Acceso Premium

    Usuario:
    Contraseña:

Inicio
Pesca de carpas con mosca

Si en el inicio una idea no parece absurda, no es una buena idea... (Albert Einstein).

 

La experiencia y la historia nos demuestran que solamente atravesando las fronteras de lo que es conocido, se pueden abrir nuevos horizontes.

En los tiempos de la Dama Juliana Berners o de la compilación del manuscrito de Astorga, no se hubiera podido pensar en el uso de las moscas artificiales para pescar peces de mar. Hoy, el número de moscas artificiales que dan volteretas en los "flats" de Florida, en el aire, es parecido al número de las moscas naturales que molestan al pescador que se acerca demasiado a las mangrovias.

Este largo antepuesto al fin de justificar nuestra loca pasión para las pescas "extremas" puede horrorizar a los puristas, pero al mismo tiempo regalarnos unos momentos de intensa emoción. Después de truchas, salmones, tímalos, bass y lucios, hay otro pez que captura el interés de quien está listo a explorar nuevas posibilidades: la carpa.

En los países mediterráneos es más sencillo buscar en pantanos y embalses llenos de estos ciprínidos que toparse en un río incontaminado donde no existan truchas danesas de piscifactoría. La única dificultad es sintonizar nuestra técnica de pesca para este nuevo adversario que no falta de astucia.

La carpa es un animal muy versátil y resistente que se adapta tanto a las aguas cenagosas de los pantanos como a las limpias de los ríos. Tiene una inteligencia muy elevada (unos ictiólogos afirman que está más evolucionada que la trucha misma), un olfato fino y una gran potencia.

Vive en grandes bancos en la edad juvenil y prefiere ser solitaria a medida que va envejeciendo: es longeva y acaba en dimensiones impresionantes (en agua dulce es el tercer pez con mayor tamaño después del esturión y del siluro).

La pesca tradicional de la carpa es una actividad de posición: lanzar y esperar, mientras que a látigo (*) trataremos de ir buscando la presa. La pesca a pieza vista es la modalidad que nos garantiza las mejores emociones: nos acercamos con máximo cuidado, nos ponemos en una posición que nos permita lanzar, quedamos bien mimetizados y miramos al agua tratando de ver el perfil inconfundible de nuestras amigas y empezar la pesca.

Al fin de mejor planificar la estrategia, dividimos las tácticas de pesca según el comportamiento del pez.

Carpas en búsqueda de comida

Las carpas nadan tranquilas en búsqueda de comida y siguen normalmente los mismos itinerarios. Entonces, cuando vemos una manada de estos ciprínidos que cumplen un trayecto, es probable que pasen otra vez por el mismo camino. La técnica más eficaz es la de poner el señuelo en el fondo y esperar que vuelvan o adivinar su trayectoria y poner el señuelo siempre en el fondo con larga anticipación.

Cuando se acercan, movemos el cebo casi imperceptiblemente para llamar la atención e instigarla a la picada.

Sin duda esta es la modalidad de pesca más sencilla y que nos puede dar resultados casi seguros.

Carpas en superficie

Especialmente en verano ocurre de ver carpas que se marchan a flote, listas a chupar los insectos o las semillas que cayeron desde los árboles. También en este caso la mejor técnica es adivinar la trayectoria del pez, poner la mosca con mucho anticipo y quedarse
inmóvil esperando que la carpa vea al señuelo y decida picar.

Una regla precisa es no mover la mosca cuando la carpa se acerca porque el deslizamiento de la cola en la superficie casi siempre asusta al ciprínido. Es aconsejable atender y comprobar que pase antes de recuperar y lanzar otra vez: una carpa atemorizada puede desaparecer por una media hora antes de mostrarse otra vez.

Cuidado también de no hacer muchos falsos lances: nuestra amiga es muy recelosa y es bastante una cola que saetea en el aire para aterrorizarla.

Carpas inmóviles

Ocurre a veces que podemos descubrir carpas (también de buen tamaño) que se quedan inmóviles: estas son las más difíciles.

Para estas "apáticas" carpas no hay mucho que hacer. Vencimos a la tentación de clavarlas en el dorso (pésima actitud bastante difusa entre los pescadores a látigo) y tratamos de hacer hundir una pequeña imitación de ninfa en los alrededores del pez para averiguar si se puede despertar su curiosidad.

Hacemos dos consideraciones. Primero el hundimiento tiene que ser natural y debemos evitar las ninfas súperplomeadas que bajan como piedras. Segundo, no se recupere la mosca en dirección del pez, al contrario, que se aleje de éste.

La razón de esta última consideración es clara: una ninfa, así como un pececito, tratarán de huir de un predador y nunca correrán en rumbo a él como hace el perro con su dueño. Esta regla es válida también para la pesca de la trucha o del bass a streamer: cuando se ve al pez se guíe el señuelo alejándolo como si fuera un pececito que trata de huir y salvar el pellejo. Es más o menos la misma filosofía de niños cuando eludíamos diligentemente el ponernos en apuros discutiendo con otros más largos o mayores que nosotros.

Carpas invisibles

Se puede también pescar la carpa cuando no podemos ponernos en contacto visual con ella. Nos colocamos en lugares donde se sabe que existe una viva posibilidad de que los ciprínidos se agrupen (por ejemplo, donde los transeúntes las alimentan o en las zonas donde se concentran los pescadores tradicionales y las pasturan) y usamos una técnica.

