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¿ Cuento Chinook ?

2.CHINOOK DEL RIO FUTALEUFÚ


Últimos días de abril. Una temporada de pesca más está tocando a su fin. Hace unos días mi amigo y "guía personal" Enrique Thomas -gran colaborador con la gente que está haciendo el estudio científico de los salmones en nuestro río Futaleufú, (ver aparte) más conocido en el Pueblo del Molino (Trevelín) como "Henry" a secas, me pone sobre aviso que los primeros salmones están arribando a las últimas camas de desove en la corredera de gendarmería, del río Futaleufú o Grande y quedamos que le avise para ir a visitarlos. Y este aviso no se hace esperar. Luego de un par de días y con aquella premisa de que lo importante no es saber, sino tener el celular del que sabe, lo llamo sin más trámite para coordinar hacerle la primera visita a los Chinook que llegan a nuestras aguas.

Lo recomendable es ir durante un día de semana, no solo porque la presencia de los pescadores legales y de los otros es menor, sino porque el riesgo de que te enganchen los waders con esos triples tipo ancla, disminuye proporcionalmente. Ya Henry a sufrido esta situación altamente desagradable. Es que en esta corredera se pesca con cuchara, con mosca y con cuanto elemento sirva para atrapar un salmón, sea como sea, legal o ilegal. En realidad, casi que no hace falta meterse al agua, pero el hecho de que cualquiera de los "osos" (dícese de pescadores que entran al agua como caballos) se meta hasta la rodilla, obliga al resto que pesca en línea, a hacer lo mismo y la fuerza y dirección de la corriente hace que los ganchos y las cucharas, pasen muuuy cerca de los waders. "Vamos un par de horas, pero tenemos que ir bien temprano" me adelanta Henry. Así, y luego de recorrer los casi 10 km de la cratereada ruta que desde Trevelin conduce al río y a la Presa de Futaleufú (que dicho sea de paso, no está para ser transitada por personas con dentadura postiza ni por señoras con siliconas flojitas de papeles, porque la Muni dice que es de la Provincia, esta dice que es de la Nación y entonces el mantenimiento es de Don Pirulero!) llegamos al camping a orillas del río.

Es noche aún pero muy pronto el día comenzará a vestirse con sus colores, eso nos da tiempo de sobra como para cambiarnos tranquilos, meter el bote al agua y navegar despacio esos 15-20 minutos que nos separa de la corredera que los salmones han elegido para hacer sus nidos. El río está súper bajo.. bajísimo! Se sabe que el caudal del Futaleufú es artificial ya que no lo regula la naturaleza sino el hombre y las necesidades de generación de la represa...y están largando poca agua...asique habrá que navegar con mucho cuidado para no "comerse" un tronco hundido o alguna piedra. Dicen que este río es traicionero pero yo creo que no. Este curso de agua no tiene la culpa que su nivel suba o baje a "piaccere" de la represa sin previo aviso. Para colmo acá no hay sirena como en el Limay medio anunciando que el agua va. Acá el agua viene... en cualquier momento y sin anestesia. Y si bien no sube de inmediato como en el río neuquino, hay que estar atento a la contingencia más que por aquello de que soldado que huye a tiempo sirve para otra guerra, para no pasar situaciones desagradables y complicadas, como por ejemplo, que se te vaya el bote que dejaste varado en la orilla. Pero tanto Henry como yo conocemos este tramo del río como la palma de la mano y navegando por donde hay que navegar llegamos a la corredera buscada sin contratiempos. Al estar el río bajo, se asoma una larga playa de piedras y al "angostarse" el río, la correntada se acentúa considerablemente. (ver fotos comparativas del río con bajo nivel y el mismo lugar con nivel más alto..y con "osos" dentro del agua).

