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Los topónimos fueguinos de la Princesa Máxima

Cuando Holanda se liberó del yugo español, perdió el acceso a los puertos de la península ibérica y lógicamente, a las rutas dominadas por España.

 

Entonces, decidieron buscar sus propias rutas marítimas hacia los importantes mercados de China, Java y Japón. Para explorar los posibles pasos interoceánicos en el extremo sur de América, los holandeses formaron diferentes compañías pero, como fueron muchas, el Canciller de los Estados Generales de Holanda dispuso que se fusionasen.

En 1613, en el puerto de Hoorn, un acaudalado comerciante pretendía también una ruta más competitiva para sus negocios. Fundó una "Compañía Austral" con Guillermo Cornelio Schouten. Su flota, integrada por el "Eendracht" y el "Hoorn" zarpó en junio de 1615 al mando de Schouten a quien acompañaba Jacobo Le Maire, el hijo de su socio.

En el siguiente mes de enero descubrieron un paso entre la Tierra del Fuego y una isla que bautizaron "Tierra de los Estados" en honor a su patria. Al paso mismo, descubierto por ellos, lo nominaron "Estrecho Le Maire" y al enorme peñón que se erguía sobre el cabo después del cual sólo veían mar abierto, le pusieron el nombre del barco "Cabo Hoorn", que castellanizado, se mantuvo como "Cabo de Hornos".

Otra flota, ya patrocinada por el Príncipe Mauricio y encomendada al almirante Jacobo L'Hermite, llegó a las aguas australes a comienzos de 1624. Fue la que descubrió y bautizó el golfo de Nassau, en honor a su príncipe.

Hubo muchos otros eximios navegantes holandeses que dejaron topónimos como las islas Barnevelt, Terhalten, Ewouts, Hermite, y las bahías Orange, Windhond, Schapenham, etc.

La princesa Máxima de Holanda, además de lanzar a la fama mundial el tango de Astor Piazzola "Adiós Nonino" y los vinos argentinos, pondrá en los titulares de los diarios internacionales la localidad chubutense de Cholila donde llegará en breve, esta vez en su calidad de Alteza Real, aunque sin duda lo hará sin el acartonamiento protocolar, a pescar con mosca en una región patagónica de espectaculares paisajes que inspiraron no pocas leyendas.

Los futuros hijos de Máxima pertenecerán al linaje de una dinastía antiquísima, la Casa de Orange-Nassau, los que antes de nacer ya tienen sus propios topónimos fueguinos.

Lo habría imaginado así alguna vez, Su Alteza?

por Raine Golab



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