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Mirando como una trucha (parte 2)
El agua juega con los colores de nuestras moscas, si sabemos como lo hace, nuestra forma de mirar un río cambiará para siempre.

Una enorme cantidad de moscas y señuelos están diseñadas para atraer al pescador sin tomar en cuenta que los colores de las moscas no lucen igual en el agua que en el aire. Lo que nosotros vemos no es lo que ven los peces como demuestra claramente cualquier fotografía o filmación subacuática. Los sedimentos, residuos de todo tipo y organismos microscópicos del agua filtran selectivamente muchos de los colores de la luz visible mientras esta penetra en un cuerpo de agua. Los peces han adaptado su vista al tipo de agua en que viven y muchos colores que vemos en el aire no existen en diferentes aguas y profundidades. La visión es muy importante en los peces cazadores sobre todo para los que viven en aguas claras, pero no tenemos que olvidar sus otros sentidos. Los peces cazadores pueden arreglárselas muy bien sin la vista para localizar la comida siempre y cuando esta deje un rastro de aroma o vibraciones. Los pescadores que usan carnadas naturales no tienen que prestar tanta atención a la vista de los peces, pero los mosqueros al no contar en las moscas con aromas penetrantes ni grandes vibraciones necesitamos que las mismas sean detectadas fundamentalmente con la vista para lograr el pique.
UNA BUENA BASE
Cuanto más profundo es nuestro conocimiento acerca del comportamiento de los peces y el medio en que viven, nuestra capacidad para resolver diversas situaciones de pesca aumenta sensiblemente De alguna manera tenemos que saber que sucede debajo de la superficie con nuestras moscas y como reaccionarán criaturas tan altamente especializadas como los peces. Por desconocimiento basamos nuestra pesca en criterios basados en nuestras experiencias y sentidos fuera del agua. Esto puede servirnos con moscas que flotan pero debajo del agua el juego es bien diferente.
DEFENSAS INCREÍBLES
Si bien esta segunda nota la dedicaremos fundamentalmente a los colores y la luz debajo de la superficie, no quisiera ni por un momento que pensaran en la vista como el principal sentido de los peces. De poder preguntarle a un pez cual es su principal arma de defensa, seguramente respondería que es su sofisticado sistema para detectar vibraciones, presión y sustancias químicas en el agua. Un ser humano ciego difícilmente podría sobrevivir sin ayuda, pero un pez privado de la visión parece arreglárselas sin mayores inconvenientes. Se han realizado muchos estudios sobre la visión de los peces pero muy pocos sobre los demás sentidos. Las fábricas de moscas y señuelos saben la importancia del color y las vibraciones de diferentes frecuencias, pero siguen diseñando engaños fundamentalmente destinados a pescarnos a nosotros. Quién de ustedes compraría una mosca o señuelo de color desagradable?. Somos criaturas que viven profundamente los colores pero sabemos muy poco de su uso bajo el agua. Este será el tema de hoy pero antes creo necesario ocupar algunas líneas describiendo un poco otros sentidos de los increíbles adversarios que enfrentamos.
TAN DIFERENTES Y PARECIDOS
Si bien la forma en que nadan, se alimentan y viven los peces puede variar bastante de especie en especie, constituyendo estos detalles las características particulares de cada una, el comportamiento general de los peces se parece bastante. Conociendo lo que tienen todos los peces en común nos permite dedicar todo el tiempo a las diferencias particulares, fuertemente condicionadas por el medio en que viven. Solemos pensar en los peces como animales primitivos, como en fósiles vivientes bastante menos evolucionados que otros animales que nos rodean como nuestros queridos perros, sin darnos cuenta que los peces han evolucionado hasta convertirse en refinados organismos dotados con sentidos capaces de detectar estímulos que ni siquiera nosotros con las mejores máquinas podemos medir. Ni siquiera el más moderno de los submarinos podria competir con los sistemas de detección de los peces. Paralelamente la evolución natural defiende a los peces expuestos a los pescadores deportivos adaptándolos para evitar sus engaños y transmitiendo genéticamente estas adaptaciones a las generaciones posteriores. Los peces tontos o fáciles de pescar son rápidamente eliminados del medio natural. Día tras día las razas de peces que sobreviven son más resistentes a ser engañadas por lo que nuevas técnicas y mayores conocimientos tienen que reemplazar a los pasados. Por necesidad tenemos que conocer mejor los hábitos y características de nuestros antagonistas para anticipar las posibles reacciones ante la mosca.