Hay algo de niebla y hace un frío polar, madrugada ideal para estar al calor del fogón o durmiendo calentito.. pero que le vamos hacer...algunos ven la vida a través de ese cristal, nosotros la vemos a través de este y como diría mi abuelita, el que quiera celeste.. que le cueste! Henry siempre lleva, además de su caña moscovita para dos manos, su palo de spinning pesado ya armado. Llegamos y mientras armo mi caña de mosca sin prisa pero sin pausa, mi amigo pica en punta con su caña habilitada para arrojar un cucharon de 40 gramos mínimo (como dispone el Reg-lamento!) y se pierde entre la bruma. Al cabo de 15 minutos estoy por terminar la ceremonia de los preparativos previos, cuando lo veo a Henry entre la niebla que algo viene trayendo a la rastra...Ese algo es un Chichu de..18,500 kg!! Un poema al salmón..un macho enorme..exhuberante..fantástico! En el primer tiro se le prendió y no le dio un tranco de tregua, lo sacó arando y así le pudo ganar esta vez. Digo esta vez porque Henry me ha contado que lleva varios, muchos salmones que ha clavado, pero que también ha perdido. Bueno, con semejante presión, me digo "ahora es mi turno". Difícil será que el chancho chifle como para matarle el punto a Henry, pero no hay peor gestión que la que no se inicia, asique aquí estoy entre la bruma, más solo y desorientado que Adán en el día de la Madre.

Increíblemente solo casteando desde la orilla sin meterme en las aguas, tratando de capturar uno de estos pesos pesados. He visto subir un par de ellos (esporádicamente, suben delicadamente, como si fueran delfines, mostrando el lomo) y entonces la anedralina comienza a fluir intensamente. A mil. Es que aquí mismo, la temporada pasada, en la única tarde que pude visitarlos, los salmones me ganaron un set completo y perdí 6-0. Clavé seis grandes salmones....y no pude sacar ninguno!! Esa era mi primera vez que intentaba la pesca de semejantes aparatos y lógico era que pagara el derecho de piso de mi inexperiencia.. y vaya si lo pague! Asique tuve el cada vez más corto invierno Esquelense para analizar detenidamente que hice mal y corregir los errores pasados.

También para atar las moscas "size King" púrpuras, verde flúo, naranjas y la famosa "Blue Ray" (así la bautizamos) creación exclusiva y patentada de Henry. La Presa eroga a razón de 200-250 m3 por segundo y esta cantidad de agua es lo que le da inicio al río Futaleufú, pero acá, en la corredera, parece un mar...y parece que pasa a mil con aguas muy oxigenadas y con temperatura apropiada como para que los salmones hayan encontrado "su" lugar y hagan lo que vinieron a hacer. No hay muchos de estos aún, aunque casi todos a esta altura de su vida, ya han desovado. Esta parte del lecho del río que tiene mucha piedra, es más bien chata, poco profunda, de fuerte corriente en superficie -de 1,5 a 2,2 metros por segundo, lo cual parece ser perfecto para los salmones que necesitan aguas muy oxigenadas para el desove- y posee suaves ondulaciones en su lecho que son aprovechadas por las hembras de Chinook para hacer sus camas de desove o nidos mientras los machos del cortejo, agresivos y desconfiados como burro tuerto, se encuentran casi pegados al fondo esperando que la hembra que los eligió desprenda de su saco gonadal un rosario de ovas demersales grandes (con tasa baja de puesta y de 5 a 7 mm de diámetro cada una) para fecundarlas de inmediato, antes que otro pícaro lo haga.

El macho de Chinook se ha ganado ese privilegio luego de un intenso trabajo y supremo esfuerzo, llegando a este momento con la justa energía ganada en años del tour marítimo. Pues a sufrido el estresante proceso de esmoltificación, ha debido nadar contra la corriente cientos de kilómetros para llegar a este lugar que lo vio nacer, sortear a puro músculo y puro salto, un sinnúmero de barreras naturales y de las otras, como redes de pescadores ilegales, redes de pescadores artesanales, empalizadas y diques de contención, además de pelear agresivamente con sus competidores para fecundar las ovas de la hembra que lo eligió, ayudar en la construcción del nido y ahuyentar a las truchas arco iris y marrones que merodean esperando la expulsión de ovas para devorárselas. Y como si fuera poco, en el final de su vida, aún debe sortear las cucharas, moscas y racimos de anzuelos que intentan atraparlos a como dé lugar. Por eso, luego de este "réquiem" caña en mano y mosca en el agua, en eso estamos..intentando tal vez la única captura de su vida.

En mi opinión personal, en esta corredera en particular, las premisas para tener a uno de estos aparatos en el extremo de la línea de mosca deberían ser las siguientes: contar como mínimo con una caña fuerte, de acción de punta 8-9 como mínimo, un reel que posibilite almacenar 250-300 metros de backing de 30 libras de resistencia -mas adelante comprenderán porque- contar con una buena línea para MAR (resistencia hasta 70 libras) para que no sea ésta la que haga de fusible entre el pescador y el pez habida cuenta de los diámetros gruesos que se utilizan como líderes, que en la mayoría de las veces, supera la resistencia de la línea.

