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Guía de alimentos acuáticos de las truchas (parte II)
En la mayoría de los ríos y lagos el agua se ve afectada por las estaciones.

 

En la mayoría de los ríos y lagos el agua se ve afectada por las estaciones.

Según éstas, las aguas sufren variaciones de temperatura y volumen. Al sur de los Estados Unidos existen algunas excepciones a esta regla. Las aguas de ciertos lagos formados por represas no se ven tan afectadas por las variaciones climáticas. Los cambios en la luz solar acompañan las variaciones provocadas por las estaciones del año.

Las truchas, como todos los peces, son animales de sangre fría y mantienen en su cuerpo aproximadamente la misma temperatura que el agua. Un pequeño aumento en la temperatura es asimilado por ellas a través de la digestión, el metabolismo y la absorción de energía radiante del sol. Pero a los efectos prácticos, definiremos que la actividad de las truchas está determinada por la temperatura del agua.

Existe un cierto rango de temperatura en el que las truchas mejor se desempeñan. El mismo va aproximadamente de los 4,5°C a 21°C, siendo el rango ideal para su metabolismo, alimentación y crecimiento el que se ubica entre los 12,7°C a 21°C. Las fontinalis (brook trout) y las truchas de lago (char) prefieren los rangos de temperaturas más bajas (7,2°C a 10°C). Las arco iris, cutthroat y golden trout (trucha dorada) eligen el rango intermedio entre 10°C y 15,5°C. Las marrones y arco iris de criadero prefieren el rango más alto (12,8°C a 20°C). La mayoría de las truchas tienen la capacidad de adaptarse a los cambios en dos o tres generaciones corriendo -15°C o -12°C estos rangos metabólicos.

Otras criaturas de sangre fría, incluyendo los alimentos naturales que las truchas comen, reaccionan a estos rangos de temperatura de manera similar en aguas trucheras. Por lo tanto, la temperatura del agua no solo afecta a los peces sino que también la actividad y disponibilidad de sus alimentos. La temperatura estacional del agua es la base de las propiedades físicas de un río.

Durante todo el año, las truchas buscaran la temperatura ideal o, si esta no existiera, se ubicarán en la zona donde mejor convivan con la temperatura existente. Esto significa que, dentro de la estructura de un río o lago, podemos predecir la ubicación que tendrán si conocemos la temperatura general del agua, sus variaciones en zonas específicas e inclusive la temperatura ambiente.

El que sigue es un cuadro general que indica donde se ubicaran las truchas de acuerdo a la temperatura de las estaciones y como responden a ellas.


Período

Rango de temperatura del agua Ubicación de las truchasActividad de alimentación
Julio - Agosto0,5ºC a 3,3ºC En los pozones más profundos y lentos Muy limitada en cuanto a cantidad y duración

Picos más altos a primera hora de la tarde

Septiembre - Octubre (*) 3,3ºC a 7,2ºCEn las partes mas altas y bajas de los pozones o bien abajo en las correderas A medio díaBásicamente respondiendo a la actividad de los alimentos
Noviembre - Diciembre (*)7,2ºC a 12,8ºCEn las partes bajas de los pozones, partes altas de las correderas, y en los flats y riffles más profundosActividad de alimentación durante todo el día
Enero - Febrero12,8ºC a 21ºCRiffles, colas de pozones, en la división entre pozones y correderas. Por la noche en colas, flats, arriba en las correderas y rifflesMáxima actividad en horas de poca luz y por la noche
Marzo - Abril (*)10ºC a 15,5ºCEn todas las áreas del ríoPor la mañana y por la tarde
Mayo - Junio (*)3,3ºC a 7,2ºCCorrederas profundas y cabeceras de pozonesAl medio día y tarde/ noche
(*)Estos son periodos de desove para peces silvestres adultos. Las Arco Iris, Cutthroats y las Golden generalmente desovan en primavera. Algunas Arco Iris de criadero desovan en otoño. Las marrones, brook (fontinalis) y truchas de lago (char) desovan en otoño. En cada caso, los peces adultos ocuparán dos o tres semanas para trasladarse río arriba y las actividades de desove correspondientes antes de volver a su actividad normal y a alimentarse. Durante el desove, existe alguna actividad de alimentación que se desarrolla en los sitios de desove.

