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Buscando al tucunaré

Sabido es que además de nuestro glorioso Dorado, algunos ríos sudamericanos están habitados también por otro pez no menos glorioso, el Tucunaré.

 

Y al nombrarlo uno piensa inmediatamente: Brasil, Mato Grosso, Amazonas. No obstante, son muchos los ríos y los Estados brasileños donde encontrarlo.

Así es que también habita las aguas del Paraná, inclusive en el lago de la Represa de Itaipú. Dada nuestra inquietud por pescarlo fue que con mi amigo Marcelo (Gorgo), nos dirigimos a la ciudad de Foz de Iguazú, para visitar al amigo y pescador Eduardo Tadao, en quien pensamos para recabar información para planear una salida. Eduardo gran pescador y mejor persona, no solo nos facilitó toda la información que disponía inclusive mapas, sino que además nos invitó a participar de una "briga" con sus amigos pescadores de la barra "Pesque e solte".

Al entusiasmo inicial, ahora le agregábamos la satisfacción de que iríamos a pescar con un grupo que practica la "Pesca y devolución", y en éste punto creo que vale la pena hacer una referencia digna de imitar por muchos.

Van todas las embarcaciones provistas de una caja de poliestireno expandido, (una conservadora vieja de telgopor), de un tamaño como para que quepan tres peces. Algunos más exquisitos hasta llevan un "aireador" de pecera que conectados a un paquete de pilas, colocan dentro del agua de la caja para asegurar la supervivencia de las capturas. Al final de la competencia, luego de medidas y pesadas, las piezas cobradas son devueltas al agua.

Nosotros no teníamos nada de esto, como tampoco motor eléctrico, en cambio llevábamos los remos, la cámara fotográfica y un entusiasmo de niños. Personalmente los torneos de pesca no me interesan, pero a éste fuimos gentilmente invitados y obviamente aceptamos para ser agradecidos y para hacer la experiencia de conocer un nuevo pez y su ambiente y la posibilidad de compartir con nuevos amigos.

Hacía mucho que no me preocupaba de revisar tan minuciosamente los elementos de seguridad de mi lancha y la autonomía. Pero estos datos lo explican: el lago de la Represa de Itaipú, tiene una longitud de 180 km. Y por ser un lago formado por la inundación de una zona de serranías, tiene una conformación irregular "tipo hoja de parra" con tantos recovecos que sobre territorio brasilero inunda costas por 1400 km de longitud. Del ancho no tengo datos precisos, pero basta decir que hay puntos desde los que no se ve la costa paraguaya.

Desembarcamos en el muelle del Yate Clube Lago do Itaipú, (YCLI), que se encuentra emplazado en el segundo brazo del lago contando desde la presa y por supuesto del lado brasileño. Por consejo de Tadao y compartido por nosotros, pescaríamos en este brazo y el siguiente, el tercero, teniendo en cuenta el tamaño y la autonomía de nuestra lancha.
Salimos sin otra preocupación que la de no "pasarle por arriba" a ningún palo, ya que los terrenos inundados de esta represa, como la mayoría, no fueron debidamente desforestados y hay muchos árboles sumergidos aún en "pie".

Fuimos directamente al tercer brazo por considerar que en el segundo además del club, hay mucha actividad y está más transitado.

Una vez en la zona elegida paramos en un recodo de la costa para armar las cañas y comenzar a castear, y a remar. Y fue recién que nos dimos cuenta que teníamos "compañía": el viento. A las dificultades que el viento presenta para pescar con mosca, agregaba la preocupación por el regreso, ya que para este teníamos que navegar un buen trecho sobre la parte más ancha del lago y oí decir que se suelen formar olas de la altura de un hombre. Pero ya estábamos en el baile y había que pescar, así que concentré una de mis neuronas en rezarle al Tata Dios y me quede más tranquilo.

En el primer recodo que intentamos, bastante reparado del viento por tener la costa cubierta de árboles, pudimos pescar los dos mientras lo recorríamos a unos 15 mts de distancia de la orilla empujados un poco por la brisa y otro poco por los remos, tirando bajo los árboles y próximo a la vegetación costera. Con líneas de flote, Marcelo con popper amarillo y yo con streamer negro de garganta roja, o sea a la lotería. Luego de probar con otras moscas, y de no tener ningún pique ni contacto visual con nada, decidimos cambiar de lugar.

