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Intiyaco

Hace unos veinte días decidí salir de pesca con mis dos hijas, Debbie (24) y Floppy (22)...

 

La elección del lugar estaba entre Sierra de la Ventana y Córdoba; de acuerdo a informes recibidos, decliné Sierra y opté por Intiyaco (Córdoba), a unos 25km de Villa General Belgrano, lugar en el que había estado el año pasado con Carlos Tam y su hijo Juan Pablo; todo esto con el aditamento de la Oktoberfest y la degustación de cervezas artesanales y platos típicos alemanes.

Después de un excelente viaje, luego de 7 horas y media hicimos los 740 km, llegando a la Hostería (ésta merece un párrafo especial) a las 14,30 horas; luego de acomodarnos en la cabaña, de inmediato preparamos el equipo de mate, los chalecos y las cañas, y nos dirigimos al río Los Reartes que se encuentra justo debajo de ésta, a unos escasos 50 metros.

Mientras mis hijas se acomodaban en la pequeña playa de arena, me dirigí hacia el pozón que se encuentra justo debajo de la hostería; en esa ocasión llevé la caña de bamboo que me hizo y regaló para mi cumpleaños Carlos Tam, de 6 pies, con una línea pocket water WFF #3 (ideal para este tipo de pesca)... ese pozón siempre da buenas piezas y está alimentado por una corredera de un metro de ancho encajonada entre paredes de piedras; até una zug-bug bead head en anzuelo 24 y casteé corredera arriba para que la ninfa cayera lo más naturalmente a la cabeza del pozón con un pequeño strike indicator autoadhesivo (pese a mi aversión al uso de strike indicators, debo reconocer que son insustituibles en pesca con ninfas up-stream o bien con secas muy pequeñas que se pierden entre la espuma y la pobre vista de quien escribe), la ninfa reprodujo la recorrida imaginada y se produjo el primer pique, corriendo por todo el pozón la trucha, saltó varias veces exigiendo la caña al máximo hasta que logré arrimarla y ver que se trataba de un ejemplar de 35 cms. en excelentes condiciones... gracias a ese resultado mis hijas tomaron las cañas, dejando el mate de lado, e intentaron suerte.... para mí ya estaba cumplido con creces el primer día de pesca, no obstante insistí en el mismo pozón pero esta vez con una waterwisp (verlas en www.waterwisp.com) atada en anzuelo 25... casteé tratando que la mosca golpeara contra la pared de piedra y cayera pegada a las mismas... no se hizo esperar la toma de la mosca y nuevamente pude arrimar una trucha de unos 25cm; más que conforme, me dediqué a tomar un te, mientras miraba a mis hijas en sus esfuerzos por lograr alguna presa....

Esa noche comimos en la cabaña y al día siguiente. a las 6,30hs. ya estaba en el río, el que presentaba una impresionante eclosión seguida por varias tomas de superficie, por lo que decidí repetir el uso de la waterwisp; en esa ocasión llevé una caña Dan Craft de 6,6 pies, 5 tramos, que me ha resultado espléndida... antes de que mis hijas bajaran a la playa había logrado dos capturas más, ambas de tamaño similar a la última del día anterior; por la tarde recorrí diversos pozones y correderas perdiendo por corte una excelente trucha que me tomó por sorpresa ya que tenía tippet 6 de fluorocarbon, y sacando tres truchas más. Por la noche, conversando con los dueños de la hostería, Alexis y su mujer Jessica, me comentaban que en los últimos veinte días el furtivismo limpió de truchas el río, pese a los carteles que ellos mismos colocaron a la vista de todos que se trata de un río de pesca con mosca exclusivamente y con devolución obligatoria (otro párafo aparte), también nos recomendaron un lugar, río abajo a unos 500 metros del puente, donde existe una pequeña playa con excelentes pozones y truchas de buen porte; el acceso es muy dificultoso ya que es un acantilado de roca viva, pero no obstante eso y con la excelente compañía de mis hijas nos decidimos ir por la tarde al día siguiente. Nos levantamos temprano y a la mañana pescamos frente a la hostería y sus alrededores; me dirigí río arriba y luego de probar en distintos lugares y pozones, pude obtener dos truchas pequeñas (20cm); por la tarde, a eso de las 15hs partimos hacia el lugar que nos indicaran, distante un kilómetro de la hostería; hacía mucho calor y el sol castigaba muy fuerte, pero luego de varias subidas llegamos al mismo.... la cara de mis hijas al ver la pared de roca por la que teníamos que deslizarnos con los equipos de pesca, de mate, de filmación y fotografía, incluida una pequeña heladera (habiendo mujeres siempre es una "mudanza") era digna de una carcajada que no pude evitar.... en fin, llegamos y en esa oportunidad me decidí por una mosca woolly worm negra, con cola blanca y ojos de cadena plateada en anzuelo #12 y una línea sinking tip #4 con caña Sage LL de 8,6 pies; el lugar, increíble por cierto, está encerrado entre paredones de piedra, el río de unos 10 metros de ancho con pozones de aproximadamente 4 metros de profundidad y una pequeña playa de arena; en el primer cast sentí dos toques; al segundo cast clavé la primera de 4 truchas espléndidas por su vitalidad que estuvieron en el orden de los 30 a los 40 cm., y se escaparon dos más; realmente fue una tarde espléndida de pesca y cuentos y risas con mis hijas, quienes tomaron la cámara de video convirtiendo la filmación en un recuerdo estupendo; a la caída del sol nos preparamos para la escalada con "mudanza" incluida.

Mientras volvíamos a la hostería pude ver a dos chicos, uno de 10 años con una caña de spinning y el otro de 7 años con una bolsa de plástico, que venían recorriendo concienzudamente todos los pozones del río y llevaban, calculo según el tamaño de la bolsa, una veintena de truchas, desoyendo mis gritos y los de mis hijas; más tarde me enteré que son los hijos de un cuidador de cabañas, de muy mal genio, y que manda a los hijos a pescar para después vender el producto de la pesca, y que hace caso omiso pese a las denuncias que le han hecho, incluso temen a las represalias del sujeto; es increíble, pero durante todo el día siguiente y la mañana antes del regreso no hubo actividad alguna, incluso en el pozón del primer día sólo pude ver una trucha, logrando una pequeña a la caída del sol.... la "limpieza" de los pequeños había sido total.

En cuanto a la Hostería Intiyaco y a sus dueños, Alexis y Jessica, no caben más que palabras de agradecimiento, por la calidez de ellos y la calidad del servicio, y lo que en estos tiempos es importante: a precio más que razonable, por eso, como dijo McArthur: "¡Volveremos!" por más pesca y más cerveza artesanal; en cuanto a mis hijas.... momentos inolvidables y compañía incomparable....

Ahora, a prepararse para la apertura en Correntoso!, pero eso ya será otra historia.....

¡Drinks and flies!

por Angus



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