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La historia de la pesca con mosca (Parte I)

Puede pasar que a muchos la historia les resulte aburrida rememorando las épocas del colegio

 

donde una profesora persistente insistía en que memorizáramos fechas y acontecimientos resultando normalmente sus esfuerzos infructuosos. Pero por suerte, el estudio de la historia es algo mucho más vasto e interesante de lo que puede aparecer en un primer momento y creo que conocer un poco del pasado de nuestro hobby favorito nos puede clarificar el panorama actual y saber cómo evolucionó a lo largo de los siglos. Espero no aburrirlos demasiado.

Pasado remoto

Preguntarnos cuándo el hombre empezó a pescar suena un poco superficial: el hombre siempre fue pescador. Se encontraron anzuelos en la ciudad de Ur de 5000 años de antigüedad y los egipcios pintaban cañas y pescadores en los muros de sus palacios 2000 A.C.. Los chinos, según algunos poemas, utilizaban anzuelos cubiertos de plumas para engañar a ciertos peces; durante la dinastía Chou, alrededor del 400 A.C., la pesca con caña y línea era un verdadero pasatiempo. Puede ser que se hayan perdido muchos documentos sobre los albores de la pesca pero lo que si podemos afirmar es que nuestros antiguos colegas también pescaban por pura diversión; esto se deduce por el hecho de que si se hubiese querido solamente sacar pescados en cantidad, nadie se habría tomado el trabajo de imitar insectos con plumas, lana y pieles con el objetivo de engañar a un pez. Claro que encarnar con pequeños diminutos insectos debía resultar un poco complicado...

La primera referencia concreta sobre la pesca con una mosca artificial nos la proporciona el romano Claudius Aelianus en su libro De Animalium Natura, escrito alrededor del 200 A.C. Parece que tenía inclinación al plagio pero igual le agradecemos su valioso aporte. Nos habla de pescadores macedonios que se dedicaban a lanzar sus moscas en el río Astraeus para atrapar una especie de trucha con una mosca hecha de lana roja y plumas de gallo de color parecido a la cera oscura. Las cañas eran de 6 pies de largo y la mosca se dejaba caer cerca del pez el cual - según Aelianus - se volvía loco con el color y tomaba la mosca irremediablemente. Aquí reconocemos dos principios básicos: la imitación de un insecto y la presentación de la mosca.

Los tiempo medievales

Hubo que esperar muchos años antes de que reaparecieran documentos sobre la pesca con mosca, casi mil!!!. Hasta hace poco tiempo se sabía poco sobre lo que ocurría en la Edad Media en Europa pero ha quedado demostrado que la pesca con mosca era practicada a principios del siglo XIII. Hay varios textos donde se la menciona aunque no en detalle, pero podemos asumir que era una práctica bastante conocida y sofisticada en cierto grado. Un manuscrito bávaro (el Tegernsee) que se remonta a los comienzos del siglo XV contiene una lista de al menos cincuenta modelos de moscas sin nombre para pescar no solo truchas sino también carpas y salmones entre otros.

Pero sin dudas el más importante es el Treatyse of Fysshynge with an Angle publicado como parte de la segunda edición del "Libro de St. Albans" en 1496 y escrito por una abadesa de Sopwell, cerca de St. Albans en Hertfordshire, Inglaterra cuyo nombre es Dame Juliana Berners. Se duda de que ella haya escrito esta obra pero así trascendió; en el tratado encontramos una exhaustiva descripción de equipos y técnicas, la manera de fabricar las partes del equipo y un listado de doce moscas que imitan insectos del sur de Inglaterra y el término para nombrarlas es el actual Fly; algunas se siguen utilizando hoy en día. El libro fue muy popular a lo largo de los años, hubo varias reediciones y además de ser la más completa referencia temprana sobre la pesca con mosca, logró ponerla en el mismo plano que la caza, deporte muy prestigioso entre nobles y reyes. Si tenemos en cuenta el grado de sofisticación del libro, podemos asegurar que deben haber existido numerosas fuentes previas a esta obra de las que se valió nuestra supuesta autora para completar su obra, por lo que se deduce que a esas alturas la pesca con mosca ya estaba altamente desarrollada. Habría que esperar unos 200 años hasta la aparición de otros trabajos tan importantes como este.

Con qué y cómo pescaban

Para saber cómo pescaban nuestros colegas antes del S XVII, nos basaremos en los equipos que usaban para echar un poco de luz sobre este punto. Entre lo macedonios y el Tratado (once largos siglos), hubo una evolución importante en el largo de las cañas. Los pescadores macedonios de Claudius Aelianus usaban cañas de 6 pies (2 m de largo) con una línea de igual largo hecha con pelo de cola de caballo y era atada a la punta de la caña; a medida que pasaba el tiempo, la experiencia fue dictando nuevas pautas y se descubrió que las cañas más largas servían no solo para que la presentación de la mosca fuera más precisa, además de la posibilidad de castearla más lejos, sino que amortiguaban los tirones violentos de las capturas, perdiendo en consecuencia menos piques. Para el S XV, Juliana Barners recomendaba cañas de 15 pies de largo (5 m). No eran lo que se dice livianitas. Constaban de dos o tres tramos, se fabricaban con diversas maderas y las cañas más largas se construían con maderas exóticas (hasta 20 pies de largo). La parte inferior era muy gruesa y hueca y dentro de ésta se colocaban los restantes tramos. La línea iba atada a la punta y era un poco más larga que dos veces el largo de la caña; estaba hecha de pelos de cola de caballo trenzado y la resistencia estaba dada por la cantidad de pelos empleados; en el Tratado se menciona la manera de teñir las líneas para camuflarlas, algo realmente muy avanzado. Otra característica de estas líneas era que flotaban, o a los sumo hacían que la mosca se hundiera un poco. Si la captura era muy grande (como por ejemplo un salmón), la línea se rompía o se optaba por tirar la caña al agua y esperar a recuperarla cuando el pez se cansara de arrastrar el pesado artefacto por el río.

Con respecto a la manera de pescar, debemos tener en cuenta que todavía no se habían "inventado" los falsos casts, así que seguramente se trataba mayormente de una cuestión de levante y tendido. En el Tratado se aconsejaba mantenerse fuera de la vista del pez y ni siquiera proyectar sombra sobre el agua para que no se asustara. Lo mejor era esperar a que hubiese viento para minimizar las posibilidades de que el pez los viera aproximarse...y que el viento soplara del lado correcto.

por Silvia "Sirenita" Bergamasco

Bibliografía:
-www.flyfishinghistory.com
-The Classic Guide to Fly-Fishing for trout: Charles Jardine
-homepages.enterprise.net/davefink/history.html
-Del Pasado al Presente: Marcelo Morales (Revista Autoclub)




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