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Pescar a reglamento

En el mundo de la pesca con mosca, y específicamente en sus aspectos reglamentarios,

 

no es la primera vez que observo enfrentamientos encarnizados como si el tema en cuestión fuera la desnutrición infantil en Argentina.

Ahora el problema son unos precintos que hay que ponerle a las truchas sacrificadas. Si a Ud. lo agarran con una trucha muerta sin precinto, lo multan.

En 1987 inocentemente tiré por primera vez una pluma al agua y desde entonces hasta ahora este mundillo no deja de asombrarme. He dedicado buen tiempo a aprender y profundizar mis observaciones, sacar conclusiones y mostrarlas en forma de chistes, charlas, libros, cuentos y notas. En la ansiedad por transmitir mi entusiasmo hasta me convertí en instructor de lanzamiento.

Tuve la oportunidad de conocer desde grandes maestros mundiales hasta aprendices con equipos prestados de 40 pesos. También pasé por la experiencia de creer en quienes me estafarían e ignorar a quienes me serían leales.

Siempre tuve discrepancias con algunos contenidos del Reglamento de Pesca Continental Patagónica, no obstante lo respeté y sugerí a mis alumnos que también lo hicieran. Pero el año pasado me hice carne de algo: Se me habilita para pescar en la totalidad del curso de ríos en los que no hay accesos por los cotos privados de pesca. Y vamos a llamarlos así, "cotos" porque eso es lo que son.

Es una burla. Una violación impune de mis derechos.

Ver eso me llevó a ver muchas otras cosas: ese reglamento está lleno de prohibiciones, es extremadamente complejo, su complejidad lo hace cada vez más discutible, no responde a facilitarle a quien paga su permiso el placer de pescar y en general se aleja del derecho a disfrutar gratuitamente esta actividad recreativa.

Llamativamente las situaciones de "aguas privadas" en ríos habilitados no figuran en el reglamento y con ello se oculta la situación. Es decir que el reglamento responde a intereses económicos. Yo no leí en ninguna parte del reglamento algo así: Pichín Pichula (río). Permitida la pesca hasta la estancia "Te Saco a Tiros" porque allí el Sr. Garchúndez hace su negocio.

Ni hablar de la posibilidad de modificar directamente algo por presión de intereses económicos poderosos o enquistados en las instituciones que participan de la confección del reglamento.

Cuando se propuso habilitar la navegación sobre el Chimehuín ¿adivine quiénes se opusieron? Adivinó. Por supuesto que el argumento esgrimido fue la preservación del recurso.

Hay muchos disfrazados en esto. Lograr la navegación fue un avance, pero no alcanza porque la mayoría de quienes disfrutan de la pesca no tienen posibilidades económicas de comprarse una balsa, tenerla en regla o pagar un guía.

Yo vivo en Neuquén y estoy acostumbrado a ir a pescar con poca plata. Un fin de semana en la cordillera pescando no puede salirme más de $60 compartiendo gastos de combustible y morfi. Pescar me sale gratis. Quisiera poder pescar gratis en cualquier río habilitado por el reglamento en mi país. La pesca es la pesca. Los negocios no son pesca. Los negocios matan la poesía de la pesca. Por eso es tan frecuente ver a pescadores de alma que pierden tiempo y dinero buscando en su pasión una forma de ganarse la vida. Y eso ocurre porque aman la pesca con mosca, no la guita.

Conozco tipos que han tenido éxito en los negocios de la pesca con honestidad.

Conozco guías o comerciantes que se sacrifican y ponen el lomo por el recurso, sabiendo que es su fuente de trabajo, pero impulsados por un profundo amor y respeto. No por el dinero. A ellos los cuento entre mis amigos.

Es que los hombres de la pesca no somos diferentes a los hombres del mundo.

Lo que está ocurriendo ahora con los aspectos reglamentarios no es más que un desbordamiento de la situación, espejo del desbordamiento que sufre el mundo y, en especial, esta parte del mundo.

Reflexionemos un poco sobre el pescador. ¿Somos iguales los pescadores "deportivos" y "furtivos"? Los furtivos son esos que pescan con cualquier cosa y los deportivos somos esos perejiles que gastamos una torta guita para hacer lo mismo: Pescar. ¿Para hacer lo mismo? ¿Pescamos por placer? ¿Ellos pescan por placer? ¿No pescarán también por necesidad? ¿No lo harán porque es un código perfectamente aceptable en su comunidad? ¿Eso no merece respeto? ¿Se imaginan a un pibe que se crió a orillas del río poniéndole un precinto a los peces? ¿Cómo le explicaría Ud. a él y a su familia que ahora las cosas son así? ¿Un tipo que mata una trucha y se la come debe sentirse culpable? ¿Y si se come cuatro? ¿Está mal que un chico pesque truchas y las venda a un
restaurante si su familia pasa hambre? ¿El precinto hay que ponérselo a la trucha o al dueño del restaurante? ¿Llegaremos a pescar truchas que ya vengan con el precio marcado en dólares? Le cuento que no estamos lejos de eso.

El problema de las discusiones reglamentarias, creo yo, se encuentra en el enfoque. Quienes pescan por necesidad, o lo hacen faltos de educación, no pueden cambiar ni reglamentar nada. Quienes lo hacemos por placer sí podemos. Entonces nos agrupamos en asociaciones, discutimos y hacemos un reglamento. Acá está lo del enfoque: discutimos para adentro, creemos que las diferencias son entre pescadores con mosca, cuchara o trolling, cuando la diferencia real está con aquellos que no tienen dinero para hacer lo que nosotros hacemos y deberían gozar de su derecho a pescar sin sentirse asesinos o marginales. La diferencia está también en la educación y las diferencias en educación cada vez se emparentan más con las económicas.

