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El Rise fantasma

Hace algunos días, pescando junto a Alejandro Martello en el lago artificial formado por la presa de Pichi Picún Leufú nos ocurrió algo que nos hizo acordar de este artículo: asistimos a una eclosión de midges que motivó una gran actividad de truchas comi

 

No contábamos ni con el equipo ni con las moscas adecuadas por lo que nuestra pesca fracasó rotundamente y solo pudimos observar el festín y a nuestras moscas ignoradas totalmente. 
Compartimos con Uds. esta nota de Diego Flores que a nuestro entender es una obra para coleccionar:

El sol yace alto en un cielo límpido, las montañas exhiben sin pudor el intenso color leonado de las lengas vestidas de otoño y la superficie del lago se halla tan calma, que semeja un gigantesco depósito de aceite.

Se trata de una típica jornada de pesca de finales de marzo. La ausencia de viento y el aire fresco, estimulan buscar un poco de calor mas allá de las sombras proyectadas por el bosque que cubre la costa.

El silencio inmutable del mediodía apenas se ve interrumpido por el lastimero grito de un huala a la distancia, quizás rememorando los favores perdidos de una antigua pareja.

Algunas truchas, al parecer muy pequeñas, se alimentan en superficie justo en el sector donde el verde juncal se esfuma para ceder su dominio al más profundo de los azules. Cualquier aficionado descuidado pensaría que se trata de un simple juego de "sardinitas", pero el pescador de este cuento tiene ya varias temporadas bajo el brazo y su ojo sagaz descubre que el porte de las truchas es por demás interesante. Extrae del reel el carretel del shooting taper, con el que azoto las aguas durante toda la mañana con éxito dudoso, cambiando a una WF flotante.

Repara el leader algo gastado, lo remata en un tippet 4X y sin pensar mucho opta por su mosca seca favorita, una Yellow Humphy n° 12.

Ingresa a las aguas con cuidado, y embargado de un tenue sudor frío propio de la excitación, comienza a flotar su mosca entre los círculos concéntricos de las subidas. Nada. La nueva elección recae en otra de sus moscas predilectas, aunque algo mas refinada; una Adams en anzuelo 16. Absolutamente nada.

Con la confianza ya deteriorada, intenta observar que tipo de insecto se halla eclosionando, pero por mas que se esfuerza nada logra descifrar. Las truchas a escasos metros de su posición, haciendo caso omiso a su agónico esfuerzo, se entregan al frenesí de un banquete sin igual.

La mueca infame de su rostro y el manojo de improperios lanzados hacia el cielo, no hacen mas que acentuar el oscuro sentimiento de verse sometido a la mas infame de las burlas.

Liberada parte de su tensión y recobrada un poco la calma, afina el tippet y cambia a ninfa. Nuevamente nada. Vuelve a seca, cambia de posición, pasa a streamer, comienza de nuevo con ninfa y se termina cociendo a fuego lento en el caldero de su propia desesperación. Perdida ya, toda sutileza posible y en medio de un batir de líneas, el rise comienza a extinguirse suavemente hasta desaparecer.

El pescador se retira nuevamente tras la sombra del bosque a paso rápido, como huyendo de algo. Se detiene lejos, derrumbándose sobre un grueso tocón de coihue que le oficia de respaldo. Se acomoda a gusto, prende un cigarro y se detiene a observar como hipnotizado el trozo de costa que fue testigo de su fracaso. Sus ojos enormemente abiertos, coronando la más perfecta expresión de vacío, acrecientan aun más la hondura de sus cuestionamientos: ¿Qué hice mal?, ¿Cómo pudo pasarme esto? , ¿Acaso podría existir una forma de poder cobrar aunque sea una de esas truchas ?

El pescador de esta historia, detalles mas detalles menos, he sido varias veces yo, otras tantas mis amigos y muy probablemente Ud. mismo. Las razones del fracaso? .., Un poco la falta de buena
fortuna y otro mucho el desconocimiento de uno de los rises más excitantes de la temporada. El llamado rise fantasma (phantom rise).

