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Kings & Queens

1. CHINOOK DEL RIO FUTALEUFÚ


REYES Y REINAS, SALMONES EN EL RÍO FUTALEUFÚ

Al salmón Chinook  (recibe esta denominación por su nombre en idioma Ruso: Chavicha),  oriundo del Pacífico, se lo conoce también con el nombre de salmón King o Rey, por ser considerado el mas grande de esta variedad. En Europa se lo conoce además como bocanegra por el colorido de su paladar,  recibe también el nombre de Quinnat Salmon, Tyee, Jack, Salmón de primavera y como si fuera poco, en nuestra región no son pocos los que lo denominan “salmón boca de perro” por la deformación que acusa su maxilar en época de desove y el aspecto fiero que tiene su boca con esa agresiva exposición de dientes. Pero además, poniéndoles un sobrenombre confianzudo, de entrecasa y a modo de apócope, algunos acá ya los hemos rebautizados como “Chichu” (Chinook Chubutenses).

Todas estas variedades de salmones son semélparos, es decir que se reproducen por única vez y después mueren inexorablemente por imperio de la naturaleza. También son eurihalinos, ya que viven tanto en agua dulce como en agua salada, soportando densidades de  hasta 37 gramos de sal por litro de agua cuando se encuentran en el mar y también son anádromos, es decir remontadores, nadadores contra la corriente de agua dulce por excelencia, sufriendo profundas transformaciones (donde la glándula tiroidea cumple un papel fundamental) en el proceso de esmoltificación, es decir en su paso del agua dulce a la salada y viceversa. Cuando retorna del mar el salmón del Pacífico (que viste un color plateado intenso) y penetra en el agua dulce, este pez debe desprenderse rápidamente de las sales marítimas y para ello recurre a aguas dulces rápidas y muy oxigenadas.

A esta altura de su vida ya a cumplió con dos de los cuatro atributos de la vida animal: nacer y crecer. Ahora le faltan completar los otros dos: reproducirse y morir. En algunos lugares, como por ejemplo en el mar de Bering, recorre más de 3000 km para llegar el río Yukón y cumplir con esa premisa de la vida. Se lo encuentra en las costas del Océano Pacífico, entre California y Japón. Es oriundo de Alaska y oriundo e introducido en Canadá. Se lo encuentra en el mar de Bering y el mar de Chukchi, al Oriente de la Siberia Rusa. También en la península de Kamchatka, las islas Kuriles y las islas de Japón. En el río Sacramento, el más largo de los EE.UU, el Chinook se encuentra en situación vulnerable debido a la sobrepesca y en algunos ríos de los países del  Norte se los proteje dado su escazes.  Pescándolo recreativamente, es uno de los trofeos más buscados tanto por su tamaño como por la dificultad que representa su captura. 

Algunos pueblos indígenas de Alaska veneran a este salmón con prolongadas fiestas y rituales en su honor, donde además, comestiblemente, es muy apreciado por su carne y aceite rico en omega3.  Luego de desovar,  todos los salmones del pacífico se mueren, pero el lapso entre que desova y se muere –puede llegar a dos meses- es aprovechado por algunos de estos pueblos indígenas para obtener  la mayor cantidad de salmones que puedan capturar, ya que para nada afectan al recurso natural que inexorablemente morirá.  El récord mundial de salmón Chinook fue capturado recreativamente en el río Kenai, en Alaska y pesó 44 kg. Una verdadera bestia! Estos salmones, luego de permanecer días o hasta un año en las aguas que los vieron nacer, se van a vagar por el mar. Al cabo de 2 a 8 años en aguas saladas (con un promedio de 4 años de estadía marítima) comienzan el “run” para retornar al mismo sitio donde nacieron. Muchos de estos salmones, no acompañan al grueso que entra al río y deciden permanecer más tiempo en el mar. Se estima que cuando mas años prolongan su estancia en agua salada (hasta los 8 años) más grandes, más pesados y potente son, pudiendo llegar en estado silvestre, hasta los 35 kilos en este hesmiferio . Luego de la remonta hasta las camas de desove o “redds”  que son ovaladas, de 1,5 a 2,0 metros y con sustrato (mayormente piedras) de 1 a 15 ctms. de diámetro,  se completa el proceso de apareamiento y desove y luego, cumplida esa premisa, mueren. Las ovas fecundadas, entre 3 a 5 meses darán inicio a una nueva vida y así comenzará otro ciclo que repetirá sistemáticamente aquel proceso enunciado.