El color del agua

El color y la claridad del agua tanto en ríos como en lagos pueden ser determinantes para la existencia y abundancia de los alimentos de las truchas. El color del agua proviene de los componentes químicos disueltos (orgánicos e inorgánicos), partículas suspendidas y el color del cielo y del fondo del río o lago. Comúnmente puedo saber muchas cosas sobre las condiciones de un ambiente con solo mirar el agua. Conocer la temperatura del agua y ser capaz de evaluar sus condiciones de color mejorará sustancialmente su habilidad para leer el agua. He aquí algunas observaciones prácticas relacionadas con el color del agua:

1. Aguas transparentes, casi sin color. Limpia y pura, muy estable y con condiciones constantes: El equipo y las moscas deben ser exactamente los necesarios. El acercamiento y la presentación de las moscas deben ser extremadamente cuidadosos.

2. Aguas claras con un suave tinte azul verdoso: Probablemente el agua provenga de una vertiente de piedra caliza y sea muy dura. Excelente grado de fertilidad y crecimiento para los peces y sus alimentos. Comúnmente presentan mucha vegetación acuática. Excelentes condiciones para las distintas modalidades de pesca con mosca.

3. Agua clara teñida de un color verde aceituna brillante: El agua recibe drenajes de zonas agrícolas y tiene una composición alta en nitratos, fosfatos y componentes orgánicos. El color proviene de la abundancia de plantas simples con un alto contenido de agentes contaminantes. Las rocas del fondo estarán recubiertas y resbaladizas por el crecimiento de estas algas. Si no se encuentra excesivamente contaminada, el agua se mantendrá fresca y fría y la pesca será razonablemente buena.

4. Transparentes con un tinte ambarino (marrón) característico: Este color proviene generalmente de la descomposición de substancias de las plantas. Sin embargo, su ácido tánico puede provocar que el agua no sea fértil si el pH llega a ser menor a 7 (o se encuentra en la parte ácida de la escala). Este tipo de evaluación química del color puede ser desacertada si las aguas del suelo contienen la suficiente dureza como para neutralizar el ácido o si la fuente del color proviene de depósitos de hierro. Si hay presencia de vegetación acuática, probablemente el agua ofrezca buena pesca.

5. Transparente con un fuerte tinte rojo/ marrón: El agua está recibiendo grandes cantidades de ácido tánico o de hierro mineral. Las truchas y sus alimentos serán escasos.

6. Lechosa de color gris verdoso: común en zonas donde reciben grandes deshielos de glaciares. El color se debe al limo del glaciar y el agua resulta dañina para las truchas y sus alimentos debido al exceso del mismo.

7. Marrón lechoso:

• Si el nivel es creciente, el color se debe a la erosión producida por la nieve, lluvias o la irrigación de agua. En esos momentos, normalmente la pesca es buena con carnada pero muy pobre con moscas, excepto que estas emitan sonido u olor.
• Si el nivel es estable, entonces el agua se encuentra saturada de limo, probablemente por alguna de las causas comunes de contaminación. En la mayoría de los casos se tratará de un ambiente pobre tanto para las truchas como para sus alimentos.
• Si el nivel es decreciente, el color se debe a la excesiva erosión proveniente de la fluctuación en el nivel del agua. Si tiende a aclararse, la pesca puede ser excelente, sobre todo con grandes ninfas y streamers. En condiciones de poca visibilidad las truchas suelen ser muy poco selectivas con respecto a este tipo de alimentos más vulnerables y de mayor tamaño.

Aún las aguas más transparentes y claras tienen algún tipo de color, ya que solo el agua destilada es incolora. Usted puede usar este color para leer la profundidad del agua. Prestando atención al color del agua en lugares donde conocemos la profundidad (en la costa, a la altura de la rodilla o a la altura de la cintura) se puede determinar la profundidad de cualquier otra parte del río con cierta precisión. Los lugares donde se estacionan las truchas tales como pockets, cascadas, canales, depresiones detrás de las piedras y barrancas, entre otros, pueden ser fácilmente identificados (su forma y tamaño) a través de los cambios de color que presentan.

El color también me ayuda a detectar otras fuentes de agua como vertientes o arroyos afluentes. Cuando estas aguas encuentran la corriente o el lago generalmente producen una franja de cambio de color antes de mezclarse completamente con el cuerpo principal de agua.

El agua demasiado clara requiere de moscas, equipos y técnicas más exactas ya que las truchas usan básicamente su sentido de visión. A medida que se incrementa el color del agua usan menos su visión y más sus sentidos de oído y olfato. Aquí los métodos pueden ser más liberales pero es preciso que las moscas sean más grandes o ruidosas y hasta olorosas. También, aquellas moscas que se pescan lentamente funcionan mejor en aguas oscuras, profundas o por la noche ya que le dan a la trucha más tiempo para encontrarlas y tomarlas.