Los responsables de la desidia del pescador del relato se denominan Midges. Bajo este termino de habla inglesa se suscriben una enormidad de insectos, como microcaddis (fam. Hidroptilidae) y diversas familias de dípteros, como los simúlidos (jejenes), ceratopogónidos y muy especialmente los quironómidos, que son los más representativos.

Todos ellos tienen algo en común, su extrema abundancia y un tamaño que en general no excede los 5 mm. En lagos productivos, sobre todo en momentos del año en que escasean otros ítems alimentarios, las truchas sin importar tamaño pueden consumirlos en números astronómicos.

Este tipo de pesca, tan radical en su concepto como solo puede serlo la pesca de gigantes peces marinos con mosca, pero en un sentido inverso, es una de las formas más destacables de capturar
una trucha.

La lucha en si misma es un inigualable detalle: una pequeña trucha de 30 cm. es todo un lujo y un monstruo de 800 gr. con un terminal del 7X, nos pondrá los pelos de punta como una trucha de
3 kg. con tippet 3X y equipo pesado.

FUNDAMENTOS DEL RISE FANTASMA

Los desafíos de este tipo de pesca provienen de los siguientes ítems: la ínfima pequeñez de la mosca necesaria, la enorme abundancia de naturales y las condiciones ambientales, que proveen al pez de una terrible percepción del entorno que lo rodea.

Todos los midges poseen ciclo de vida completo (huevo / larva / pupa y adulto). Los quironómidos, los insectos más abundantes bajo esta denominación, poseen varias generaciones anuales y siempre que la superficie se encuentre libre de hielo, eclosionan durante todo el año.

Su mayor abundancia se da en verano, donde el aumento de temperatura y el alargamiento de las horas luz / día llegan a triplicar su ritmo de crecimiento. Sin embargo en este período las truchas adultas no suelen tomarlos por disponer con el mismo esfuerzo de organismos de mayor tamaño. 

Las midges comienzan a tener relevancia en la dieta de las truchas a partir que alcanzan los 2 o 3 mm., siendo de gran importancia en la alimentación inicial de los juveniles. A medida que los peces crecen van perdiendo interés en las midges, pero las consumen si un factor ambiental las torna disponibles en grandes cantidades y con poco esfuerzo.

El momento clave de este tipo de pesca en los lagos y lagunas andinas coincide con la aparición de los primeros calores (por ser las especies que antes eclosionan en masa) y al final de la temporada (por la escasez de insectos de ciclo anual que ya eclosionaron en su mayoría). Este es el tiempo en que a las truchas afectas a patrullar los sectores bajos, no les queda más remedio que matizar su dieta de pancoras o puyenes con estos pequeños insectos.

La mayoría de las especies eclosionan al amanecer y al atardecer, tratándose de una adaptación para ser menos vulnerables a depredadores visuales como los peces. Sin embargo en los frescos días de otoño las eclosiones más densas tienden a darse al mediodía o sobre el final de la tarde, por la progresiva acumulación de calor en el agua.

Al encontrarse la pupa completamente madura se infla con pequeñas burbujas de aire y con movimientos ondulantes se dirige hacia la superficie. Una vez allí comienza el momento crítico
del proceso de eclosión: atravesar la membrana superficial. Esta película, creada por un fenómeno de atracción molecular en la interface agua / aire, se comporta como una especie de membrana de hule tan resistente, que permite que ciertos animales caminen sobre ella.

Su fuerza de tensión disminuye con el aumento de temperatura y con la agitación superficial. La materia orgánica en suspensión la debilita y ciertas sales la fortalecen.

Esta membrana es tan fuerte en el agua que la única sustancia en estado líquido que la aventaja en este sentido es el mercurio.

En un día cálido y con superficie agitada el proceso de eclosión no supera los 30 segundos, pero atravesar esta membrana en un día fresco de calma chicha es historia aparte. Bajo estas condiciones es tal la cantidad de pupas que quedan embotelladas por horas bajo la membrana superficial, que detonan una tremenda alimentación selectiva.