 

CHICHU HABEMUS!

 Como llegó este espectacular salmón  a nuestros ríos Patagónicos si nadie sembró juveniles de Chinook en el Futaleufú como para que se diera inicio al primer paso de aquel proceso? Esta, creo, es la explicación más aceptada. Entre el año 1968 al 1972 la División de Pesca y Caza del Servicio Agrícolo-Ganadero de Chile, desarrolló un programa junto al Cuerpo de Pesca de los EE.UU. seleccionando ríos entre las ciudades de Valdivia y Pto. Montt, para la introducción de esta especie. Vale inferir que estos salmones del pacífico  fueron introducidos en las costas de la Patagonia Chilena para su aprovechamiento comercial y desde allí, por sueltas o fugas de las jaulas de crianza, el salmón fue colonizando no solo nuestros ríos chubutenses sino casi todos de la Patagonia Argentina.

Otra de las causas – sin duda, la más preponderante y la más significativa- que ayudó a la penetración de estos salmones en nuestras aguas patagónicas, fue el sistema  de aprovechamiento comercial empleado por el país trasandino conocido como “salmón ranching” que consistía en criar juveniles en agua dulce y que siguiendo sus instintos, los salmones fueran al mar a engordar para posteriormente capturarlos en el momento del retorno al agua dulce. Pero los retornos no fueron significativos y sumados a otros problemas de la industria, se dejó de lado este sistema para concentrarse únicamente en la acuicultura, es decir la cría de Chinook en jaulas flotantes. De todas maneras, aquella suelta del sistema ranching, posibilitó el asilvestramiento de estos salmones que siguiendo su instinto  comenzaron con la colonización de casi todos los ríos y arroyos de la cordillera chilena y argentina, con desembocaduras o comunicaciones con aguas que desembocan en el Océano Pacífico. 

 En Chubut, lo encontramos con presencia significativa en los ríos Corcovado, Futaleufú, Pico y Puelo y en menor escala con presencia de algunos ejemplares, en ríos Corintos y Percey. En las pintorescas localidades de Corcovado y Carrenleufú, resaltando la importancia que representó el advenimiento de estos magníficos salmones, vinculándolo a un significativo aprovechamiento turístico que aún resulta imposible de cuantificar, se desarrolla anualmente durante los primeros días del mes de enero, la Fiesta Provincial del Salmón del Pacífico. Y precisamente,  la primera aparición de los Chichu en los ríos locales, se remonta al año 1983, cuando algunos pescadores de Corcovado daban cuenta de haber capturados grandes truchas marrones, antes nunca vistas.

En ese entonces, unos amigos me convocaron –y me mostraron- para que les diera mi punto de vista sobre las enormes “truchas”  marrones capturadas dándome cuenta de inmediato que estábamos ante la presencia de los primeros salmones del pacífico.  Recuerdo haber escrito en ese entonces, una nota en el diario local de Esquel denominada “Bienvenido Señor Salmón” (Parafraseando a uno de los mas grandes pescadores mundiales con mosca, como lo fue Joe Brooks. Si bien esa frase estaba dedicada a los salmones del Atlántico, representaba que el tiempo que se demoraba en pronunciarla, era el tiempo exacto que mediaba entre que el salmón tomaba la mosca y había que clavarlo) y a modo de bienvenida por la  segura bendición que significaba para Corcovado la llegada en forma natural de tan valioso atractivo turístico-recreativo, aquella expresión  de Mr. Brooks, me pareció propicia para el artículo referido.

En esa nota –que me valió las chanzas de varios colegas guías de pesca de aquel entonces- yo afirmaba sin riesgo a equivocarme que las grandes “marrones” del Corcovado eran, en realidad, hembras de salmones del Pacífico. Vale inferir que para esa etapa de la vida, el colorido de la hembra de salmón tiene bastante similitud con una hembra de trucha marrón. También en aquella nota,  decía que había que aprovechar su presencia resaltando el valor recreativo  estable y su  potencial, dado que su sola presencia podría atraer a cientos, miles de pescadores ávidos por capturar estos zepelines, como, luego de décadas,  finalmente aconteció. En aquel entonces, junto a mi hijo Facundo, antes de su presencia en el río Corcovado, habíamos conocido a los Chinook en alguna de las “salmoneras” del Sur de Chile. Las vimos  –y las pescamos- en la  científica salmonera del Instituto Profesional de Osorno sobre el lago Rupanco, en Chile,  donde algunos de los técnicos nos indicaron como diferenciarlos, en su estado de salmón Jack o pequeños,  de sus primas las truchas.