A propósito, utilizar nylon de marca reconocida y probada resistencia de 0,40 mm de diámetro como mínimo, anzuelos fuertes acordes al tamaño de los aparatos también de marca reconocida, de una o dos puntas, hacer la menor cantidad de nudos posibles entre la línea y la mosca y si hay que meterse en las aguas, pararse lo más lejos posible de las grandes piedras hundidas en la escotadura de este tramo del río, porque allí será donde el salmón buscara protección cuando se sienta clavado y será inútil la lucha, ya que el roce violento del líder (o la línea) contra aquellas piedras, nos hará perder, maldecir y acordarnos mal de la mamá de la posible captura... Lo digo por experiencia propia, ya que fue en este lugar donde perdí todos los salmones pinchados la temporada pasada.

Uno podría preguntarse "resulta imposible pararlos? "...Obvio que no. Si se tiene con qué, claro que no. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero si alguien quiere experimentar lo que se siente al clavar uno de estos aparatos en plena correntada, que ate una soga a una locomotora del Trochita en marcha y que trate de pararla...es más o menos lo mismo! Pues he visto como estos grandes salmones, en su "rush" violento y sostenido, se han llevado líneas, roto reeles y partir cañas, como si fueran de juguete, todo por no tener el equipo acorde. Ocurre que además de salmones, hay muchas arco iris y marrones, truchas que están ávidas de las ovas expulsadas por las hembras de Chichu. Y varios pescadores, con sus equipos habituales -caña 5 ó 6- con la imitación de ovas, tienen buenas capturas de estas truchas. El tema es cuando por "error" se le prende un Chichu y ni que decir cuando accidentalmente el anzuelo se clava en el cuerpo de éstos...Ayyyyyy! Como diría Henry "Te lleva hasta los guantes, te lleva.." Con respecto a qué tipo de mosca utilizar para su captura, en mi personal opinión -válida para esta parte del río y para la etapa de vida en la que se encuentran los Chinook- cualquier mosca grande -entre 10 a 18 ctms- que tenga buena movilidad y que "flote" a menos de 30 centímetros de la boca de un salmón, que está como clavado en el fondo, tiene grandes posibilidades de éxito.

Atenti, suele ocurrir que antes que finalice el derivar, la mosca se "clave" en el fondo. Puede parecer un enganche y uno comienza a tirar a lo caballo tratando de que la mosca zafe..de pronto, la línea comienza a moverse aguas arriba....es un pique! Esta situación no es muy común y suele suceder con salmones muy grandes. El como llegar hasta ellos, excitarlos e incitarlos a tomar la mosca es el secreto del millón de dólares -blue, of course-, pero por mucho menos que eso le doy una ayudita que a mí me ha dado resultado sobre todo para no castear..por si las moscas!. Si conocemos la profundidad estimada en la que se encuentra atornillado el aparato que pretendemos se fotografíe con nosotros, si conocemos cuantas pulgadas se hunde la línea por segundo, si sabemos de cuantos "grains" es su peso, (un grains pesa como un grano de trigo, es decir 0,064798 gramos. O sea 1 gramo equivale a 15,4 grains o granos de trigo. O sea una línea que se hunde en sus primeros 9 metros -o más- y, por ejemplo, pesa 400 grains, su peso será casi de 26 gramos). Ergo, si conocemos que velocidad estimada tiene la corriente que pasa por sobre el Chichu y si ponemos a trabajar un poquito las neuronas, seguro que si no lo embocamos le pasamos raspando.

No es necesario llevar una calculadora, ni quemarse las pestañas, pues gran parte de la ecuación ya la tiene resuelta. Y sinó haga como hacían los aviones bombarderos de la segunda guerra mundial, donde se estimaba a que querían pegarle y arrojaban mil bombas para lograr su objetivo. Bueno, localizado el "objetivo" en el río, acá tendrá que hacer como mil cast..seguro que alguno lo va a embocar! Al fin, de cualquier manera, no se trata de romperse la cabeza, sino de disfrutar.. Estos salmones, que desde que entraron al agua dulce dejaron de alimentarse, siempre se dice que atacan el señuelo por irritación pero también creo que atacan por invasión a su territorio y por protección de su nido, de todas maneras hay que tener claro que nunca gastarán un ápice de la poca energía que les queda persiguiendo una mosca o algo parecido. Es decir, hay que llevarles la "comida" a la boca. Les aseguro que el desafío es apasionante y divertido.