Yo entiendo que hay tipos que van a pescar por placer y encuentran el placer en matar todo lo que pescan (y no es para darle de comer a su familia). A mí esa no me la tienen que venir a contar porque estoy cansado de verlo.

Pienso que con ellos (y con sus hijos) la educación dará mejor resultado que la prohibición. Entonces... ¿No sería mejor que la mayor parte de los esfuerzos de una APM estén orientados a educar y no a reglamentar? ¿El sistema de preservación al que tanto adherimos es justo? ¿Si venimos intentando con prohibiciones aplicadas por autoridades y sistemas de comprobada insuficiencia -salvo aislados casos- por qué no probamos educando?

Creo que si nosotros necesitamos complicarnos la vida atando una Adams Parachute en anzuelo #20 para sacar un pescado, es lógico que, dado el grado de especialización alcanzado, nos impongamos un reglamento.

Digamos, si es que cabe, para darle un marco "deportivo". No me parece mal. Pero... ¿y el resto de la humanidad qué carajo tiene que ver con nuestro mambo de pescar con plumas? ¿No sería más justo que se elaborara un reglamento extremadamente simple para quienes no consideran a esto un deporte? ¿No estaremos sometiendo a la mayoría con códigos y prohibiciones que nos parecen lógicas a una minoría? ¿No sería piola que las APM también fiscalicen el accionar de quienes ganan increíbles sumas de dinero trayendo extranjeros a pescar en aguas "privadas"? ¿No sería mejor que quienes estamos en las APM de la Argentina comprendiéramos que tenemos derecho de pescar allí también, y gratis?

En algunos ámbitos me da cierta vergüenza decir que pesco con mosca.

Saben... nos consideran elitistas y creo que algo de razón tienen. Si bien tengo el gusto de estar asociado a algunas APM (de dos socio fundador, de dos nombrado socio honorario), hace bastante ya que no participo de reuniones, congresos, foros de discusión, etc. por una sola razón: Pude ver que los negocios y la pesca se mezclan mucho.

Las APM han trabajado bien y muchos de sus integrantes han demostrado una gran voluntad por preservar dedicando mucho esfuerzo y tiempo en ello. Su trabajo debe ser muy valorado y no comparto la sórdida opinión de Henry de Ridder, motivada como respuesta a ataques a su persona (justificados o no) y no por un pensamiento claro y con propuestas al respecto.

El problema creo que está en una historia que nos vendieron a todos, y que todos la compramos. Los intereses de quienes aman el dinero desestiman a los de quienes aman la pesca.

Veo cientos de pescadores con mosca encandilados por la filosofía del "catch and release" a tal punto que aceptan el pisoteo de sus derechos y hasta lo defienden. Y se lo digo porque yo era uno de esos y hasta cometí el error de difundir la idea.

Devolver peces es un buen acto, pero es mucho mejor respetar derechos.

Vi enarbolar banderas y quemarlas al otro día. Escuché aguerridas defensas por la apertura de accesos y luego aceptar la miserable dádiva de un fin de semana pescando en una estancia para luego decir que "bueno, las cosas no son tan así".

Presencié discursos en nombre de la preservación que esconden intereses puramente económicos.
Yo quiero saber por qué si soy argentino no puedo pescar en ríos de mi país donde pescan los extranjeros con plata. Yo quiero saber por qué las APM no hacen foco allí.

Yo quiero que se nos caigan las vendas de los ojos y no permitamos que se nos haga sentir extranjeros en nuestra Patagonia.

Acá se confunde reglamentar con restringir. Y educar con difundir filosofías importadas que pueden ser muy útiles en otros países con otros problemas, otros sistemas, otra educación y otros presupuestos.

¿Por qué no se trabaja a fondo para que el recurso de la pesca realmente mejore la calidad de vida de todas las comunidades que lo poseen? ¿Por qué la plata grande que esto deja queda para los propietarios de las estancias? ¿Por qué no se reglamenta también la explotación privada de un recurso público? ¿Qué importancia tiene un precinto ridículo al lado de todo esto? ¿Cuántos mosqueros argentinos tienen la posibilidad real de pagarse una semana en el río Grande de Tierra del Fuego? Una vez escuché a Mel Krieger decir esto sobre el río Grande: "Hipotequen sus casas, vendan su auto, hagan lo que sea pero vayan".

Claro, la mayoría de los pescadores con mosca de Argentina tendríamos que hacer algo así para poder pescar allí.

Fíjese cuando viaja por una de esas hermosas rutas que bordean ríos por varios kilómetros... ¿Usted ve los ríos patagónicos abarrotados de gentepescando? No. ¿Entonces, por qué tantas restricciones?

Solo los pescadores podemos cambiar esto, y le doy un dato: los que vemos las cosas así somos muchos más de los que se imagina. Ud. podrá pensar sobre todo esto o mirar para otro lado y seguir pescando felizmente. Si hace esto último no lo culpo. Así es como están las cosas ahora.

¿A Ud. no le gustaría educar a su hijo para que tenga su propio reglamento y con eso alcance para que respete el recurso? Un gran amigo me dijo a la orilla de un río: "Torni, la Patagonia es moneda de pago de muchas cagadas que se han mandado en este país". Creo que tiene razón.

Uno de los primeros libros que leí sobre pesca con mosca fue el de Benito Pérez. Luego pude mantener largas charlas con él y sembrar la amistad. Hasta hace poco no sabía bien por qué admiraba tanto a Benito... ahora lo sé. Su actitud resulta rebelde para muchos. Y la mecha que dispara los cambios justos y profundos es siempre alguna forma de rebeldía.

Nos vemos en el río.

por Efrain Pablo Castro Briz (Tornillo)



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