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FELIZ 2011

29 de Diciembre de 2011 Lejos del tradicional deseo para un próximo año que se inicia, el título alude al balance de un año que nos ha deparado hermosas jornadas de pesca con mosca.

 

Comenzada la temporada 2011/12, dejamos para diciembre la pesca en el Parque Nacional Los Alerces, sin cámara de fotos pescamos una de las riberas del Lago Verde y en la estrecha calle que se abre entre los juncos y la hermosa playa de blanca arena de Puerto Mermout, hicimos con el Guille Schuh una entretenida pesca de arco iris con mosquitas de soft hackle.

Con la llegada de Facundo a Esquel para sus vacaciones veraniegas, elegimos el 29 para pasar un par de días en Bahia Rosales, así que cargamos el auto con cuanto elemento de camping rescatamos del quincho, pasamos por la rotisería y con las porciones de los tradicionales ñoquis, partimos raudamente.

Superados los 60 kilómetros que nos separan de casa, armamos el campamento en tan bello lugar, siendo las 18 horas hicimos nuestro primer intento a pocos metros del campamento, la playa desierta y unos pocos turistas a cientos de metros prometía la serenidad necesaria para comenzar a pescar.

De repente una joven pareja con un niño, emergieron del bosque y presurosos se apostaron cerca nuestro, jabón en mano ingresaron al lago y se bañaron ante nuestro estupor, con una sonrisa salimos de la zona buscando un nuevo santuario, distante unos 500 metros al norte.

Ahora si, después de cerciorarnos la necesaria soledad, bajamos a una playita coronada por un bosquecito de arrayanes, una familia de cauquenes entrenando a sus crías, un paisaje de ensueño, etc.

El premio fue un par de lindas truchas capturadas entre las 18.30 y las 19 hs. con el uso de una de las moscas confeccionadas la tarde de navidad, muy peleadoras y en excelente estado, lucharon denodadamente y consiguieron fotos mediante, su merecida libertad.

En ese momento pucho en mano me dije para mi mismo. Feliz 2011

Los malos augurios que presagiaba la aparición del cometa Lovejoy se hicieron evidente, ya que cuando volvimos al campamento caímos en la cuenta que el colchón inflable había dejado de ser tal, sus pinchaduras no resistirían una noche que para colmo pintaba fresca, pegamos la vuelta y dormimos placidamente en casita.



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