En lagos y ríos claros o transparentes, las estructuras del fondo tienen su propio color sumado al que producen las algas o los depósitos de minerales. Los ángulos de la luz solar y las sombras también tiñen o matizan el agua creando fuertes contrastes. Las truchas y sus alimentos se camuflan asumiendo colores o patrones de color que combinen con este esquema natural. Los peces forrajeros y truchas tienen en sus lomos un color similar al del fondo y al del agua. Sus lados reflejaran el color del agua y sus panzas serán muy poco coloridas para combinar con la superficie iluminada.

Otras criaturas del fondo como los insectos, sculpins y sanguijuelas asumirán patrones de colores más intrincados con el fin de camuflarse. Por lo tanto, prestando atención al color del agua y del fondo, se puede tener un claro indicio del color que deberán tener nuestras imitaciones de los alimentos trucheros.

En el atado de moscas es común el uso de colores exóticos para al esquema natural de colores, pero eso no debe confundirnos en cuanto a lo que sugieren. La mayoría de los colores brillantes que aparecen en los peces forrajeros que desovan, huevas o insectos y crustáceos durante ciertos periodos de metamorfosis, serán tratados más adelante. Por lo tanto, algunos colores son atractores naturales y otros son totalmente antinaturales. He visto truchas dejar de comer luego de que se les presentaran con colores erróneos imitaciones de alimentos con los que estaban familiarizadas. Un scud vivo, por ejemplo, es de color gris con vivos olivas o marrón amarillento (Tan). El color rosa y el naranja brillante son usados comúnmente para atar (y luego vender) scuds. Pero estos son los colores que asumen una vez consumidos por las truchas y se ven afectados por sus jugos gástricos. Si un color tan antinatural funciona es porque trabaja como atractivo, no como una imitación. Los peces son extremadamente sensibles a los colores y los patrones de color, y reaccionan ante los fuertes contrastes y superficies que absorben o reflejan la luz.

El agua como ambiente es tan ajena para nosotros como el aire lo es para la trucha. Sin embargo un buen pescador debe estar capacitado para relacionarse con la vida debajo de la superficie casi tan bien como se relaciona con la vida en su ámbito natural. Quizás sea esta diferencia mística la que hace que la pesca sea tan interesante para tantas personas en cualquier lugar del mundo.

Los intimo a convertirse en estudiosos de todos los mecanismos del agua en los ríos y lagos que pescan, ya que ella es el más importante de los elementos primarios del ambiente en que viven las truchas.

Como se alimentan las truchas

Las truchas, graylings y salmones encerrados que viven en lagos y ríos de agua fresca tienen características físicas específicas que determinan sus comportamientos alimenticios. El atador y pescador con mosca debe comprenderlas si pretende capturar estos peces con imitaciones de alimentos acuáticos. Las truchas viven en un ambiente que muy pocos (si es que alguno) pescadores comprenden totalmente. El agua altera y disminuye drásticamente nuestros sentidos cuando nadamos debajo de ella. Cómo nadan, ven, saborean, oyen y se alimentan las truchas, cuyos sentidos son esenciales para que puedan sobrevivir en el agua, tiene una relación directa con como comen alimentos acuáticos naturales o como aceptan imitaciones. Es una gran experiencia de aprendizaje para un pescador el invertir un par de horas nadando debajo del agua en ríos o lagos, tanto claros como turbios. Este tipo de aventura agudiza fuertemente nuestra habilidad para entender a las truchas y su entorno único.

Las truchas no son capaces de tener reacciones místicas, mágicas o altamente intelectuales. Simplemente utilizan su bien adaptados sentidos combinándolos de tal manera que les den los mejores resultados posibles para cada situación, dependiendo del tipo de agua y alimento preponderante. Por ejemplo, en aguas turbias su sentido de la vista se ve seriamente disminuido. Entonces aprovechan sus agudos sentidos del olfato y oído para localizar la comida o escapar del peligro.

Las truchas ven, escuchan, sienten, huelen y saborean (prueban) muy bien. Sus cuerpos y sentidos están bien diseñados para funcionar perfectamente dentro de los limites de su entorno. Pero no debemos comparar el agua con nuestro ambiente aéreo mucho menos restrictivo. El agua es varias veces más densa y, por lo tanto, altera sustancialmente cualquier cosa que pueda sentirse. El movimiento también se ve muy afectado debido al incremento de densidad y al efecto producido por la turbulencia y movimiento del agua.