También los vimos en las salmoneras de Cascadas, sobre el lago Llanquihue, machos cuidados y protegidos como un toro de exposición, reproductores de 40 kg aproximadamente.  Prosiguiendo con la colonización de nuestros ríos patagónicos,  en el año 1998 el primer Chinook fue capturado en aguas del río Santa Cruz y cuatro años mas tarde se capturaron los primeros salmones King en el río Caterina y afluentes. La colonización se extendió más allá de toda la Patagonia Trasandina y Argentina, que tuviera desemboques de aguas dulces sobre el mar,  ya que dio vuelta por el Cabo de Hornos y se registró presencia de estos corpulentos salmones en aguas del Océano Atlántico en la región patagónica.

Para llegar a nuestros 32 km del río Futaleufú (el resto es jurisdicción Chilena) la distancia a recorrer desde el mar, sin duda es mucho más corta que los 3000 km del mar de Bering ya que sólo 240 km.  los separan de los “redds” o nidos de desove cercanos a la represa de Futaleufú.  Ingresa desde el Pacífico remontando toda la extensión del río Yelcho, cruza todo el lago homónimo, ingresa en el río Futaleufú Chileno, pasa los famosos rápidos y cerca cruza la frontera y remonta al tramo final de nuestro Futaleufú, que como se sabe nace en los tubos de la Represa homónima. Y allí se encuentra con la única barrera que no puede superar: los mamotretos de cemento hechos por el hombre.

Estoy seguro que, de no haber existido la Presa o de haber tenido ésta la necesaria escalera para peces para asegurar el paso de las corrientes migratorias (tal cual lo obliga las leyes nacionales y que originariamente figuraba en el proyecto de construcción, pero que luego fue excluido, aduciendo que el “llamado” de la caída de agua era muy pobre y que no insitaba a las truchas a subir las escaleras, existiendo la presunción que en realidad no se construyó  por cuestiones presupuestaria) este salmón se encontraría, sin duda algunas, en aguas del río Frey, en el Parque “Los Alerces” y en toda la cuenca del lago Cholila. Ciertamente se podrá decir “Menos mal..” Otros dirán…”Que pena..” Afortunadamente o desafortunadamente??  Vaya uno  saber, del cóctel de beneficios y dificultades, nadie  puede asegurar a ciencia cierta el resultado del balance.. Lo cierto es que ante esa barrera infranqueable….hasta acá llegó mi amor.

 En las aguas del  Futaleufú, un salmón Chinook que pese más de 10 kg. ya se considera un trofeo excepcional, lográndose capturas que superaron los 20 kg. holgadamente. Casi todos obtenidos en la modalidad spinning pesado con cucharas voladoras tamaño baño. (la regla escrita obliga a emplear cucharas superiores a los 40 gramos (?).  Nobleza obliga decir que no son pocos los salmones “robados”, sobre todo en la etapa final de la vida de estos peces, donde es fácil observarlos en poca profundidad de agua procurando su reproducción. Se decía que capturarlo con mosca era poco menos que imposible, sin embargo, no es tan así. Todo depende, como siempre, de variables, habilidad, técnica, conocimiento que se tenga del río, del salmón y, obviamente, de un cachito así de suerte. Yo estoy convencido que si se respetan ciertas premisas,  es posible hacer tomar una buena mosca a estos aparatos y puedo asegurar que es el desafío de esta fantástica recreación, es la  que hace fluir la anedralina a mil con diversión asegurada.  Esto es genuinamente pesca recreativa!