EQUIPO DE SUPERVIVENCIA DE LOS PECES
Muy pocos pescadores se dan cuenta del equipo de supervivencia que poseen los peces. Solemos pensar solo en lo que nosotros podemos ver y sentir fuera del agua sin darnos cuenta que los peces aparecieron sobre la tierra unos 560 millones de años antes que nosotros y desde ese momento han refinado al máximo sus sentidos. Algunos de esos sentidos los tuvimos y usamos en épocas lejanas para cazar y evitar los depredadores, pero los hemos ido dejando de lado al agruparnos y formar comunidades.
El sistema sensorial de muchos peces cazadores incluye a los ojos ubicados perfectamente para localizar las presas en un amplio campo sin tener que girar para mirar, lo que ahorra energía. Los campos de visión monocular y binocular permiten detectar la presa y fijar su posición exacta en el momento del ataque. La visión de los colores de los peces se adapta al tipo de agua y cantidad de luz presente por esto saber como se trasmite la luz en diferentes aguas y a distintas profundidades es fundamental si deseamos que nuestras moscas sean vistas con facilidad.
El sistema olfativo de los peces es extremadamente sofisticado y lo usan para localizar comida a distancia o en condiciones malas de visión, así como para orientarse en su medio por los aromas y detectar intrusos que impregnan el agua con sus olores. Tan evolucionado es el sistema olfativo de los peces que les permite detectar una sola molécula de sustancia entre millones de moléculas de agua. Los peces pueden detectar una molécula de sustancia entre 10.000.000. 000.000.000 de moléculas de agua, algo que ni el más fino perro de caza puede soñar. Cuando un perro sigue un rastro de olor tiene que cruzar el rastro zigzagueando constantemente para determinar el origen del rastro. Un pez en cambio es capaz de determinar la concentración del olor en el mismo rastro, e ir directamente al origen localizándolo desde distancias increíbles. Un olor negativo en la mosca puede hacer que sea rechazada totalmente sobre todo en aguas lentas y cada vez que la lanzamos y recogemos esta deja un rastro de olor detrás que puede ser detectado fácilmente por los peces. El olor puede explicar por que un pescador tiene pique y otro no, en el mismo lugar y con la misma mosca.
El sistema quimiorreceptor de los peces es cientos de veces más refinado que el nuestro considerando su capacidad para distinguir estímulos químicos. Los peces tienen sentido del gusto no solo en la boca sino en otras partes del cuerpo como aletas y cola. Literalmente pueden degustar a distancia con el cuerpo. Nosotros con el gusto generalmente podemos distinguir cuatro sensaciones diferentes: salado, dulce, ácido y amargo sin embargo los peces nos aventajan notablemente pudiendo diferenciar diferentes sustancias entre sí como aminoácidos, proteínas, grasas, azúcares llegando incluso a poder distinguir diferentes clases dentro de cada una de las sustancias anteriores. Con esta capacidad rápidamente pueden elegir diferentes peces, ninfas y crustáceos según su preferencia, simplemente siguiendo su rastro químico que difiere en cada alimento. Los humanos transpiramos constantemente y se ha probado que el solo lecho de meter las manos en el agua puede detener el movimiento de los peces y alejarlos completamente. Hay muchos olores y gustos negativos para los peces con los cuales sin darnos cuenta impregnamos nuestras moscas, a quién se le hubiera ocurrido que aminoácidos presentes en la transpiración de una mano son suficientes para desviar o detener un cardumen de salmones migrando. Ni hablar de repelentes, combustibles y otros con los que contaminamos las moscas. El sentido del tacto también está perfectamente desarrollado en los peces tanto en la boca como en el cuerpo lo que les permite darse cuenta del anzuelo y el engaño de inmediato.  