Seguimos más adentro del brazo, recordando que Tadao nos había dicho que buscáramos siempre en el fondo de todas las entradas. Navegando pasamos un muelle de piedra en el que había amarrada una gran barcaza y un cartel que decía: "Mineracao..." era una arenera, que luego de pasarla comenzamos a castear hacia la orilla, navegando con los remos de tanto en tanto y hacia el extremo interior, sin respuesta, y peor aún tampoco veíamos actividad. Además a medida que avanzábamos se enturbiaba el agua hasta ponerse como chocolate, por lo que calculamos que en el fondo del brazo, cubierto por vegetación semi-sumergida estaría desaguando algún arroyo que ensuciaba el agua y por lo tanto decidimos cambiar de lugar.

Nos trasladamos a otra entrada del mismo brazo y fuimos directamente al fondo de la misma que presentaba abundante vegetación, en este lugar el viento nos afectaba directamente, por lo que teníamos que navegar y mantener la lancha en posición permanentemente con los remos turnándonos para pescar y remar. Aquí empezamos a "envidiar" a los colegas de los motorcitos eléctricos. En la primera pasada al lugar tuvimos el primer contacto visual con el Tucunaré, pero no se concretó el pique en el popper de Marcelo aparentemente por que el señuelo era muy grande y el ejemplar muy chico. En la siguiente pasada se repitió varias veces el mismo fenómeno, ahora nos daba la impresión que no atacaban con decisión de devorarlo o bien descubrían el engaño a último momento, en fin más dudas que certezas, pero el Tucunaré estaba, ya lo habíamos visto, y algo es algo. Cuando nos cansamos del viento nos fuimos a otra entradita más reparada, sin dejar de notar que otra embarcación, en la que pescaban con señuelos, ocupo el lugar dejado por nosotros.

Ahora que el Eolo no molestaba tanto volvimos a pescar los dos, y esta vez también a mi estreamer Deceiver le "amagaron" un par de veces, y en una de ellas lo vimos bien con aguas bastante transparentes, que se trataba de ejemplares más grandes, con línea de flote y mosca sin lastre que nadaba casi en superficie, venían de abajo provocando un borbollón en la mosca pero sin tomarla. Marcelo insistía con los poppers, y pasaba lo mismo, no lo tomaban aún cambiando muchas veces de colores y tamaños. Este lugar está mufado. (o nosotros?).

Ya pasado el medio día, y con el viento que no aflojaba nos fuimos a otra entrada más próxima a la ruta de regreso, también bastante reparada y la historia se repetía, varios piques fallidos, hasta que a Marcelo se le cumplió el sueño con un popper verde fluo, y levantamos al famoso personaje de esta historia de escasos 200 grs. que se ganó la bien merecida foto y luego de las presentaciones y de avisarle que volveríamos fue devuelto al agua.

El equipo utilizado por Marce fue: caña Sage Nº 6 VPS 690-4, línea de flote, braided y tippet 0,24. Como consuelo por el tamaño de nuestro compañero de juego, valga decir que lo bueno si breve dos veces bueno, por la sonoridad del estallido en la superficie del agua en el ataque, situación que se repitió también en los casos en que fallamos la clavada.

Comentando con los pescadores de la embarcación que nos reemplazó en el lugar que tuvimos los primeros piques y luego nos corrió el viento, nos dicen que ellos ahí pescaron dos cercanos a 1 kilogramo. Cuando les decíamos que nos daba la sensación de que atacaban al engaño sin la decisión franca de engullirlo, manifestaron que en esta época del año, enero, están cuidando las crías ya que se trata de una de las pocas especies, (tucunaré amarillo-Cichla monoculus y tucunaré azul-Cichla spp.),que no solo no abandonan el nido sino que también por un período de tiempo cuidan los descendientes, y los piques se producen más por la defensa de los mismos y del territorio, que por la intención de alimentarse.

Se habla de capturas de 3 y 4 kilogramos, pero existen registros formales de hasta 2,200 hasta ahora. Se especula que en este lago el crecimiento es más lento que en el norte de Brasil, porque las temperaturas son inferiores y retardan el metabolismo.

Buscamos al Tucunaré, lo encontramos y lo conocimos. Conocimos a otros pescadores que nos recibieron como si integráramos el grupo desde siempre, compartimos un "churrasco" (asado al palito) y de sobremesa cerveza como agua. Gracias a Claudio, Director de Deportes del YCLI y especialmente a Eduardo Tadao, mentor de nuestra aventura.

por Marcelo Gorgo y Edgardo E. Marchese
Iguazú, Febrero del 2002



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