Es de público conocimiento  que hay cientos de páginas web, notas, artículos, relatos, videos, etc.  sobre los salmones del pacífico en la Argentina, muchas de ellas orientadas a comentar vivencias personales sobre sus capturas. Y no es menos cierto que la mayoría de estos relatos son dicímiles entre sí. Y es lógico que así sea. Porque la pesca de un Chinook no tiene un patrón, método o sistema determinado a seguir. Cada captura presenta aristas diferentes, sobre todo las vinculadas a fechas de pesca, temperatura y altura de las aguas, sitios de capturas y elementos utilizados. Yo me voy a remitir a la pesca en el río y al tramo del río que tengo más cerca y el que me ha dado más satisfacciones con estos aparatos: el bellísimo río Grande o Futaleufú y la corredera de Gendarmería.

Esto es dable aclararlo porque la pesca, por ejemplo, en el río Corcovado, se efectúa en otra época (en este río la temporada de pesca para los Chichu únicamente, comienza el 1º de octubre) con otro tipo de moscas (preferentemente amarillas, grandes, articuladas) con otro nivel de agua, pescando mas en pozones perfectamente individualizados y con otras condiciones físicas de los Chinook. En el Corcovado, en Octubre los salmones están con toda la polenta y toman más asiduamente la cuchara que la mosca. Seguramente esto obedece a que es más fácil llegar a las profundidades donde se encuentran estos aparatos, con una cuchara “Made in Corcovado” (Artesanales, increíblemente grandes, muy efectivas) que con una línea de mosca de 1000 grains.

En el Futaleufú, si bien los salmones hacen su aparición desde mediados de enero, nosotros preferimos pescarlos los últimos 10 días de temporada, cuando ya han desovado,  es decir entre el 20 de abril y el 1º de Mayo, día en que inexplicablemente cierra la temporada para pescar los Chichu. Para esta fecha y luego del desove, su estado físico comienza lentamente a deteriorarse producto del gasto de energía que le insumió el apareamiento y la puesta. Ahora están próximos al cierre de ciclo de su vida. Yo creo que en esta situación, los hace mucho más complicados de pescarlos con mosca (hablo de que tomen bien el engaño y no de robarlos de cualquier lado) lo que hace mucho más perseverante, compleja y atractiva su pesca.

Como se puede apreciar en la foto satelital, existen tres sitios o áreas bien definidas de desove en la porción del río que nos toca a nosotros (32 km aproximados, desde su nacimiento hasta la frontera) La primera la llamamos la corriente de Gendarmería (sobre la ruta, previo al ingreso a la represa, antiguamente existía allí un puesto de control de acceso a la Represa por parte de Gendarmería)  la segunda la llamamos la isla de Los Chivos y la tercera, la corriente de Toro (cercano tienen la casa los familiares de Toro, que antiguamente a la creación del Parque Los Alerces, vivían en la famosa Bahía de Toro y que después fueron desalojados y reubicados en este lugar). También hay otros lugares, pero estos son los más importantes. Por cuestión de cercanía, por calidad y cantidad de salmones y por condiciones del río, mi preferencia es la corredera de Gendarmería, (en 35 minutos desde Trevelin, se puede estar casteando).

A este lugar se puede arribar de dos formas ya sea navegando o a pie. Esto último requiere una caminata de algo así como una hora y es la más empleada por los “osos”.  Para nada hay que desechar las otras dos localizaciones, sólo hay que navegar más tiempo y sin duda hay mucha menos gente pescando, ya que sólo se puede llegar hasta ellos con embarcación. Resulta obvio que la corriente de Gendarmería es la más visitada TODOS los días de la semana, llueva, truene o caiga cualquier cosa de punta. Los finde, mejor es ir para otro lado porque aquí,  los plantigrados están uno al lado del otro procurando un salmón. (un domingo, conté 34 personas)  “pescando”  Chinook,  tirándoles con todo: cucharas, cucharones, moscas, jigs, tuercas grandes con tres triples como anclas atados con alambre, alambres de fardo con dos o tres rulos para colgar de estos triples y robar salmones…en fin, hay de todo en la Viña del Señor y a como dé lugar hay que llevarse un salmón. Pero claro, así y todo reitero que su captura no es la tabla del uno. Solo hay una forma de probarlo: haciéndole una visita a los Chichu del Futa. Seguro le va a quedar más cerca –y más barato- que irse hasta el mar de Bering. O a Japón.

>>continúa en >>> ¿ CUENTO CHINOOK ?

 Néstor Brizuela.
skelfly@gmail.com

 



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