El primer síntoma de esta eclosión es no ver ningún insecto. Acerque su rostro a escasos cm. del agua y si es observador caerá en su mayor inconveniente, la infinita cantidad de pequeñísimas
pupas y adultos en superficie. Medite lo siguiente: en el mejor de los casos su imitación será a lo sumo tan apetecible como cualquier natural y que una trucha se digne a tomar su mosca es
tan improbable como que un niño elija el caramelo que le ofrecemos, pero dentro de un maxiquiosco de golosinas!

Pero no desespere, ya que existen ciertos trucos salvadores. En primer lugar ate una imitación de pupa o stillborn, sobre todo cuanto más denso sea el hatch. Verifique el tamaño de los naturales y coloque una mosca de las mismas dimensiones. Sea especialmente cuidadoso en este punto, ya que en anzuelos pequeños tan solo 2 números pueden representar hasta un 40 % de diferencia en tamaño, ocasionando repetidos rechazos.

Posiciónese lentamente y sin ruido en un lugar desde donde castear le sea lo más cómodo posible. A menudo el intenso frenesí alimentario y la escasa distancia focal con la que se alimentan las truchas, permiten que el pescador pueda acercarse bastante más que en ocasiones normales.

Saque máximo provecho de esta situación. Luego mire con atención los rises en superficie, generalmente muy suaves y sin que el pez se asuste. Observe si los peces comen en forma lineal o en círculos (agrupada).

Si se da la primera posibilidad la estrategia más rendidora es la siguiente: observe al pez comer al menos 2 veces, con ello obtendrá dirección y velocidad. Intente en la medida de lo posible posar la mosca en el hipotético próximo punto de tomada. Nada fácil pero tampoco imposible.

Si los rises son agrupados, sobre todo si se tratan de varios peces, Ud. tiene más de la mitad de la batalla ganada.

Estos rises son sinónimo de concentración de alimento y truchas. A menudo ocurren sobre planchones de plantas acuáticas (sobre todo Miriofillum sp. o Potamogeton linguatus) o en los bordes internos de bahías con juncales, donde el viento o las pequeñas corrientes superficiales acumulan a estos insectos por su baja capacidad de movimiento.

En este caso comience a castear su imitación sobre los bordes para luego avanzar hacia el centro.
Primero pruebe mantener la imitación estática por 10 o 15 segundos (a menudo las grandes toman de esta forma). Luego comience a recuperar en forma muy lenta, con tirones muy pausados (de 5 a 7 cm. en 2 o 3 segundos) y matizados de una espera de 5 a 10 segundos. Los piques a menudo son tan imperceptibles, que aún con línea tensa, las truchas pueden tomar y rechazar nuestra mosca antes que podamos sentir nada. 
Al respecto es casi indispensable un pequeño indicador a 60 cm. De nuestra mosca. En caso de no tener éxito intente repetidas veces. No se desanime fácilmente, téngale fe a su mosca, sobre todo si cree que hizo la elección correcta. Intente presentar desde diferentes ángulos, con variados tipos de profundización y recuperaciones. 
Ponga especial hincapié en posar su imitación lo más cerca de las subidas, de esta manera la posibilidad que tomen nuestra mosca será máxima. Recuerde que en estos momentos las truchas se alimentan muy cerca de la superficie, por lo que su ventana de visión es tan reducida, que 30 0 40 cm. de diferencia en el cast son determinantes a la hora de tentar al pez.

Si la eclosión amenaza con terminar y aún no tuvo éxito, utilice el siguiente método: una triquiñuela de mala muerte, a la que sobre todo con poca luz, le debo mis buenas truchas. Ate un adulto de midge, déjelo estático y cuando una trucha se acerque a menos de un metro, patine la mosca por espacio de 20 cm. y espere el pique.