El sistema auditivo es especialmente importante para los peces siendo capaces de oír altas y bajas frecuencias con gran facilidad. Pueden oír el ruido que produce la cola de un pez pequeño filtrando este sonido de los propios ruidos corporales reconociendo el tipo de especie que produce el ruido, algo muy importante en un medio donde la vida se reduce a comer o ser comido. Si tomamos en cuenta que los sonidos bajo el agua se desplazan casi 5 veces más rápido que en el aire entenderemos la importancia que tienen para los peces y los pescadores como elemento positivo y negativo según los empleemos. Los peces emplean el oído junto a su ultra sensible línea lateral capaz de captar vibraciones de muy baja frecuencia como las generadas por otros peces al moverse. Las ondas de presión producidas por peces y otros cuerpos al moverse en el agua son captadas de inmediato por la línea lateral lo que permite navegar en densos cardúmenes sin tocarse aún en las maniobras más violentas. Todos los sistemas sensitivos del pez están conectados a los músculos y al cerebro permitiendo reacciones instantáneas ante el menor estímulo. El cerebro de los peces sin embargo es de tamaño insignificante si lo comparamos con su masa corporal por lo que las reacciones deben ser mayormente automáticas y esto es lo que tenemos que aprovechar presentándoles un buen estímulo. En muchos peces cazadores como las truchas los lóbulos más grandes del cerebro son los que gobiernan la visión y el olfato. A los lóbulos ópticos de las truchas llegan nervios que mueven músculos del cuerpo y de las aletas, así como nervios de los receptores del tacto, olfato, gusto y línea lateral. Estimulando eléctricamente el lóbulo de la visión se obtienen movimientos coordinados de ojos y aletas por esto se cree que los lóbulos ópticos de estos peces controlan gran parte del comportamiento y aprendizaje. Como podemos notar, vencer las defensas de un pez es como atacar una base militar en alerta roja. Solo un plan perfecto, ejecutado con el máximo cuidado puede hacer picar a un pez entrenado en una zona donde los pescadores son frecuentes. Lejos de arruinar un lugar la pesca regular con devolución entrena a los peces contra nuestras artes, lográndose ejemplares complicados de engañar y altamente deportivos. Esto es lo que debe buscar un verdadero pescador de mosca, que es muy diferente a sacar un pescado tras otro en medio de un cardumen sin arte ni gracia. Tendrán que perdonarme los frecuentes cambios de tema.
Simplemente cuando escribo sobre mi hobby favorito nunca me alcanza el espacio para explicar todo lo que me viene a la mente.
LUZ, AGUAS Y COLORES
Los fabricantes de moscas y señuelos explotan lo dependientes que somos del color en la vida cotidiana produciendo modelos que nos capturan antes a nosotros que a los peces. Es muy raro que un pescador compre algo de colores que no son de su agrado. Muchas veces tratamos de recomendar una mosca por su acción o forma pero finalmente si el color no agrada al comprador este la rechaza. El color de la mosca en el aire puede ser muy diferente al que ven los peces y los cambios de color pueden suceder aún en profundidades muy reducidas afectando la capacidad de los peces para detectarla. Muchas veces los peces miran la mosca desde cierta distancia lo que pone una masa de agua entre la mosca y el pez afectando el color de la masa de agua el color de la mosca de manera similar a lo que sucede cuando miramos a través de niebla o humo o un vidrio coloreado. Por esto al pensar en el color de la mosca bajo el agua tenemos que pensar como cambia la luz a diferentes profundidades en diferentes aguas y la cantidad de agua que ponemos entre la mosca y el pez.

Ver Imagen 1 

DIFERENTES AGUAS
Al pescar encontraremos diversos tipos de agua pero generalmente basta con pensar en cuatro tipos:
AGUAS CLARAS: De tono azulado como las del sur o de mar.
AGUAS VERDES: De ríos y lagunas bajos saturados de algas unicelulares.
AGUAS TURBIAS: Ríos y lagunas con sedimentos aluvionales.
AGUAS NEGRAS: De color té, por la cantidad de materia orgánica de origen vegetal.