Las truchas están muy adaptadas para vivir en aguas calmas y en aguas con corrientes de hasta 16 Km. por hora. Pueden nadar hasta 32,2 Km. por hora durante periodos cortos y mantener una velocidad de 8 Km. por hora durante varias horas. Su forma compacta, su cola y aletas suaves y rayadas les permiten moverse eficientemente a través del agua. Todo su cuerpo está recubierto de glándulas mucosas cuya secreción reduce de manera considerable la fricción con el agua y las protege contra infecciones y lastimaduras.

Las truchas utilizan sus aletas dorsales y anal como un estabilizador vertical del cuerpo (como una quilla), como timón, y para frenarse. Las aletas pectorales asisten en las subidas y bajadas o movimientos de planeo, frenadas, retrocesos y para doblar levemente. Las aletas pélvicas son utilizadas en algunas ocasiones como "planeadores" secundarios, pero básicamente sirven para darles balance y protección del fondo cuando descansan cerca o sobre él. La cola (aleta caudal) es usada como propulsora, pero además sirve para cavar, dar protección y como timón. Todo el largo del cuerpo, después de la cabeza, es una serie de músculos cuya fuerza está direccionada hacia la cola. Por ser depredadores, las truchas tienen una perfecta coordinación entre cuerpo, aletas y ojos con su bien desarrollada y eficiente boca.

Las truchas pueden alcanzar un alto grado de eficiencia al volverse totalmente livianas a través del uso de su vejiga natatoria. Ajustando la presión del aire en la vejiga, las truchas pueden flotar, encontrar la flotabilidad neutral o hundirse volviéndose más pesadas que el agua. Pueden realizar este tipo de ajustes al mismo tiempo que nadan, comen, descansan o inclusive cuando duermen. Las truchas duermen relajándose hasta alcanzar un estado semiconsciente, aunque siguen alertas ante cualquier estímulo externo. Permanecen en su posición por medio de movimientos involuntarios de sus aletas y cuerpo. Como sus ojos no tienen párpados no pareciera que duermen. Los periodos de sueño pueden durar desde unos pocos minutos hasta varias horas.

En aguas corrientes, las truchas se mueven hacia arriba, abajo y a los lados aprovechando la energía que la corriente ejerce sobre ellas y la posición de sus aletas, de la misma manera que usted controlaría un planeador en el aire. Esto requiere una cantidad mínima de energía. Si se las observa detenidamente resulta fácil ver la hidrodinámica del cuerpo de la trucha.

En aguas calmas, en cambio, las truchas deben provocar la mayoría de sus movimientos con la flexión muscular de sus aletas y cola. Sin embargo es importante recordar que, si bien utilizan mayor energía para moverse y capturar alimentos en aguas calmas, nunca utilizan tanta como las truchas que se posicionan contra una corriente constante. Si tomamos dos truchas de la misma edad y el mismo tipo de alimentación, siempre será más pesada la de lago. Pero la de río será más rápida y resistente.

Como muchos otros peces depredadores, se considera que las truchas utilizan para alimentarse el sentido de la vista por encima de los demás sentidos. Tienen excelentes ojos para ver en su ambiente. La lente redonda de sus ojos tiene una distancia de foco muy corta y solo puede ser re enfocada a través del movimiento de los músculos ubicados cerca de la retina. Las truchas no pueden aplanar la lente como nosotros podemos hacerlo con nuestros ojos para obtener la mejor distancia de foco. Pero rara vez necesitan ver más allá de 3 a 4,5 metros, ya que en la mayoría de los lugares la claridad del agua se ve muy restringida más allá de esa distancia. El agua contiene grandes cantidades de minerales disueltos, químicos y partículas y no es un buen transmisor de la luz. Por lo tanto, la visión de corta distancia de la trucha está bien adaptada a su ambiente.

Directamente frente a sus cabezas y a un ángulo de aproximadamente 45°, las truchas tienen visión binocular (en estéreo) y monocular a cada lado de su cabeza y cuerpo. La visión binocular les permite ver mejor los objetos y determinar su profundidad. La monocular, en cambio, la utilizan para detectar movimientos periféricos.