Bueno, acá estoy casteando sobre estos King verdaderos reyes del agua. También hay Queen o sea Reinas del agua. Casteo aguas arriba, dejo que la línea, de 400 grains, ( la mosca que até es más pesada que collar de garrafas!) logre profundidad y cuando termina de derivar, dejo al moscón "coleando" un poco, antes de recogerlo. Así estoy jugando un rato cuando de pronto recibo una bajada de caña violenta, que casi me la pianta de las manos.. Es un ataque decidido, furioso, salvaje, despiadado y...estoy conectado con mi primer salmón! De inmediato corrijo uno de mis errores de la temporada pasada: querer pelear estos aparatos como si fueran truchas. Enorme error. Esta es una lucha de fuerzas, sin sutilezas de ninguna naturaleza y se asemeja más a una pelea callejera..casi sin reglas. O te gano o me ganas, no hay otra. La pelea es así de simple.

Cuando toma el salmón, (no es necesario clavarlo con la mano izquierda, sin levantar la caña, como se pescan los dorados grandes) hay que clavarlo levantando fuerte y firme la caña, y pelearlo con ésta no hacia arriba, sino con la vara acostada, traccionando hacia el lado contrario al que el salmón tira, aflojando lo menos que se pueda la línea de la mano y de inmediato, avanzar caminando hacia atrás lentamente -sin perder la concentración de la pelea- hacia tierra adentro si se está en la orilla, o salir velozmente del agua, si se pesca vadeando, sin aflojar para nada a la fuerza que propone el salmón. Fundamental tener un anzuelo de penetración instantánea y muy fuerte (Gamakatsu, Tiemco o Mustad 1/0 ó 2/0) Es lisa y llanamente una verdadera pulseada.

Nada de tratar de meter línea en el reel, porque aquí es donde se pierde la concentración del combate. Una milésima de segundo de distracción...y fuiste. De a poco, siempre tratando de ganar centímetros o metros tierra adentro, se va sacando al salmón de la influencia de la corriente, hasta que con un cachito de suerte -y bastante de técnica y habilidad- este queda planchado en la orilla..(Esta técnica y habilidad usualmente se adquiere luego de 6 a 20 salmones perdidos..depende) Claro para lograr esto como mínimo se requiere de una caña fuerte y rígida -yo uso una Air-Flo 8-9 para mar más reel 9-11 con capacidad para 300 mts. de reserva de 30 lbs. de resistencia. La unión del líder con la línea es crucial. No les tengo mucha confianza a los loop conectores para este tipo de pesca y atar el butt del líder directamente a la línea es un suicido, pues ésta, con la tracción, se suele desgarrar en dicha unión y se pierde todo. Sugiero hacer un loop con la misma línea y luego cubrirlo con termo contraíble. De esta forma hay menor posibilidad de corte en las partes más cruciales: los nudos.

El líder (de un solo diámetro, de a lo sumo un metro y monedas de largo) debe ser del mejor nylon que se pueda conseguir porque este es el elemento que puede causar sonrisas, tristezas o.. llanto -yo uso, gracias a la investigación y obsequio del Tío Mastro, el Ottoni Camou de 40 mm de resistencia, que soporta...19,600 kg!. Estos japoneses me sorprenden cada día con este tipo de nylon que son cada vez más finos y más resistentes-. Conociendo las bondades de mi equipo, y sin darle una pizca de changuí, finalmente, luego de un duelo de fuerzas, pude planchar en la orilla mi primer salmón..que resultó ser una salmona. Una hembra que para mí, estaba mejor que Sharon Stone y Kim Kardashian juntas. Una hembra espectacular, fuerte y ya desovada de 10 kg.! Luego del abrazo y las fotos de rigor, miro la hora y ya es hora del retorno, asique le digo a Henry, "vámonos, que hoy no tengo ganas de matarte el punto".