Cada tipo de agua filtra la luz que llega a ellas de manera diferente eliminando colores a medida que cambia la profundidad. En cada tipo de agua tenemos que tener una idea de cómo se ve nuestra mosca a diferentes profundidades y desde diferentes distancias, para elegir los modelos y colores que puedan ser vistos fácilmente por los peces tomando en cuenta hacia donde están mirando. Todos sabemos al menos inconscientemente lo importante que son los colores de la mosca. Por algo cuando otro compañero saca y nosotros no, enseguida le preguntamos acerca del modelo y color de mosca que está usando. Lo importante es saber porqué un color distinto puede hacer una gran diferencia lo cuál aunque parezca mentira no es demasiado complicado. Primero veamos mediante unos esquemas como las diferentes aguas filtran selectivamente los colores y recordemos que un color solo se verá como en el aire si el agua deja pasar luz de ese color. También recordemos que los fluorescentes a corta distancia siguen brillando fieles a su color externo aunque sean iluminados por longitudes de onda inferiores, pero si los ilumina una longitud de onda mayor se vuelven totalmente opacos.

Ver Imagen 2 
Antes de seguir avanzando aclaremos algunos conceptos como, fluorescente, fosforescente y Luminiscente ya que con ellos vienen identificados muchos materiales y es bueno saber la diferencia.
FLUORESCENTE: Es una sustancia que recibiendo luz de una longitud de onda menor al color de la sustancia la reemite de inmediato como luz de longitud de onda mayor. Por algo cuando iluminamos algo fluorescente con luz ultravioleta (luz negra) invisible realmente, el objeto devolverá una luz visible muy notable y brillante. Debo aclarar que todas las lámparas de luz negra emiten algo de luz violeta o azul que no es ultravioleta y por lo tanto visible. Si realmente emitieran solo ultravioleta no veríamos nada salvo la luz reflejada por el objeto. Las luces de prueba de billetes se basan en este fenómeno. Algo fluorescente si deja de ser iluminado cesa de brillar de inmediato.
FOSFORESCENTE: Sustancia que continúa brillando sin producir calor por un corto lapso al interrumpir la iluminación. El brillo dura poco y luego a menos que reciban una gran cantidad de luz los materiales fosforescentes se vuelven totalmente opacos. Su efectividad en las moscas es despreciable comparada a colores fluorescentes.

Ver Imagen 3

LUMINISCENCIA: Es la emisión de luz no relacionada con procesos incandescentes o de calor. Puede ocurrir a muy bajas temperaturas y ser iniciada por procesos biológicos como en la bioluminiscencia de animales y sistemas biológicos, o procesos químicos como en la quimioluminiscencia asociada a compuestos orgánicos que al mezclarse espontáneamente emiten luz hasta agotar la reacción como en las barritas de Cyalume. La energía estática produce luminiscencia en algunos materiales conductores. También la fluorescencia y fosforescencia son procesos de luminiscencia. Muchos materiales de atado que pensamos fluorescentes no lo son. Un color muy brillante puede hacernos pensar que es fluorescente cuando no lo es. Los pigmentos fluorescentes son difíciles de incorporar a los materiales de atado naturales como plumas y pelos y si los probamos con una luz negra en el mejor de los casos veremos que los pigmentos fluorescentes aparecen como manchas en el material sin teñirlo del todo. Los sintéticos en cambio responden bien a la incorporación de pigmentos fluorescentes y es allí donde debemos orientar la búsqueda de fluorescentes verdaderos. A simple vista tenemos que elegir los materiales fluorescentes solo si notamos que reflejan más luz que la que están recibiendo para lo cual hay que compararlos con iguales colores no fluorescentes en igual luz.