Si a pesar de todo le toca volver zapatero, consuélese pensando que no sólo rechazaron su artificial,... también ignoraron varios miles de naturales. 

CONSIDERACIONES TÉCNICAS ESPECIALES

ANZUELOS:

Repetidas experiencias personales me demostraron que pescando peces de 500 gr. A 1 Kg., con anzuelos tradicionales de mosca seca # 20 comenzamos a tener serios problemas por 
desprendimientos, factor por demás molesto con anzuelos menores a un # 22 o 24.

La razón de ello es lógica: que nuestra mosca represente un punto sólido en la boca de un pez, depende del pellizco de carne que el anzuelo pueda abarcar con su apertura. Si bien uno muy 
pequeño clavado en tejido cartilaginoso o muscular es casi inextraible, muchas veces apenas pincha escasos milímetros de la mucosa bucal, desprendiéndose ante el primer salto o corrida.

La solución a este problema, más acuciante cuanto mayor es el pez, se soluciona atando nuestras imitaciones con anzuelo de mosca seca pero 1 o 2 X short (corto) y 3 X fine (fino), de ojo recto o hacia arriba. 

De esta manera podemos atar la misma mosca, pero en un anzuelo 2 o hasta 4 números más grande. En mi caja de midges llevo moscas atadas low water del tamaño de un # 22 (4 mm.), pero en un anzuelo # 18. Las utilizo especialmente en presencia de peces grandes habiendo clavado y devuelto sin problemas truchas de hasta 2 kg. Alguien se podrá mofar de la escasa relevancia de tan solo un milímetro de diferencia en la apertura del anzuelo de una mosca, pero en un anzuelo de sólo 4 mm., ese escasísimo milímetro aumenta un 25 % el poder de clavada.

LEADER:

Jorge Donovan escribió "cuanto más largo es el leader y más fino su terminal mayores son las chances de pique". Esta aseveración, desde luego muy subjetiva, es sobre todo despiadada en una eclosión de midges con lago planchado.

Son muy pocas las veces que el largo del leader no hace la diferencia. Recomiendo especialmente aquellos de entre 4 y 5 m. de largo, rematados en tippets no menores a un metro y como máximo de un 6X Para darlos vuelta con facilidad conviene armarlos con un butt más largo y potente que lo normal, achicando al máximo la progresión.

CAÑA:

La ideal oscila de 7,5 a 9 pies para líneas entre número 0 y 3 de acción suave. Esta elección se basa en dos premisas fundamentales: en primer lugar la delicadísima presentación necesaria y la necesidad de tener una caña lo suficientemente liviana para prevenir cualquier corte.

Medite acerca del siguiente razonamiento. En este tipo de pesca el limitante del equipo en función del tamaño de la mosca, es el terminal del leader; no la caña. Con un tippet 6 ó 7X usted podrá forzar mucho más la lucha y devolver el pez en mejores condiciones, con una caña # 2 que con una # 4. Una caña más liviana es una herramienta de amortiguación más precisa que otra más potente, por más evolucionada técnicamente que sea esta última.

Esta es una de: las tantas ocasiones en que un equipo ultra liviano, no sólo se impone por un tema de sensibilidad personal, sino por ser más práctico y funcional.

REEL:

Es importantísimo que tenga un muy buen registro de freno. Cualquier tendencia a formar sobregiros (overun) debe ser tomado como causal de descarte. Otro tema es la regulación del freno; recuerde que la reducción de diámetro aumenta la energía del frenado, debiendo la tensión ser cada vez menor a medida que el pez nos quita línea. Este detalle es fundamental ya que con reels chicos, líneas DT y backing extrafino, tener la línea adentro del carrete o no, puede generar una diferencia de diámetro de más del 160 %.

BACKING:

Con tippet 6X una arco iris de 800 gr. (45 cm.) en buen estado, puede quitarnos en menos de un minuto de lucha toda la cola y 20 m. de backing. Un pez de 2 Kg. (60 cm.) puede duplicar e incluso triplicar esta cifra sin problemas. Por ello nunca posea menos de 90 m. de reserva.

