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Una laguna cercana, lejana

Es sabido que un pescador con mosca hará cualquier cosa por conocer un nuevo lugar de pesca; este es el caso es por eso que el título de esta aventura, suena extraño, el mismo tomará sentido con el siguiente relato.

 

Las seis de la mañana y el despertador nos recuerda, que hoy sábado 16 de diciembre, saldremos rumbo a la Laguna de la Plata, ya el viernes 8 habíamos alcanzado a la casa del arriero que nos guiaría, para arrendar un caballo como pilchero. Todo estaba dispuesto, una buena ducha además de un contundente desayuno nos proporcionaría la energía necesaria para enfrentar la aventura. Mis compañeros de viaje, mi buen amigo Eduardo Retamal, su hijo Francisco de 11 años, un amigo de este último, Fernando de 10 años y mi hijo Juan Luis de 13 años, un panorama nada alentador con tres niños para enfrentar 15 kilómetros de ascenso por la montaña, subiendo, subiendo, bajando, subiendo y subiendo, todo un desafío. Sabíamos que el viaje era tortuoso, pero el ánimo estaba dispuesto y eso bastaba.

7: 15 AM, y nos dirigíamos hacia la ciudad de San Carlos, luego enfilamos hacia el pequeño pueblo de San Fabián de Alico, distante 45 kilómetros de la ruta 5 sur, bordeando gran parte del camino el gran río Ñuble, hoy lamentablemente depredado. Pasado 10 kilómetros de San Fabián, el camino cruza el estero Bullileo, el que corre alegre y transparente por el cajón del mismo nombre; esa sería nuestra ruta de ascenso. 8:25 AM, y don Luis Marín, un arriero de 58 años, hombre apacible, de palabra clara y franca, nos guiará hacia la laguna.

Cargado el caballo de nombre "corralito", iniciamos el ansiado ascenso. El paisaje ya era espectacular, el día precioso y la montaña nos invitaba a seguir; pronto la senda se interna en el bosque, una mezcla de gratos olores nos recibe, el estero Bullileo nos canta todo el tiempo con su magnífica música, estamos en su territorio.

Llevamos una hora y las mochilas que portaban los niños ya han sido encomendadas a Eduardo y a mí, mi hijo continuo luchando con la suya; el sudor se hace presente, los hombros y las piernas nos avisan que estamos llegando al límite de su capacidad, tratamos de concentrarnos en la senda y en la belleza del paisaje, pero cada paso nos indica el mal estado físico. Pronto uno de los ascensos casi vertical llega al final de nuestras energías, la taquicardia, nauseas y mareos se hacen presentes, estoy a punto de un desmayo, pero milagro un descanso, una bebida y un rico chocolate nos devuelven a la vida. El arriero nos saca ya una ventaja de unos 45 minutos, nos guiamos solo por algunas señales y la marcada senda, lamentablemente solo llevamos unas dos horas, faltan al menos dos más, ¡qué locura! La preocupación por los niños ya no era tanto, ellos nos demostraban a Eduardo y a mí que estaban mejor preparados.

El resto del camino se mantuvo con un esfuerzo constante, pero inexplicablemente pese a todo, nuestro organismo se acostumbraba y sus reclamos no eran tantos, por lo que disfrutar del paisaje y de la observación de insectos, reptiles y escuchar a todo tipo de aves, era increíble y precioso; me sentía privilegiado de estar allí. Topamos un par de veces en la ruta con vertientes, que bajaban chispeantes por entre las rocas, sus aguas cristalinas y de una temperatura ideal para sofocar la sed y el calor.

Un último esfuerzo, sobrepasar la cascada ascendiendo por su costado de rocas, tapón natural de la laguna. ¿Cuánto falta?, " Una media hora yo creo"; el paisaje se mostraba increíble, los riscos cercanos, nos recordaban la palabra imponente y en mi mente no podía dejar de recordar a Dios y su obra, la cual nos encargó, ¡ qué mal la hemos cuidado!.

Por fin una última colina y se vislumbra la laguna por entre el bosque, aguas verdes y claras, solo que da rodearla y llegar a la única playa que posee. La huella de otros campamentos está por doquier, no hemos sido los primeros es evidente, restos de fogatas, marcas en árboles y rocas, sin duda un panorama deplorable, pero la singular belleza de la pequeña laguna y su entorno me hacen olvidar por un momento tales bajezas humanas.