Evaluamos la profundidad y posicionamos un indicador de picada que pueda sostener el peso de nuestra imitación. La distancia entre el indicador y el anzuelo debe consentir a la mosca apoyarse en el fondo.

Se lanza, se espera que el señuelo baje al fondo, se recupera alrededor de un metro de cola de rata y se mira el indicador con gran atención. Se espera 1 o 2 minutos y se repite la operación de recuperación de un metro de cola. La picada ocurre casi siempre con la mosca inmóvil y con un progresivo y poderoso tirón que hunde el indicador; una rápida clavada nos pondrá en contacto con el pez y...empezará la pelea.

La carpa queda atraída por el movimiento del señuelo que se deposita en el fondo como si quisiera esconderse al peligro y es en el fondo donde el ciprínido come la mosca, aspirándola junto a una nube de barro.

El equipo

Siempre repetimos que es el peso y la dimensión del señuelo el que elige la potencia de la caña de mosca. El equipo será perfecto: cañas de 8-9 pies para colas 3-5 serán más que suficientes.

Además, consideramos que un equipo liviano nos garantizará un menor ruido y al mismo tiempo transformará la pelea en algo más excitante.

Un día estaba pescando truchas en un pequeño pantano y vi a una gran carpa herbívora (amur) comiendo hierbas cerca de la orilla. Puse una "wolly bugger" verde oliva en sus alrededores y, de repente, la punta de la cola empezó a hundirse. Clavada fuerte y pelea de una media hora: tenía una caña de 7 pies para cola 4 (peso de la caña, 28 gramos) y la carpa midió ¡108 centímetros!

Como cola se sugiere la flotante equipada con bajos de línea muy largos (15 - 20 pies) que permitan llegar con el cebo hasta el fondo sin utilizar líneas hundidas (con la flotante se controla mejor la posición del señuelo).

La carpa es un pez poderoso y al fin de evitar malas sorpresas, es aconsejable disponer de 50 -100 metros de backing en el carrete (esta precaución es muy útil también para evitar que espiras demasiado cerradas dañen a la cola de rata).

Como bajo de línea un 0,18 -0,20 mm (¡Ojalá, invisible como los de "Fluorocarbono"!) será bastante si el lugar de pesca no está demasiado infestado por obstáculos y ramas sumergidas donde los peces puedan esconderse. Un accesorio imprescindible: las gafas polarizadas, posiblemente en pareja con un sombrero con visera (gorra de pesca).

Las moscas

La cajita del mosquero dedicado a la carpa es muy pequeña porque las comidas que queremos imitar son reducidas. Utilizaremos cuatro señuelos: una ninfa, una flotante, un jig y un cebo parecido al huevo de salmón.

Como ninfa aconsejamos la "Clouser Swimming Nymph", en talla 8 -12. La preferencia cae sobre esta imitación porque tiene una cola de conejo y patas de perdiz que responden a los mínimos movimientos: queremos que el señuelo se anime también si la sola cosa que mueve el agua en sus alrededores son las aletas de la carpa que la está mirando.

El Jig blanco (o de color claro), anzuelo 8-10 es precioso cuando descubrimos el perfil del pez, comprendemos su trayectoria y tenemos que poner rápidamente en el fondo un señuelo bien visible.

Misma cosa para el huevo de salmón, que montaremos de largas dimensiones (alrededor de 1 ,5-2 cm de diámetro). El gran huevo es muy visible y se mostró muy eficaz en los lugares donde las carpas están acostumbradas a comer maíz o pan.

Con este señuelo puede ser necesario poner un pequeño plomo en el bajo de línea para ayudar el hundimiento: la posición del plomo se situará alrededor de 15 o 20 centímetros del anzuelo al fin de permitir un movimiento más libre.

Un montaje eficaz

La semilla flotante (floating seed) es la mosca más particular para la pesca de carpas en superficie. Queremos imitar a las semillas que se caen de los árboles y la floating seed es la mosca que nos dio los resultados mejores.


Materiales:
Anzuelo: para mosca seca 12-14
Hilo: 6/0 amarillo
Hackle: de gallo color crema y CDC amarillo claro
Cuerpo: hilo amarillo y marrón para la cabeza

Atado:
1) cubrir la pata del anzuelo con hilo
2) atar una pluma de hackle de gallo color crema
3) atar una pluma de CDC sobre el hackle el que le servirá de sostén
4) completar el cuerpo con el hilo amarillo
5) formar la cabeza con hilo marrón
6) cortar sobrante y cementar.

Para quienes quieren saber un poco más de la pesca de la carpa con mosca artificial hay dos libros americanos sobre este asunto:
"Carp on the fly" de Reynolds, Berryman y Befus: es un texto completamente dedicado a esta nueva técnica mientras que "Fishing for Buffalo" de Buffler y Dickson habla tanto de carpas como de otros peces (y otras técnicas de pesca) como el Lucio, el "Lucio aligator (gar)" el Boufin y otros menores.
Ambos libros están escritos en inglés "aliehútico" comprensible y sin duda vale la pena poseer, cuanto menos uno, en su librería.

¡Carpas a mosca, una nueva frontera!

por Armando Quazzo
(Extractado de la revista española Sólo Pesca, Nro. 83 de octubre de 2000)
(*) (NdeR) En España se suele identificar el término "pesca a látigo" a la pesca con mosca.



Categorías

Buscador



 
mosca Floating Seed
mosca Floating Seed