Si la mosca se encuentra en o sobre la superficie, la trucha tiene una visión distorsionada de ella. Esto se produce por el movimiento de la superficie, los reflejos, la refracción y fenómenos similares. Si la mosca está justo debajo de la película de la superficie, se encuentra en una visión completa, clara y no distorsionada para los ojos de la trucha... un hecho que la mayoría de los pescadores rara vez notan cuando ven la misma mosca a través de la superficie, la cual produce mucho reflejo y distorsión.

Las truchas ven bastante bien los colores pero su adaptación a los cambios drásticos de luz o su intensidad es muy lenta. Esto ocurre porque las truchas tienen un iris que no puede procesar cantidades de luz de la manera que lo hace el ojo humano. El ojo de la trucha se adapta a la intensidad de la luz extendiendo o contrayendo las barras y conos de la retina, y esto es un proceso lento. Por lo tanto, la luz brillante no es la preferida por las truchas. Cuando esta exista, ellas se ubicarán en aguas profundas o en zonas con mucha sombra. Puede llevarles hasta dos horas adaptarse a un cambio drástico de la luz.

En aguas profundas o durante las noches oscuras, las truchas distinguen poco tanto los colores como los contrastes. En estas condiciones, utilizan sus otros sentidos para localizar el alimento.

Las truchas oyen de dos maneras, a través de un par de oídos dentro de su cabeza y los sensores de su línea lateral. Debido a su mayor densidad, el agua transmite la presión o el sonido a mucha mayor distancia y más eficientemente que el aire. El oído interior es utilizado para escuchar vibraciones de alta frecuencia (sonidos). La línea lateral percibe de manera más eficiente vibraciones de baja frecuencia y cercanas (olas de presión). De hecho se trata más de un sensor de presión que de un oído. Una trucha puede determinar el tamaño, la dirección y la velocidad de un objeto en movimiento con su línea lateral, hasta una distancia de 6 metros. A una distancia mayor a los 6 a 9 metros, dependen de sus oídos para escuchar. Por supuesto que la mayoría de estos sonidos de alta o baja frecuencia son identificables para las truchas y, al hacerlo, reaccionan de acuerdo a lo que detecten... alimento o adversario.

Si un pescador vadea hacia una trucha, ésta puede oír el ruido del agua y el rechinar de las botas contra las piedras. Con los sensores de su línea lateral detecta la ola de presión que produce el movimiento del agua, el tamaño del pescador, su velocidad y su dirección dentro del agua. Un insecto, un pez forrajero, un visón, una serpiente de agua o cualquier otra criatura también puede ser detectada de esta manera y provocará la reacción correspondiente de la trucha. Una trucha que duerme depende básicamente de los sensores de su línea lateral. Esta es la primera herramienta de detección de peligro. Una trucha durmiendo podrá detectar cualquier peligro o criatura escapando, lo que la despertará inmediatamente. También serán despertadas por alimentos o imitaciones ruidosas. El ruido de alimentos acuáticos o de otras truchas alimentándose funciona como disparador para que comiencen a comer.

Las truchas poseen un sistema de olfato altamente desarrollado conformado por dos fosas nasales. Pueden percibir una amplia gama de olores en concentraciones de muy pocas partes por millón. La naturaleza física del agua transporta perfectamente bien el olor. El olfato se convierte en un elemento crucial para detectar el alimento deseado cuando la visión de la trucha está limitada. Personalmente, estoy convencido de que el olfato es el segundo sentido en importancia (después de la vista) para detectar alimentos.

Las truchas confían ciegamente en su olfato a la hora de determinar si un alimento es comestible o no. Todos los alimentos naturales emiten mucho olor. Ya sea vivo, muerto o artificial, el olor puede ser identificado por la trucha. Las truchas silvestres también reconocen el particular olor emanado por peces forrajeros heridos y asustados, insectos y crustáceos que atraviesan una metamorfosis cuando cambian su piel o por huevas recién desovadas. Las truchas jóvenes o aquellas estresadas por la falta de alimento o por la competencia por el mismo desestiman el sentido del olfato. Sin embargo, la mayoría de las grandes truchas silvestres lo utilizan indefectiblemente. He visto muchas marrones o arco iris grandes rechazar una mosca después de olerla o de probar su cola. Las cutthroat (garganta cortada) y las fontinalis tienen la reputación de ser muy golosas. Esto pude deberse a que le resten importancia al olor de los alimentos.

Está perfectamente documentado que las truchas detienen su actividad al percibir olores humanos o químicos orgánicos que son ajenos a su ambiente natural. Que una mosca nueva que apesta a cemento de laqueado, Polibond, pintura, barniz, detergente, tintura o al aroma de las manos del hombre puede provocar que una trucha estornude o tosa y busque en otro lado un buen alimento. Estoy convencido de que el olor de un visón, un hurón o una serpiente producen el mismo efecto traumático en una trucha silvestre.

