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Pesca con mosca en San Juan

Promedia marzo. Las aguas del Castaño muestran aún el tinte celeste del arrastre de los deshielos. La temperatura justa, el viento justo.

 

La corredera justa donde pequeños bagres de torrente se escabullen de piedra en piedra tratando de no ser arrastrados por la corriente principal y veloz, lo que representaría una muerte segura entre los dientes de las marrones de montaña. Practico un lance ligeramente cruzado en la parte más pareja del agua y mientras corrijo con mends reiterados puedo ver cómo la imitación atada con pelo de zorro corre erráticamente pegada a la ribera contraria.

Allí donde creí ver una sombra inmóvil descubro un lomo oscuro que da la media vuelta casi a ras de superficie. En un segundo largo explora de cerca la mosca que navega de costado, se deja arrastrar algo más abajo y siento el súbito "ploff !!!". Tenso suavemente y la línea se va de viaje.

Lo que hasta ese momento me parecían sombríos vigías de roca son ahora brillantes montañas que reflejan en el río un aura dorada donde la marrón se dedica a hacer piruetas. Un pato que me observaba indolente comienza un batir de alas ante la cercanía de los saltos. El pez no se rinde, puedo sentir con claridad el roce del leader contra las piedras del fondo, pero ya estoy cerca y él tiene todas las cartas jugadas. Me adelanto a la corriente y desenfundo el copo, una finta y decido la batalla.

No veo a nadie cerca por mucho que mire, así que deposito la marrón sobre la arena mojada, regulo la cámara y congelo este regalo del Castaño para la eternidad. Después la reintegro al líquido, le cuento que Martín y Julián pronto vendrán a visitarla, cuando puedan empuñar la caña y no se los lleve el río, así que deberá estar presta a la pelea. Mientras se va, me siento en la playa y me dejo embargar por eso que no sé describir, pero que me llena el pecho y me hace reír solo.

Castaño y yo nos entendemos.

LES PRESENTO A SAN JUAN

Aún cuando los pesqueros de esta provincia hayan sido descriptos alguna vez, creo que muchos estarán de acuerdo en que nuestros ríos y su potencial son prácticamente desconocidos, y que han sido pescados solo por sanjuaninos y alguno que otro deportista en busca de "curiosidades y rarezas" de la pesca argentina.

Estas aguas fueron inicialmente pobladas allá por la década del 30, por visionarios que creyeron en su potencial para sustentar a los salmónidos. Hoy, arcoiris, marrones y fontinalis nos brindan abundante diversión y abren un horizonte turístico a nuestras bellas y solitarias regiones cordilleranas.

LOS RIOS DE SAN JUAN

Los cursos de agua de nuestra tierra provienen en su mayoría de deshielos de cordillera, con algunos afluentes de vertiente. Su acuífero se puebla con las nevadas que aportan los vientos zonda que ingresan desde Chile por sobre la cordillera de los Andes a partir del mes de mayo y hasta octubre inclusive. Con las últimas nieves ya comienzan los deshielos y con ellos se produce un notorio enturbiamiento de las aguas, el que dura hasta los primeros días de marzo. Obviamente, San Juan no es un escenario apto para la pesca estival, salvo que el pescador veraniego desee transitar unas cuantas horas a caballo o en tracción doble hasta las nacientes de algunos ríos. No obstante, existen años de menor precipitación que permiten disfrutar de algunas jornadas memorables aún en pleno enero.

De estos enturbiamientos no se salvan ni siquiera los "tailwaters", aunque estos presentan un nivel más parejo de claridad y temperatura durante más tiempo en en año.

Los principales pesqueros de San Juan son:

Ríos Blanco, Los Patos, Calingasta, Castaño y San Juan (dpto. Calingasta)
Arroyo Agua Negra y Río Jáchal (dpto. Iglesia)

Este último es el único tailwater de San Juan con pesca de salmónidos, el más nuevo de los pesqueros y tal vez el más exitoso de la última temporada.

En cuanto al río Castaño, la Asociación de Pesca con Mosca de San Juan es cesionaria y administradora de un coto de pesca sin muerte con acceso público durante todo el año, cuyo ingreso se haya sujeto a unos mínimos requisitos como lo son el pago de un derecho equivalente a $5 por persona y por día, el empleo de señuelos artificiales de un solo anzuelo simple sin rebaba y la devolución de todas las piezas capturadas. Posee dos guardapesca residentes y los integrantes de la APMSJ ejercen también dicha función. El coto de Castaño comprende más de cuarenta kilómetros de un río que discurre en medio de un imponente paisaje montañoso y es hábitat exclusivo de truchas marrones aclimatadas a las duras condiciones de nuestra región, lo que las hace muy combativas.