UN MUNDO DE POCOS COLORES
Como pescadores principalmente debe interesarnos lo que sucede con los colores normales y fluorescentes en los diferentes tipos de agua, a diferentes profundidades, a corta y larga distancia y sobre diferentes fondos. La marina de los Estados Unidos, especialmente la rama submarina fue la primera en hacer estudios de colores bajo el agua. Los buzos probaron los colores que notaban mejor en diferentes tipos de aguas y los resultados fueron los siguientes. En aguas muy claras los azules y amarillos no fluorescentes y los verdes y blancos fluorescentes eran muy visibles. En aguas de claridad moderada los blancos, amarillos y anaranjados no fluorescentes y los verdes y anaranjados fluorescentes eran los que mejor veían. En aguas con menos de un metro de visibilidad los colores mejor detectados por los buzos eran el blanco, amarillo y anaranjado dentro de los no fluorescentes y los anaranjados y rojos fluorescentes. Los fluorescentes siempre se veían mejor que los otros y en aguas turbias ciertos colores viraban hacia colores de mayor longitud de onda pareciendo todos iguales. Si miramos nuevamente los colores que penetran mejor en los diferentes tipos de agua en los gráficos, nos daremos cuenta lo mucho que puede variar el color de las moscas en los primeros 15 metros de profundidad siendo este el rango donde mayormente pescamos. Salvo que pesquemos casi en superficie nuestras moscas pueden cambiar totalmente bajo el agua al ser iluminadas por luces muy diferentes.
LUZ Y MOSCAS
Para entender el efecto de la luz en nuestras moscas debajo del agua tenemos que entender que mezclar pinturas es diferente a mezclar luces o mezclar luz con pintura. Si mezclamos por ejemplo pintura roja con azul obtenemos un tono de violeta. Si en cambio combinamos una luz azul con una roja resulta luz blanca. Pero si iluminamos una mosca roja con luz pura azul el resultado es una mosca negra. A diferentes profundidades cada tipo de agua ilumina la mosca con un color diferente y esto la cambia mucho. Ya antes habíamos mencionado que los colores no fluorescentes necesitan ser iluminados con luz del mismo color para que se vean como tales, iluminados con luces de menor o mayor longitud de onda cambian notablemente. El agua a cierta profundidad tiende a tornarse monocromática dejando pasar solo un tipo de luz y este tipo de luz es el que iluminará las moscas. Dependiendo el tipo de agua a cierta profundidad la luz puede ser solo azul, verde, amarilla, anaranjada o roja y el color de la mosca resultará de la combinación del color de esta luz con el color del agua. Los únicos colores que seguirán manteniendo su color original serán los que tengan el color reinante en el agua y los fluorescentes de longitud de onda mayor siempre que miremos a estos últimos de cerca. Lo importante es una vez determinado el color que tomará la mosca es saber si este se distinguirá del fondo contra el que se la mire. En aguas claras por ejemplo a más de 20 metros de profundidad la única luz que llega es la azul y todo cambiará de acuerdo a ella. Si usamos una mosca roja, anaranjada, marrón será lo mismo, se verán negras. En cambio una mosca azul se verá azul pero se confundirá con el azul del agua lo que tampoco nos sirve. Moscas blancas y amarillas virarán al celeste pero serán visibles contra el azul más oscuro del agua, lo mismo que las negras. Por esto si una trucha mira a través del agua contra el fondo azul del agua tanto moscas claras como oscuras funcionarán bien. Si queremos podemos limitarnos a blanco y negro. Si la trucha mira hacia el fondo propiamente dicho y este es oscuro la mosca blanca será más visible, si el fondo es de arena clara la mosca negra se verá mejor que la blanca. Si la trucha mira hacia arriba hacia la superficie iluminada del conocido cono de luz la mosca negra mostrará una silueta perfecta, fuera del cono de luz la superficie espejada refleja el fondo y si este es oscuro una mosca clara es detectada primero. Es en las aguas superficiales donde los peces reciben colores de las márgenes y donde la mayoría de los colores del espectro alcanzan a llegar por lo que aquí sí podemos jugar más con el color de la mosca sabiendo que no cambiará tanto salvo que pongamos mucho agua entre el pez y la mosca. Cuando actuamos a mucha profundidad aún los colores fluorescentes finalmente tomarán el color general del agua pero para esto en aguas claras hacen falta unos 70 metros, mucho más allá de las necesidades de un mosquero. En las profundidades que pescamos podemos confiar en que los colores fluorescentes seguirán brillando con su color si la luz que tiene el agua es de menos longitud de onda que el color que estamos usando. El rojo o rosa fluorescentes se ven claramente en todo tipo de aguas porque aún en aguas que trasmiten solo luz roja a cierta profundidad seguirán brillando fieles a su color. En cambio si usamos azul fluorescente en agua que permite solo el paso de luz roja de mayor longitud de onda, el azul se verá negro. Nuevamente estudiemos los esquemas para ver que colores comunes y fluorescentes se verán mejor y no nos olvidemos del fondo sobre el que actúa la mosca y la cantidad de agua entre esta y el pez. En ríos y lagos turbios el agua se vuelve monocromática mucho antes por la gran cantidad de materia en suspensión, solo que en vez de penetrar la luz azul lo hace la roja como en nuestros ríos norteños donde el sedimento marrón filtra todos los colores menos el anaranjado y rojo.
