya no salimos... nos debíamos una tarde de descanso de verdad... Dormitamos, leímos, anotamos ¡hasta la mañana siguiente!

por Raine Golab




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