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El síndrome woolly bugger

Desde un primer momento surgieron claramente dos bandos bien diferenciados: los que la aman y los que la odian

 

En el foro de la página tenemos desde hace unos días una interesante charla sobre esta famosa mosca. Desde un primer momento surgieron claramente dos bandos bien diferenciados: los que la aman y los que la odian; los que la aman lo hacen porque es muy pescadora además de fácil y barata de atar y los que la odian afirman que nos inhibe de investigar y experimentar, por ende de crecer como pescadores al abusar de su uso.

Hasta aquí no hemos dicho nada que no se haya repetido infinidad de veces en cualquier charla entre mosqueros. Sin embargo en algún momento surgieron y se mezclaron en la discusión otros elementos que van más al fondo de la cuestión. El recurrente choque de lo que es ético o aceptable dentro del equipo y las técnicas del mosquero se hizo presente, como tantas otras veces. Alguien trajo el recuerdo de Ginés Gomariz y una frase que dijera sobre la involución de la pesca con mosca por el uso del shooting y la woolly bugger.

Eso trajo a mi memoria recuerdos de varias otras discusiones, con amigos, con conocidos, con desconocidos. Todo por un motivo excluyente y que al parecer es muy importante, sino no estaríamos hablando y debatiendo tanto: los límites en las técnicas y los elementos que usamos.

Sinceramente yo no creo que la pesca deportiva involucione por usar un shooting o una woolly bugger, si creo que involuciona cuando nos cierran accesos a ríos que son de todos, cuando encontramos pescadores con peces muertos en lugares donde está prohibido matar, cuando vemos las costas llenas de basura o de algas que denuncian la presencia de aguas servidas, cuando un guardafauna o guardaparques se hace el distraído ante gente que sistemáticamente viola los reglamentos, cuando las autoridades correspondientes no hacen nada por contener las matanzas en el Paraná que lo están desangrando o cuando aprueban la construcción de represas que no contemplan el resguardo de la flora y la fauna de la región.

Me fui por las ramas. Volviendo al tema de las técnicas y equipos hemos escuchado y participado de debates donde hay posturas rígidas sobre que tal o cual cosa no debería usarse, hasta se ha sugerido prohibirlas.

Yo pregunto y me pregunto, ¿quién dicta las normas supuestamente morales y éticas en la pesca con mosca?.

La woolly bugger versus otras moscas o defensores del estilo antiguo donde la pesca se hacia solo con líneas de flote y mosca seca versus los que utilizan shootings y amnesia me parece sencillamente ridículo y hasta gracioso. A veces, (generalmente cuando alguien con su postura me recuerda esta antinomia) me gusta fantasear con la idea de que habría pasado si los primeros mosqueros en lugar de crear líneas de flote y moscas secas hubieran empezado con líneas de hundimiento y ninfas o streamers. Seguramente hoy los defensores del viejo estilo levantarían esos estandartes con tanta vehemencia como lo hacen con lo supuestamente contrario.

Ocurre que hemos confundido el medio con el fin. Esos primeros pescadores quienes idearon usar un conjunto de pelos y plumas alrededor de un anzuelo para tentar a un pez buscaban y tenían como fin capturar ese pez. Y se les ocurrió esa forma porque fue lo que pudieron aprender a simple vista observando sus ríos. A ninguno de ellos se le ocurrió pensar que esa era la forma más "ética" de hacerlo sino "la mejor" forma que encontraron en ese momento y con los elementos que tenían a mano para tener éxito en el fin que perseguían y que era nada más que atrapar peces.

A partir de allí el avance de la ciencia y la tecnología hicieron el resto, al igual que en todas las demás actividades humanas, la pesca con mosca evolucionó y puso a disposición de los pescadores deportivos un sinnúmero de artículos, adminículos y accesorios que no cesa de crecer y sorprendernos, por supuesto que nosotros pusimos nuestra parte, hemos aprendido, mejorado algunas técnicas, observado y experimentado creando otras.

Yo no estoy en contra de ningún avance, y me apasionan tanto las tradiciones como la historia mosquera, sin embargo la decisión del equipo y de la forma de pescar es mía, como lo es de cada uno de Uds.. Por supuesto respetando los reglamentos si existieran. Si estoy en desacuerdo con aquellos que juzgan y declaman esto si y esto no, porque se arrogan un derecho que no les corresponde y porque en general ven la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio.

Héctor Gugliermo



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