A esta hora y con este día, a la orilla del río, contemplando los salmones, ese café bien caliente, no tuvo precio. Asique partimos con la consigna que muy pronto retornaríamos a este fantástico lugar de pesca sintiéndonos realmente privilegiados de vivir en esta hermosa región de la Pura Patagonia, pues ya sabíamos que no tendríamos que ir a Alaska para conectarnos con uno de estos aparatos, sino por el contrario..ellos estaban ahí...a la vuelta de la esquina.

Y la siguiente visita al río no se hizo esperar. Una semana después Henry me llama y me comenta que la Presa está largando más agua y que ante ese "llamado" ahora el sitio se llenó de salmones, asique es hora de borrarse de la oficina nuevamente aunque sea por la mañana y partir otra vez en busca de los Chichu del Futa. Recién arribado de Bs. As, otro amigo, el tío Mastropierro, será de la partida ya que se entusiasmó con todo lo narrado por mí durante el invierno, sobre estos colosos del río. Pero la alegría de compartir una mañana con el recién llegado, contrasta con el bajón que produce la imposibilidad de asistir de Henry, quien como buen mecánico, debe de terminar unos trabajos de taller. "LLevate el bote" me sugiere, asique al otro día a las 7,30 de la mañana, con 7 grados bajo cero, lo estamos enganchando a la Toyota para hacerle otra visita a los salmones. Esta vez la niebla es mucho más espesa y el frío más despiadado. Está realmente oscuro cuando llegamos al río y no se ve, más producto de la densa niebla que de la oscuridad, más allá de 20-30 metros.

En realidad, no se ve un pomo.. Peligroso para navegar en estas condiciones, pero nuestro instinto para remontar el río es como el de los salmones, asique preparamos el bote, los equipos y nos largamos a navegar el Futaleufú en penumbras. El río está un poco más crecido pero ante la poca luz y la falta de visibilidad, navegamos en cámara lenta, muy despacio hasta que luego de 40 interminable minutos llegamos a la corredera de gendarmería que a cambiado bastante desde la última vez. Al largar más agua de la Presa, el río ha subido unos 40 centímetros y se han formado correderas caudalosas que discurren raudamente entre los islotes de piedras. El tío ni bien pisa tierra, sufre su primer contratiempo. Sus botas de vadeo no son las adecuadas para caminar por las piedras sueltas y resbalosas, asique intentará pescar de la pequeña islita donde estaqueamos el bote por si el agua sigue subiendo. Yo, caña en mano, vadeo unos 50 metros con el agua un poco más abajo de la rodilla pero en contra de la corriente, las piedras sueltas me obligan al equilibrio circense para no ir a bañarme antes de tiempo. Tengo que alejarme lo suficiente de la escotadura del río, de las grandes piedras sumergidas, lo más lejos posible como para que si toma un salmón me dé tiempo para pulsearlo antes que llegue a ese refugio natural, pues este fue otro de los errores de la temporada pasada; pescarlos muy cerca de esos promontorios sumergidos y no tener la distancia suficiente para el combate. Debo decir que también hay otra forma de pescarlos, que es más de razonamiento que de fuerza bruta, -solo se aplica ésta al final- pero este método solo es efectivo si no hay "osos" dentro del río.

Como medida previsora hay que tener 250-300 mts. de backing de 30 libras de resistencia en el reel y una caña tipo palo. Como las camas de desoves están a tres, cuatro metros de la orilla, a simple vista se ven estos grandes aparatos en ese proceso y se los puede castear "ahí nomás". Cuando el salmón toma la mosca hay que clavarlo y si no viene... dejarlo ir...sin hacer el mínimo esfuerzo y ni se le ocurra tocar la manija del reel. Es difícil resistir a la tentación, pero se puede...El bicho, si le da rienda suelta, sacará en su "rush", tal vez 100-150 metros de backing o más, río abajo. No se preocupe, verá como de pronto la tensión se afloja (como si el salmón se hubiera desprendido) entonces comience a meter backing dentro del reel lentamente sin tensar la línea.