VISIÓN A DISTANCIA
Paralelamente si el pez está viendo la mosca de lejos el color del agua además creará un velo sobre la mosca cubriéndola de una capa translúcida similar al color del agua. Como si viéramos a través de un vidrio de color. Los colores que igualen el color de la luz del agua serán los que se vean como tales desde más lejos. Los fluorescentes pese a mantener su color a mucha profundidad pierden brillo rápidamente cuando ponemos agua entre ellos y el observador. Ver una mosca a distancia equivale a mezclar dos pinturas, el color del agua y el color de la mosca. Una mosca roja en aguas claras a poca profundidad si la miramos desde lejos al sumarle el azul del agua puede volverse violeta incluso negra. Una trucha que se acerca desde lejos primero ve una mosca negra, de repente a acercarse se torna violeta y al acortar a distancia de ataque la mosca se torna rojo brillante. Esto puede asustar a la trucha y en los casos en que atraemos peces desde lejos conviene usar colores que no cambien tanto ni con la profundidad ni con la distancia como los negros y otros oscuros como el oliva y marrón. Una mosca roja a buena profundidad sería vista como negra de lejos y de cerca sin asustar a los peces con un cambio repentino. Los fluorescentes se comportan como el rojo apareciendo apagados desde lejos y brillantes de cerca, conviene no usarlos demasiado por esto en aguas de lagos muy claras donde los peces pueden venir de lejos y ver el cambio de brillo. Conviene reservarlos para los días oscuros y las aguas turbias donde no existe la visión lejana y necesitamos alto contraste de cerca. Si ordenamos los colores por su longitud de onda tendremos una serie de bandas comenzando por el violeta pasando al azul, verde amarillo anaranjado y rojo. Si trasladamos estos colores bajo el agua a poca profundidad y comenzamos a mirarlos cada vez desde mayor distancia los colores con longitud de onda diferente a la del color del agua rápidamente pierden brillo y se vuelven difíciles de ver aún los fluorescentes, que brillan nuevamente si nos acercamos. En aguas claras del sur los primeros colores en desaparecer son los anaranjados y rojos permaneciendo los azules y verdes visibles desde lejos siempre que el fondo o el agua no los oculte. Los mismos colores sumergidos en aguas verdes se comportarán totalmente diferente. Los primeros en desaparecer serán el violeta y el rojo, luego el anaranjado quedando visibles a la distancia el verde y amarillo. En aguas turbias de río prácticamente todos los colores desaparecerán rápidamente menos el anaranjado y rojo. En las aguas negras los que se ven desde lejos son el amarillo y anaranjado. Tanto en las aguas verdes como marrones el cambio de los colores por la distancia no es tan importante como en aguas claras donde los peces pueden venir desde lejos a buscar la mosca Resumiendo a larga distancia y poca profundidad el blanco toma el color del agua pero no brilla, los fluorescentes pierden brillo y los colores que igualan el color del agua permanecen brillantes hasta la distancia máxima de visión que permita el agua. Recordemos que brillo es la capacidad de un objeto para reflejar grandes cantidades de la luz que recibe.
En aguas claras podemos ver hasta unos treinta metros pero en los ríos marrones donde pescamos dorados la visión a distancia puede reducirse a poco más de un metro y es aquí donde el color que más se destaque de acuerdo al día es fundamental. Resumiendo un poco cuando el agua se torna monocromática los únicos colores que permanecen brillantes son los que concuerdan con el color del agua, el blanco y los fluorescentes de mayor longitud de onda que la luz presente en el agua. Todos los demás colores se vuelven oscuros o negros. Que cambien no significa que no sean efectivos lo que interesa es si pueden destacarse del fondo o no. Un color que se vuelve negro contra un fondo claro se ve, contra un fondo oscuro no.