El atador y pescador con mosca debería tener muy en cuenta como sus moscas huelen para una trucha. Lavar las moscas cuidadosamente, limitar los olores ofensivos, disfrazarlos o agregarle a las moscas olor de alimentos naturales le servirá para alcanzar resultados óptimos. Por ejemplo, cuando pesco imitaciones de alimentos que viven debajo del agua, froto la mosca contra la parte de abajo de una piedra o contra algún vegetal que saqué del río. Esto no solo me ayuda a eliminar los olores ofensivos sino que también moja la mosca y le permite hundirse más rápidamente. No cabe ninguna duda de que una mosca tratada de esa manera trabaja mejor que una que mantiene olor humano o químico.

Una trucha puede sentir y saborear (probar) con su boca mientras toma, inhala y cierra la boca sobre algún alimento. Muchas veces he visto una trucha tomar y soltar una imitación sin haber sido alertada por el líder o por el drag. He tirado la mosca al agua para estudiar la reacción de la trucha ante su textura y sabor. Las moscas duras o hechas con materiales plásticos o esmaltadas son rechazadas inmediatamente. Las moscas construidas con materiales suaves, en especial con pelos naturales, plumas o sintéticos suaves, son retenidas en la boca por más tiempo y, en algunos casos, tragadas. La textura del alimento o del artificial es crucial en la décima de segundo que la trucha retiene en su boca el alimento capturado. Esto es realmente importante para las técnicas de pesca realizadas debajo de la superficie en forma lenta, como por ejemplo la pesca con ninfas.

A medida que las truchas crecen y maduran se convierten en grandes maestras en lo que respecta a sus habilidades físicas para sentir. Por lo menos hasta que llegan a una edad avanzada (normalmente entre los siete y nueve años). Desde una edad temprana, las truchas prefieren recolectar o interceptar sus alimentos. Si el abastecimiento de insectos acuáticos o de otros alimentos acuáticos pequeños de movimiento lento es abundante, se transformarán en su alimento principal durante gran parte de sus vidas. Sin embargo, estos pequeños alimentos resultan poco prácticos para las grandes truchas adultas en lo que respecta a obtener las cantidades necesarias. Entonces, comúnmente se vuelcan hacia alimentos más grandes y abundantes como los peces forrajeros, cangrejos de río (crayfish), anfibios y pequeñas truchas. Pero este tipo de alimentos requiere mayor actividad para cazarlos que los más pequeños. Es por este motivo que las truchas adultas pueden moverse más rápido y desarrollan mandíbulas más dentadas que les permiten cazar y someter a sus presas.

Existe un orden práctico de preferencia de alimentos más grandes a través del cual las truchas abandonan los insectos, scuds y las criaturas pequeñas. Este esta determinado por el valor alimenticio contra la facilidad para obtenerlo. Alimentos tales como sanguijuelas, renacuajos, cangrejos de río, peces de cardúmenes, peces solitarios y pequeñas truchas son preferidos en ese orden general. Los alimentos nadadores que se mueven en aguas profundas o por el fondo son preferidos por sobre los que se encuentran en aguas bajas y tranquilas; básicamente por el mismo motivo, son más fáciles de encontrar, perseguir, cazar y comer. Las sanguijuelas y cangrejos de río son alimentos sumamente prácticos para las grandes truchas ya que tienen muy poca defensa contra sus depredadores y habitan cerca o sobre el fondo.

Las variadas especies de truchas, grayling, char y salmón, poseen características propias. Las diferencias entre las truchas silvestres, las truchas sembradas y las de criadero también pueden ser importantes. Las truchas domesticadas se rigen por actos reflejos condicionados diferentes a los de las truchas silvestres o sembradas. Saber esto puede tener mucho valor para el pescador. Por ejemplo, las marrones y, en menor medida, las fontinalis acostumbran a alimentarse en las horas de poca luz o durante la noche. Ambas acostumbran a ocultarse durante el día debajo de objetos o camas de vegetación acuática o en el fondo de profundos pozones, pockets o huecos. Comúnmente duermen todo el día y se mueven a medida que el sol comienza a caer. Aunque esta característica no siempre se da, ocurre más comúnmente durante los meses de mayor temperatura.