Todos los cursos son accesibles en vehículo (siempre con buenas cubiertas, por algunos tramos de ripio), y si bien algunos de ellos demandan de tres a cinco horas de acercamiento desde la capital provincial, se puede pescar con buenas posibilidades con transitar un par de horas desde San Juan. Por supuesto, resulta más cómodo plantear la salida haciendo base en alguna de las hosterías, cabañas y campings departamentales, los que cumplen con las exigencias necesarias para albergar al pescador que no tenga pretensiones de "cinco estrellas".

CUANDO VENIR A SAN JUAN

Cuando hablamos de ríos que presentan aguas turbias durante cuatro o cinco meses al año, la fecha a elegir no es cosa de importancia menor.

Sin duda alguna, el otoño resulta la mejor estación para pescar cualquiera de los ríos sanjuaninos. Marzo, abril y mayo son los meses más recomendables para la mayoría de los cursos, en tanto que desde febrero a noviembre se puede hacer buena pesca en el río Calingasta, el Jáchal y el pequeño Agua Negra. Repito, venir a pescar en verano, salvo que se desee hacer alta cordillera, es inútil por la altura y la turbidez de los caudales.

Ustedes se preguntarán cómo es esto de pescar de febrero a noviembre. Pues bien, a más del largo e impescable período de enturbiamiento estival, San Juan posee una normativa pesquera que así lo permite y con razones bien fundadas.

Las cuencas de desove son en su gran mayoría inaccesibles. Cientos de kilómetros de ríos que se encuentran en valles intracordilleranos, en la época de reproducción -a más de estar muy alejados de cualquier poblado- se tapan con nieve y permite a las truchas aparearse lejos de todo peligro. Vale decir, los verdaderos frezaderos no constituyen zona de pesca invernal.

En segundo término, la reglamentación local establece que desde mayo a septiembre la pesca solo se habilita con devolución obligatoria (cómo cuesta hacer entrar esta idea en mi provincia!!!).

Por último, cae de maduro que San Juan no escapa a las costumbres burocráticas del resto del país, y los guardafaunas oficiales no concurren al río salvo feriado largo, por lo que somos los pescadores con mosca los únicos preocupados por espantar al furtivo de turno.

COMO PESCAR EN SAN JUAN

A más de cuestiones técnicas que luego detallaré, es importante aclarar cómo programar un viaje a San Juan. Si bien algunos ofrecemos servicio de guía, es claro que ciertos pescadores prefieren hacerlo por cuenta propia, desde ya que estoy a su disposición para cualquier consulta sin compromiso alguno por eso.

La temporada ya está bien definida. Los tiempos son el siguiente punto a tener en cuenta: un mínimo de dos horas de viaje a los pesqueros más cercanos a la capital hacen necesario programar la salida para dos días al menos (a partir de que se arribe a la provincia) y no recomiendo más de dos días netos y continuos de pesca; San Juan tiene un clima sumamente seco y sol constante (aún en invierno), lo que agota al pescador visitante bastante rápido, sumado a largas caminatas requeridas para recorrer bien estos ríos.

Si en cambio, lo combinamos con algo de turismo de esparcimiento y descanso, podemos extender nuestra estadía por varios días - San Juan en otoño es una invitación para quedarse a vivir -.

En lo puramente técnico, es recomendable munirse de dos equipos: una caña de nueve pies para línea 5 o 6 de acción rápida, la que se acompañará de una línea de flote con un leader de cuatro metros 3X y otra, sink tip grado VI o Teeny 130 con un leader corto y potente para tirar moscas algo lastradas. El otro equipo se compondrá de una caña 3 con línea de flote y leader de 9 pies 4X.

Las moscas más rendidoras, a más de Montanas y Woolly Buggers de regla (marrones, oliva y negro), son las imitaciones de bagres y cangrejos en anzuelos 6 y 8 lastrados con alambre de plomo. En materia de ninfas y secas, lo tradicional en tamaños 10 al 16 es suficiente. No olvidar indicadores de pique y lastre para el leader.
Con esto más un chaleco liviano, copo, wader (mejor respirable) y buen calzado de vadeo, el pescador estaráa completo para enfrentar las aguas sanjuaninas.

por Fernando Belert



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