Para no usar un reel excesivamente grande que rompa la armonía del equipo, cargue backing de 12 lb. Duplicando su reserva inmediata mente con respecto al tradicional de 20 lb.

LÍNEA:

Si su equipo oscila entre un # 0 y 3 la línea recomendable es una DT o mejor aún una WF, de progresión suave y en tonos apagados. Si por alguna razón decide pescar con una caña mayor a una #4, sobre todo con una línea DT, tendrá un pequeño gran problema. El grosor de la línea será tal que la presión que ejerza el agua puede cortar un tippet muy fino, sobre todo en sectores profundos donde una línea excesivamente ahogada puede no ceder ante un salto o una corrida repentina. Aquí existen sólo dos soluciones, encomendarse a todos los santos con cada trucha clavada o seguir el método de Dave Whitlock. Este último consiste en llevar su antigua línea flotante a 9 m. de longitud y completar el resto con monofilamento tipo cobra o amnesia de 15 lb. 
De esta manera eliminamos en más de un 60% el drag de la línea durante la lucha.

MOSCAS RECOMENDADAS:

Los quironómidos durante el proceso de eclosión son disponibles para las truchas en 2 estadios: pupa y adulto. El primero es en general mucho más importante que el segundo, sobre todo con condiciones de membrana superficial fuerte. En el caso contrario las chances usando tanto adultos como pupas se equilibran.

El estadio de eclosión abortada o stillborn se toma más importante cuanto más densa es la eclosión. Los stillborn se diferencian de los insectos normales a simple vista por ser más voluminosos, ya que el largo total resulta la sumatoria del cuerpo más el pelecho pupal a medio salir.

Según las condiciones imperantes la elección del modelo correcto puede resultar algo complicada. Es por ello, que como modo de despedida, les paso una fórmula casera que les pueda servir a la hora de pensar en una progresión lógica. Por orden de utilización y según importancia:

Membrana dura, eclosión suave: pupa, adulto, stillbom, adulto patinando.

Membrana dura, eclosión fuerte: stillbom, pupa, adulto patinando.

Membrana agitada: adulto, adulto patinando, pupa.

Midge Stillborn Low Water
ANZUELO: tipo mosca seca 3X Fine (Mustad 94833 o o TMC 531) entre números 18 y 22.
CUERPO: una fibra de pavo real enrollada ocupando el 60 % de la pata del anzuelo.
HACKLE: 3 o 4 vueltas de una pluma de cuello de I gape rapada al ras, por debajo.
PELECHO: un lazo de fibras de dubbing de antron del largo del cuerpo.
Hilo: 8/0 al tono.

Soft Hackle Midge Pupa
ANZUELO: tradicional de mosca seca entre 1 y 3X fine, entre números 18 y 22.
ABDOMEN: dubbing de antron del color de los naturales (marrón, gris, verde oliva).
HACKLE: una sola vuelta de una pluma de cuello de codorniz de 1 a 1 y 1/2 gapes.
CABEZA: dubbing natural de tono opuesto al abdomen (ej. si este es negro la cabeza
será verde oliva claro).
Hilo: 8/0 al tono.

OBSERVACIONES:

La existencia de una cabeza no tiene nada que ver con la cabeza natural del insecto, ya que en realidad simula el cefalotorax. Esta es una de las variantes de pupa de midge a dos colores y con
dos texturas de dubbing diferentes, habiéndola elegido simplemente, porque su rendimiento a través de los años determinó que actualmente sea mi absoluta favorita.

Otros modelos muy rendidores y que siempre conviene llevar en nuestras cajas son la Griffing Gnat, Cluster Midge, Adult Midge, Hatching Pupa, Soft Hackles y Pupas en general, del color
y sobre todo del mismo tamaño de los naturales.

 Escrito por Diego Flores
Boletín Mosquero primavera de 1998
con autorización de la AAPM



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