Las arco iris y cutthorats son las clásicas truchas que se alimentan durante el día. Prefieren estar suspendidas en lugares poco ocultos por encima del fondo y en él, excepto que haya algún peligro. Comúnmente nadan para escaparse del enemigo en vez de esconderse. Aún mientras duermen o descansan prefieren estar suspendidas en lugares relativamente abiertos y, en algunos casos, permiten que grandes objetos pasen cerca sin prestarles mucha atención.

Es por esta razón que comúnmente se considera a las arco iris más sencillas de pescar con mosca que a las marrones. La mayor parte del tiempo que pasamos en el río es en horas del día. Nos resulta más difícil pescar marrones porque se encuentran en el fondo, dormidas o esperando que oscurezca para alimentarse. Si solo pescáramos por la noche podríamos llegar a pensar que existen más marrones y que son mucho más golosas que las arco iris que se encuentran en esas aguas, quizás en la misma cantidad.

Una trucha doméstica o "hecha a mano por el hombre" probablemente sea motivada a una "histeria alimenticia" en una hora determinada por el hombre y el sonido de miles de comprimidos de alimento balanceado golpeando contra el agua. Este hábito se mantiene durante más de un año antes de que estas truchas sean liberadas. He hecho la prueba de tomar un puñado de grava y tirarla sobre la superficie de un pozón habitados por truchas sembradas. En pocos segundos, aparecían en la superficie alrededor de mis pies 30 o 40 criaturas de entre 20 y 25 centímetros con manchas grises rogando por alimento balanceado.

Condiciones ambientales poco comunes tales como deshielos, lluvias, sequías, tormentas y temperaturas extremas pueden alterar drásticamente el ciclo alimenticio de las truchas. Las grandes eclosiones o las migraciones acuáticas de alimentos también pueden verse alteradas. Un pescador alerta reconoce estos cambios rápidamente y los aprovecha para su beneficio.

Teniendo en mente estas características físicas y sensoriales, echemos una mirada a algunas situaciones hipotéticas con el objetivo de analizar como las truchas localizan y capturan sus alimentos.

• Pesca con ninfas: Transcurre una clásica eclosión de mayflies en un río truchero de aguas claras. Una linda arco iris silvestre se sostiene justo debajo de un riffle en una profundidad no mayor a 60 cm. Ha ajustado su peso de manera tal de poder suspenderse a unos 20 cm. del fondo y está interceptando ansiosamente las ninfas ascendentes. Una ninfa lastrada y atada con pelo suave es presentada unos 4 a 5 mts. delante de la activa trucha. Logra hundirse 30 cm. antes de derivar en dirección a la trucha aguas abajo. El ruido de las aguas del riffle esconde el sonido que produce la mosca al caer al agua e impide que la arco iris lo escuche. La trucha percibe con su visión periférica el movimiento de la ninfa a unos 1,5 mts. río arriba y hacia su izquierda. Gira hacia ella utilizando sus aletas dorsales y pélvicas para poder así ver la ninfa más claramente a medida que se acerca. Ya interesada, levanta sus aletas pectorales y se deja derivar río abajo y hacia arriba para encontrarse con la ninfa. Cuando la intercepta, mira, huele y abre su boca para inhalar la mosca. Una vez capturada la ninfa, los bordes de las aletas pectorales se doblan hacia abajo y nuestra arco iris comienza a derivar nuevamente hacia el fondo. Ahora planea hacia abajo y nada mansamente hasta el lugar donde se encontraba suspendida mientras intenta tragar la falsa ninfa.

En este caso, la trucha utilizó principalmente su visión, olfato y tacto, junto con los movimientos corporales para localizar y capturar la ninfa.