LA IMPORTANCIA DEL FONDO
Cuando un pez mira a través del agua puede hacerlo hacia arriba, a los lados o hacia el fondo. Tomemos por ejemplo un agua clara en un día de sol. Si mira para arriba verá una multitud de colores velados un poco por el azul del agua si el pez mira desde cierta profundidad, si está en los primeros metros el azul del agua no desluce los colores pero si está en el fondo lejos de la superficie los colores se cubren de un velo azulado. Si mira de costado el azul del agua importa para resaltar la mosca ya que si la mosca pasa cerca y es de color azul por ejemplo como este color brillará mucho por coincidir con el color del agua la verá bien pero la misma mosca azul a lo lejos y con el velo del agua será imposible de detectar. Aquí tendremos que recurrir a colores de alto contraste con el azul del agua como blanco, negro y algunos fluorescentes verdes, anaranjados y rojos aunque no brillen tanto a cierta distancia. colores que se vuelvan oscuros con luz azul. Cuidado con los metalizados que solo son reflectores y pueden como un espejo confundirse con el entorno si no reciben el ángulo de luz indicado para devolver destellos. Si el pescado mira hacia el fondo el color de este es importante, ante un fondo claro tenemos que usar moscas oscuras o fluorescentes verdes, naranjas y rojas, recuerden que estamos en agua azul (agua clara). Si el fondo es oscuro nuevamente los mismos fluorescentes y el blanco puro son de alto contraste. Si la profundidad es grande y no puede verse el fondo el azul del agua se torna casi negro y nuevamente necesitamos moscas fluorescentes o blancas. Las aguas claras en días nublados se vuelven muy oscuras y los colores que mejor se ven son los blancos puros, colores claros, y los fluorescentes especialmente el rojo. En aguas verdes, marrones o negras sucederá algo muy parecido solo disminuyendo la distancia a la que pueden ver los peces respecto al agua clara. Como estas agua filtran la luz diferente los colores que veremos brillantes de cerca cambian, incluso los fluorescentes, la visión a larga distancia no es muy importante en aguas barrosas y verdes y solo un poco más elevada en aguas negras. En aguas verdes los colores verdes y amarillos brillan más por acercarse al color del agua y los fluorescentes violetas, y azules se vuelven oscuros destacándose los Anaranjados y rojos, el verde fluorescente puede verse mal si el agua trasmite demasiada luz amarilla de mayor longitud de onda que el verde. Los colores normales diferentes al amarillo o verde funcionan como colores oscuros o a lo sumo si son claros toman el color del agua pero no brillan como los colores que coinciden con el color del agua. En un agua verde un día nublado a corta distancia puede que los peces solo puedan ver colores como el blanco, el anaranjado fluorescente y el rojo fluorescente al tornarse el medio muy oscuro. En un día de mucho sol los peces miran contra un agua verde intenso y se verán bien las moscas negras o anaranjadas y rojas fluorescentes. En aguas marrones en un día nublado los colores de alto contraste serán el anaranjado y rojo brillante y el anaranjado, rosa y rojo fluorescentes. En un día de sol el agua toma un tono rojo intenso y solo se destaca bien el color negro, ni siquiera el rojo fluorescente se ve bien en estos momentos. Mi idea este verano es lograr toda una serie de fotos submarinas que complementen esta nota por lo que no se preocupen demasiado si el tema resulta un poco pesado de leer, las fotos aclararán todo. Una forma perfecta de imaginar nuestra mosca bajo el agua mientras tanto, es recorrer las páginas en Internet de fotografía submarina y color bajo el agua. Hay como cuarenta mil entradas sobre este tema y solo basta activar un buscador con las palabras underwater photos, underwater color o color en el agua. El agua clara de mar funciona casi igual que el agua clara del sur.
Posiblemente pocos decidan entrar realmente en el mundo de los peces, pero los que lo hagan tendrán sin duda respuesta a infinidad de preguntas que parecen sencillas al mirar con ojos de pez.
NdeR: esta nota fue publicada en la revista El Mosquero Platense de la APPM en 2000

 

Marcelo Morales



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