Acceso Premium

    Usuario:
    Contraseña:

Inicio
Pesca de truchas en verano

Este verano del 2004 presenta un clima excelente y caluroso en toda la Patagonia Norte, ideal para pasear y disfrutar.

 

Sin embargo no es el mejor clima para intentar pescar truchas.

Las altas temperaturas y el menor nivel de agua que presentan los ríos para esta época provocan que las truchas se retiren a los pozones más profundos o a lugares con sombra como pueden ser los que se encuentran debajo de los sauces y otros árboles y arbustos que pueblan las costas. También para nosotros los pescadores se hace dura la actividad en las horas en que el sol castiga con toda su energía, así que los horarios de pesca se vieron reducidos a las últimas horas de la tarde, digamos entre las 19 y las 22 horas, momento en el cual la noche se hace presente por estos lugares.

Uno de mis lugares preferidos para esta época del año es el río Chimehuín, no sabría explicar la causa salvo quizás que nunca me ha defraudado en mis salidas de pesca veraniegas (en realidad mis vacaciones familiares a las cuales les robo algunas tardes para despuntar el vicio). Este río presenta muchos lugares de acceso público y elegimos dos para visitar en dos tardes consecutivas: la confluencia con el Quilquihue y Los Álamos.

A eso de las 18:30 llegamos al puente sobre la ruta 234 que cruza por encima del Quilquihue, dejamos el auto e intentamos bajar pescándolo pero la altura y la fuerza de la corriente todavía está algo elevada y rápidamente lo abandonamos para continuar nuestro camino por tierra hasta la confluencia. Durante las dos primeras horas prácticamente no obtuvimos respuesta alguna, pescamos con ninfas y streamers, con líneas de flote y hundimiento pero no obtuvimos respuesta alguna, recién cuando las sombras comenzaron a alargarse, los cerros más cercanos taparon un poco la luminosidad reinante y el termómetro bajó algunos grados comenzaron a aparecer las primeras truchas.

No pudimos cruzar el brazo principal y con ello perdimos la oportunidad de pescar toda la amplia y productiva curva que el Chimehuín describe en ese lugar, nos tuvimos que conformar con pescar desde un pedrero donde la altura decrece y la fuerza de la corriente es menor. Desde allí y con líneas de hundimiento rápido podíamos llegar a los primeros tramos de la curva y hacer que nuestras moscas pasaran por debajo de las ramas de los sauces que en ese sector brindan a las truchas una gran protección contra el sol y los depredadores.

En el poco tiempo de luz que nos quedaba pudimos obtener varios ejemplares de regular tamaño, tanto de marrones como de arco iris, todas con streamers y líneas de hundimiento, mi hijo que continuó insistiendo con línea de flote y ninfas no obtuvo ningún ejemplar.

La tarde siguiente fuimos al otro lugar elegido, un sector conocido como Los Álamos debido a que en la costa del lado de la ruta presente varios ejemplares de este alto, elegante y noble árbol.

Para llegar a este lugar hay que dejar el automóvil en la bajada que se encuentra cerca de la curva del Manzano, luego cruzar el puente sobre el río a pie y caminar aproximadamente media hora aguas abajo hasta encontrar los álamos sobre la costa contraria, el lugar también se reconoce fácilmente debido a una playa cubierta de grandes rocas sin vegetación por detrás y que facilita el casteo. Aguas abajo hay un sector donde el río desacelera su marcha y es posible vadearlo en su totalidad o pescar desde el centro hacia ambas márgenes. Precisamente en ese lugar y lanzando hacia ambas márgenes obtuve el único pique interesante por largo rato, una linda marrón que se me escapó casi a mis pies luego de algunos pocos minutos de pelea, la tenté utilizando una línea de flote y una ninfa de stonefly.

Al igual que en la jornada anterior, recién cuando el sol se ocultaba detrás de los cerros cercanos comenzó la actividad. En esta ocasión una eclosión de caddis vino en nuestra ayuda y en poco tiempo pudimos obtener varias truchas con moscas secas, principalmente elk hair caddis y adams.

Lamentablemente no pudimos quedarnos hasta el final de la jornada, teníamos un compromiso familiar y nos perdimos los últimos minutos de luz, cuando la actividad era mayor y las ganas de continuar se mantenían intactas. Otra vez será.

Como conclusión podemos decir que en verano no tiene mayor sentido realizar agotadoras jornadas de todo un día de pesca, los resultados en general se dan a primeras horas de la mañana o últimas de la tarde, cuando las temperaturas y luz son menores.

Para finalizar voy a decir algo que no forma parte del contexto de la nota pero que representa mi sentimiento sobre todo lo que he podido observar en estos 20 días de vacaciones en el sur argentino: el Chimehuín, así como varios otros ríos y lagos que tuve oportunidad de visitar, solo por obra y gracia de la naturaleza continúan brindándonos satisfacciones y presentando una abundante y saludable población de peces, muy a pesar de todos los que los depredan y contaminan, ayudados por la complicidad de aquellos que deberían cuidarlos.

por Héctor Gugliermo



Categorías

Buscador



 
Hector con una trucha del Chimehuin en su unión con el Quilquihue
Hector con una trucha del Chimehuin en su unión con el Quilquihue
Javier en el Chimehuin, sector Los Alamos, mosca seca
Javier en el Chimehuin, sector Los Alamos, mosca seca