• Una trucha marrón alimentándose con pececitos durante la noche: Han pasado dos horas después del anochecer y es una noche sin luna. Una gran trucha marrón atraviesa un importante pozón en busca de su presa nocturna: cangrejos, sculpins y grandes insectos de superficie. La mosca, un sculpin grande y oscuro atado con cabeza de pelo de ciervo, es lanzada a través de la cola del pozón. La marrón escucha el ruido del streamer al caer y se detiene, se tensa y queda en silencio. Inmediatamente el streamer es recogido lentamente por el fondo, algunas veces nadando, otras golpeando contra rocas y vegetación acuática. La trucha detecta estos movimientos por los ruidos y las olas de presión. Lentamente al principio, comienza a nadar hacia la mosca. Cuanto más se acerca, más precisión tiene para determinar el tamaño, la distancia y la velocidad de la mosca con los sensores de su línea lateral. Como a 60 centímetros de distancia la trucha ve el contorno de la mosca y emerge hacia ella para cazarla. El sentido del tacto es el siguiente en ser utilizado cuando la marrón toca el sculpin con abrumadores golpes de su mandíbula. ¡¡Algo anda realmente mal!! No emite el característico olor del pánico ni el aroma a sangre ni los movimientos naturales de un herido. Al contrario tiene un hediondo olor antinatural. Entonces la trucha persigue el streamer, oliendo su estela por algunos metros, y luego cambia de dirección y se aleja nadando en busca de otra presa más realista.
En este caso, la trucha utilizó sus oídos y los sensores de su línea lateral para detectar y localizar a su presa porque la oscuridad limitaba su visión a distancia. Pero los sentidos de vista, olfato y tacto fueron usados en la decisión final de atacar pero no comer el objeto.

• Un arroyo de truchas fontinalis (brook trout) oscuro, frío y crecido: El arroyo de 9 metros de ancho a crecido unos 30 centímetros en las últimas horas, luego de una temprana y fría lluvia primaveral. Su temperatura ha subido de 7,5°C a 10°C y esto puso activa a una interesante fontinalis. La trucha apenas puede ver claramente unos 15 cm, así que se mantiene en lo profundo de un pocket, debajo de una pronunciada y enraizada barranca justo después del riffle del pozón que habita. Está escuchando y olfateando la corriente.
El pescador castea con su línea de alta densidad con tip de hundimiento (sinking tip) una gran Muddler negra lastrada, con ala de marabou. La coloca 6 metros río arriba de la guarida de la trucha. La voluminosa mosca golpea contra el agua y la trucha se alerta al percibir el sonido con sus oídos. La mosca se hunde rápidamente y comienza a "draguear" mientras "nada" cruzando el arroyo hacia la fontinalis. La voluminosa cabeza de pelo de ciervo de la Muddler y su ala de ondulante marabou producen una serie olas de presión de baja frecuencia a medida que se mueven a través de la corriente.

La trucha percibe este movimiento con su línea lateral, determina su tamaño y velocidad y se mueve hacia su izquierda para interceptar el objeto que aún no ha visto. De pronto se ve la silueta del ala negra ondulante y el destello de su cuerpo de Mylar, representando una forma de vida vulnerable. La fontinalis carga con un fuerte empujón de su cola para apresar ese objeto. El streamer mojado y bien utilizado tiene un aroma natural, obtenido en varias capturas anteriores. Esto oculta el olor del hombre impregnado durante el atado y manoseo de la mosca. El pique es firme y violento y el streamer se aplasta con la mordida de la fonti.

En este caso, la trucha se estaciono segura y tranquila en un lugar profundo, calmo y protegido y puso alertas su olfato y oído. El streamer fue oído, sentido, visto y olido en ese orden antes del pique. Si la mosca hubiera sido estilizada, con poco cuerpo, pequeña, de colores suaves y pescada en deriva muerta, hubiese pasado inadvertida.

Como puede verse en estos tres ejemplos, las truchas combinan los atributos de sus cuerpos y sus sentidos de diferentes maneras con el objetivo de encontrar, identificar y tomar o rechazar un posible alimento. Para ser un pescador que obtiene resultados de manera constante, debe interpretar estos temas y elegir y pescar la mosca adecuadamente. Por lo tanto, conocer los sentidos de las truchas, las condiciones del ambiente acuático y saber leer el agua, son las tres claves para pescar el artificial correcto.

Con todos estos agudos instintos naturales y sentidos que poseen las truchas silvestres usted puede sentir que pescarlas con una imitación resultara imposible. En realidad, lo opuesto a esta afirmación es cierto. Las truchas no son difíciles de pescar con mosca si sus moscas, equipos y técnicas son elegidos analizando correctamente la situación. Descubra sus errores al observar la reacción de una trucha frente a sus intentos por pescarla: ¿no toman, hace mucho calor o mucho frío, no están ahí, están asustadas, muy selectivas o simplemente no están interesadas en lo que les ofrece por alguna otra razón? La aceptación o rechazo de una mosca es explicable si usted entiende al pez. La ignorancia sobre hechos básicos puede dejarlo en desventaja durante años, mientras que conocerlos le permitirá incrementar su éxito y placer como pescador.

por Dave Whitlock

Traducción libre de fragmentos del libro "Guide to Aquatic Trout Foods"
Traducción Manuel Ocampo




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