El salmón está retornando a la cama de desove, donde lo espera su hembra acaramelada. Y cuando lo tiene nuevamente a corta distancia, ya clavado con el anzuelo, entonces sí...a laburar y a lo que suene primero: tirar con fuerza y a disparar tierra adentro y planchar al salmón en la orilla, antes que se avive...Y rogarle a Dios...o decirle adiós.! Esta técnica sólo la pude experimentar un par de veces, porque es muy difícil encontrar un momento en que los pescadores no se metan al agua y cuando ello se produce, como quedó dicho, los salmones se corren al amparo de mayor profundidad abandonando sus nidos hasta que aclare. Lamentablemente, en esta oportunidad, tampoco pude probarla pese a lo temprano de nuestro arribo. Pues ya hay cuatro "osos" listos para meterse al río armados hasta los dientes con ferretería de grueso calibre, asique la pesca será a pura fuerza, nomás. Veo lomear un macho de los grandes a unos 20 metros de la orilla y ni me quiero imaginar lo que será tenerlo en el extremo de la línea. Reviso todo por última vez.. y mosca al agua.

Comienzo con una verde fluo que tiene mucho movimiento y un agregado turbulento: una pequeña hélice que espero sus vibraciones saque del quicio a los Chinnok y los irrite de sobremanera. Pasa media hora y nada. La cosa se pone más difícil que bautizar un gato.."Abran tomado Rivotril estos Chichu que nada los irrita" me pregunto. Las cucharas de los que pescan más arriba pasan cerca del wader y creo que controlo más esto que el derivar de mi mosca, así y todo cambio de engaño y pongo la "Blue Ray" original, creación exclusiva de Henry y con la cual este sacara hace algunas temporada atrás, un bicho de estos de 20 kg.

El cast que transporta el moscón de casi 20 centímetros de largo sale perfecto aguas arriba y bajo el agua se ve como lo que es: un rayo azul.. profundiza y a la altura de donde había visto subir el salmón, una bajada de caña impresionante me dice que..lo emboqué!..hay salmón! Rápido para afuera, aflojando únicamente cuando el aparato tira demasiado y siempre con la caña "acostada". La fuerza de estos bichos, que pese a estar en la última etapa de su energía, es incomparable e indescriptible y eso que ya están desovados! Cuando me deja, lo saco de la influencia de la correntada madre y lentamente lo voy arrimando a la orilla.

La suerte quiso que el salmón fuera a parar donde había uno de los "osos" que al ver el combate, salió del agua. Yo estoy a unos 20 metros de donde este pescador lo agarra de la aleta caudal y lo levanta. Aún tengo en mi retina la imagen casi mágica de esa escena, entre neblina y anedralina, de ese macho enorme, que después comprobaríamos pesó 15,500 kg. Me acerco y todos nos confundimos en un abrazo con conocidos y desconocidos. Ahora que lo puedo observar bien de cerca me detengo en su majestuosidad y realmente es un salmón para el recuerdo. A esta altura uno no sabe que le agrada más, si haber vencido la sagacidad, la astucia de semejante aparato o haberle ganado la pulseada con final feliz conservando el brazo en su lugar y el equipo sin averías. Para hacerla corta.

Tengo tres piques más, pero en el combate dos salmones me ganaron la pulseada -se desprendieron-. El tercero me pasea por los islotes pequeños y por las correderas recién formadas, hasta que finalmente también puedo plancharlo. Se trata de otra Queen. Una hembra ya desovada, que pesó 11 kilos. La mañana está tocando a su fin, asique es hora de las últimas fotos, café caliente y emprender el regreso. Despojado de modestia, pongo en relieve que de todos los "osos" que allí nos encontrábamos, casi todos con ferretería, fui el único que pudo capturar un par de Chinook y lo destaco porque siempre se dijo que era muy difícil que estos aparatos tomaran la mosca, sobre todo en esta faz final de su vida. Realmente se puede, aunque recalco también que no es soplar y hacer botellas. Sólo hay que tomarle la mano al río, y tratar de "leerlo" adecuadamente. Recuerden...Lo importante no es saber, sino tener el celular o conocer al que sabe....Por eso, si la temporada que viene anda por esta zona y quiere fotografiarse con uno de estos aparatos, pregunte en Trevelín por Henry Thomas. No es guía de pesca porque no lo dejan ser, pero de los Chichu conoce más que muchos de los que no quieren que sea. Si lo encuentra, seguro que le dará las indicaciones apropiadas como para que usted como nosotros pueda comprobar que los salmones del río Futaleufú...NO SON CUENTO CHINOOK.

>>continúa>> SALUDABLE: LOS CHINOOK NO ESTÁN SOLOS...>>>

Néstor Brizuela.
skelfly@gmail.com

 



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