Después del gran esfuerzo, hay que levantar el campamento, ver la comida y alimentar a la jauría en la cual me incluye.¡Oh no!, inflar los float tube, un bombín y manos a la obra. La laguna nos invita a flotarla con un hacht de pequeñas caddis, aceleramos el inflado; mientras en la laguna las tomadas no se dejan esperar por todos lados. Las 3:10 PM, y decido entrar a la laguna solo, Eduardo me comenta "todavía no, más tarde". Floto la pequeña laguna y es un momento mágico, la belleza es indescriptible; me desplazo haciendo troling y en mi tippet una San Dragón Black + una línea sinking tip; avanzo descuidadamente de mi línea, admiro y tomo fotografías, unos patos(¿?) salen a mi encuentro, dos hembras y un excitado macho distinguible por su fuerte color marrón y su pico azul, el cual golpea con desenfrenada habilidad sobre su pecho, tratando de llamar la atención de las hembras, las cuales estaban mas interesadas en mi aletas de color azul; me siguen por un largo trecho.

4:15 PM, y el primer pique se hace sentir, en un minuto la primera trucha de la Laguna de la Plata esta en mis manos (es una arcoiris de unos 500 grs.), por un momento y luego devuelta a las profundidades sin daño, estoy satisfecho el viaje cobra una vez más un sentido especial para mi. El resto de la tarde algunos piques y cinco truchas mas son cobradas con éxito, al final del día la orilla de la playa es nuestro lugar de pesca, mi hijo logra su primera trucha (está feliz), Eduardo con una caddis adulta hace lo propio. La luz se acaba y el cansancio nuevamente hace presa de nosotros, nos espera un saco, pero antes una sopa, pan y al sobre.

Las seis de la mañana y el frío nos despierta, un café y volver a los float tube, la mañana se hace lenta, unas tres truchas son cobradas y a eso del mediodía la orilla es nuestro final de pesca, ya embaladas las cosas nos disponemos a pescar hasta la llegada de nuestro amigo el arriero. Una emergencia de caddis comienza y las truchas se activan, recuerdo a Pablo Negri y Dave Hughes, la solución soft hackle, y a cobrar, 6 o 7 truchas son pescadas, ahora de menor tamaño, luego de veinte minutos la acción cesa, el calor se hace sentir y una fuerte brisa del sur molesta el lanzamiento, es hora de terminar.

Las 2:45 PM, y don Luis montado en "corralito", acompañado de su fiel perro "Jumbo", un nombre extraño para estos lares, pronto sabríamos por que....

"¿Un juguito don Luis?", "¡Cómo no!", Replica aceptando. Hemos decidido cargar con más cosas el caballo, puesto que ya sabemos lo duro de la jornada, agradeciendo al buen caballo, solo dos mochilas serían cargadas, y algunas cosas pequeñas.

3: 15 PM, una última foto y un hasta pronto a tan hermosa laguna y su entorno, agradecidos de Dios y esperando regresar pronto nos marchamos, iniciando ahí el descenso.

Corralito nos guía, su paso es implacable, no hay tiempo para descansar, esta vez no dejaríamos que se nos adelantara, bajando, bajando, subiendo, bajando, a menudo "Jumbo" nos espera y pareciera contarnos, de improviso corre por la senda a toda velocidad, atropellando todo a su paso, ahora el nombre cobra algún sentido, al menos para mi. La inercia hacia su trabajo, dos horas quince minutos y la casa estaba a la vista, para nosotros todo un reto. Cansados pero contentos de tan magna aventura, una vez más agradecíamos a don Luis por su colaboración.

Ahora la pregunta de rigor ¿Había valido la pena el esfuerzo?, sin duda todos teníamos en el cuerpo una nueva experiencia que nos hacia crecer como personas, y nos sentíamos privilegiados. Dios es maravilloso y la belleza de la naturaleza, obra de sus manos, es grandiosa; es por eso que nuestra responsabilidad es protegerla de humanoides sin criterio ni fe. Reflexionemos un poco.

"Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tu formaste, digo:
¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?. Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos"

Salmo 8: 3 - 6

Hasta Pronto,

por Juan Carlos Poblete Umanzor ("Caddis") Chillán - Chile



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Francisco Fernando Juan Luis
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estero de la laguna
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Juan Carlos en float tube
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